Un Ser­vi­cial Aprendiz

DOC­TEUR?. Fran­cia, 2019. Un film de Tris­tan Ségué­la. 90 minutos

Al comen­zar el film se acla­ra que la his­to­ria del mis­mo está basa­da en hechos reales y que sus auto­res man­tie­nen toda su con­fian­za en la pro­fe­sión médi­ca. Si lo que se ve en Doc­teur? pudo haber acon­te­ci­do o no poco impor­ta pero el espec­ta­dor está pre­ve­ni­do de ante­mano para apre­ciar una come­dia y a no tomar­se muy seria­men­te lo que el direc­tor Tris­tan Ségué­la rela­ta en la misma.

Hakim Jemi­li y Michel Blanc

El vete­rano actor y rea­li­za­dor Michel Blanc inter­pre­ta a Ser­ge, un soli­ta­rio médi­co pari­sino que en la noche de la vís­pe­ra navi­de­ña, mien­tras todo el mun­do se dis­po­ne a fes­te­jar en fami­lia, él atien­de los lla­ma­dos de emer­gen­cia. Des­de la pri­me­ra esce­na en que aus­cul­ta a un bebé recién naci­do delan­te de sus ansio­sos padres, ya mues­tra su carác­ter espe­cial de indi­vi­duo de poca pacien­cia que cum­ple su obli­ga­ción de mane­ra mecá­ni­ca y sin mucho entusiasmo.

Una lla­ma­da urgen­te requie­re su pre­sen­cia para asis­tir a Rose (Solè­ne Rigot), una joven que ha tra­ga­do un con­si­de­ra­ble exce­so de pas­ti­llas medi­ci­na­les; como ella no pue­de abrir­le la puer­ta del edi­fi­cio dado su esta­do, logra acce­der al mis­mo gra­cias a Malek (Hakim Jemi­li), un joven repar­ti­dor Uber de comi­da a domi­ci­lio que esa noche lle­ga al mis­mo inmue­ble para entre­gar un pedi­do. Curio­sa­men­te se pro­du­ce un víncu­lo entre el hura­ño médi­co y el jovial y ani­ma­do mucha­cho cuan­do Ser­ge, debi­do a sus fuer­tes dolo­res de colum­na que le han sobre­ve­ni­do, se encuen­tra prác­ti­ca­men­te inmo­vi­li­za­do para con­ti­nuar sus con­sul­tas y enton­ces le pide a Malek que lo reem­pla­ce don­de éste ter­mi­na acep­tan­do el inau­di­to requerimiento.

El peso del rela­to des­can­sa en las dife­ren­tes situa­cio­nes que el fal­so doc­tor debe enfren­tar aten­dien­do a pacien­tes afec­ta­dos por dis­tin­tas cau­sas, don­de su diag­nós­ti­co se basa en lo que tele­fó­ni­ca­men­te Ser­ge le trans­mi­te des­de el vehícu­lo en que se encuen­tra. En ese accio­nar se pro­du­cen situa­cio­nes gra­cio­sas, como cuan­do Malek exa­mi­na a un niño con alta tem­pe­ra­tu­ra mien­tras que su padre que es ciru­jano con­tem­pla su extra­ño com­por­ta­mien­to; otro caso es cuan­do debe asis­tir a una mujer con fuer­tes dolo­res de estó­ma­go y en ese momen­to se le rom­pe la bol­sa de agua por estar pron­ta a dar a luz.

Aun­que Ségué­la no siem­pre logra un rit­mo nive­la­do, el film adquie­re brío gra­cias a sus dos acto­res pro­ta­gó­ni­cos. Blanc da en el tono pre­ci­so como el des­en­can­ta­do pro­fe­sio­nal cuyo carác­ter se ha avi­na­gra­do a cau­sa de haber per­di­do a su hijo en un acci­den­te años atrás; con todo, a ins­tan­cias de Malek logra­rá vol­ver a cobrar huma­ni­dad con Rose, que ha sido la com­pa­ñe­ra del difun­to. Aun­que bien cono­ci­do en Fran­cia como ver­sa­do humo­ris­ta, en su debut para el cine Jemi­li impre­sio­na gra­ta­men­te como el ama­ble y ser­vi­cial apren­diz de Serge.

Que­da como resul­ta­do una afa­ble come­dia que sin mayor pre­ten­sión des­pier­ta la son­ri­sa que hoy día es tan nece­sa­ria para ate­nuar la ten­sión vivi­da a cau­sa de la malé­fi­ca pan­de­mia. Jor­ge Gutman

Una Elec­tri­zan­te Acusación

J’AC­CU­SE. Fran­cia, 2019. Un film de Roman Polans­ki. 126 minutos.

Ante­ce­den­tes

Resul­ta difí­cil ana­li­zar este film sin hacer refe­ren­cia a los aspec­tos per­so­na­les de su pres­ti­gio­so rea­li­za­dor. Como es bien sabi­do, en 1977 Roman Polans­ki ha sido acu­sa­do de haber vio­la­do a una menor de 13 años. Sin haber retor­na­do a Esta­dos Uni­dos, don­de ocu­rrió el lamen­ta­ble inci­den­te, a tra­vés del “mea cul­pa” y com­pen­sa­ción mone­ta­ria de por medio, la víc­ti­ma logró per­do­nar­lo y él pro­si­guió con su exi­to­sa carre­ra en Euro­pa don­de reafir­mó su talen­to en varios de sus fil­mes siguien­tes; así, El Pia­nis­ta obtie­ne la Pal­ma de Oro en el Fes­ti­val de Can­nes de 2002 y en 2003 es dis­tin­gui­do con el Oscar al mejor direc­tor. Todo cam­bió a par­tir de octu­bre de 2017 con la apa­ri­ción del movi­mien­to #metoo en don­de el rea­li­za­dor cayó en des­gra­cia al ser­le reti­ra­do la mem­bre­sía de la Aca­de­mia de Holly­wood a la vez que su film D’A­près une his­to­ire vrai que en mayo de 2017 clau­su­ró el Fes­ti­val de Can­nes no pudo ser estre­na­do en varios paí­ses del mun­do, inclui­do Canadá.

Con res­pec­to a J’ac­cu­se, su últi­mo opus y uno de los títu­los que fue ele­gi­do para com­pe­tir en el Fes­ti­val de Vene­cia de 2019, la direc­to­ra argen­ti­na Lucre­cia Mar­tel que pre­si­dió el jura­do comen­tó que no asis­ti­ría al estreno ofi­cial para no ofen­der a las víc­ti­mas que fue­ron obje­to de vio­la­ción sexual. Con esa afir­ma­ción ya esta­ba sem­bra­da la semi­lla del escán­da­lo aun­que a pesar de todo, el film obtu­vo el Gran Pre­mio del Jura­do. De todos modos, eso no aca­lló los comen­ta­rios nega­ti­vos sobre el cineas­ta que se mani­fes­ta­ron en oca­sión de su estreno en Fran­cia y pos­te­rior­men­te con el movi­mien­to de pro­tes­ta en oca­sión de la cere­mo­nia de entre­ga de los César de este año don­de la pelí­cu­la obtu­vo 3 dis­tin­cio­nes, inclui­da la del mejor director.

¿Y aho­ra? Lamen­ta­ble­men­te nada ha cam­bia­do y es así que el públi­co cana­dien­se se ve por segun­da vez impe­di­do de apre­ciar un valio­so tra­ba­jo de Polans­ki debi­do a que nin­gún dis­tri­bui­dor se ha atre­vi­do a adqui­rir­lo por temor a las pro­tes­tas que pudie­ra gene­rar su exhi­bi­ción en sala. Dada la situa­ción des­crip­ta, por el momen­to uno de los medios para juz­gar J’ac­cu­se es adqui­rien­do el DVD o Blu-ray en línea.

Eva­lua­ción

Dejan­do de lado cual­quier tipo de pre­jui­cio, se pue­de ade­lan­tar que el film es una obra maes­tra. Polans­ki, valién­do­se del guión por el escri­to en cola­bo­ra­ción con Robert Harris quien es el autor de la nove­la en que se basa, ofre­ce una admi­ra­ble repro­duc­ción de un deni­gran­te acto de into­le­ran­cia que tuvo lugar en Fran­cia en 1895; eso acon­te­ció cuan­do el capi­tán del ejér­ci­to fran­cés de ori­gen judío Alfred Drey­fus fue juz­ga­do por sus pares como trai­dor por haber actua­do como espía de los ale­ma­nes. A pesar de cla­mar viva­men­te su ino­cen­cia, Drey­fus (Louis Garrel) fue des­po­ja­do de su inves­ti­du­ra mili­tar y cas­ti­ga­do a pri­sión per­pe­tua en la terro­rí­fi­ca cár­cel de Isla del Dia­blo en la Gua­ya­na francesa.

Jean Dujar­din

En su sobria narra­ción Polans­ki evi­ta la nota emo­cio­nal para que en cam­bio el espec­ta­dor cere­bral­men­te ana­li­ce los por­me­no­res que pos­te­rior­men­te acae­cie­ron a tra­vés de la ópti­ca del coro­nel Geor­ges Pic­quart (Jean Dujar­din). Este fun­cio­na­rio del ejér­ci­to que había sido pro­fe­sor de Drey­fus en la escue­la mili­tar no tuvo empa­cho alguno en hacer­le saber en su momen­to que a pesar de su ani­mo­si­dad a los judíos él lo res­pe­ta­ba como ser humano.

La acción empie­za des­pués de que Drey­fus es con­de­na­do y cuan­do Pic­quart es pro­mo­vi­do a coro­nel actuan­do como jefe del ser­vi­cio de con­tra­es­pio­na­je de Fran­cia Por impe­rio de for­tui­tas cir­cuns­tan­cias, este alto fun­cio­na­rio mili­tar lle­ga a deter­mi­nar que real­men­te ha habi­do un gra­ve error en las prue­bas que fue­ron some­ti­das duran­te el jui­cio de Drey­fus y por lo tan­to deci­de inves­ti­gar a fon­do el per­ti­nen­te lega­jo. Sin embar­go, su tarea se ve obs­ta­cu­li­za­da por los incon­ve­nien­tes inter­pues­tos por sus supe­rio­res, entre ellos el del des­de­ña­ble y arro­gan­te gene­ral Gon­se (Her­vé Pie­rre); a pesar de las evi­den­cias demos­tra­das de que el ver­da­de­ro cul­pa­ble había sido el mayor Fer­di­nand Wal­sin Esterhazy y que Drey­fus fue obje­to de una vil mani­pu­la­ción, Pic­quart reci­be la orden de no pro­se­guir con la inves­ti­ga­ción; cla­ra­men­te, el ejér­ci­to no esta­ba dis­pues­to a reco­no­cer la ver­dad para no menos­ca­bar su reputación.

Lo que sigue es his­to­ria bien cono­ci­da por la gran difu­sión alcan­za­da a nivel públi­co. En gran par­te eso es debi­do a que el abe­rran­te acto de injus­ti­cia hacia el ex capi­tán es denun­cia­do en 1898 por el renom­bra­do escri­tor Émi­le Zola; su valien­te ale­ga­to inti­tu­la­do J’ accu­se diri­gi­do al pri­mer minis­tro fran­cés Félix Fau­re, alcan­za dimen­sión nacio­nal al apa­re­cer en pri­me­ra pla­na del perió­di­co L’Au­ro­re.

Con gran pre­ci­sión y sumi­nis­tran­do con­si­de­ra­ble dosis de intri­ga al rela­to, Polans­ki sin recu­rrir a exqui­si­te­ces visua­les des­cri­be magis­tral­men­te a un hom­bre que a pesar de su anti­pa­tía hacia los semi­tas se con­vier­te en el devo­to defen­sor de un con­de­na­do ino­cen­te. El rea­li­za­dor ha encon­tra­do en Dujar­din al intér­pre­te ideal quien de mane­ra con­te­ni­da carac­te­ri­za a un indi­vi­duo que debien­do su leal­tad al ejér­ci­to, sin embar­go se nie­ga a cum­plir las ins­truc­cio­nes de sus supe­rio­res res­pon­dien­do así al dic­ta­do que le sumi­nis­tra su con­cien­cia de actuar como un ínte­gro pro­fe­sio­nal. Aun­que en muy segun­do plano, igual­men­te satis­fa­ce Garrel como el chi­vo expia­to­rio de la mons­truo­si­dad come­ti­da por el ejér­ci­to fran­cés infec­ta­do por un fuer­te antisemitismo.

El film per­ma­ne­ce en la memo­ria lar­go tiem­po des­pués de su visión dejan­do una impre­sión de pro­fun­da tris­te­za y amar­gu­ra. A pesar de que Drey­fus es final­men­te reha­bi­li­ta­do en 1906 por el deli­to que nun­ca come­tió, el anti­se­mi­tis­mo per­sis­tió. Lo más lamen­ta­ble es que este nega­ti­vo sen­ti­mien­to de recha­zo hacia las per­so­nas de ascen­den­cia o nacio­na­li­dad judía se man­tie­ne vigen­te, sobre todo con su recru­de­ci­mien­to tan­to en Fran­cia como en otros sitios del mun­do. De allí que este excep­cio­nal dra­ma de Polans­ki impac­ta sen­si­ble­men­te en la medi­da que per­mi­te al públi­co refle­xio­nar sobre uno de los endé­mi­cos males que afli­ge a la huma­ni­dad. Jor­ge Gutman

Intras­cen­den­te Rela­to de Ficción

AME­RI­CAN WOMAN. Cana­dá, 2019. Un film escri­to y diri­gi­do por Semi Che­llas. 85 minu­tos. Dis­po­ni­ble en diver­sas pla­ta­for­mas de streaming

Recrean­do las últi­mas sema­nas de una céle­bre joven secues­tra­da en la déca­da del 70, la direc­to­ra y guio­nis­ta Semi Che­llas ofre­ce en Ame­ri­can Woman un rela­to de fic­ción que no lle­ga a trascender.

Patty Camp­bell Hearst, la nie­ta y rica here­de­ra del famo­so mag­na­te de pren­sa William Hearst, fue rap­ta­da en la noche del 4 de febre­ro de 1974 de su depar­ta­men­to del cam­pus de la Uni­ver­si­dad de Ber­ke­ley. Sus secues­tra­do­res eran miem­bros del Ejér­ci­to de Libe­ra­ción Sym­bio­ne­se, un gru­po de terro­ris­tas de ultra­iz­quier­da. Curio­sa­men­te duran­te los 20 meses de su cau­ti­ve­rio fue víc­ti­ma del Sín­dro­me de Esto­col­mo, don­de des­pués de un lava­do de cere­bro se unió a sus cap­to­res trans­for­mán­do­se en una genui­na guerrillera.

Hong Chau y Sarah Gadon

En base a lo que ante­ce­de Che­llas ubi­ca la acción en las últi­mas sema­nas antes de su deten­ción en 1975. La tra­ma adop­ta el pun­to de vis­ta de Jenny Shi­ma­da (Hong Chau); una fer­vo­ro­sa anti­bé­li­ca acti­vis­ta que se man­tie­ne fugi­ti­va por haber par­ti­ci­pa­do en la explo­sión de un edi­fi­cio en un movi­mien­to de pro­tes­ta con­tra la gue­rra de Viet­nam. A tra­vés de uno de sus con­tac­tos ella es asig­na­da para que se infil­tre y obser­ve el accio­nar de Juan (John Gallagher Jr.) e Yvon­ne (Lola Kir­ke), una pare­ja de ines­ta­bles e inma­du­ros acti­vis­tas revo­lu­cio­na­rios que se encuen­tran reclui­dos en una caba­ña soli­ta­ria al nor­te de Nue­va York don­de man­tie­nen cau­ti­va a Pau­li­ne (Sarah Gadon), la fic­ti­cia Patty Hearst, ideo­ló­gi­ca­men­te aso­cia­da a la cau­sa de estos guerrilleros.

A pesar de su bre­ve dura­ción este psi­co­dra­ma se tor­na fati­go­so. Aun­que la direc­to­ra tie­ne bue­nos ante­ce­den­tes como escri­to­ra de un par de series con­ce­bi­das para la tele­vi­sión, en su debut para el cine ella se vale de un guión poco ins­pi­ra­do que no per­mi­te que la his­to­ria narra­da lle­gue a cun­dir. Así. con una ende­ble des­crip­ción de sus per­so­na­jes, el rela­to se nutre de situa­cio­nes que no alcan­zan a cohe­sio­nar­se satisfactoriamente.

A pesar de las limi­ta­cio­nes del libre­to, Chau ofre­ce una muy bue­na carac­te­ri­za­ción de una acti­vis­ta polí­ti­ca no exen­ta de con­tra­dic­cio­nes; igual­men­te resul­ta pota­ble el lazo de afec­to que gra­dual­men­te va sur­gien­do entre su per­so­na­je y el de Pau­li­ne ‑con la con­vin­cen­te actua­ción de Gadon- cuan­do aban­do­nan la cabi­na de refu­gio e ini­cian un via­je a lo lar­go del camino. De todos modos, estos ele­men­tos posi­ti­vos más la bue­na repro­duc­ción de épo­ca no alcan­zan a com­pen­sar las falen­cias de este rela­to caren­te de un foco pre­ci­so. Jor­ge Gutman

Una Madre Sustituta

THE SURRO­GA­TE. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film escri­to y diri­gi­do por Jeremy Hersh. Dis­po­ni­ble en la pla­ta­for­ma cinemaduparc.com

Es bien sabi­do que muchos padres que no pue­den tener hijos pro­pios ya sea por infer­ti­li­dad o por inca­pa­ci­dad de con­ce­bir recu­rren a madres sus­ti­tu­tas para lograr­lo. A veces sue­len gene­rar­se situa­cio­nes difí­ci­les si- por ejem­plo- la mujer por­ta­do­ra al haber­se enca­ri­ña­do con el bebé duran­te el perío­do de ges­ta­ción, des­pués del par­to se nie­ga a ceder­lo a quie­nes le han soli­ci­ta­do su ser­vi­cio. Aun­que este tema ya ha sido con­si­de­ra­do ante­rior­men­te, con The Surro­ga­te el novel direc­tor y guio­nis­ta Jeremy Hersh lo enfo­ca a tra­vés de una ópti­ca dife­ren­te; al hacer­lo ha logra­do un bello film que al no ser posi­ble de estre­nar­se en las salas de cine se tie­ne la posi­bi­li­dad de apre­ciar­lo en línea.

Jas­mi­ne Bat­che­lor carac­te­ri­za a Jess, una joven gra­dua­da uni­ver­si­ta­ria que se desem­pe­ña como dise­ña­do­ra de sitios web para una orga­ni­za­ción sin fines de lucro en Brooklyn. Aun­que sen­ti­men­tal­men­te no logra ple­na satis­fac­ción con su ena­mo­ra­do Nate (Bran­don Michael Hall), en cam­bio cele­bra y dis­fru­ta de la amis­tad man­te­ni­da con su gran ami­go Josh (Chris Per­fet­ti) y su mari­do Aaron (Sulli­van Jones). Como esta pare­ja desea tener un hijo, ella acep­ta gus­to­sa­men­te ser la madre sus­ti­tu­ta sin nece­si­dad de recu­rrir a for­ma­li­da­des legales.

Sulli­van Jones, Jas­mi­ne Bat­che­lor y Chris Perfetti

Cuan­do Jess com­prue­ba que está emba­ra­za­da y comu­ni­ca su esta­do a los futu­ros papás, el trío com­par­te entu­sias­ma­da­men­te la bue­na nue­va; sin embar­go, la eufo­ria será de cor­to alcan­ce. El motor que impul­sa al rela­to es cuan­do en un examen pre­na­tal se des­cu­bre que el bebé que se está ges­tan­do nace­rá con el sín­dro­me Down. Esta noti­cia entris­te­ce a Josh y Aaron y en los días que siguen se pro­du­ce una inde­ci­sión sobre cómo pro­ce­der fren­te a tal situación.

La ori­gi­na­li­dad de la his­to­ria plan­tea­da por Hersh resi­de en el dile­ma moral que con­lle­va. Ade­más del aspec­to finan­cie­ro que requie­re la crian­za y edu­ca­ción del futu­ro hijo, en este caso se agre­ga el dis­po­ner del tiem­po nece­sa­rio para cui­dar­lo. Si ambos padres tra­ba­jan sur­ge la pre­gun­ta de quién se ocu­pa­rá del niño, qué será de él cuan­do vaya cre­cien­do y sobre todo cómo sobre­lle­var la car­ga emo­cio­nal que todo ello impli­ca. La cues­tión más rele­van­te resi­de en la res­pon­sa­bi­li­dad de traer al mun­do a una cria­tu­ra discapacitada.

Resul­ta impo­si­ble per­ma­ne­cer indi­fe­ren­te al pro­ble­ma plan­tea­do en este dra­ma sutil­men­te expues­to. En tal sen­ti­do el guión intro­du­ce situa­cio­nes de con­si­de­ra­ble sen­si­bi­li­dad como cuan­do Jess, cons­ter­na­da por lo que suce­de, deci­de acu­dir a un cen­tro comu­ni­ta­rio para saber cómo se con­du­cen los padres de hijos que pade­cen de ese sín­dro­me; emo­ti­vas esce­nas se pro­du­cen a tra­vés de su encuen­tro con Brid­get (Broo­ke Bloom), la joven madre de un niño (Leon Lewis) con ese pro­ble­ma, y pos­te­rior­men­te con San­dra (Meg Gib­son) quien es otra madre que atra­vie­sa la mis­ma situación.

El con­flic­to dra­má­ti­co se acre­cien­ta por­que Jess desea pro­se­guir el emba­ra­zo en tan­to que sus ami­gos no están de acuer­do con su deci­sión. No es con­ve­nien­te reve­lar cómo que­da resuel­to el intri­gan­te dile­ma para no des­in­cen­ti­var el inte­rés del públi­co deseo­so de verlo.

A la muy bue­na rea­li­za­ción e impe­ca­ble guión de Hersh se agre­gan la inter­pre­ta­ción de Bat­che­lor quien mag­ní­fi­ca­men­te trans­mi­te la varia­da gama emo­cio­nal que adquie­re su per­so­na­je a medi­da que el con­flic­to de la his­to­ria pro­gre­sa; su nota­ble actua­ción no des­me­re­ce las de Per­fet­ti y Jones quie­nes infun­den elo­cuen­te auten­ti­ci­dad carac­te­ri­zan­do a los frus­tra­dos padres. El repar­to inclu­ye efi­cien­tes acto­res en roles de apo­yo don­de ade­más del muy buen desem­pe­ño de Broo­ke Bloom, igual­men­te se des­ta­can Leon Addi­son Brown y Ton­ya Pin­kins como los padres de Jess así como Ebo­ni Booth como su her­ma­na mayor.

Con su ópe­ra pri­ma el direc­tor logró.un dra­ma moral de gran cali­dad que se ubi­ca entre los mejo­res fil­mes vis­tos duran­te este pan­dé­mi­co año. Jor­ge Gutman

5 Her­ma­nos de Sangre

DA 5 BLOODS. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Spi­ke Lee. Dis­po­ni­ble en Netflix

No hay duda que el nota­ble rea­li­za­dor Spi­ke Lee es quien con más fer­vor y apa­sio­na­mien­to ha con­si­de­ra­do en su fil­mo­gra­fía la temá­ti­ca del racis­mo; por lo tan­to, pro­si­guien­do con su com­pro­mi­so social y polí­ti­co, una vez más lo vuel­ve a tra­tar en Da 5 Bloods. Este remar­ca­ble dra­ma cons­ti­tu­ye un toque de aler­ta a uno de los gran­des males que afec­ta a la socie­dad, sobre todo tenien­do en cuen­ta el recien­te mons­truo­so epi­so­dio don­de un infa­me poli­cía blan­co con el peso de su pie asfi­xia sin pie­dad algu­na a un inde­fen­so ciu­da­dano negro.

Como pró­lo­go del film, median­te un efi­cien­te mon­ta­je Lee intro­du­ce una suer­te de noti­cia­rio don­de se pasa revis­ta a varios de los epi­so­dios de los años 60 y 70 que tuvie­ron lugar en su país, inclu­yen­do entre otros una céle­bre alo­cu­ción de Muham­mad Ali don­de no acep­ta ser reclu­ta­do para com­ba­tir en Viet­nam, el movi­mien­to civil de Black Pan­ters, el des­cen­so del hom­bre a la luna, la actua­ción de la mili­tan­te de los dere­chos civi­les Ange­la Davis y obvia­men­te la gue­rra de Vietnam.

Del­roy Lin­do y Jonathan Majors

El guión del rea­li­za­dor escri­to con Kein Will­mott, Danny Bil­son y Paul DeMeo está estruc­tu­ra­do en el pre­sen­te ‑uti­li­zan­do el for­ma­to de pan­ta­lla pano­rá­mi­ca- y el pasa­do ‑emplean­do uno casi cua­dra­do y más angos­to-. En su comien­zo se asis­te en el aero­puer­to de Hȏ Chi Minh (Sai­gón) al reen­cuen­tro de cua­tro vete­ra­nos de gue­rra afro­ame­ri­ca­nos, des­pués de varias déca­das de haber actua­do en los fren­tes de bata­lla como sol­da­dos de una uni­dad de infan­te­ría luchan­do con­tra el Viet­cong en las sel­vas de Viet­nam. Es así que Paul (Del­roy Lin­do), Otis (Clar­ke Peters), Eddie (Norm Lewis) y Mel­vin (Isiah Whitlock Jr.) no pue­den ocul­tar su inmen­sa ale­gría de ver­se nue­va­men­te reu­ni­dos como ver­da­de­ros her­ma­nos de sangre.

El pro­pó­si­to que los con­vo­ca es el de ubi­car el cadá­ver de Nor­man (Chad­wick Bose­man) ‑apo­da­do Stor­min’ Norm‑, el mesiá­ni­co líder espi­ri­tual del gru­po muer­to en el com­ba­te, para repa­triar­lo a Esta­dos Uni­dos. Pero al mis­mo tiem­po la inten­ción de estos sexa­ge­na­rios es tra­tar de reco­brar un cofre con­te­nien­do barras de oro que duran­te la gue­rra habían des­cu­bier­to entre los resi­duos de un avión estre­lla­do y que deci­die­ron sepul­tar­lo cer­ca del lugar don­de fue ente­rra­do Norm. En ese queha­cer el gru­po es acom­pa­ña­do por David (Jonathan Majors), el joven hijo de Paul, que man­tie­ne una difi­cul­to­sa rela­ción con su padre pero que en cam­bio logra empa­ti­zar con Otis quien le alec­cio­na sobre los epi­so­dios vivi­dos duran­te el con­flic­to bélico.

Isiah Whitlock Jr., Norm Lewis, Clar­ke Peters, Del­roy Lin­do and Jonathan Majors

En un prin­ci­pio nada pare­ce ensom­bre­cer el pro­pó­si­to de estos via­je­ros don­de pasean­do con el guía local Vinh (Johnny Trí Nguyễn) que­dan asom­bra­dos de ver a la ex Sai­gón como una ciu­dad moder­na y ani­ma­da don­de no fal­tan los McDo­nald y otros luga­res típi­cos de comi­da lige­ra que pro­li­fe­ran en el mun­do occidental.

En el emo­ti­vo reen­cuen­tro de Otis con Tien (Lê Y Lan), una pros­ti­tu­ta duran­te la gue­rra y que en ese enton­ces había sido su aman­te, ella le pro­por­cio­na el con­tac­to de un oscu­ro hom­bre de nego­cios fran­cés (Jean Reno) quien ofre­ce­rá ayu­da al con­tin­gen­te para ubi­car el lugar don­de se encuen­tra ocul­to el tesoro.

La pelí­cu­la adquie­re las carac­te­rís­ti­cas de un rela­to de acción a par­tir del momen­to en que los ex sol­da­dos comien­zan a avan­zar en la jun­gla para lograr los dos obje­ti­vos pro­pues­tos. Tras ubi­car los res­tos de Nor­man, don­de en silen­cio los cua­tro ami­gos le rin­den un emo­ti­vo home­na­je, la siguien­te tarea es loca­li­zar el teso­ro escon­di­do. Al apa­re­cer los pri­me­ros lin­go­tes de oro el espí­ri­tu de con­fra­ter­ni­dad has­ta ese enton­ces exis­ten­te se va fra­gi­li­zan­do al sur­gir opi­nio­nes dis­pa­res sobre la mane­ra en que debe redis­tri­buir­se la millo­na­ria for­tu­na halla­da. Los pro­ble­mas del gru­po se com­pli­can con la exis­ten­cia de cam­pos aún mina­dos que deben atra­ve­sar como así tam­bién por el des­agra­da­ble encuen­tro con legio­na­rios mer­ce­na­rios viet­na­mi­tas arma­dos que tam­bién pre­ten­den pose­sio­nar­se del oro; de este modo el esce­na­rio está pre­pa­ra­do para que el infierno del pasa­do resur­ja brutalmente.

El film es ambi­cio­so y qui­zás dema­sia­do para su pro­pio bien; eso vie­ne al caso por­que Lee intro­du­ce varios tópi­cos que podrían ser ana­li­za­dos sepa­ra­da­men­te. A pesar de tra­tar­se de un rela­to coral, el per­so­na­je de Paul es el que mayor rele­van­cia adquie­re don­de se refle­ja cómo las heri­das emo­cio­na­les de la gue­rra aún no han logra­do cica­tri­zar; su casi irra­cio­nal vene­ra­ción al des­apa­re­ci­do Norm y sus fre­cuen­tes pesa­di­llas lle­gan a des­es­ta­bi­li­zar­lo men­tal­men­te; ade­más, sus fuer­tes arre­ba­tos de vio­len­cia se tra­du­cen en un mar­ca­do des­pre­cio hacia su hijo por razo­nes que des­pués se lle­gan a expli­car; curio­sa­men­te, este indi­vi­duo tan sufri­do es un admi­ra­dor de Trump por­tan­do con­si­go la clá­si­ca boi­na roja con la ins­crip­ción de “hacer una Amé­ri­ca gran­de”. De los otros per­so­na­jes el más des­ta­ca­ble y humano es el de Otis; una con­mo­ve­do­ra esce­na acon­te­ce cuan­do él cono­ce y abra­za a Michon (Sandy Hương Phạm), la joven hija de Tien. Una pelí­cu­la dife­ren­te mere­ce­ría la bús­que­da y encuen­tro del teso­ro don­de se mues­tra cómo la codi­cia pue­de lle­gar a ensom­bre­cer una amis­tad. Final­men­te otro capí­tu­lo vin­cu­la­do que podría ser ana­li­za­do inde­pen­dien­te­men­te es el de Hedy (Méla­nie Thierry), una joven fran­ce­sa que dejan­do de lado a su fami­lia que se enri­que­ció duran­te el perío­do de colo­ni­za­ción de Fran­cia en Indo­chi­na, deci­de vol­car sus esfuer­zos en una orga­ni­za­ción sin fines de lucro dedi­ca­da a des­ac­ti­var los terre­nos minados.

Lo más impor­tan­te del impre­sio­nan­te rela­to es su tras­fon­do polí­ti­co don­de el direc­tor demues­tra a tra­vés de flash­backs el sufri­mien­to de los afro­ame­ri­ca­nos a tra­vés de todos los tiem­pos; en lo con­cer­nien­te a Viet­nam, median­te de una emi­sión radial se lle­ga a saber que si bien los negros repre­sen­ta­ban en ese enton­ces el 11 % de la pobla­ción ame­ri­ca­na, sin embar­go el 32% de sus sol­da­dos fue­ron con­vo­ca­dos para luchar en una de las gue­rras más racis­tas de la historia.

De impe­ca­ble rea­li­za­ción y exce­len­te inter­pre­ta­ción de con­jun­to, Lee ofre­ce un docu­men­to impac­tan­te cuyo men­sa­je que­da sin­te­ti­za­do en la esce­na final. En la mis­ma, a tra­vés de un mate­rial de archi­vo se asis­te al dis­cur­so pro­nun­cia­do por Mar­tin Luther King el 4 de abril de 1967 don­de seña­la: “Amé­ri­ca nun­ca será libre has­ta que los des­cen­dien­tes de escla­vos pue­dan libe­rar­se com­ple­ta­men­te de las cade­nas que aún lle­van” Exac­ta­men­te un año des­pués de esa fecha, el gran pas­tor esta­dou­ni­den­se y ardien­te crí­ti­co de la gue­rra de Viet­nam fue ase­si­na­do en Memphis, Ten­nes­see. Sus pala­bras siguen tenien­do ple­na vigen­cia. Jor­ge Gutman