El Pla­cer de un Buen Vino

LA DÉGUS­TA­TION / THE TES­TING. Fran­cia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Ivan Calbérac.92 minutos

Hacien­do alu­sión a su títu­lo se agra­de­ce al direc­tor y guio­nis­ta Ivan Cal­bé­rac de hacer degus­tar al públi­co esta mag­ní­fi­ca come­dia román­ti­ca. Fina, deli­ca­da y esme­ra­da­men­te adap­ta­da para el cine, la pelí­cu­la encan­ta del mis­mo modo como lo fue la epó­ni­me pie­za de tea­tro del autor por la que obtu­vo en 2019 el pre­mio a la mejor comedia.

Isa­be­lle Carré y Ber­nard Campan

Simul­tá­nea­men­te la audien­cia entra en con­tac­to con sus dos pro­ta­go­nis­tas. Uno de los mis­mos es Hor­ten­se (Isa­be­lle Carré), una empren­de­do­ra par­te­ra que ado­ra su pro­fe­sión al sen­tir cer­ca de ella las ado­ra­bles cria­tu­ras recién naci­das y depo­si­tar­las en el rega­zo de sus res­pec­ti­vas madres, ella tam­bién qui­sie­ra tener un bebé aun­que has­ta el pre­sen­te no lo ha podi­do lograr. De natu­ra­le­za soli­ta­ria, no obs­tan­te com­par­te su tiem­po ocu­pán­do­se de su que­ri­da madre Daniè­le (Gene­viè­ve Mnich) con quien sue­le jugar al scrab­ble (pala­bras cru­za­das) así como ayu­dan­do a una aso­cia­ción inte­gra­da por gen­te sin domi­ci­lio permanente.

El otro per­so­na­je es Jac­ques (Ber­nard Cam­pan); este hom­bre de edad media igual­men­te soli­ta­rio es due­ño de una vine­ría local que está por que­brar y ade­más está afec­ta­do por serios pro­ble­mas car­día­cos; con todo sien­te adic­ción por la bebi­da, aspec­to que su con­di­ción de salud no le favo­re­ce.. Como buen enó­lo­go goza de su tra­ba­jo cono­cien­do todos los pro­ce­sos de ela­bor­ción de kis vunis; dado su esta­do fís­co ha resuel­to con­tra­tar como ayu­dah­te a Ste­ve (Mou­nie Amam­ra), un mucha­cho que estan­do en liber­tad con­di­cio­nal tra­ta de rein­te­grar­se al medio social, aun­que en su tra­ba­jo cau­sa sin que­rer­lo uno que otro dolor de cabe­za a su patrón.

El encuen­tro entre Hor­ten­se y Jac­ques se pro­du­ce cuan­do ella acu­de a su nego­cio para com­prar una bote­lla de vino y él actúa como su ase­sor reco­men­dán­do­le la mar­ca y sabor más apro­pia­do para una comi­da. A todo ello y a su suge­ren­cia, Jac­ques acep­ta rea­li­zar una degus­ta­ción en su bode­ga don­de par­ti­ci­pa­rá tam­bién Gui­llau­me (Éric Vie­llard), su gran ami­go y.dueño de una libre­ría. Resul­ta de sumo inte­rés asis­tir a esta par­ti­cu­lar cere­mo­nia don­de Jac­ques ense­ña los tres pasos con­cu­rren­tes que con­du­cen a inge­rir un vaso de vino, o sea, apre­ciar el color del mis­mo, sen­tir su aro­ma y final­men­te la eta­pa final del consumo.

En for­ma natu­ral y sin pre­ci­pi­ta­ción algu­na, los suce­si­vos encuen­tros entre la com­pra­do­ra y el ven­de­dor con­du­cen a una cáli­da atrac­ción román­ti­ca. Cla­ro está que habrá que supe­rar algu­nos obs­tácu­los como lo es el gran deseo de Hor­ten­sia de con­cre­tar un emba­ra­zo a tra­vés de un pro­ce­di­mien­to de fer­ti­li­dad y por otra par­te la resis­ten­cia a esa idea por par­te de Jac­ques, al ser por­ta­dor de un dolo­ro­so pasa­do por el cual su mujer se ale­jó de él.

Entre momen­tos tris­tes, risue­ños y tier­nos se asis­te a una huma­na his­to­ria de dos almas en pena y que por diver­sas cir­cuns­tan­cias ter­mi­nan sien­do geme­las. A una sobria rea­li­za­ción se une la remar­ca­ble com­po­si­ción que Carré y Cam­pan logran de sus per­so­na­jes, en don­de la quí­mi­ca enta­bla­da entre ambos es simi­lar a la que logra­ron al com­par­tir el elen­co del bello film Se Sou­ve­nir des Belles Cho­ses (2001) de Zabou Breit­man. Den­tro del efi­cien­te repar­to igual­men­te se lucen Amam­ra y Viellard.

Den­tro del halo román­ti­co que ani­da a esta his­to­ria, al pro­pio tiem­po ilus­tra muy bien el sig­ni­fi­ca­do que adquie­re la voca­ción mater­nal, la soli­da­ri­dad brin­da­da a gen­te indi­gen­te como así tam­bién has­ta qué pun­to el pla­cer del buen vino ele­van­do el espí­ri­tu pue­de lograr­se siem­pre que se evi­te la depen­den­cia alcohólica.

Sin recu­rrir a fal­sos sen­ti­men­ta­lis­mos ni arti­fi­cios emo­cio­na­les, la auten­ti­ci­dad logra­da por Cal­bé­rac en su rela­to, uni­do a los ele­men­tos posi­ti­vos ya men­cio­na­dos hacen que La Dégus­ta­tion resul­te deci­di­da­men­te reco­men­da­ble. Jor­ge Gutman

Una Come­dia Familiar

SOMETHING YOU SAID LAST NIGHT. Cana­dá-Sui­za, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Luis De Filip­pins. 95 minutos.

Tenien­do como buen ante­ce­den­te el cor­to metra­je For Non­na Anna (2017) pre­mia­do en Sun­dan­ce, aho­ra la guio­nis­ta y rea­li­za­do­ra Luis De Flip­pins efec­túa su debut en el lar­go­me­tra­je con Something You Said Last Night que en oca­sión de su estreno en el Fes­ti­val de Toron­to de 2022 fue cáli­da­men­te recibido.

Car­men Madonia

La his­to­ria gira en torno de una fami­lia cana­dien­se de ori­gen ita­liano que efec­túa un via­je de vaca­cio­nes. La mis­ma está inte­gra­da por Mona (Ramo­na Milano), su mari­do Gui­do (Joey Parro) y dos de sus tres hijos adul­tos, Ren (Car­men Mado­nia) de apro­xi­ma­da­men­te 20 años y Sien­na (Pai­ge Evans) algu­nos años menos que su her­ma­na, mien­tras que el hijo mayor ha que­da­do en el hogar.

Des­de el via­je ini­cial en coche se va cono­cien­do par­te de las per­so­na­li­da­des de los cua­tro via­je­ros. En tan­to que Mona está entu­sias­ma­da escu­chan­do can­cio­nes popu­la­res de Ita­lia, su jovial mari­do a car­go del volan­te, cor­dial­men­te con­tem­pla el buen esta­do aní­mi­co de su compañera.

Lle­ga­do al resor­te bal­nea­rio ubi­ca­do en un lugar de Onta­rio no espe­ci­fi­ca­do, comien­za a gene­rar­se la diná­mi­ca fami­liar. En tal sen­ti­do el rela­to está en gran par­te cen­tra­do en Ren, quien es una escri­to­ra trans; habien­do per­di­do su empleo sin que lo sepan sus padres, demues­tra preo­cu­pa­ción al tener que vol­ver a con­vi­vir con ellos al no estar capa­ci­ta­da para pagar el arrien­do don­de habi­ta, per­dien­do en par­te la inde­pen­den­cia adqui­ri­da. A todo ello es impor­tan­te resal­tar que De Filip­pis de nin­gún modo enfa­ti­za la iden­ti­dad gené­ri­ca de Ren sino que por el con­tra­rio resal­ta la estre­cha rela­ción que ella man­tie­ne con sus padres y muy en espe­cial con su hermana.

A tra­vés de viñe­tas se va obser­van­do cómo este gru­po dis­trae su tiem­po. Entre ellos se los ve desa­yu­nan­do, jugan­do a las car­tas, toman­do las dos her­ma­nas baños de pla­ya, o bien dis­cu­tien­do entre ellas sobre el uso inde­bi­do de Ren de un som­bre­ro per­te­ne­cien­te a Sien­na. A todo ello Mona prue­ba ser una madre dema­sia­do entro­me­ti­da con sus hijas y siem­pre demos­tran­do algún rega­ño, inclu­yen­do a su mari­do tran­qui­lo y bien dis­pues­to a cola­bo­rar en todo sen­ti­do; de todos modos eso no obs­ta a que esta mujer sien­ta satis­fac­ción toman­do fotos a sus seres queridos.

Duran­te los 7 días de per­ma­nen­cia con­jun­ta es inevi­ta­ble que se pre­sen­ten algu­nos alter­ca­dos o dis­cu­sio­nes en la rela­ción fami­liar gene­ran­do algu­nos momen­tos de leve ten­sión, pero nun­ca eso lle­ga a entur­biar el gran cari­ño y entra­ña­ble amor que exis­te entre sus integrantes.

En rigor de ver­dad no hay algo tras­cen­den­te que gene­re un cli­ma dra­má­ti­co en esta his­to­ria que lle­gue a dife­ren­ciar­se de otras pelí­cu­las del mis­mo tema. No obs­tan­te, a su favor la direc­to­ra obtie­ne un film hones­to, sen­ci­llo y bien rea­li­za­do tra­tan­do en todo momen­to de evi­tar los este­reo­ti­pos gene­ra­dos en rela­tos de este géne­ro. Con una bue­na direc­ción de su elen­co, cabe no obs­tan­te resal­tar la remar­ca­ble actua­ción de Mado­nia que es toda una reve­la­ción dan­do vida a una per­so­na que desea encon­trar un lugar en el mun­do a tra­vés de su ambi­ción de escritora.

Así como en el ini­cio, el des­en­la­ce cul­mi­na con el via­je de regre­so al hogar en don­de la chis­pean­te can­ción ita­lia­na Sará per­che ti amo (Será por­que te amo) per­mi­te ele­var el espí­ri­tu de la fami­lia duran­te su tra­yec­to como asi­mis­mo con­ta­gia al espec­ta­dor que la con­tem­pla. Jor­ge Gutman

Un Trau­má­ti­co Pasado

SO MUCH TEN­DER­NESS. Cana­dá, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Lina Rodrí­guez. 118 minutos

Des­pués de haber rea­li­za­do el docu­men­tal Mis Dos Voces (2022), la rea­li­za­do­ra Lina Rodrí­guez ofre­ce en So Much Ten­der­ness un rela­to de fic­ción mos­tran­do cómo la vio­len­cia que ame­na­za la vida de una per­so­na en su país de ori­gen la fuer­za a bus­car refu­gio y pro­tec­ción en otros luga­res del mun­do. Tenien­do en con­si­de­ra­ción que la cineas­ta de ori­gen colom­biano vivió la expe­rien­cia migra­to­ria al lle­gar a Cana­dá, ha sido capaz de vol­car en par­te esa sen­sa­ción en la pro­ta­go­nis­ta del pre­sen­te relato.

Nata­lia Aran­gu­ren y Noë­lle Schönwald

En un guión que le per­te­ne­ce, Rodrí­guez pre­sen­ta a Auro­ra (Noë­lle Schön­wald), una abo­ga­da colom­bia­na que tra­ba­jó en Colom­bia en una orga­ni­za­ción no guber­na­men­tal (NGO) abor­dan­do pro­yec­tos del medio ambien­te. Cuan­do esta pro­fe­sio­nal denun­cia irre­gu­la­ri­da­des de una impor­tan­te cor­po­ra­ción ita­lia­na que rea­li­za nego­cios ile­ga­les en el país, reci­be a tra­vés de e‑mails ame­na­zas de muer­te para ella y su fami­lia. Al ser ase­si­na­do su espo­so Adrián (Juan Pablo Cruz) resuel­ve dejar Colom­bia sin su peque­ña hija que que­da tran­si­to­ria­men­te a car­go de sus padres. Gra­cias a la bue­na dis­po­si­ción de un matri­mo­nio ami­go (Deragh Camp­bell y Kazik Rad­wans­ki) y sien­do res­guar­da­da en el baúl de un auto Auro­ra logra ingre­sar a Cana­dá como refu­gia­da; al hacer­lo, jus­ti­fi­ca las razo­nes por las que huyó de su país a un fun­cio­na­rio de inmi­gra­ción con la ayu­da de una tra­duc­to­ra (Lui­sa Álva­rez Res­tre­po) al no domi­nar el inglés; final­men­te obtie­ne su resi­den­cia legal.

El rela­to adquie­re con­si­de­ra­ble vigor dra­má­ti­co al tras­la­dar la acción cin­co años des­pués. Esta mujer en com­pa­ñía de su ado­les­cen­te hija Lucia (Nata­lia Aran­gu­ren) vive en Toron­to don­de se encuen­tra com­ple­ta­men­te acli­ma­ta­da a la vida cana­dien­se, dan­do cla­ses de espa­ñol y tra­ba­jan­do como maes­tra jar­di­ne­ra, en tan­to que Lucía está emplea­da en un peque­ño mer­ca­do; a todo ello, social­men­te Auro­ra está rodea­da de ami­gos, algu­nos de ellos simi­lar­men­te expa­tria­dos. Con todo siem­pre recuer­da a su que­ri­do mari­do vil­men­te mata­do y ese bru­tal inci­den­te reflo­ta cuan­do des­cu­bre que en Toron­to habi­ta su pri­mo Edgar (Fran­cis­co Zal­dúa) quien estu­vo indi­rec­ta­men­te invo­lu­cra­do en el homi­ci­dio de Adrián. Ese hecho, que gene­ra­rá en ella un ele­men­to trau­má­ti­co al pro­du­cir­le un inten­so temor y angus­tia, impul­sa a que el rela­to adquie­ra un ines­pe­ra­do y con­vin­cen­te tono de suspenso.

Con bue­nos ante­ce­den­tes de sus ante­rio­res tra­ba­jos de fic­ción (Seño­ri­tas en 2013 y Maña­na a esta hora en 2016), Rodrí­guez trans­mi­te su sen­si­bi­li­dad feme­ni­na en este dra­ma humano imbui­do de con­si­de­ra­ble ter­nu­ra. Con la acer­ta­da des­crip­ción que efec­túa de Auro­ra, la rea­li­za­do­ra con­tó con la remar­ca­ble actua­ción de Schön­wald quien con ple­na con­vic­ción expre­sa en su per­so­na­je el vuel­co emo­cio­nal sufri­do revi­vien­do su dolo­ro­so pasa­do. Jor­ge Gutman

Una Tera­péu­ti­ca Travesía

SUR LES CHE­MINS NOIRS / ON THE WAN­DE­RING PATH. Fran­cia, 2023. Un film de Denis Imbert. 95 minutos

Con su ter­cer lar­go­me­tra­je, el direc­tor fran­cés Denis Imbert brin­da en Sur les che­mins noirs la expe­rien­cia vivi­da por el escri­tor y empe­der­ni­do via­je­ro fran­cés Syl­vain Tesson.

En agos­to de 2014 Tes­son se cae de casi 10 metros de altu­ra al haber esca­la­do la facha­da de una casa en Cha­mo­nix-Mont-Blanc. Habien­do sufri­do un gra­ví­si­mo trau­ma­tis­mo cra­neo­en­ce­fá­li­co con múl­ti­ples frac­tu­ras, es hos­pi­ta­li­za­do en Annecy y des­pués de haber esta­do en coma por ocho días des­pier­ta sin haber expe­ri­men­ta­do nin­gu­na secue­la neu­ro­ló­gi­ca. Con­se­cuen­te­men­te, el autor se ins­pi­ra para rela­tar su viven­cia y en el que Imbert evo­ca este dra­ma en la adap­ta­ción del libro rea­li­za­da con la par­ti­ci­pa­ción del autor y del dra­ma­tur­go Diastème.

Jean Dujar­din

En la fic­ción, Jean Dujar­din asu­me el rol de Pie­rre Girard (alter ego de Tes­son) quien físi­ca­men­te dis­mi­nui­do por el gra­ve per­can­ce y hacien­do oídos sor­dos a los con­se­jos de los que lo rodean deci­de empren­der una enor­me tra­ve­sía para atra­ve­sar su nati­va tie­rra des­de Mer­can­tour has­ta Coten­tin, cuya dis­tan­cia de apro­xi­ma­da­men­te 1300 kiló­me­tros cons­ti­tui­rá para él un via­je tera­péu­ti­co al entrar en con­tac­to con la natu­ra­le­za. Asi­mis­mo eso le sir­ve para ir reme­mo­ran­do su agi­ta­do pasa­do, tra­yen­do recuer­dos de su ami­ga Anna (Joséphi­ne Japy), la par­ti­da de su madre (voz de Marie-Chris­ti­ne Barrault) y refle­xio­nar sobre lo que está vivien­do aho­ra, con pos­te­rio­ri­dad al suce­so. En esa tra­ve­sía a tra­vés de deso­la­das tie­rras de la cam­pi­ña fran­ce­sa, en varias sec­cio­nes del iti­ne­ra­rio él esta­rá acom­pa­ña­do por su her­ma­na Céli­ne (Izia Hige­lin), su ami­go Arnaud (Jonathan Zac­cai) y espe­cial­men­te por la gene­ro­si­dad y apo­yo reci­bi­do de su otro ami­go Dylan (Dylan Robert).

Evi­tan­do caer en un rela­to depri­men­te, la his­to­ria vol­ca­da en peque­ños cua­der­nos que nos infor­ma la voz en off de Pie­rre, pro­vee a la audien­cia un buen estu­dio carac­te­ro­ló­gi­co de este per­so­na­je en pro­cu­ra de reden­ción y recu­pe­ra­ción del alma perdida.

Más allá de la exce­len­te dra­ma­ti­za­ción que Dujar­din logra de una per­so­na no del todo agra­da­ble, resul­ta intere­san­te apre­ciar el esme­ra­do tra­ta­mien­to esbo­za­do por Imbert ilus­tran­do cómo un gra­ve even­to pue­de cam­biar la vida de un ser humano.

Dejan­do de lado los pai­sa­jes turís­ti­cos de Fran­cia, esta pelí­cu­la sóli­da­men­te rea­li­za­da por Imbert a su vez se valo­ri­za por la foto­gra­fía de Maga­li Sil­ves­tre de Sacy que cap­tan­do una vas­ta región olvi­da­da del país pro­vee una subli­me belle­za visual.

Cier­ta­men­te tenien­do en cuen­ta el tono deci­di­da­men­te lite­ra­rio éste es el típi­co film intros­pec­ti­vo en el que el públi­co selec­ti­vo sabrá apre­ciar el liris­mo y poe­sía que emer­ge de las pala­bras de Tes­son. Jor­ge Gutman

Adiós a Indiana

INDIA­NA JONES AND THE DIAL OF DES­TINY. Esta­dos Uni­dos, 2023. Un film de James Man­gold. 154 minutos

No hay nada que dure eter­na­men­te y eso lo prue­ba el quin­to y últi­mo capí­tu­lo de la popu­lar saga India­na Jones crea­da por el rea­li­za­dor ame­ri­cano Geor­ge Lucas y con­for­ma­da por varias pelí­cu­las que tuvie­ron como direc­tor al remar­ca­ble Ste­ven Spiel­berg. Es aho­ra que 42 años des­pués de su ini­cio con Rai­ders of the Lost Ark se asis­te a la des­pe­di­da del que­ri­ble arqueó­lo­go y aven­tu­re­ro India­na Jones. Natu­ral­men­te, el emble­má­ti­co per­so­na­je sigue sien­do carac­te­ri­za­do por el nota­ble octo­ge­na­rio actor Harri­son Ford y en tal sen­ti­do esta his­to­ria final es un doble home­na­je hacia India­na como así tam­bién a quien lo ha mag­ní­fi­ca­men­te caracterizado.

Harri­son Ford

En esta secue­la es James Man­gold quien se ocu­pa de diri­gir­la y lo pri­me­ro que se cons­ta­ta es que la impron­ta de Spiel­berg ha des­apa­re­ci­do. Si bien Man­gold es un buen rea­li­za­dor que tie­ne en su haber exi­to­sos títu­los como lo han sido entre otros 3:10 to Yuma (2007), Logan (2017) y Ford V Ferrary (2019), aquí se limi­ta a apli­car los típi­cos ingre­dien­tes de un rela­to de aven­tu­ras pero sin la magia, fres­cu­ra o bri­llo brin­da­do por Spielberg.

The Dial of Des­tiny comien­za con un pró­lo­go de 20 minu­tos de dura­ción que se desa­rro­lla en Ale­ma­nia en 1944 con el Ter­cer Reich a pun­to de des­mo­ro­nar­se; en ese ámbi­to, median­te efec­tos espe­cia­les se apre­cia a nues­tro héroe reju­ve­ne­ci­do lidian­do con Júr­gen Voller (Mads Mik­kel­sen), un nefas­to cien­tí­fi­co nazi. Al haber encon­tra­do par­te de la anti­ci­te­ra, un arte­fac­to que había sido con­ce­bi­do por el mate­má­ti­co y filó­so­fo grie­go Arquí­me­des quien vivió tres siglos antes de la era cris­tia­na; todo indi­ca que ese dial es un engra­na­je pode­ro­so que per­mi­ti­rá con­tro­lar el espa­cio y el tiem­po para quien lo posea, con­vir­tién­do­se por lo tan­to en due­ño del mun­do, sin embar­go en manos de Voller y sus secua­ces, eso resul­ta­ría extre­ma­da­men­te peligroso.

De inme­dia­to el guión del cineas­ta escri­to con Jez But­ter­worth, John-Henry But­ter­worth y David Koepp, tras­la­da la acción a New York en 1969 don­de obser­va­mos a India­na en su hogar, un tan­to can­sa­do y ape­sa­dum­bra­do al tener que acce­der al divor­cio soli­ci­ta­do por su que­ri­da espo­sa Marion (Karen Allen). Dis­pues­to a jubi­lar­se él se apres­ta a dic­tar su últi­ma cla­se de pro­fe­sor uni­ver­si­ta­rio y es en el aula que se reen­cuen­tra con su ahi­ja­da Hele­na, (Phoe­be Waller-Brid­ge), una arqueó­lo­ga a quien no había vis­to por lar­go tiem­po y que es la hija de su difun­to cola­bo­ra­dor arqueó­lo­go Basil Shaw (Toby Jones). El hecho es que esta diná­mi­ca joven lo indu­ce a que le ayu­de a lograr las dos par­tes de la anti­ci­te­ra en don­de tam­bién par­ti­ci­pa­rá su sim­pá­ti­co huér­fano com­pin­che Teddy (Ethann Isi­do­re). Cla­ro está que en esa misión Jones ten­drá que vér­se­la nue­va­men­te con su impla­ca­ble enemi­go Voller quien con nom­bre cam­bia­do es aho­ra un fun­cio­na­rio del gobierno ame­ri­cano tra­ba­jan­do en el pro­gra­ma espa­cial de la Nasa; él tam­bién está suma­men­te intere­sa­do en adue­ñar­se del pode­ro­so dis­po­si­ti­vo y por lo tan­to a par­tir de allí una lucha sin res­pi­ro se gene­ra entre ambos.

Con intré­pi­das esce­nas de acción, en don­de en una de las mis­mas India­na mon­ta­do a caba­llo se sumer­ge en los túne­les del metro sub­te­rrá­neo neo­yor­kino, él jun­to a Hele­na y Teddy via­ja­rán a Casa­blan­ca, Tán­ger, Gre­cia y Sici­lia para loca­li­zar la par­te fal­tan­te del valio­so dial en tan­to que Voller y sus laca­yos esta­rán per­si­guién­do­les a más no poder. Enfren­tan­do des­agra­da­bles insec­tos, algu­nos mons­truos sub­ma­ri­nos y peli­gro­sos via­jes aéreos, la tra­ve­sía de India­na y Helen adqui­ri­rá inusual vértigo.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do, este film que ado­le­ce de incon­sis­ten­cias del guión se pue­de ver aun­que de modo alguno pue­de com­pa­rar­se a los pri­me­ros 3 capí­tu­los de esta fran­qui­cia. Su exce­si­va dura­ción moti­va a que en cier­tas ins­tan­cias la acción des­ple­ga­da ter­mi­ne fati­gan­do. Hay pocos momen­tos en que el rela­to se vuel­ve más ínti­mo; es así que hay refe­ren­cias a la infan­cia de Hele­na, el dolor expe­ri­men­ta­do por India­na por la muer­te de su hijo en Viet­nam, o bien el enfren­ta­mien­to man­te­ni­do con su padre, pero eso no alcan­za a que el film esca­pe de su razón de ser en don­de en gran par­te pue­de asi­mi­lar­se a los rela­tos de super héroes. Otro aspec­to a remar­car es el uso exce­si­vo de la compu­tación digi­tal para lograr esce­nas des­ca­be­lla­das que de nin­gún modo podrían físi­ca­men­te apli­car­se en la realidad.

Con una direc­ción correc­ta de Man­gold, aun­que sin apor­tar nada nue­vo a lo ya cono­ci­do, y una actua­ción en líneas gene­ra­les sóli­da, sobre todo la de la entu­sias­ta Waller-Brid­ge, la razón que jus­ti­fi­ca este capí­tu­lo final es la pre­se­nia de Ford des­pi­dién­do­se de India­na. El vete­rano actor trans­mi­te muy bien el sen­ti­mien­to que ani­ma a su vejez con su sole­dad, des­con­cier­to y cier­ta ter­nu­ra en su ros­tro echan­do una mira­da nos­tál­gi­ca al brío osten­ta­do por Jones en sus años de com­ple­ta plenitud.
Jor­ge Gutman