Para quienes gustan de las comedias surrealistas, puede que French Exit les satisfaga; en todo caso más allá de la esmerada actuación de Michelle Pfeiffer este film dista de lograr un consenso unánime. No siempre una obra literaria puede trasladarse eficientemente a la pantalla, en este caso el trabajo del realizador Azazel Jacob, basándose en la novela homónima del escritor canadiense Patrick de Witt quien se ocupó de su adaptación, resulta un tanto discutible.
Michelle Pfeiffer y Lucas Hedges
El promisorio punto de partida introduce a Frances (Pfeiffer), una mujer sexagenaria de la alta sociedad neoyorkina que acaba de enviudar. Habiendo dilapidado casi totalmente la fortuna dejada por su marido y no tolerando vivir en la pobreza acepta la propuesta de su amiga Joan (Susan Coyne) para habitar en su desocupado departamento que posee en París, sin costo alguno. Es así que con el dinero restante obtenido de la venta de los bienes del piso que ocupa, junto con su joven hijo Malcom (Lucas Hedges) y su querido gato parten a la bella capital de Francia utilizando como medio de transporte la vía marítima. Al hacerlo, Malcom deja de lado a su frustrada novia Susan (Imogen Poots) sin prometerle cuando regresará a verla.
Ya en París comienzan a surgir las excentricidades. Poco a poco el departamento parisino se va poblando con curiosos personajes; entre éstos se encuentra Madame Reynaud (Valerie Mahaffey), una viuda americana expatriada que insiste en establecer lazos de amistad con Frances. Como en un momento de descuido el gato de Frances ‑que corporiza el espíritu de su esposo- desaparece, ella contrata al afable detective Julius (Isaach De Bankolé) para que lo ubique. El grupo se agranda con Madeleine (Danielle Macdonald), una alocada espiritista que en una sesión especial convoca al difunto marido de Frances. Para complicar la situación, inesperadamente llegan Susan en compañía de su nuevo novio (Daniel di Tomasso) y finalmente así lo hace Joan quien comprueba el estado caótico de su departamento habitado por extravagantes personas.
Este cuadro insensato se completa en los paseos que realiza Frances por París donde ella va repartiendo importantes sumas de dinero a gente desconocida sin que se se sepa la razón de su actitud.
Si el realizador tuvo la intención de presentar un relato absolutamente irrealista donde el disparate se amalgama con lo ilógico a través de situaciones estrafalarias, su propósito será valorado de acuerdo con el sentido del humor de cada espectador. Lo que resulta indiscutible es la excelente interpretación de Pfeiffer como la viuda cuyo comportamiento absurdo permite conquistar la simpatía del público; a su lado se distingue Hedges como el pasivo y sumiso hijo que mantiene una singular relación con su madre. El resto del elenco se desempeña con corrección sujeto a las exigencias del guión. Jorge Gutman
He aquí un breve comentario de cada uno de los 5 cortometrajes de ficción nominados al Oscar 2021 que se exhiben en el Cinéma du Parc de Montreal.
FEELINGTHROUGH(Estados Unidos, 19 minutos)
Aunque no se trata de un documental sino de una ficción, este remarcable corto está asociado al hecho de que Robert Tarango, uno de los protagonistas del relato, es realmente ciego y sordo como el personaje que caracteriza.
Dirigido y muy bien escrito por Doug Roland, la historia se centra en un inusual encuentro nocturno. Tereek (Steven Prescod) después de haber pasado una velada con sus amigos planea reunirse con su novia. Cuando hallándose en la calle texteando con ella por el celular, se topa con Artie (Tarango) comprobando que este hombre carece de visión y del sentido de la audición.
No obstante, mediante papeles y notas escritas se establece una silenciosa comunicación que satisfactoriamente reemplaza a los diálogos hablados; así, Tarango le pide que lo conduzca a la parada del autobús que lo transportará a su hogar y que le ayude a subir cuando el vehículo arribe. A través de esa espera, se va forjando entre ambos un lazo afectivo en donde queda resaltado el espíritu solidario de Tereek brindando apoyo a quien lo necesita. Con interpretaciones que rebosan completa autenticidad, Roland logra un emotivo cortometraje.
THELETTERROOM(Estados Unidos, 33 minutos)
Este corto explora la vida carcelaria a través de la visión de uno de sus funcionarios. Richard (Oscar Isaac) es un hombre de existencia solitaria que trabaja en un centro de reclusión en el que su preocupación mayor es mejorar el nivel de vida de los convictos aunque le resulta imposible lograrlo.
Cuando es promovido al cargo de director de comunicaciones, tiene como principal tarea la de verificar cada una de las cartas destinadas a los presos, escanearlas y posteriormente entregárselas a sus respectivos destinatarios. La lectura de esa correspondencia epistolar constituye para él una especial revelación; entre las cartas se encuentra la de Rosita (Alia Shawkat) dirigida a Cris (Brian Petsos), un prisionero condenado a muerte, en donde poéticamente le transmite su profundo amor.
Asimismo, al ir Richard recorriendo los pasillos donde están alojados los prisioneros, desde su celda el penado Jackson (John Douglas Thompson) le intercepta pidiéndole que verifique si hay una carta pendiente que podría haberle escrito su hija de quien hace largo tiempo que no tiene noticias. Gradualmente, Robert se adentra en la intimidad de estos convictos mediante un procedimiento decididamente humanitario. Con gran sutileza la directora Elvira Lind narra esta sensible historia que se encuentra enriquecida con la magnífica interpretación de Isaac transmitiendo la nobleza que emerge de su personaje.
La tragedia acontecida en mayo de 2020 con el asesinato de George Floyd, ha inspirado a los directores Travon Free y Martin Desmond Roe para realizar este corto. La acción se centra en Carter (Joey Badass), un caricaturista negro que habiendo pasado la noche con su novia (Zaria Simone) despierta sobresaltado por la horrible pesadilla que experimentó.
La misma se refiere a un encuentro con un oficial de policía blanco (Andrew Howard) que lo fuerza a entregar el bolso que lleva consigo para ser revisado; al oponer resistencia Carter es volcado al suelo y sometido al mismo procedimiento que Floyd recibió hasta que se produce su muerte.
Esta pesadilla se vuelve recurrente en los cinco siguientes días, lo que contribuye a que el relato no logre la eficacia deseada. Aunque el urticante tema tiende a demostrar una vez más la triste realidad acerca del tratamiento brutal de la policía a la comunidad negra, su implementación no satisface dado que su constante repetición resulta extenuante.
THEPRESENT (Palestina, 25 minutos)
La novel cineasta Farah Nabulsi ofrece una conmovedora historia exponiendo las vicisitudes que suelen atravesar los palestinos de los territorios ocupados cuando deben trasladarse desde una zona hacia otra.
El guión de la realizadora escrito con Hind Shoufani presenta a Yousef (Saleh Bakri), un palestino viviendo en esa región, quien junto con su mujer Noor (Mariam Basha) se disponen a celebrar el aniversario de bodas; teniendo en cuenta que el refrigerador del hogar no funciona como debiera, Yousef decide obsequiar a su esposa con uno nuevo.
De allí que con su hijita Yasmine (Mariam Kani) se dirigen al sector israelí para efectuar la compra; para ello deben pasar previamente por un puesto de control militar ubicado a escasa distancia de donde ellos habitan. Después de que Yousef es revisado de manera nada amable por los soldados de turno, él y la nena llegan al negocio para efectuar la compra. El conflicto dramático del relato se produce cuando en el camino de regreso transportando la nevera en una una carretilla este hombre después de haber sido sometido al rigor del control no logra pasar por la puerta de franqueo debido al tamaño del aparato que trae consigo; es así que solicita a los guardias de transitar por un sendero paralelo en donde no existe impedimento alguno, pero ese pedido le es denegado porque solamente los israelíes pueden utilizar esa vía. A todo ello la pequeña Yasmine, contemplando la humillación de la que su padre es objeto, de manera ingeniosa consigue superar ese obstáculo. La directora ha logrado una cautivante historia realista dotada de notable autenticidad y realzada con el aporte de Bakri y Kani quienes guardan una perfecta complicidad en el afectuoso vínculo existente entre el tierno padre y su dulce hijita
WHITEEYE(Israel, 21 minutos)
Un relato de connotaciones morales es lo que el escritor y director Tomer Shushan considera en este estupendo corto. La acción se desarrolla en un lugar no especificado de Israel enfocando a Omar (Daniel Gad), un hombre a quien un mes atrás le ha sido robada su querida bicicleta.
Cuando azarosamente llega a encontrarla, estando encadenada y sin poder recuperarla, cree haber localizado al supuesto ladrón. El incriminado es Yunes (Dawit Tekelaeb), un humilde obrero originario de Eritrea que trabaja en una planta empaquetadora de carne; al ser confrontado él se declara inocente alegando que la semana anterior la había comprado legalmente a un desconocido por 250 shekels. Partiendo de esta premisa la trama va adquiriendo marcada tensión por cuanto Omar insiste que esa bicicleta es suya en tanto que Yunes cree ser el legítimo dueño de la misma. El problema se complica aún más cuando interviene la policía para zanjar el conflicto y descubre que el trabajador no posee la visa de residente siendo por lo tanto detenido; ahí es cuando se genera en Omar un sentimiento de culpa.
La imaginativa historia sólidamente construida por Shushan deja abierta la pregunta sobre cómo podría ser resuelto salomónicamente el caso planteado sin que un acto de justicia pudiese generar otro de injusticia. Ciertamente, este drama humano permite que el espectador pueda empatizar con la situación vivida por los dos personajes centrales, magníficamente caracterizados por Gad y Tekelaeb. Jorge Gutman
CHARLIECHAPLIN, LEGÉNIEDELALIBERTÉ. Francia, 2020. Un film de Yves Jeuland. 145 minutos. Disponible en las plataformas digitales de lefifa.com y arts.film.
Con más de 30 notables documentales realizados, el director Yves Jeuland retorna ahora con un excepcional trabajo dedicado al genial Charles Chaplin efectuado para la televisión de Francia. El guión de Jeuland y François Aymé, permite seguir el trayecto de Chaplin (1889 – 1977) desde sus humildes orígenes en Inglaterra hasta su deceso en Suiza, con especial énfasis a su invaluable labor profesional.
A diferencia de otros documentales aquí no hay ninguna persona entrevistada dado que lo exhibido es nutrido por un extraordinario material de archivo proveniente del cine y la televisión como asimismo extractos de filmación privados pertenecientes a la familia del actor. Más allá de una mera recopilación es importante destacar el esfuerzo realizado por sus autores que implicó aproximadamente 3 años de trabajo y casi un año de edición realizado de manera remarcable por la montajista Sylvie Bourget. Consecuentemente, el espectador acompañado por la voz humana en off del actor Mathieu Amalric es guiado a través del desarrollo de este remarcable documental.
Entre los aspectos salientes de los archivos se destaca sus comienzos a temprana edad en los music-halls de Londres, su paso por París y posteriormente llegada a Estados Unidos en 1910. En pleno auge del cine mudo comenzó su actuación en numerosos cortos utilizando en todos ellos el emblemático personaje del pobre vagabundo Charlot ‑su alter ego- con su clásico sombrero y bastón que habría de acompañarlo por más de dos décadas. Con su popularidad conquistada en dichos cortos, llega el momento en que desea lograr su independencia y aprovechar al máximo su creatividad de artista sin restricción de ninguna índole; es así que en 1919 funda la compañía United Artists junto con la popular actriz Mary Pickford, el célebre realizador D.W. Griffith y el actor y director Douglas Fairbanks quien fue su gran amigo.
Después de The Kid (El Pibe, 1921), el primer conmovedor largometraje que lanzó a la fama al actor infantil Jackie Coogan, para Chaplin el cielo es el único límite. Como notoria celebridad de Hollywood y del cine mundial dirige y actúa en su obra maestra The Gold Rush (La Quimera del Oro, 1925) en donde el documental resalta la inolvidable escena en que el errabundo Charlot acuciado por el hambre, prepara como plato de comida su propio zapato. Resistiéndose al advenimiento del cine sonoro sigue centrándose en el mudo con la filmación de la sensible comedia sentimental Limelight (Luces de la Ciudad, 1931), otro de sus grandes éxitos. Después de un año y medio de estancia en Europa donde es recibido como estrella mundial retorna a Hollywood para ofrecer Modern Times (Tiempos Moderno, 1936); en ese film Chaplin alude a las diferencias de clases, mostrando a su irresistible personaje como un instrumento del maquinismo industrial convertido en robot a través de la producción en serie.
La difícil situación política que sacude a Europa con el advenimiento del nazismo, le sirve de inspiración para preparar el guión de The Great Dictator (El Gran Dictador) que lo completa el 10 de noviembre de 1938, el día siguiente al de la “Noche de los Cristales Rotos” donde el antisemitismo vigente en Alemania se hace sentir en toda su dimensión; es así que su visionaria película estrenada en 1940 y la primera que realiza para el cine sonoro constituye una despiadada crítica de Hitler y de todas las dictaduras en general; a pesar de que el film recibió múltiples nominaciones de la Academia de Hollywood, Chaplin fue distinguido en 1941 con un solo Oscar atribuido al Mejor Guión Original.
Cuatro filmes adicionales seguirían entre los finales de la década del 40 y la del 50 donde el título más destacado es Limelight (Candilejas, 1952); en el mismo el prodigioso cineasta narra la historia de un payaso y una bailarina cuyas vidas se cruzan descubriendo que a través de la mutua ayuda subyace el amor que sienten el uno por el otro.
El documental igualmente alude a las acusaciones de comunista de que fue objeto Chaplin por simpatizar con los rusos lo que motivó que en 1947 el Comité de Actividades Antiamericanas comenzara su cacería de brujas a fin de que fuese deportado. Cuando en 1952 parte rumbo a Inglaterra, donde es recibido con todos los honores, el FBI logró que le sea quitado el permiso de residencia americana; solamente logra retornar en 1972 mediante un visado de sólo 10 días para recibir el Oscar Honorífico por la trayectoria de su brillante carrera. Si bien el documental ofrece numerosas escenas conmovedoras, sus últimos 15 minutos contribuyen para que al final de su visión uno quede profundamente emocionado.
Gracias a la calidad de la escritura, a la selección del material en donde participó asimismo la documentalista Aude Vasallo y a su extraordinario montaje, éste es uno de los mejores documentales que se haya realizado en los últimos años. Aunque los cinéfilos conocen en gran parte la filmografía de Chaplin, el trabajo de Jeuland y Ayme constituye un más que merecido tributo a esta figura icónica que como director, actor, guionista y compositor musical a través de la magia del séptimo arte supo ofrecer obras de gran humanidad así como de penetrante contenido social. Jorge Gutman
BABENCO: TELLMEWHEN I DIE. Brasil, 2019. Un film de Barbara Paz. 73 minutos. Disponible en las plataformas digitales lefifa.com y arts.film
Haciendo su debut como realizadora, Bárbara Paz ‑la viuda de Héctor Babenco- ofrece un emotivo documental dedicado a la trayectoria del director argentino-brasileño. Cuando muy enfermo y presintiendo su inminente muerte Babenco le dice “Yo ya he vivido mi muerte y ahora lo que resta es hacer un film sobre eso”, la documentalista satisface su deseo mediante este logrado film.
Ciertamente uno de los más importantes realizadores de América Latina, Babenco a los 38 años (1984) fue diagnosticado de cáncer linfático por parte de su amigo y oncólogo Dr. Drauzio Varella. Su pronóstico de vida era de escasos meses pero el destino dispuso de otro modo permitiendo que su enfermedad se prolongara por más de tres décadas. Es así que Paz aborda el documental exponiendo las facetas de una persona que enfrentando su mortalidad transmite sus miedos, ansiedades y fundamentalmente su deseo de no interrumpir su trabajo para el cine que para él constituyó la medicina más importante para alargar su vida hasta el momento en que en 2016 la muerte asomó en su puerta.
A través de extractos filmados el documental lo exhibe en su infancia en Mar del Plata, la ciudad donde nació. Perteneciendo a una familia judía, Babenco manifiesta que a los 17 años decide dejar Argentina debido al antisemitismo imperante para residir en Brasil; en ese devenir no oculta el problema de identidad que debe afrontar cuando en el país anfitrión se lo considera argentino, en tanto que en Argentina se lo supone brasileño.
Pasando revista a su filmografía, Paz ilustra algunas escenas con clips de sus filmes incluyendo entre otros a Pixote (1981), su primer gran triunfo en donde con un tono documental denunciando la injusticia social el cineasta expone a la juventud delincuente de Brasil y la forma en que es utilizada por la policía corrupta para cometer delitos. Su consagración internacional la obtiene con El Beso de la Mujer Araña (1985), basada en la célebre novela de Manuel Puig, cuyo traslado a la pantalla le cupo ser nominado como mejor director por la Academia de Hollywood y que le valió a William Hurt el premio al mejor actor. No menos importante ha sido Carandirú (2003), basado en el libro del doctor Varella, cuyo título se refiere al tristemente célebre centro de detención de San Pablo que fue demolido en 2002.
Paz igualmente presenta a su esposo en los tratamientos recibidos tanto en el hospital como en su domicilio y aunque se lo ve como al típico paciente postrado débilmente después de las sesiones de quimioterapia, en esas escenas la directora evita tener compasión de su esposo sino por el contrario destaca su ímpetu para seguir filmando; en tal sentido su póstumo film Mi Amigo Hindú (2015) muestra al personaje interpretado por Willem Dafoe como su alter ego: un director de cine próximo a morir.
Magníficamente filmado en blanco y negro y sin sentimentalismo alguno, Paz ofrece un íntimo retrato de un hombre desnudando su alma, que a pesar de su máxima fragilidad física no claudica su pasión por el cine hasta exhalar el último respiro. Este conmovedor film ha sido premiado como mejor documental en el Festival de Venecia de 2019 en ocasión de su estreno mundial. Jorge Gutman
FELLININEVERENDING (Fellini Fine Mai). Italia 2019. Un documental escrito y dirigido por Eugenio Cappuccio. 80 minutos. Disponible en las plataformas digitales de lefifa.com y arts.film
Conmemorando el centenario del nacimiento de Federico Fellini (1920 – 1993), el realizador Eugenio Cappuccio decidió homenajear a su gran maestro con este documental. Habiendo comenzado a trabajar como su asistente en Ginger y Fred (1986) con Marcello Mastroianni y Giulietta Massina, el documentalista ofrece un retrato del gran realizador italiano con resultados mixtos.
En su primera parte se asiste a un recuento de las películas más importantes de su carrera con especiales referencias a I Vitelloni (1953), Amarcord (1973) basada en Rimini, su ciudad natal, una entrevista realizada a Fellini en el set de filmación de E La Nave Va (1983) e introduciendo algunas escenas de Le notti di Cabiria (1957) y La città delle donne (1980) . En esa revisión Cappuccio se vale de material de archivo así como del testimonio de varios de los colaboradores y amigos de Fellini, incluyendo entre otros a Sergio Rubini, Daniela Barbiani, Ferruccio Castronuovo, Andrea de Carlo, Vincenzo Mollica, Gianfranco Angelucci y a su sobrina Francesca Fabbri Fellini.
En esencia, esta reseña efectuada por Cappuccio no ofrece nada nuevo de lo que ya se ha visto en otras ocasiones; en ese aspecto es más exhaustivo el excelente documental franco-italiano Fellini, Je suis un grand menteur (2002) de Damian Pettigrew donde queda resaltada la excepcional filmografía de Fellini así como sus métodos poco ortodoxos de trabajo, su singular maestría estética y características de su personalidad.
Es en la segunda mitad de este documental donde el realizador ofrece aspectos poco conocidos de Fellini vinculados con ciertos proyectos fílmicos que no se concretaron. En la entrevista que Cappuccio realiza al dibujante e ilustrador italiano Milo Manra ‑que mereció el respeto de Fellini– él explica porqué la ilustración de su cuento sobre un viaje a Tulum no pudo implementarse en un film. La película también se refiere al encuentro que Fellini deseaba mantener con el autor peruano Carlos Castañeda después de haber leído con gran entusiasmo su libro Las Enseñanzas de Don Juan que deseaba filmar y que tampoco se pudo concretar. Otro proyecto malogrado ha sido el del film que habría de llamarse El Viaje de G. Mastorna, basado en una historia surrealista.
Globalmente considerado, la figura de Fellini siempre interesa pero en este caso el documental no logra suscitar un entusiasmo mayor; de todos modos, constituye un honesto homenaje de Capuccio al remarcable cineasta destacando además de su remarcable creatividad artística, sus apreciables cualidades humanas. Jorge Gutman