La Pin­to­ra y su Modelo

POR­TRAIT DE LA JEU­NE FILLE EN FEU /. POR­TRAIT OF A LADY ON FIRE Fran­cia, 2019. Un film escri­to y diri­gi­do por Celi­na Sciamma

Con un inge­nio­so y ori­gi­nal libre­to la cineas­ta Celi­na Sciam­ma ofre­ce en Por­trait de la jeu­ne fille en feu un cau­ti­van­te rela­to sobre la rela­ción exis­ten­te entre dos jóve­nes mujeres.

Adè­le Hae­nel y Noé­mie Merlant

La rea­li­za­do­ra que en Can­nes 2019 fue dis­tin­gui­da con el pre­mio al mejor guión ubi­ca la acción en la región fran­ce­sa de Bre­ta­ña en 1770, don­de la pin­to­ra Marian­ne (Noé­mie Mer­lant) es con­tra­ta­da por una Con­de­sa (Vale­ria Golino) para que pin­te a su hija Heloï­se (Adè­le Hae­nel), recién sali­da del con­ven­to; el pro­pó­si­to es enviar el tra­ba­jo rea­li­za­do a quien será su futu­ro espo­so, un hom­bre de bue­na con­di­ción eco­nó­mi­ca que resi­de en Milán. Como Heloï­se se nie­ga a ser retra­ta­da des­pués del esfuer­zo inten­ta­do por otros artis­tas pre­ce­den­tes, Marian­ne debe adop­tar el rol de dama de com­pa­ñía para que estu­dian­do aten­ta­men­te sus fac­cio­nes pue­da lue­go repro­du­cir­las en la tela sin que la joven se entere.

Si bien al prin­ci­pio el víncu­lo exis­ten­te entre la artis­ta y su mode­lo es obje­to de cier­ta ten­sión, a medi­da que trans­cu­rren los encuen­tros la situa­ción tien­de a alte­rar­se a par­tir del momen­to en que Héloi­se acep­ta posar libre­men­te para Marian­ne. A tra­vés de la fre­cuen­cia dia­ria, entre ambas se pro­du­ce una curio­sa sim­bio­sis que con­du­ci­rá a una apa­sio­na­da rela­ción lésbica.

Sutil y deli­ca­da en su rea­li­za­ción, Sciam­ma no solo con­si­de­ra el tema del amor sáfi­co, sino que tam­bién enca­ra el del abor­to clan­des­tino a tra­vés de Sophie (Luà­na Baj­ra­mi), la emplea­da domés­ti­ca en esta­do de emba­ra­zo, quien como tes­ti­go de lo que acon­te­ce en la resi­den­cia for­ma par­te del ínti­mo círcu­lo de Héloi­se y Marian­ne. Nada hace pre­su­mir cuál será el des­tino que aguar­da a las pro­ta­go­nis­tas de esta his­to­ria pero en todo caso lo que más se des­ta­ca es la nota­ble carac­te­ri­za­ción de Hae­nel y Mer­lant logran­do una inme­jo­ra­ble quí­mi­ca en la com­po­si­ción de sus per­so­na­jes. Esen­cial­men­te el film cons­ti­tu­ye un buen apor­te a la temá­ti­ca femi­nis­ta, cada vez más fre­cuen­te en el cine actual. Jor­ge Gutman

Una Peno­sa Infancia

LES CHA­TOUI­LLES. Fran­cia, 2018. Un film escri­to y diri­gi­do por Andréa Bes­cond y Eric Métayer

El tema de la pedofi­lia, ya con­si­de­ra­do otras veces por el cine, es en este caso abor­da­do por quien ha pade­ci­do el trau­ma de haber sido obje­to de abu­so infan­til. Eso se debe a que el guión de Les Cha­toui­lles se basa en la obra escri­ta para el tea­tro por Andréa Bes­cond e,inspirada en su peno­sa expe­rien­cia per­so­nal. Si bien la pie­za ha mere­ci­do varios pre­mios en Fran­cia, su tras­la­do cine­ma­to­grá­fi­co por par­te de Bes­cond y del rea­li­za­dor Eric Méta­yer dis­ta de ser eficaz.

El comien­zo es aus­pi­cio­so ilus­tran­do cómo Odet­te de ocho años (Cyri­lle Mai­res­se) es ino­cen­te­men­te sedu­ci­da por Gil­bert (Pie­rre Dela­don­champs), un ami­go ínti­mo de la fami­lia; este repu­dia­ble indi­vi­duo, a la vez casa­do y padre de tres hijos varo­nes, indu­ce a la niña a jugar al cos­qui­lleo y es así que intro­du­ce su mano en los geni­ta­les de la peque­ña. Inme­dia­ta­men­te vemos a la adul­ta Odet­te (Bes­cond) que visi­ta a una psi­có­lo­ga (Caro­le Franck) para tra­tar de resol­ver el pro­fun­do trau­ma sufri­do en su infan­cia por el pedó­fi­lo; a pesar de que la pro­fe­sio­nal le acon­se­ja que recu­rra a un doc­tor más espe­cia­li­za­do, ella pre­fie­re no cam­biar de terapeuta.

Karin Viard y Andréa Bescond

El rela­to estruc­tu­ra­do entre el pasa­do y el pre­sen­te per­mi­te cono­cer algu­nos aspec­tos de la infan­cia de la pro­ta­go­nis­ta. Gran aman­te de la dan­za clá­si­ca don­de pro­si­gue sus estu­dios en una aca­de­mia espe­cia­li­za­da, vive con Mado (Karin Viard), su domi­nan­te y ego­cén­tri­ca madre y Fabri­ce (Clo­vis Cor­ni­llac) un padre de natu­ra­le­za pasi­va y sin mucha per­so­na­li­dad, ambos aje­nos a lo que le pasa a la niña. En el pre­sen­te se obser­va a Odet­te (Bes­cond) con­ver­ti­da en una bai­la­ri­na con­tem­po­rá­nea que vuel­ca en la dan­za toda la furia que la corroe inte­rior­men­te; a todo ello, el alcohol, la dro­ga y encuen­tros sexua­les imper­so­na­les la con­du­cen a adop­tar una con­duc­ta de malos hábi­tos que le impi­de man­te­ner per­ma­nen­tes rela­cio­nes interpersonales.

Varios son los fac­to­res que aten­tan a lograr un film satis­fac­to­rio. En pri­mer lugar, no que­da bien cla­ro si lo que Odet­te le con­fía a la tera­peu­ta es deci­di­da­men­te cier­to o si par­te de lo que le narra es pro­duc­to de sus per­tur­ba­cio­nes; al pro­pio tiem­po, lo que sí se evi­den­cia es una rela­ción com­ple­ta­men­te inusual entre ambas don­de hay ins­tan­cias en que los roles de psi­co­ana­lis­ta y psi­co­ana­li­za­da pare­cie­ran rever­tir­se. Otro aspec­to que resul­ta difí­cil de com­pren­der es la razón por la que ya como adul­ta Odet­te nun­ca haya mani­fes­ta­do a sus padres su pro­fun­da heri­da emo­cio­nal; lo que resul­ta aún más difí­cil de acep­tar es que ella haya per­mi­ti­do que el depra­va­do hom­bre cau­san­te de su pro­ble­ma con­ti­nua­se visi­tan­do el hogar de sus padres como si nada hubie­ra ocu­rri­do. Pero más allá de estas refle­xio­nes, el pro­ble­ma mayor de este dra­ma es la for­ma en que con­fu­sa­men­te está narra­do y en don­de lo actual con lo pasa­do se inter­co­nec­tan de mane­ra poco efi­caz sin que el rela­to encuen­tre el pre­ci­so tono entre la reali­dad y la fan­ta­sía asu­mi­da por la pro­ta­go­nis­ta en sus sue­ños e imaginaciones.

A la ende­ble adap­ta­ción cine­ma­to­grá­fi­ca se agre­ga el pro­ble­ma de una narra­ción irre­gu­lar que impi­de con­sus­tan­ciar­se ple­na­men­te con el dra­ma vivi­do por Odet­te. Con todo, más allá de las serias obje­cio­nes apun­ta­das, el film es váli­do en denun­ciar un tema can­den­te demos­tran­do la nece­si­dad de ven­cer el temor o la ver­güen­za en reve­lar a los pre­da­do­res sexua­les; al hacer­lo, es posi­ble que el cas­ti­go de los vic­ti­ma­rios pue­da ate­nuar el trau­ma emo­cio­nal cau­sa­do a sus víc­ti­mas. Jor­ge Gutman

El Trai­dor

IL TRA­DI­TO­RE. Ita­lia-Fran­cia-Ale­ma­nia-Bra­sil. Un film de Mar­co Bellochio

Con medio cen­te­nar de pelí­cu­las rea­li­za­das el casi octo­ge­na­rio rea­li­za­dor Mar­co Belloc­chio sigue ofre­cien­do sóli­das obras, sobre todo de natu­ra­le­za polí­ti­ca vin­cu­la­das con Ita­lia, su país de ori­gen. Aun­que el tema de la Cosa Nos­tra ha sido enfo­ca­do en nume­ro­sas opor­tu­ni­da­des, el direc­tor ita­liano lo con­si­de­ra por pri­me­ra vez en Il Tra­di­to­re; para tal pro­pó­si­to, recons­ti­tu­ye a tra­vés de dos déca­das la his­to­ria de Tom­ma­so Bus­cet­ta (Pier­fran­ces­co Favino), un mafio­so sici­liano que actuó como infor­man­te para el gobierno de Italia.

Pier­fran­ces­co Favino

El film comien­za en 1980 cuan­do Bus­cet­ta des­pués de haber hui­do de Sici­lia resi­de en Bra­sil jun­to a su espo­sa bra­si­le­ña Cris­ti­na (Maria Fer­nan­da Cân­di­do) don­de de este modo logra un res­pi­ro en la gue­rra enta­bla­da entre los dife­ren­tes padri­nos de la mafia sici­lia­na por el trá­fi­co de heroí­na; aun­que los gru­pos riva­les acuer­dan una tre­gua, la mis­ma es de efí­me­ra dura­ción. En Bra­sil Bus­cet­ta se ente­ra que la fami­lia enemi­ga ase­si­nó en Paler­mo a dos de sus hijos y a su her­mano, entre otros parien­tes cer­ca­nos. Cuan­do es extra­di­ta­do a Ita­lia por las auto­ri­da­des bra­si­le­ñas, al lle­gar a des­tino y temien­do que él pue­da ser la pró­xi­ma víc­ti­ma, deci­de que­brar el pac­to de silen­cio que exis­te en la mafia, tes­ti­mo­nian­do ante el juez Gio­van­ni Fal­co­ne (Faus­to Rus­so Ale­si) bajo el ampa­ro del pro­gra­ma de pro­tec­ción de tes­ti­gos. Sus decla­ra­cio­nes reve­lan los crí­me­nes ocul­tos del clan enemi­go lide­ra­do por el padrino Sal­va­to­re Toto Rii­na (Nico­la Cali) y su anti­guo aso­cia­do Totuc­cio Con­torno (Lui­gi Lo Cas­cio), así como las vin­cu­la­cio­nes de la Cosa Nos­tra con las altas esfe­ras polí­ti­cas del gobierno inclu­yen­do a Giu­lio Andreot­ti y otros jerar­cas del Par­ti­do Demó­cra­ta Cris­tiano. Como resul­ta­do de su denun­cia cer­ca de 400 inte­gran­tes de la mafia sici­lia­na fue­ron encarcelados.

Belloc­chio se abs­tie­ne de juz­gar la mora­li­dad de Bus­cet­ta aun­que eso no le impi­de efec­tuar un buen estu­dio psi­co­ló­gi­co de su per­so­na. Impri­mien­do un rit­mo ágil a su narra­ción el rea­li­za­dor logra igual­men­te una muy bue­na recons­truc­ción de los hechos y de los múl­ti­ples jui­cios que tie­nen lugar. Rela­ta­do sóli­da­men­te con algu­nos memo­ra­bles pla­nos secuen­cia, el vete­rano rea­li­za­dor encon­tró un gran apo­yo en la inter­pre­ta­ción pro­ta­gó­ni­ca de Favino; este actor ofre­ce una impe­ca­ble carac­te­ri­za­ción de un mafio­so de com­ple­ja per­so­na­li­dad y gran­des con­tra­dic­cio­nes, quien guia­do por su pro­pio códi­go de honor no se con­si­de­ró un trai­dor al haber dela­ta­do a quie­nes ante­rior­men­te lo habían trai­cio­na­do matan­do a sus seres que­ri­dos. El efi­cien­te mon­ta­je de Fran­ces­ca Cal­ve­lli per­mi­tió que este poten­te dra­ma de ven­gan­za y trai­ción logra­se máxi­ma flui­dez, así como la foto­gra­fía de Vla­dan Rado­vic y la músi­ca de Nico­la Pio­va­ni son otros dos fac­to­res que real­zan a esta his­to­ria real.

La úni­ca obser­va­ción a efec­tuar resi­de en la inmen­sa acu­mu­la­ción de datos así como los nume­ro­sos inci­den­tes del rela­to que impi­den su com­ple­ta absor­ción en una pri­me­ra visión; sin embar­go, esta obje­ción no lle­ga a eclip­sar los méri­tos de esta exce­len­te cró­ni­ca de la mafia ita­lia­na logran­do que el públi­co la siga con mar­ca­da atención.
Jor­ge Gutman

OSCAR 2020 (COR­TO­ME­TRA­JES DE FIC­CIÓN NOMINADOS)

OSCAR 2020 (COR­TO­ME­TRA­JES DE FIC­CIÓN NOMINADOS)

El escán­da­lo en un orfa­na­to, la pro­ble­má­ti­ca rela­ción paterno-filial, el amor por el fút­bol, la vio­len­cia de la mujer y el víncu­lo enta­bla­do entre veci­nos, son los tópi­cos que abor­dan los cin­co cor­to­me­tra­jes de fic­ción nomi­na­dos para el Oscar 2020 que a con­ti­nua­ción se comenta.

Saria. Esta­dos Unidos-Guatemala

El direc­tor y guio­nis­ta ame­ri­cano Bryan Buc­kle rela­ta un tris­te epi­so­dio acae­ci­do en Gua­te­ma­la el 8 de mar­zo de 2017. La acción se desa­rro­lla en el Hogar Segu­ro Vir­gen de la Asun­ción del país cen­tro­ame­ri­cano enfo­can­do a dos her­ma­nas huér­fa­nas, SarIa (Este­fa­nía Tellez) de 12 años y Xime­na (Gabrie­la Ramí­rez) dos años mayor quie­nes están uni­das por un sóli­do lazo fra­ter­nal. Si bien el lugar en que habi­tan debe­ría cons­ti­tuir un hogar segu­ro y pro­tec­tor para quie­nes allí con­vi­ven, la reali­dad demues­tra lo con­tra­rio, en la medi­da que las inter­nas son obje­to de abu­sos físi­cos y emo­cio­na­les come­ti­dos por las auto­ri­da­des de la ins­ti­tu­ción. A fin de sobre­vi­vir, las her­ma­nas jun­to con otras com­pa­ñe­ras urden un plan para esca­par y soñar con la posi­bi­li­dad de ini­ciar una nue­va vida en Esta­dos Uni­dos; sin embar­go nada resul­ta­rá de acuer­do a lo pre­vis­to al pro­du­cir­se una tra­ge­dia oca­sio­na­da por un incen­dio que cobró la vida de 41 niñas y adolescentes.

Aun­que es difí­cil con­den­sar la his­to­ria pro­pues­ta en 23 minu­tos de dura­ción, lo cier­to es que el guión no per­mi­te una narra­ti­va que lle­gue a con­mo­ver a pesar de la bue­na inter­pre­ta­ción de sus pro­ta­go­nis­tas. En todo caso, tal como está, el cor­to es alec­cio­na­dor en su pro­pó­si­to de denun­ciar el trá­gi­co inci­den­te ocu­rri­do en este des­gra­cia­do alber­gue de menores.

Brotherhood. Túnez-Cana­dá

Este cor­to­me­tra­je de Mer­yam Joo­beur, que ha reci­bi­do nume­ro­sos pre­mios inter­na­cio­na­les, con­si­de­ra el impac­to de la gue­rra de Siria en el seno de una fami­lia cam­pe­si­na de Túnez. Moha­med (Moha­med Gra­yaa) es un pas­tor de media­na edad cui­dan­do de su reba­ño y vivien­do en una zona rural jun­to a su mujer (Salha Nas­raoui) y dos de sus hijos (Cha­ker Mecher­gui y Raye­ne Mecher­gui). La armo­nía fami­liar se alte­ra cuan­do Malek (Malek Mecher­gui), el hijo mayor, regre­sa de Siria años des­pués de haber deja­do a su fami­lia para aban­de­rar­se con el Esta­do Islá­mi­co; ese retorno pro­du­ce en Moha­med un sen­ti­mien­to de pro­fun­da con­mo­ción en la medi­da que resien­te a su hijo por haber aban­do­na­do el hogar para ser­vir a una orga­ni­za­ción terro­ris­ta. La situa­ción se com­pli­ca más dado que Malek lle­ga acom­pa­ña­do de su mujer musul­ma­na (Jas­min Yazid) en esta­do de emba­ra­zo y que man­tie­ne su ros­tro ente­ra­men­te cubier­to con el nicab. El tema cen­tral del film resi­de en la mar­ca­da ten­sión exis­ten­te entre Malek y su hijo desean­do que él y su nue­ra no per­ma­nez­can en el hogar.

Con genui­nas actua­cio­nes y una estu­pen­da foto­gra­fía de Vin­cent Gon­ne­vi­lle, la direc­to­ra logra un cor­to impac­tan­te demos­tran­do cómo el fun­da­men­ta­lis­mo reli­gio­so pue­de afec­tar la diná­mi­ca fami­liar cen­tran­do su aten­ción en los con­flic­tos mora­les por los que atra­vie­sa Moha­med como su patriar­ca.. Lo más impre­sio­nan­te del rela­to es el cli­max emo­cio­nal­men­te des­ga­rra­dor que acon­te­ce en su des­en­la­ce y que no con­vie­ne revelar.

Nef­ta Foot­ball Club. Fran­cia

El gran entu­sias­mo por el fút­bol lle­ga has­ta los rin­co­nes más recón­di­tos y pobres del pla­ne­ta; eso es lo que se con­tem­pla en este cor­to de Yves Platt que ubi­ca la acción en Nef­ta, un pue­blo ubi­ca­do al oes­te de Túnez. Alli viven Moha­med (Elta­yef Dhaoui) y su her­mano menor Abda­llah (Moha­med Ali Ava­ri), dos humil­des jóve­nes que aun­que com­ple­ta­men­te dis­tin­tos en per­so­na­li­dad, guar­dan la mis­ma pasión por este depor­te, lo que los man­tie­ne uni­dos. La vida nor­mal se inte­rrum­pe cuan­do atra­ve­san­do el desier­to ambos se topan con un burro que lle­va auri­cu­la­res en las ore­jas y por­tan­do en su espal­da bol­sas lle­nas de pol­vo blan­co que en reali­dad se tra­ta de dro­gas; a tra­vés de ese encuen­tro surrea­lis­ta, Moha­med pien­sa lucrar con el con­te­ni­do de ese hallaz­go, en tan­to que Abda­llah cree que ese pol­vo podrá ser de buen uso para la can­cha del pue­blo en don­de se jue­ga el popu­lar deporte..

Basa­do en su pro­pia expe­rien­cia de infan­cia aun­que den­tro de un mar­co cul­tu­ral dife­ren­te, el rea­li­za­dor ha logra­do en esca­sos 17 minu­tos una come­dia ple­na de gra­cia y encan­to ade­más de un des­en­la­ce ines­pe­ra­do que con­quis­ta de inme­dia­to la sim­pa­tía del espectador.

Une Soeur / A Sis­ter. Bél­gi­ca

La rea­li­za­do­ra Delphi­ne Girard ha logra­do un cor­to con­ci­sa­men­te narra­do que gene­ra un sus­pen­so que no decae en momen­to alguno. Su tra­ma trans­cu­rre en un auto­mó­vil que tran­si­ta por una carre­te­ra en medio de la noche; allí via­ja Alie (Sel­ma Alaoui) quien se sien­te ame­na­za­da por el con­duc­tor del vehícu­lo (Gui­llau­me Duhes­me), eso la impul­sa a uti­li­zar su celu­lar y comu­ni­car­se con el 911 a fin de soli­ci­tar ayu­da, hacien­do creer a su acom­pa­ñan­te que está hablan­do con su her­ma­na. El inge­nio­so guión gene­ra al prin­ci­pio un diá­lo­go de sor­dos entre Alie y la ope­ra­do­ra del cen­tro de emer­gen­cia (Vee­rie Bae­tens) has­ta que ésta últi­ma lle­ga a cap­tar cap­tar que quien la lla­ma se encuen­tra en serio peli­gro y requie­re ser soco­rri­da. La ten­sión alcan­za su máxi­mo nivel cuan­do el con­duc­tor sos­pe­cha que algo anor­mal acon­te­ce. En esca­sos 16 minu­tos, la direc­to­ra igual­men­te res­pon­sa­ble del guión brin­da un remar­ca­ble thri­ller psi­co­ló­gi­co que indi­rec­ta­men­te refle­ja la vio­len­cia a la que gene­ral­men­te están expues­tas las mujeres.

The Neigh­bors Win­dow. Esta­dos Unidos

Aun­que en prin­ci­pio uno cree­ría asis­tir a un cor­to emu­lan­do a Rear Win­dow de Alfred Hitch­cock, este rela­to de Marshall Curry no enfa­ti­za el sus­pen­so sino más bien se cen­tra en la noción de lo que el dicho inglés expre­sa “the grass is gree­ner on the other side”, impli­can­do que lo que el ajeno tie­ne es siem­pre mejor que lo que uno dis­po­ne. Eso que­da ejem­pli­fi­ca­do en el matri­mo­nio neo­yor­kino de Ally y Jacob (Maria Diz­zia y Greg Keller), padres de dos hijos peque­ños y un bebé, quie­nes un buen día avi­zo­ran, a tra­vés de la ven­ta­na del depar­ta­men­to en que viven, cómo una pare­ja joven veci­na (Julia­na Can­fi­eld y Bret Lada) que habi­ta en el edi­fi­cio de enfren­te dis­fru­ta de una apa­sio­na­da rela­ción sexual. Con el paso del tiem­po, pro­veí­da de bino­cu­la­res Ally sigue man­te­nien­do la curio­si­dad sobre sus veci­nos hacién­do­le pre­su­mir que ellos expe­ri­men­tan una vida más dicho­sa que la suya; ese hecho la impul­sa a revi­sar su pro­pio víncu­lo con­yu­gal que comien­za a evi­den­ciar sín­to­mas de ruti­na. Sin embar­go un ines­pe­ra­do acon­te­ci­mien­to dra­má­ti­co demos­tra­rá que no es oro todo lo que relu­ce. Narra­do de mane­ra impe­ca­ble, el exce­len­te guión del rea­li­za­dor uni­do a con­vin­cen­tes inter­pre­ta­cio­nes per­mi­te que el públi­co asis­ta a una agri­dul­ce y con­mo­ve­do­ra his­to­ria que bien val­dría la pena ver­la con­ver­ti­da en un largometraje.

Falli­da Reu­nión de Familia

FЀTE DE FAMI­LLE. Fran­cia, 2019. Un film de Cedric Kahn

Una vez más el cine fran­cés sigue abor­dan­do el tema de la gran reu­nión de fami­lia en don­de siem­pre sur­ge un fac­tor inquie­tan­te que refle­ja las fisu­ras exis­ten­tes en su seno.

Cathe­ri­ne Deneuve

El rea­li­za­dor Cedric Khan, que tam­bién actúa y es igual­men­te autor del guión escri­to con Fanny Bur­dino y Samuel Doux ubi­ca la acción en una man­sión cam­pes­tre del sur de Fran­cia don­de habi­ta Andrea (Cathe­ri­ne Deneu­ve), jun­to con su segun­do mari­do Jean (Alain Artur) y la ado­les­cen­te nie­ta Emma (Lua­na Baj­ra­mi). Los miem­bros de la fami­lia se apres­tan a cele­brar el cum­plea­ños de Andrea; entre los mis­mos están Vin­cent (Kahn), uno de los hijos, jun­to a su mujer Marie (Lae­ti­tia Colom­bay) y sus dos vás­ta­gos; tam­bién se hacen pre­sen­te Romain (Vin­cent Macaig­ne) quien lle­ga con Rosi­ta (Isa­bel Aime Gon­zá­lez-Sola), su nue­va pare­ja, al igual que Julien (Joshua Rosi­net), el ami­go de Emma.

Todo está dis­pues­to para el ága­pe con el cual Andrea anhe­la que su cum­plea­ños cons­ti­tu­ya una razón para que todos lo fes­te­jen de mane­ra dicho­sa. Cla­ro está que los bue­nos deseos no siem­pre se cum­plen; así ella no pue­de evi­tar los roces exis­ten­tes entre sus dos hijos don­de Vin­cent, indi­vi­duo res­pon­sa­ble como padre de fami­lia y empe­der­ni­do tra­ba­ja­dor, con­tras­ta con la per­so­na­li­dad de Romain, un bohe­mio des­ocu­pa­do y un pre­su­mi­ble artis­ta que cri­ti­ca a su her­mano bur­gués y que para esta oca­sión insis­te en fil­mar con su cáma­ra el desa­rro­llo del fes­te­jo. Con todo, el ele­men­to per­tur­ba­dor que pro­vo­ca la des­ar­mo­nía de la reu­nión es la lle­ga­da ines­pe­ra­da de Clai­re (Emma­nue­lle Ber­cot), la hija menor de Andrea y de su difun­to padre a la vez que la mamá de Emma, quien hace 3 años par­tió a Esta­dos Uni­dos sin man­te­ner con­tac­to con los suyos. El moti­vo que la trae de retorno es recla­mar como heren­cia de su padre la par­te que le corres­pon­de del valor de la man­sión; a todo ello, su ines­ta­bi­li­dad men­tal por su bipo­la­ri­dad la indu­ce a reve­lar algu­nos tra­pos sucios de la fami­lia a la vez que demues­tra un pro­fun­do resen­ti­mien­to hacia su madre por razo­nes no del todo injus­ti­fi­ca­das; ade­más, en su frá­gil esta­do emo­cio­nal no pue­de ocul­tar un sen­ti­mien­to racis­ta que va diri­gi­do al ami­go negro de Emma.

Den­tro del mar­co ilus­tra­do, esta come­dia dra­má­ti­ca no agre­ga nada nue­vo a lo ya vis­to en el cine acer­ca de las dis­cor­dias que pue­den gene­rar­se en la diná­mi­ca fami­liar cuan­do sus inte­gran­tes se reúnen. No obs­tan­te, en este caso la pelí­cu­la es apre­cia­da por la ele­gan­cia emplea­da en la narra­ción de Kahn, la muy bue­na des­crip­ción de sus per­so­na­jes como así tam­bién por su impe­ca­ble elen­co en don­de sobre­sa­le la remar­ca­ble actua­ción de Ber­cot.  Jor­ge Gutman