Las Apa­rien­cias Engañan

El BUEN PATRON. Espa­ña, 2021. Un film escri­to y diri­gi­do por Fer­nan­do León de Ara­noa. 120 minutos

Con el buen ante­ce­den­te de haber rea­li­za­do algu­nos memo­ra­bles fil­mes como lo han sido entre otros Los Lunes al Sol (2001) y Prin­ce­sas (2005), en El Buen Patrón Fer­nan­do León de Ara­noa retor­na éxi­to­sa­men­te entre­gan­do una des­car­na­da come­dia dra­má­ti­ca. Con­si­de­ran­do un tema de gran enver­ga­du­ra social en la rela­ción que se esta­ble­ce entre un empre­sa­rio y su per­so­nal, el film tras­cien­de por su impe­ca­ble rea­li­za­ción, mag­ní­fi­co guión y por un elen­co enca­be­za­do magis­tral­men­te por Javier Bardem.

Javier Bar­dem

El rela­to que se desa­rro­lla en una ciu­dad de pro­vin­cia comien­za con un pró­lo­go en don­de una pan­di­lla de jóve­nes en horas noc­tur­nas arre­me­te en un ata­que racis­ta con­tra un gru­po de inmi­gran­tes ára­bes en un par­que local; este epi­so­dio reper­cu­ti­rá pos­te­rior­men­te en el desa­rro­llo de la historia.

Des­pués del bre­ve pró­lo­go, se obser­va a Julio Blan­co (Bar­dem), el caris­má­ti­co due­ño de la impor­tan­te empre­sa Bás­cu­las Blan­co espe­cia­li­za­da en la manu­fac­tu­ra en gran esca­la de balan­zas indus­tria­les, diri­gir­se a su per­so­nal; ahí les hace saber en un tono pater­na­lis­ta que su fábri­ca reci­bi­rá en pocos días más la visi­ta de una comi­sión pro­vin­cial cuya eva­lua­ción depen­de­rá para obte­ner el Pre­mio de la Exce­len­cia Empre­sa­rial que ser­vi­rá de impor­tan­te ante­ce­den­te para futu­ras sub­ven­cio­nes del gobierno. Emplean­do un len­gua­je mesu­ra­do Blan­co enfa­ti­za su devo­to empe­ño para que siem­pre exis­ta un víncu­lo de armo­nía con su equi­po de tra­ba­jo a tra­vés del logo de la empre­sa “esfuer­zo-equi­li­brio-fide­li­dad”.

El exce­len­te guión se cen­tra en ocho jor­na­das don­de el empre­sa­rio tra­ta­rá de que todo fun­cio­ne a la per­fec­ción para que no exis­ta deta­lle alguno que pue­da ser obje­ta­do cuan­do los ins­pec­to­res del gobierno visi­ten la com­pa­ñía. Para que eso se logre duran­te esa exten­di­da sema­na Blan­co debe­rá supe­rar varios obstáculos.

Uno de los esco­llos es el des­pia­da­do des­pi­do que ha sufri­do el emplea­do José (Oscar de la Fuen­te), reci­bien­do una míse­ra indem­ni­za­ción y que como padre de dos peque­ños hijos atra­vie­sa una pre­ca­ria situa­ción eco­nó­mi­ca; otro pro­ble­ma es el sus­ci­ta­do por el geren­te de pro­duc­ción Mira­lles (Mano­lo Solo) que es a la vez ami­go de la infan­cia de Blan­co, cuya cri­sis matri­mo­nial hace que su labor que­de resen­ti­da. Asi­mis­mo, no obs­tan­te la ima­gen que brin­da de buen mari­do jun­to a su espo­sa (Sonia Ala­mar­cha), eso no inhi­be a Blan­co de enga­ñar­la con Lilia­na (Almu­de­na Amor), una joven beca­ria de la com­pa­ñía e hija de ami­gos de su fami­lia; para evi­tar cual­quier ges­to que empa­ñe la repu­tación de la empre­sa, se ve for­za­do a ofre­cer­le el car­go de jefa de marketing.

Ara­noa con­si­gue que su rela­to adquie­ra impac­tan­te reso­nan­cia al haber des­crip­to de mane­ra impe­ca­ble la per­so­na­li­dad de este “buen patrón”. Bar­dem, que en cada pelí­cu­la se supera a sí mis­mo, carac­te­ri­za mara­vi­llo­sa­men­te a este ser amo­ral que con su ama­bi­li­dad y buen com­por­ta­mien­to escon­de un cinis­mo a toda prue­ba. Es así que las apa­rien­cias enga­ñan al com­pro­bar la ver­da­de­ra cata­du­ra de un mani­pu­la­dor capaz de enga­tu­sar e inclu­so recu­rrir a manio­bras mafio­sas; de este modo, con su face­ta sobria y afa­ble es capaz de con­quis­tar a quie­nes le rodean inclu­yen­do al espec­ta­dor a sabien­das de que está obser­van­do a un des­pre­cia­ble crápula.

Si bien Bar­dem es el indis­cu­ti­ble alma de esta áci­da his­to­ria, el res­to del cali­fi­ca­do elen­co que le acom­pa­ña no des­me­re­ce en abso­lu­to en don­de por la tras­cen­den­cia de los roles que les han sido asig­na­dos se des­ta­can de la Fuen­te, Solo y Amor.

Sin que la aten­ción decai­ga en momen­to alguno gra­cias al rit­mo flui­do impre­so por Ara­noa y al buen mon­ta­je de Vanes­sa Marim­bert, el rea­li­za­dor ha logra­do un apa­sio­nan­te retra­to de las rela­cio­nes labo­ra­les con una visión crí­ti­ca del mun­do empre­sa­rial en el con­tex­to de la socie­dad contemporánea.

Por sus remar­ca­bles valo­res no resul­ta sor­pren­den­te que este film haya obte­ni­do seis Pre­mios Goya atri­bui­dos a la mejor pelí­cu­la espa­ño­la de 2021, direc­ción, guión ori­gi­nal, inter­pre­ta­ción, mon­ta­je y músi­ca (Zel­tia Mon­tes). Jor­ge Gutman

Melo­dra­má­ti­ca Fantasía

EN ATTEN­DANT BOJAN­GLES. Fran­cia, 2022. Un film de Régis Roin­sard. 124 minutos

Basa­do en el best seller de Oli­vier Bour­deaut publi­ca­do en 2016, el rea­li­za­dor Régis Roin­sard en un guión coes­cri­to con Romain Com­pingt ha tras­la­da­do a la pan­ta­lla En Atten­dant Bojan­gles.

Es difí­cil defi­nir con pre­ci­sión la natu­ra­le­za de este film que podría estar encua­dra­do como come­dia inge­nua y agri­dul­ce, una fan­ta­sía o posi­ble­men­te como un cuen­to mági­co con visos de Peter Pan. Más allá de su cata­lo­ga­ción, para apre­ciar esta pelí­cu­la es impor­tan­te dejar­se lle­var por su con­te­ni­do en la medi­da que Roin­sard ofre­ce un rela­to bien narra­do y estu­pen­da­men­te interpretado.

Vir­gi­nie Efi­ra y Romain Duris

Comen­zan­do en 1958 con el bello pano­ra­ma de la Cos­ta Azul lo pri­me­ro que se obser­va es el espí­ri­tu diver­ti­do que ani­ma a Geor­ges (Romain Duris) quien mani­fies­ta su con­ta­gia­ble ale­gría de vivir en una fies­ta rodea­do de ami­gos; allí cono­ce a Cami­lle (Vir­gi­nie Efi­ra), una excén­tri­ca joven y de inme­dia­to ambos expe­ri­men­tan el fle­cha­zo de cupi­do; al poco tiem­po se casan y de esa unión nace Gary.

Nue­ve años des­pués vemos a este núcleo fami­liar vivien­do en una lujo­sa man­sión de París en don­de Cami­lle y Geor­ges no dejan de trans­mi­tir su con­si­de­ra­ble vita­li­dad oyen­do músi­ca, bai­lan­do, bebien­do cham­pag­ne e irra­dian­do per­ma­nen­te opti­mis­mo en un com­por­ta­mien­to cua­si infan­til; en tan­to Gary (Solan Macha­do-Gra­ner) con sus 9 años, com­par­te la dicha de sus padres, ampa­ra­do por el gran amor que les pro­di­ga. En ese utó­pi­co mun­do de la pare­ja, Char­les (Gré­gory Gade­bois) es el gran ami­go y mece­nas que le finan­cia su con­for­ta­ble nivel de vida.

La fan­ta­sía adquie­re un tono melo­dra­má­ti­co cuan­do len­ta­men­te Cami­lle es afec­ta­da por un inten­so des­or­den de des­re­gu­la­ción emo­cio­nal por el que su con­duc­ta tran­si­ta entre momen­tos de eufo­ria y otros de mani­fies­ta locu­ra. Esto moti­va a que sea inter­na­da en una clí­ni­ca psi­quiá­tri­ca, en tan­to que Geor­ges rea­li­za lo impo­si­ble para man­te­ner a su fami­lia uni­da; así él comien­za a inven­tar dife­ren­tes his­to­rias que le rela­ta a su ama­da espo­sa con el pro­pó­si­to de hacer­le más lle­va­de­ra su bipolaridad.

Equi­li­bran­do ale­gría y tris­te­za Roin­sard apor­ta un mági­co rela­to que que­da resal­ta­do por la inten­si­dad inves­ti­da por Efi­ra como la alo­ca­da y que­ren­do­na mujer y Duris como el aman­te mari­do dis­pues­to a sacri­fi­car­lo todo por su mujer; ambos acto­res trans­mi­ten mag­ní­fi­ca­men­te la poé­ti­ca fres­cu­ra de la nove­la ori­gi­nal. No menos impor­tan­te es la actua­ción de Macha­do-Gra­ner quien se dis­tin­gue como el peque­ño cha­val que guar­dan­do un inmen­so cari­ño hacia sus padres no pue­de ocul­tar la pena cau­sa­da por la enfer­me­dad de su madre.

Téc­ni­ca­men­te el film es impe­ca­ble tan­to por su esme­ra­da foto­gra­fía, des­lum­bran­te ves­tua­rio y remar­ca­ble dise­ño de pro­duc­ción repro­du­cien­do satis­fac­to­ria­men­te los diver­sos esce­na­rios en que trans­cu­rre la acción.

Sin lle­gar a un nivel excep­cio­nal, el film es lo sufi­cien­te­men­te gra­ti­fi­can­te para mere­cer su visión. Jor­ge Gutman

Cin­co Ínti­mas Historias

UNE HIS­TO­IRE À SOI / A STORY OF ONE’S OWN. Fran­cia-Bél­gi­ca, 2021. Un docu­men­tal escri­to y diri­gi­do por Aman­di­ne Gay. 100 minutos.

Tenien­do en con­si­de­ra­ción que la rea­li­za­do­ra afro­fran­ce­sa Aman­di­ne Gay ha sido una per­so­na adop­ta­da, eso la impul­só a abor­dar el tema de la adop­ción. Para ello reca­bó la opi­nión de cin­co adul­tos pro­ve­nien­tes de dife­ren­tes paí­ses que han sido adop­ta­dos duran­te su infan­cia y que aho­ra viven en Fran­cia, con el pro­pó­si­to de que expre­sen lo que pien­san al respecto.

Estas per­so­nas que fluc­túan entre los 25 y 52 años de edad son la sur­co­rea­na Jus­ti­ne, el bra­si­le­ño Mathieu Anne Char­lot­te de Aus­tra­lia, Niyhon­gi­ra de Ruan­da y Cél­ne naci­da en Sri Lan­ka. Ade­más de tener en común el haber sido cria­dos por padres adop­ti­vos, todos desean cono­cer sus orí­ge­nes; con todo, cada uno guar­da una his­to­ria dife­ren­te que reve­la la diver­si­dad de sen­ti­mien­tos que les va envol­vien­do y los obs­tácu­los atra­ve­sa­dos al no poder con­ci­liar aca­ba­da­men­te la iden­ti­dad fran­ce­sa con la del país en que han nacido.

En este tema que va refle­jan­do el impac­to emo­cio­nal y psi­co­ló­gi­co de los entre­vis­ta­dos son dife­ren­tes las razo­nes por las que sus padres bio­ló­gi­cos cedie­ron en adop­ción a sus hijos; así se encuen­tra el estig­ma de una madre sol­te­ra, el deseo de que­rer evi­tar que un vás­ta­go pue­da que­dar libra­do a la pobre­za en el país que ha naci­do, o bien que el geno­ci­dio vivi­do en Ruan­da no lle­gue a malo­grar el des­tino de un hijo.

En base a un mon­ta­je de foto­gra­fías, videos case­ros y comen­ta­rios de los entre­vis­ta­dos que van narran­do sus expe­rien­cias a tra­vés de sus voces, la direc­to­ra ofre­ce un vívi­do docu­men­tal en el que sur­gen opi­nio­nes con­tro­ver­ti­das sobre este tema. Así que­da flo­tan­do la pre­gun­ta si el aco­gi­mien­to de una cria­tu­ra aban­do­na­da a tra­vés de la adop­ción inter­na­cio­nal cons­ti­tu­ye un acto huma­ni­ta­rio o una suer­te de for­za­da deportación.

Jus­ti­ne visi­tan­do Corea del Sur

Entre algu­nos de los casos dig­nos de citar es el de Jus­ti­ne quien no obs­tan­te dis­fru­tar de una fami­lia que la quie­re sien­te que su tez sur­co­rea­na la dis­cri­mi­na; sin embar­go al visi­tar Corea del Sur com­prue­ba que su ros­tro orien­tal es simi­lar a la de la pobla­ción del país aun­que sus raí­ces no se encuen­tren allí.

De inte­rés es la situa­ción de Mathieu quien al visi­tar Bra­sil su fami­lia bio­ló­gi­ca le ofre­ce una cáli­da recep­ción; no obs­tan­te sur­ge la duda si ese cari­ño es real­men­te sin­ce­ro o en cam­bio se debe a la ayu­da finan­cie­ra que les brin­da. Con todo, a la pos­tre expe­ri­men­ta gran satis­fac­ción cuan­do sus padres adop­ti­vos via­jan sin él a Bra­sil al haber sido invi­ta­dos por su her­ma­na bio­ló­gi­ca a visi­tar la fave­la en la que habi­ta; en el gra­to encuen­tro que se pro­du­ce tam­bién acu­den sus tíos y abue­lo para cono­cer­los. A par­tir de ese enton­ces cada vez que Mathieu se comu­ni­ca tele­fó­ni­ca­men­te con sus fami­lia­res de Bra­sil, ellos le pre­gun­tan cómo están sus padres; es así que aho­ra ese joven pue­de afir­mar que la adop­ción ha que­da­do completada.

La rea­li­za­do­ra logra con este sobrio docu­men­tal una bue­na expo­si­ción de estas ínti­mas his­to­rias acer­ca de los aspec­tos polí­ti­cos, eco­nó­mi­cos, cul­tu­ra­les y racia­les que invo­lu­cra la adop­ción inter­na­cio­nal, así como las dil­fi­cul­ta­des que pue­den sur­gir en el pro­ce­so de cons­truc­ción de la den­ti­dad de quie­nes han sido adop­ta­dos. Jor­ge Gutman

La Ver­da­de­ra Familia

LA VRAIE FAMI­LLE. Fran­cia, 2021. Un film escri­to y diri­gi­do por Fabien Gor­geart. 102 minu­tos

Des­pués de su pri­mer lar­go­me­tra­je Dia­ne a les épau­les (2017), el cineas­ta y guio­nis­ta Fabien Gor­geart retor­na para narrar una poten­te his­to­ria ins­pi­ra­da en la expe­rien­cia vivi­da duran­te su infan­cia; en ese enton­ces su fami­lia había aco­gi­do a una cria­tu­ra que per­ma­ne­ció en su seno des­de los 18 meses has­ta cum­plir los 6 años. En base a lo que ante­ce­de, La Vraie Fami­lle expo­ne con gran sen­si­bi­li­dad un dra­ma rea­lis­ta sobre cómo pue­de afec­tar peno­sa­men­te a una fami­lia bien cons­ti­tui­da la sepa­ra­ción for­zo­sa de un vás­ta­go no biológico.

Méla­nie Thierry

En su impe­ca­ble guión Gor­geart pre­sen­ta a Anna (Méla­nie Thierry) y Driss (Lyès Salem) un matri­mo­nio muy bien ave­ni­do que en las pri­me­ras esce­nas apa­re­ce dis­fru­tan­do de las vaca­cio­nes de verano con sus tres hijos, Simon (Gabriel Pavie) de 6 años y los dos mayo­res Adrien (Idris Lau­ren­tin-Khe­li­fi) y Jules (Basi­le Vio­let­te). No trans­cu­rre mucho para saber que Simon al año y medio de vida había sido ubi­ca­do en ese hogar sus­ti­tu­to al haber muer­to su madre y encon­trán­do­se su padre natu­ral Eddy (Félix Moa­ti) sumi­do en depre­sión e impo­si­bi­li­ta­do de cui­dar­lo. Demás está decir que para Anna y su espo­so no exis­te dife­ren­cia algu­na en el cari­ño pro­di­ga­do al peque­ño con rela­ción a Adrien y Jules; a su vez Simon man­tie­ne una exce­len­te rela­ción fra­ter­nal sin­tién­do­se muy ape­ga­do a sus pro­ge­ni­to­res, sobre todo al víncu­lo espe­cial hacia Anna a quien con­si­de­ra su úni­ca y legí­ti­ma mamá. Has­ta aquí se apre­cia la ima­gen de una fami­lia feliz.

La tran­qui­la ruti­na coti­dia­na del núcleo fami­liar se alte­ra cuan­do la visi­ta­do­ra social (Flo­ren­ce Muller) comu­ni­ca al matri­mo­nio que Eddie desea recu­pe­rar la guar­dia de su hijo duran­te los fines de sema­na: para Simon se pro­du­ce el males­tar de tener que com­par­tir su esta­día con su padre al que has­ta enton­ces no había cono­ci­do y con quien no guar­da afi­ni­dad algu­na. Pos­te­rior­men­te la situa­ción se com­pli­ca aún más cuan­do a pedi­do de Eddy la jue­za actuan­te (Domi­ni­que Blanc) dis­po­ne que el niño con­vi­va con su padre bio­ló­gi­co y otra fami­lia sus­ti­tu­ta; esa deci­sión deja una pro­fun­da hue­lla emo­cio­nal tan­to para el menor como para la fami­lia que lo cui­dó y protegió.

El direc­tor abor­da esta con­flic­ti­va situa­ción con suma deli­ca­de­za sin que el tras­pa­so del peque­ño de una fami­lia a otra pue­da des­bor­dar en un edul­co­ran­te sen­ti­men­ta­lis­mo. Al hacer­lo asi­mis­mo evi­ta juz­gar nega­ti­va­men­te los dere­chos que asis­ten al padre bio­ló­gi­co de que­rer recu­pe­rar la cus­to­dia de su hijo que no ha sido dado en adop­ción; cla­ro está que la narra­ción deja abier­ta la pre­gun­ta si aca­so aten­dien­do a los mejo­res intere­ses de Simon debe o no pres­cin­dir­se del pro­fun­do lazo filial que lo une a Anna y Driss.

Al exce­len­te tra­ta­mien­to rea­li­za­do por Gor­geart se agre­ga el haber con­vo­ca­do a un mag­ní­fi­co elen­co. En una de las más exi­to­sas inter­pre­ta­cio­nes de su carre­ra Thierry ofre­ce una remar­ca­ble carac­te­ri­za­ción de la apa­sio­na­da madre que no pue­de ocul­tar su que­bran­ta­do esta­do emo­cio­nal al ver que le ha sido sus­trai­do su ado­ra­do hiji­to; igual­men­te com­pe­ten­te es la labor de Salem como el abne­ga­do com­pa­ñe­ro de Anna tra­tan­do de con­for­tar­la fren­te a los hechos con­su­ma­dos. Men­ción espe­cial mere­ce la actua­ción del niño Pavie que hacien­do su debut fren­te a la cáma­ra cau­sa admi­ra­ción al haber­se iden­ti­fi­ca­do ple­na­men­te con su per­so­na­je al pun­to de hacer creer que él es el ver­da­de­ro Simon.

En esen­cia, con­si­de­ran­do este deli­ca­do tema el rea­li­za­dor ha obte­ni­do un film bello y tris­te a la vez que sin ape­lar a gol­pes bajos con­mue­ve pro­fun­da­men­te. Jor­ge Gutman

Incon­gruen­te Comedia

FUNNY PAGES. Esta­dos Uni­dos, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Owen Kli­ne. 86 minutos

Des­pués de haber rea­li­za­do tres cor­tos, Owen Kli­ne ‑hijo del actor Kevin Kli­ne- efec­túa su debut como direc­tor y guio­nis­ta en Funny Pages, que tuvo su estreno mun­dial en el Fes­ti­val de Can­nes de este año. El tema está cen­tra­li­za­do en la sub­cul­tu­ra de los comics en un rela­to incon­gruen­te don­de resul­ta pro­ble­má­ti­co empa­ti­zar con su prin­ci­pal personaje.

Daniel Zolgha­dri

Robert (Daniel Zolgha­dri) es un ado­les­cen­te de 17 años que con su apti­tud de dibu­jan­te de comics aspi­ra a ser un artis­ta de ilus­tra­cio­nes grá­fi­cas. Al comen­zar el rela­to, se lo ve fren­te a Katano (Stephen Adly Guir­gis), su pro­fe­sor de arte que le acon­se­ja que desa­rro­lle su crea­ti­vi­dad abar­can­do dibu­jos más osa­dos que los que sue­le rea­li­zar; para ello invi­ta a Robert a que dibu­je su cuer­po posán­do­se fren­te a él com­ple­ta­men­te des­nu­do. Tras esta esce­na biza­rra, Katano mue­re en un acci­den­te auto­mo­vi­lís­ti­co dejan­do al mucha­cho desolado.

Dis­pues­to a seguir las reco­men­da­cio­nes de su des­apa­re­ci­do pro­fe­sor, Robert des­oyen­do a sus padres (Maria Diz­zia, Josh Pais) aban­do­na sus estu­dios secun­da­rios y deja su con­for­ta­ble hogar de Prin­ce­ton en New Jer­sey con la inten­ción de dedi­car­se ple­na­men­te a desa­rro­llar su talen­to. Des­pués de mudar­se a Tren­ton, alo­ján­do­se en una deplo­ra­ble pie­za de un edi­fi­cio veni­do a menos, logra un empleo en lo de una abo­ga­da (Mar­cia Debo­nis) y ahí cono­ce a Walla­ce (Matthew Maher), uno de sus clien­tes que había tra­ba­ja­do como colo­ris­ta en la cele­bra­da edi­to­rial Ima­ge Comics; intu­yen­do que él podrá ayu­dar­lo a mejo­rar sus dotes de dibu­jan­te en la apli­ca­ción de los colo­res; a par­tir de allí Robert no se des­pren­de de él for­ján­do­se entre los dos un frá­gil lazo de cor­to alcance.

Lo que sobre­vie­ne des­pués care­ce de cre­di­bi­li­dad en la medi­da que resul­ta difí­cil con­ce­bir que Robert idea­li­ce a un indi­vi­duo pose­si­vo y de cier­ta ines­ta­bi­li­dad men­tal como lo es Walla­ce. A un des­agra­da­ble suce­so pro­vo­ca­do por este indi­vi­duo en una far­ma­cia local, le suce­de el com­por­ta­mien­to vio­len­to que adop­ta duran­te la visi­ta que efec­túa a la casa de los padres de Robert; por razo­nes de dis­cre­ción se evi­ta­rá rela­tar lo que allí acon­te­ce y menos aún el des­ca­be­lla­do des­en­la­ce de esta historia.

Aun­que el rela­to de Kli­ne se nutre de algu­nas situa­cio­nes joco­sas, el gran pro­ble­ma resi­de en su enfo­que abso­lu­ta­men­te irrea­lis­ta. Si bien el joven rea­li­za­dor tie­ne como pro­pó­si­to ilus­trar el pro­ce­so de madu­rez de Robert a tra­vés de su voca­ción, el resul­ta­do es el opues­to en la medi­da que este ado­les­cen­te se mues­tra com­ple­ta­men­te inma­du­ro al con­si­de­rar al repul­sio Walla­ce como su nue­vo men­tor artís­ti­co en reem­pla­zo de su falle­ci­do maes­tro; tam­po­co resul­ta cla­ra la ani­mo­si­dad del joven hacia sus padres, al no evi­den­ciar­se moti­vo alguno que lo justifique.

Sin que lle­gue a des­lum­brar, la rea­li­za­ción de Kli­ne supera amplia­men­te al guión con­ce­bi­do; en todo caso, la soli­dez de esta absur­da come­dia resi­de en su correc­to elen­co en el que se des­ta­can Zolgha­dri y en espe­cial Maher a pesar del des­agra­da­ble per­so­na­je que le corres­pon­dió ani­mar. Jor­ge Gutman