Un Mila­gro­so Rescate

THIR­TEEN LIVES. Gran Bre­ta­ña, 2022. Un film de Ron Howard. 142 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Ama­zon Pri­me Video.

Esta pelí­cu­la recrea el extra­or­di­na­rio res­ca­te de 13 per­so­nas arrin­co­na­das duran­te 18 días en una cue­va tai­lan­de­sa. No obs­tan­te que en 2021 el dra­má­ti­co even­to fue obje­to del remar­ca­ble docu­men­tal The Res­cue, el tra­ta­mien­to fic­cio­nal del rea­li­za­dor Ron Howard adquie­re en Thir­teen Lives com­ple­ta autenticidad.

Una esce­na de THIR­TEEN LIVES

El rela­to basa­do en el guión de William Nichol­son comien­za el 23 de junio de 2018 en el que 12 chi­cos ‑entre 11 y 16 años- de un equi­po de fút­bol y su entre­na­dor (James Tee­ra­don Supa­pun­pin­yo) des­pués de una prác­ti­ca depor­ti­va se aven­tu­ran a pene­trar en la cue­va Tham Luang Nang Non ubi­ca­da en un par­que natu­ral del nor­te de Tai­lan­dia; nada hace pre­sa­giar que ese día apa­ci­ble ceda lugar a las torren­cia­les llu­vias que comien­zan pos­te­rior­men­te; eso moti­vó a que la cue­va se inun­da­se de agua impi­dien­do la sali­da del gru­po. Inme­dia­ta­men­te sur­ge el natu­ral páni­co en los fami­lia­res de los atra­pa­dos como asi­mis­mo de la comu­ni­dad en su con­jun­to que recu­rren a la fe en pro­cu­ra de un mila­gro; en tan­to, el gober­na­dor Naron­sack (Saha­jak Boontha­na­kit) tra­tan­do de cal­mar­los, no pue­de ocul­tar su genui­na preo­cu­pa­ción fren­te a la gra­ve situación.

En la mila­gro­sa ope­ra­ción de res­ca­te en don­de par­ti­ci­pa­ron más de 5000 per­so­nas de 17 paí­ses ade­más de miem­bros del ejér­ci­to y de la arma­da naval de Tai­lan­dia, las auto­ri­da­des soli­ci­ta­ron la coope­ra­ción de dos exper­tos bucea­do­res de cue­vas; uno de ellos es el bri­tá­ni­co Rick Stan­ton (Vig­go Mor­ten­sen), un jubi­la­do bom­be­ro, en tan­to que el otro es su com­pa­trio­ta John Volanthen (Colin Farrell) quien ade­más es con­sul­tor infor­má­ti­co. Cuan­do lide­ran­do la ope­ra­ción de res­ca­te ambos logran ubi­car a los miem­bros del gru­po, aún sub­sis­te la difi­cul­tad en poder trans­por­tar­los a la super­fi­cie sin expo­ner sus vidas; a todo ello el tiem­po apre­mia tenien­do en cuen­ta que es la tem­po­ra­da de los mon­zo­nes. Con la lle­ga­da del pres­ti­gio­so doc­tor y anes­te­sis­ta aus­tra­liano Richard Harris (Joel Edger­ton) el dra­ma adop­ta un giro deci­si­vo; con cier­to res­que­mor moral el médi­co acce­de al arries­ga­do pro­ce­di­mien­to de sedar a los niños para trans­por­tar­los a la super­fi­cie y evi­tar de este modo cual­quier movi­mien­to en fal­so que pue­da resul­tar fatal.

Aun­que el feliz des­en­la­ce de este encie­rro es bien cono­ci­do lo impor­tan­te es el efi­cien­te tra­ta­mien­to brin­da­do por el vete­rano rea­li­za­dor. Así como ha sido res­pon­sa­ble de otro remar­ca­ble dra­ma de res­ca­te en Apo­llo 13 (1995), Howard en esta oca­sión gene­ra un cli­ma de abso­lu­ta ten­sión en don­de la audien­cia que­da com­ple­ta­men­te sumer­gi­da en la ries­go­sa aven­tu­ra atra­ve­sa­da por los pro­ta­go­nis­tas de esta historia.

La actua­ción del elen­co es inta­cha­ble; tan­to Mor­ten­sen, Farrell y Edger­ton, acom­pa­ña­dos de Tom Bate­man y Paul Glee­son ofre­cen estu­pen­das carac­te­ri­za­cio­nes rea­lis­tas par­ti­ci­pan­do en los acuá­ti­cos túne­les sin haber recu­rri­do a dobles. En los aspec­tos téc­ni­cos resul­ta enco­mia­ble la exce­len­te foto­gra­fía de Sayombhu Muk­dee­prom así como la rea­li­za­da acuá­ti­ca­men­te por Simon Chris­ti­dis y .el buen tra­ba­jo de edi­ción de James Wilcox.

La sobria rea­li­za­ción de Howard per­mi­te apre­ciar en toda su dimen­sión esta exi­to­sa misión de haber sal­va­do 13 vidas des­pués de 18 días de claus­tro­fó­bi­co con­fi­na­mien­to, resal­tan­do el espí­ri­tu de soli­da­ri­dad, heroís­mo y gran­de­za del espí­ri­tu humano que emer­ge de la impre­sio­nan­te e his­tó­ri­ca saga.

Como nota adi­cio­nal en los cré­di­tos fina­les se comu­ni­ca que des­pués del sal­va­ta­je les fue con­ce­di­da la ciu­da­da­nía tai­lan­de­sa al entre­na­dor del equi­po y a 3 chi­cos apá­tri­das. Jor­ge Gutman

Un Sin­gu­lar Experimento

UN ÉTÉ COM­ME ÇA / THAT KIND OF SUM­MER. Cana­dá, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Denis Côté. 137 minutos.

El pro­lí­fi­co direc­tor Denis Côté carac­te­ri­za­do por ofre­cer fil­mes de fic­ción y docu­men­ta­les de varia­da temá­ti­ca, en esta opor­tu­ni­dad abor­da la hiper­se­xua­li­dad feme­ni­na, un tópi­co rara­men­te fre­cuen­ta­do por el cine. El rea­li­za­dor una vez más acep­ta el desa­fío de asu­mir ries­gos a tra­vés de una visión deci­di­da­men­te audaz que pro­ba­ble­men­te podrá inco­mo­dar a cier­to sec­tor del públi­co que juz­gue Un été com­me ça. 

La his­to­ria con­te­ni­da en el guión del cineas­ta se desa­rro­lla duran­te el verano en un apa­ci­ble rin­cón del nor­te de Que­bec en don­de se halla ins­ta­la­da una caso­na pró­xi­ma a un lago. En ese idí­li­co mar­co tres muje­res que no se cono­cen entre sí pero que tie­nen en común una avi­dez sexual fue­ra de lo común, acep­tan volun­ta­ria­men­te par­ti­ci­par en un pro­yec­to con­ce­bi­do por la tera­peu­ta Mathil­de (Marie-Clau­de Gué­rin); la con­di­ción es que debe­rán per­ma­ne­cer en el lugar duran­te 26 días con­se­cu­ti­vos abs­te­nién­do­se de con­su­mir dro­ga algu­na pero sí el uso mode­ra­do de alcohol, podrán uti­li­zar sus celu­la­res dia­ria­men­te duran­te 90 minu­tos y tener la opor­tu­ni­dad de dis­po­ner por úni­ca vez de un día libre.

Aude Mathieu y Laris­sa Corriveau

Las asis­ten­tes son Léo­nie (Laris­sa Corri­veau), una mujer de 30 años que ha sido abu­sa­da por su padre deján­do­le como trau­ma una fuer­te com­pul­sión sexual, Geisha (Aude Mathieu) de 20 años quien es una des­inhi­bi­da tra­ba­ja­do­ra sexual y Eugé­nie (Lau­ra Giap­pi­co­ni) quien con sus cua­ren­ta años es una mujer de tem­pe­ra­men­to artís­ti­co, con pro­ble­mas men­ta­les y adic­ta a la mas­tur­ba­ción. Dado que Mathil­de se encuen­tra emba­ra­za­da e impe­di­da de diri­gir al gru­po, su reem­pla­zan­te es Octa­via (Anne Rat­te Polle), una psi­co­te­ra­peu­ta en visi­ta pro­ce­den­te de Ale­ma­nia, quien es asis­ti­da por Sami (Samir Gues­mi), un afa­ble tra­ba­ja­dor social. El pro­pó­si­to de este sin­gu­lar expe­ri­men­to no es el de pro­cu­rar una cura a la adic­ción de estas muje­res insa­tis­fe­chas por lo que sien­ten sino más bien lograr que al final de la esta­día pue­dan con­vi­vir mejor con las ansie­da­des, obse­sio­nes y el estrés que les sofocan.

Median­te la exa­mi­na­ción rea­li­za­da por Côte se asis­te a la inter­ac­ción gene­ra­da tan­to por el trío como tam­bién con sus coor­di­na­do­res quie­nes por su par­te se sien­ten influi­dos por la expe­rien­cia vivi­da. En ese deve­nir el rea­li­za­dor no juz­ga a sus per­so­na­jes ni tam­po­co se pri­va de pro­vo­car algu­nas esce­nas sado­ma­so­quis­tas y en par­ti­cu­lar una de las mis­mas enfo­can­do el com­por­ta­mien­to asu­mi­do por Geisha en un par­ti­do de fút­bol masculino.

No hay un men­sa­je cla­ro o espe­cí­fi­co que el direc­tor desee trans­mi­tir, sal­vo el expo­ner des­de su par­ti­cu­lar ópti­ca las diver­sas moda­li­da­des que pue­de adop­tar la con­duc­ta huma­na con rela­ción al motor capaz de gene­rar un irre­fre­na­ble deseo sexual. No obs­tan­te la radi­ca­li­za­ción y trans­gre­sión de esta per­tur­ba­do­ra fan­ta­sía que a veces adop­ta la for­ma de una pesa­di­lla, Côté per­mi­te que el febril uso de su cáma­ra logre trans­mi­tir la irre­fre­na­ble ener­gía que ani­ma a sus heri­dos per­so­na­jes. Jor­ge Gutman

Una Lec­ción de Amor

DEAR AUDREY. Cana­dá, 2021. Un docu­men­tal escri­to y diri­gi­do por Jere­miah Hayes. 89 minutos

Si bien en dos rele­van­tes fil­mes de fic­ción como lo fue­ron Away from Her (2006) de Sarah Polley y L’Autre Mai­son (2013) de Mathieu Roy el cine cana­dien­se ha incur­sio­na­do en la eva­sión de la memo­ria que sue­le acon­te­cer en la eta­pa senil de la vida, lo que dis­tin­gue a Dear Audrey es su carác­ter docu­men­tal. Este film de Jere­miah Hayes cen­tra su aten­ción en el des­ta­ca­ble rea­li­za­dor y direc­tor de foto­gra­fía Mar­tin Duck­worth mos­tran­do su devo­ción hacia su enfer­ma mujer Audrey Schir­mer con quien ha com­par­ti­do casi 50 años de vida conyugal.

Audrey Schir­mer y Mar­tin Duckworth

Dada la rela­ción de amis­tad exis­ten­te entre Hayes y Duck­worth ade­más de haber tra­ba­ja­do jun­tos en pre­vios pro­yec­tos, Mar­tin ha per­mi­ti­do que su ami­go incur­sio­na­ra en la inti­mi­dad de su hogar ilus­tran­do a tra­vés de un perío­do de 4 años el modus viven­di en el cui­da­do de Audrey, su ama­da com­pa­ñe­ra aque­ja­da del mal de Alzhei­mer. El film expo­ne el inmen­so cari­ño que el octo­ge­na­rio mari­do vuel­ca en su espo­sa y la ter­nu­ra que ella le retri­bu­ye a pesar de su con­di­ción men­tal; esa visión gene­ra momen­tos de incon­te­ni­ble emo­ción refle­ja­da por la cáma­ra de Hayes, cui­dan­do de no per­tur­bar la ruti­na dia­ria de la ancia­na pareja.

Con mate­rial de archi­vo emplea­do que inclu­ye foto­gra­fías y extrac­tos de pelí­cu­las de Duck­worth, el film des­ta­ca aspec­tos remar­ca­bles de su vida; inclu­yen­do cómo cono­ció a su mujer hacia fines de la déca­da del 60 cuan­do como fotó­gra­fa y acti­vis­ta social cap­ta­ba las mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta por la gue­rra de Vietnam.

Ade­más de con­si­de­rar la aflic­ción de Audrey, el docu­men­tal expo­ne la mane­ra en que Duck­worth debe lidiar con Jac­que­li­ne, su hija autis­ta de 46 años, que a su vez requie­re ple­na aten­ción. Final­men­te se lle­ga a la eta­pa final del Alzhei­mer en la que Mar­tin com­pren­de que su espo­sa debe ser tras­la­da­da a una resi­den­cia; allí per­ma­ne­ce­rá has­ta su dece­so acon­te­ci­do en 2019.

En esen­cia, Hayes ha logra­do un con­mo­ve­dor cua­dro ilus­tran­do cómo la fuer­za de un entra­ña­ble amor per­du­ra más allá de la muer­te. Jor­ge Gutman

Irre­fre­na­ble Pasión

PAS­SION SIM­PLE. Fran­cia-Bél­gi­ca 2020. Un film de Danie­lle Arbid. 99 minutos

Habien­do sido exhi­bi­da por pri­me­ra vez en el Fes­ti­val de Toron­to de 2020 aho­ra se estre­na esta pelí­cu­la eró­ti­ca que como su títu­lo lo anti­ci­pa se cen­tra en una pasión.

El film está basa­do en la nove­la auto­bio­grá­fi­ca Pas­sion Sim­ple de Annie Ernaux publi­ca­da en 1992 aun­que la adap­ta­ción para el cine con­jun­ta­men­te efec­tua­da por la direc­to­ra Danie­le Arbid y la escri­to­ra ubi­ca la acción en el momen­to actual.

Lae­ti­tia Dosch y Ser­gei Polunin

El rela­to que trans­cu­rre en París intro­du­ce a Hélè­ne (Lae­ti­tia Dosch) una pro­fe­so­ra inves­ti­ga­do­ra divor­cia­da y madre de un hijo pre­ado­les­cen­te que sien­te un irre­sis­ti­ble deseo sexual hacia Ale­xan­dre (Ser­gei Polu­nin), un diplo­má­ti­co de la emba­ja­da rusa en Fran­cia que es más joven que ella.

No es la pri­me­ra vez que el cine con­si­de­ra una temá­ti­ca seme­jan­te pero en este caso lo obje­ta­ble es la fal­ta de des­crip­ción ade­cua­da de estos dos per­so­na­jes. Así se igno­ra el pasa­do de Hélè­ne, cómo ha sido su acti­tud en su fra­ca­sa­da vida con­yu­gal, cómo cono­ció a su aman­te y qué es lo que incen­ti­vó su fuer­te atrac­ción hacia él. Asi­mis­mo, Ale­xan­dre con su cuer­po tatua­do resul­ta un enig­ma; sólo se sabe que es casa­do y con su ros­tro com­ple­ta­men­te inex­pre­si­vo lo úni­co que deja tras­lu­cir es el modo con que uti­li­za a Hélè­ne a la mane­ra de un mero obje­to sexual.

A lo lar­go de su desa­rro­llo Arbid tra­ta de mos­trar el des­va­río de esta mujer por el deseo pasio­nal que la vuel­ve depen­dien­te de un hom­bre mani­pu­la­dor que nada sien­te por ella, con­du­cién­do­la a un des­equi­li­brio emo­cio­nal que afec­ta su labor pro­fe­sio­nal y su res­pon­sa­bi­li­dad mater­nal al des­cui­dar a su hijo. Sin embar­go el pro­pó­si­to de la rea­li­za­do­ra se des­vir­túa al ilus­trar el víncu­lo amo­ro­so de los aman­tes median­te repe­ti­das y alar­ga­das esce­nas de copu­la­ción que insu­mien­do con­si­de­ra­ble par­te del metra­je lle­gan a pro­du­cir un inevi­ta­ble letar­go; en con­se­cuen­cia, su pues­ta escé­ni­ca afec­ta el rit­mo reque­ri­do miti­gan­do el inte­rés del relato.

Si bien en 2021 la nove­la de Ernaux L’Événement (2019) fue lle­va­da a la pan­ta­lla con gran éxi­to al pun­to de haber obte­ni­do el Leon de Oro en el Fes­ti­val de Vene­cia, en este caso Pas­sion Sim­ple no alcan­za a trans­mi­tir la rique­za con­te­ni­da en el libro original.

Lo más impor­tan­te del film resi­de en la muy bue­na pres­ta­ción de Dosch rati­fi­can­do su talen­to demos­tra­do en ante­rio­res tra­ba­jos (La Batai­lle de Sol­fé­rino en 2013 y Jeu­ne Fem­me en 2017); a pesar de las limi­ta­cio­nes del guión la actriz refle­ja la pro­fun­da angus­tia y sufri­mien­to de una mujer que no pue­de domi­nar su enfer­mi­zo ins­tin­to sexual. Que­da como balan­ce un dra­ma volup­tuo­so de esca­sa con­vic­ción en la que su pro­ta­go­nis­ta feme­ni­na con­tras­ta fuer­te­men­te con el empo­de­ra­mien­to de la mujer emban­de­ra­do por el movi­mien­to #metoo. Jor­ge Gutman

Una Sin­gu­lar Delincuente

EMILY THE CRI­MI­NAL. Esta­dos Uni­dos, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por John Pat­ton Ford. 96 minutos

Des­pués de su cor­to Patrol de 2010, John Pat­ton Ford rea­li­za su pri­mer lar­go­me­tra­je con Emily The Cri­mi­nal en el que tam­bién es res­pon­sa­ble del guión.

Aubrey Pla­za

La acción trans­cu­rre en Los Ánge­les en don­de se sale al encuen­tro de Emily (Aubrey Pla­za), una joven dibu­jan­te y aspi­ran­te a pin­to­ra que aban­do­nó sus estu­dios uni­ver­si­ta­rios dado que adeu­da 70 mil dóla­res por prés­ta­mos rea­li­za­dos. Enfren­tan­do a un ofi­cial de recur­sos huma­nos, su currí­cu­lum para obte­ner un empleo no lle­ga a satis­fa­cer­le tenien­do ade­más en cuen­ta que es una ex con­vic­ta por haber par­ti­ci­pa­do en un asal­to; en tan­to, ella dis­ta de estar satis­fe­cha como emplea­da de una com­pa­ñía de cate­ring que le ofre­ce una baja remu­ne­ra­ción salarial.

La ruti­na de Emily se ve alte­ra­da cuan­do Javier (Ber­nar­do Badi­llo), un com­pa­ñe­ro de tra­ba­jo, le ofre­ce un dato para tra­ba­jar en una acti­vi­dad que le pro­cu­ra­rá un buen ingre­so. En con­se­cuen­cia, ella con­tac­ta a You­cef (Theo Ros­si), un inmi­gran­te liba­nés quien jun­to con su pri­mo Kha­lil (Jonathan Avig­do­ri) se dedi­can a rea­li­zar acti­vi­da­des ilícitas.

Des­pués de dudar­lo bre­ve­men­te, Emily acep­ta la pro­po­si­ción de You­cef de rea­li­zar una tarea ile­gal por la que obten­drá 200 dóla­res; la mis­ma con­sis­te en uti­li­zar una tar­je­ta de cré­di­to clo­na­da que le es dada con su nom­bre y núme­ro de cuen­ta apro­pia­da a fin de rea­li­zar com­pras de varia­dos pro­duc­tos que serán reven­di­dos por su patrón en el mer­ca­do negro. Como segun­da misión, Emily es asig­na­da en una tarea mucho más ries­go­sa pero que a cam­bio le repor­ta­rá 2000 dólares.

Inten­tan­do aban­do­nar su delic­ti­vo tra­ba­jo, Emily insis­te en encon­trar una ocu­pa­ción hones­ta; es así que su bue­na ami­ga Liz (Megalyn Echi­kun­wo­ke) le con­si­gue una entre­vis­ta en una empre­sa de dise­ño, pero cuan­do la alta eje­cu­ti­va de la fir­ma (Gina Gershon), solo le ofre­ce para comen­zar una pasan­tía sin goce de suel­do, ella rehú­sa ter­mi­nan­te­men­te la ofer­ta. Fren­te a esta nue­va situa­ción Emily retor­na a tra­ba­jar con You­cef quien esta vez la con­si­de­ra su aso­cia­da para seguir rea­li­zan­do acti­vi­da­des fraudulentas.

Pat­ton Ford impri­me a su rela­to un rit­mo flui­do gene­ran­do un sin­gu­lar sus­pen­so de pal­pa­ble ten­sión e impi­dien­do que anti­ci­pa­da­men­te pue­da vis­lum­brar­se lo que habrá de suce­der, sobre todo con su sor­pren­den­te e ima­gi­na­ti­vo des­en­la­ce; eso es debi­do a la cons­truc­ción de su meticu­loso guión nutri­do de per­so­na­jes muy bien delineados.

Un fac­tor impor­tan­te que valo­ri­za a este film es la actua­ción de Pla­za, en la que el rea­li­za­dor encon­tró a su gran musa capaz de resal­tar su his­to­ria. La actriz es sen­ci­lla­men­te estu­pen­da al ofre­cer el empu­je, dina­mis­mo, viva­ci­dad y cora­je que su rol le deman­da. Si bien des­de una ópti­ca moral, la con­duc­ta de Emily cier­ta­men­te es repro­cha­ble, ella logra gene­rar empa­tía como la per­so­na que encuen­tra en el deli­to la úni­ca vía para sal­dar sus deu­das y recu­pe­rar su auto­es­ti­ma per­di­da al haber sido recha­za­da en su per­sis­ten­te bús­que­da de un hono­ra­ble empleo. A su lado, Ros­si man­te­nien­do una inten­sa com­pli­ci­dad con Pla­za trans­mi­te con con­vic­ción al gángs­ter de buen cora­zón que se vin­cu­la sen­ti­men­tal­men­te con Emily.

En resu­men, este atrac­ti­vo thri­ller que con­cen­tra per­ma­nen­te­men­te la aten­ción del públi­co per­mi­te des­co­llar el talen­to del novel direc­tor. Jor­ge Gutman