Encan­ta­do­ra Fantasía

THE LITTLE MER­MAID. Esta­dos Uni­dos, 2023. Un film de Rob Marshall. 135 minutos

Si bien per­ma­ne­ce en la memo­ria el bello film de ani­ma­ción La Sire­ni­ta de 1989, basa­do en, el céle­bre cuen­to de Hans Chris­tian Ander­sen publi­ca­do en 1837, eso no va en des­me­dro de los méri­tos de la actual ver­sión del rea­li­za­dor Rob Marshall. Este afa­ma­do cineas­ta quien brin­dó mag­ní­fi­cos musi­ca­les, entre otros Chica­go (2002), Into the Woods (2014) y Mary Pop­pins Returns (2018), en esta ver­sión de The Little Mer­maid con­ju­ga acer­ta­da­men­te la ani­ma­ción con la acción real incor­po­ran­do nue­vos ele­men­tos a fin de dis­fru­tar de esta encan­ta­do­ra fantasía.

Halle Bai­ley

En el guión del rea­li­za­dor escri­to con­jun­ta­men­te con David Magee y Ron Cle­ments, Halle Bai­ley ani­ma a Ariel, la bella prin­ce­si­ta acuá­ti­ca hija de Tri­tón, el rey del Mar. Ella anhe­la gozar de la vida como un ser humano, deseo que se inten­si­fi­ca cuan­do aso­mán­do­se a la super­fi­cie res­ca­ta al joven prín­ci­pe Eric de morir aho­ga­do en el mar a cau­sa del nau­fra­gio de su buque en el que se encon­tra­ba y de quien de inme­dia­to se ena­mo­ra. Des­obe­de­cien­do a su padre ella hace un pac­to con Úrsu­la, la malé­fi­ca pul­po bru­ja del mar, por el cual la des­pren­de­rá de sus alas para dar­le pier­nas huma­nas a fin de que pue­da cami­nar en tie­rra fir­me por un perío­do de tres días; ahí debe­rá encon­trar a su ama­do prín­ci­pe y con­se­guir que él la bese sin saber que ella es una sire­na; si no lo logra Ariel vol­ve­rá al rei­no del mar y cede­rá su her­mo­sa voz a Úrsula.

Hay varios fac­to­res que enri­que­cen al film don­de uno de los mis­mos es el irre­pro­cha­ble guión cuyos per­so­na­jes están muy bien dia­gra­ma­dos y carac­te­ri­za­dos por un elo­gio­so elen­co. Ade­más de la remar­ca­ble actua­ción de Bai­ley ani­man­do y can­tan­do con brío a la pro­ta­go­nis­ta igual­men­te se dis­tin­guen entre otros intér­pre­tes Javier Bar­dem (Tri­ton), Melis­sa McCarthy (Úrsu­la), Jonah Hau­wer-King (el prín­ci­pe Eric), Noma Dumez­we­ni (la rei­na Seli­na), Art Malik (Sir Grimsby) y las acer­ta­das voces de Daveed Diggs (el can­gre­jo Sebas­tian), Awk­wa­fi­na (la gavio­ta Scuttle) y Jacob Trem­blay (el pez Flounder).

Otro ele­men­to impor­tan­te es la bella músi­ca del com­po­si­tor Alan Men­ken con la con­tri­bu­ción del letris­ta Howard Ash­man, cuyas can­cio­nes impul­san el desa­rro­llo de la acción. Así, entre los núme­ros ya cono­ci­dos de la pelí­cu­la de 1989 se encuen­tran el clá­si­co Under the Sea, la encan­ta­do­ra bala­da Part of Your World remar­ca­ble­men­te ento­na­da por Bai­ley, así como la atrac­ti­va Kiss the Girl.  En esta ver­sión se agre­gan atrac­ti­vas can­cio­nes apor­ta­das por el com­po­si­tor y letris­ta Lin-Manuel Miran­da, como es el caso de Wild Unchar­ted Water, For the First Time, Poor Unfor­tu­na­te Souls y The Scuttle­butt.

Los aspec­tos téc­ni­cos del film tam­bién con­tri­bu­yen a valo­ri­zar­lo sien­do nece­sa­rio resal­tar la remar­ca­ble foto­gra­fía de Dion Bee­be y su equi­po logran­do cap­tar las esce­nas que trans­cu­rren en el ilu­so­rio mun­do sub­ma­rino así como la vio­len­ta tor­men­ta que se des­ata en el mar y el nau­fra­gio del bar­co; a ello se aña­de el mag­ní­fi­co dise­ño de pro­duc­ción de John Myh­re, como tam­bién el efi­caz tra­ba­jo de edi­ción de Wyatt Smith favo­re­cien­do la flui­dez y dina­mis­mo del espectáculo.

Con una estu­pen­da rea­li­za­ción visual y sono­ra, Rob Marshall logra que esta ver­sión de “La Sire­ni­ta” sea una de las mejo­res pelí­cu­las que emer­gen de la fac­to­ría Dis­ney, per­mi­tien­do que la audien­cia, sobre todo la juve­nil, que­de amplia­men­te gra­ti­fi­ca­da des­pués de su visión. Jor­ge Gutman

Amo­ra­les Embaucadores

MAS­CA­RA­DE. Fran­cia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Nico­las Bedos. 134 minutos

Con su cuar­to film el rea­li­za­dor Nico­las Bedos ofre­ce una come­dia de esca­sa con­vic­ción que tie­ne como esce­na­rio a la Cos­ta Azul. Así pre­vio a los cré­di­tos ini­cia­les se lee un comen­ta­rio atri­bui­do a Somer­set Maugham afir­man­do que “La Rivie­ra Fran­ce­sa es un lugar solea­do para gen­te som­bría”; de lo que se pue­de apre­ciar en Mas­ca­ra­de pare­ce­ría que el remar­ca­ble autor bri­tá­ni­co tenía razón.

Pie­rre Niney y Mari­ne Vacth

Uno de los per­so­na­jes de esta his­to­ria es Adrien (Pie­rre Niney), un joven que habien­do sido bai­la­rín debi­do a un acci­den­te de moto­ci­cle­ta ha deci­di­do vivir como gigo­ló de Mar­ta Duval (Isa­be­lle Adja­ni). Ella ha sido una remar­ca­ble actriz del pasa­do y cuya muy bue­na situa­ción eco­nó­mi­ca le per­mi­te vivir en una mag­ní­fi­ca man­sión de la Cos­ta Azul rodea­da de per­so­nal de ser­vi­cio. Cuan­do en una recep­ción ofre­ci­da por Mar­ta, Adrien cono­ce a Mar­got (Mari­ne Vacth), una joven de des­lum­bran­te belle­za que más bien se ase­me­ja a una pros­ti­tu­ta de lujo, comien­za entre ambos un apa­sio­na­do víncu­lo sexual.

Mar­got, que pro­vie­ne de un medio des­fa­vo­re­ci­do y es madre sol­te­ra de una niña, aspi­ra a una vida mejor. Con ese pro­pó­si­to astu­ta­men­te per­sua­de a Adrien para des­po­jar a dos víc­ti­mas y hacer­se de su for­tu­na a fin de vivir hol­ga­da­men­te. Por una par­te Adrien tra­ta­rá de dis­po­ner de las joyas de Martha y de los impor­tan­tes cua­dros pic­tó­ri­cos de su colec­ción. Por su par­te, el blan­co de Mar­got es Simon (Fra­nçois Clu­zet), un hom­bre casa­do de edad madu­ra y rico due­ño de una agen­cia inmo­bi­lia­ria que tie­ne como clien­tes a inte­gran­tes de la cla­se pudien­te del lugar; para atraer­lo, Mar­got se hace pasar por una expa­tria­da ingle­sa dis­pues­ta a com­prar por su inter­me­dio un lujo­so piso en la Rivie­ra; no tar­da­rá mucho para sedu­cir­lo y apa­sio­nar­lo sexualmente.

Si bien el direc­tor se pro­po­ne ilus­trar la deca­den­cia de una socie­dad opu­len­ta guia­da pri­mor­dial­men­te por el dine­ro y el sexo, la his­to­ria con­ce­bi­da por Bedos que es narra­da median­te flash­backs care­ce de vero­si­mi­li­tud al estar nutri­da de situa­cio­nes incohe­ren­tes. Así el com­por­ta­mien­to de los amo­ra­les embau­ca­do­res, a tra­vés de suce­si­vos enga­ños, simu­la­cio­nes y trai­cio­nes, resul­tan poco creí­bles a la vez que es difí­cil empa­ti­zar con los mismos.

Sin que el sus­pen­so lle­gue a cobrar fuer­za por el ende­ble guión, lo más apre­cia­ble del film es su sóli­do repar­to. Niney se luce como el vivi­dor esta­fa­dor, Vacth con­ven­ce como la maquia­vé­li­ca mani­pu­la­do­ra, Adja­ni está impe­ca­ble como la excén­tri­ca y alcohó­li­ca actriz que en par­te trae a la memo­ria el inol­vi­da­ble per­so­na­je inter­pre­ta­do por Glo­ria Swan­son en Sun­set Bou­le­vard (1950) de Billy Wil­der, en tan­to que el vete­rano Clou­zet per­sua­de como el per­so­na­je capaz de brin­dar cier­ta huma­ni­dad al rela­to. El repar­to se com­ple­ta con Lau­ra Moran­te como la due­ña de un hotel dis­pues­ta a sal­dar cuen­tas pen­dien­tes con su ex aman­te, Emma­nue­lle Devos como la mujer de Simon y Char­les Ber­ling como el asis­ten­te de Marta.

De ele­gan­te pre­sen­ta­ción pero sin mayor emo­ción, esta falli­da mas­ca­ra­da no lle­ga a tras­cen­der. Jor­ge Gutman

Rela­to de una Sóli­da Amistad

LES HUIT MON­TAG­NES / THE EIGHT MOUN­TAINS. Ita­lia-Bél­gi­ca-Fran­cia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Felix van Groe­nin­gen y Char­lot­te Van­der­meersch. 147 minutos

Des­pués de haber obte­ni­do el Pre­mio del Jura­do en el Fes­ti­val de Can­nes de 2022 y haber sido dis­tin­gui­do con el Dona­te­llo al mejor film del año, aho­ra se pue­de juz­gar The Eight Moun­tains. Sin duda los pre­mios otor­ga­dos son bien mere­ci­dos por­que reúne los atri­bu­tos que requie­re un film de noto­ria calidad.

Los rea­li­za­do­res bel­gas Felix van Groe­nin­gen y Char­lot­te Van­der­meersch se han vali­do del best seller ita­liano del mis­mo títu­lo de Pao­lo Cog­net­ti en una mag­ní­fi­ca adap­ta­ción que han rea­li­za­do, igual­men­te dis­tin­gui­da con un Dona­te­llo, vol­can­do en la ima­gen la rique­za con­te­ni­da en la novela.

Ales­san­dro Borghi y Luca Marinelli

La acción se desa­rro­lla en el valle de Aos­ta, en el noroes­te de Ita­lia, rodea­do de impo­nen­tes mon­ta­ñas, don­de las mis­mas asu­men un impor­tan­te rol pro­ta­gó­ni­co como esce­na­rio del rela­to. Narra­do por el adul­to Pie­tro (Luca Mar­ti­ne­lli), se sabe que a los 11años (Lupo Bar­bie­ro) vivien­do en Turín pasa las vaca­cio­nes con su madre (Ele­na Liet­ti) en una casa arren­da­da en esa región. Ahí cono­ce a Bruno (Cris­tiano Sas­se­lla) de su mis­ma edad quien dice ser el úni­co chi­co que habi­ta en ese lugar, con­vi­vien­do con su tía ya que no tie­ne madre que le cui­de en tan­to que su padre está ausen­te del hogar. De ese encuen­tro emer­ge una amis­tad en don­de pasean, corre­tean, cha­po­tean en los lagos cer­ca­nos, así como van subien­do y bajan­do las mon­ta­ñas cir­cun­dan­tes. Cuan­do Gio­van­ni (Filip­po Timi), el padre de Pie­tro que sien­te una atrac­ción por las mon­ta­ñas, visi­ta el lugar for­ja una bue­na rela­ción con Bruno al pun­to tal que él y su mujer están dis­pues­tos a ayu­dar­lo a efec­tuar sus estu­dios en Turín, aun­que final­men­te eso no se lle­ga a concretar.

Des­pués de 20 años en que Pie­tro se ha ale­ja­do de su fami­lia para vivir inde­pen­dien­te­men­te, retor­na a la zona alpi­na para reen­con­trar­se con Bruno (Ales­san­dro Borghi) en don­de rena­ce la amis­tad de anta­ño. Ahí Pie­tro se ente­ra de que su fami­lia estu­vo en per­ma­nen­te con­tac­to con su ami­go de infan­cia y que Gio­van­ni antes de morir com­pró un lote de tie­rra en el flan­co de una de las mon­ta­ñas pidién­do­le a Bruno que allí cons­tru­ya una casa. Dado que Pie­tro se había dis­tan­cia­do de su padre, se impo­ne que en su ausen­cia su pro­ge­ni­tor man­tu­vo un entra­ña­ble víncu­lo con Bruno, quien a su vez encon­tró en él al padre que habría desea­do tener.

En tan­to que Bruno per­ma­ne­ce afe­rra­do como mon­ta­ñe­ro, Pie­tro expe­ri­men­ta una sin­gu­lar expe­rien­cia via­jan­do a Nepal y con­vir­tién­do­se en un afa­ma­do escri­tor. A pesar de la dis­tan­cia y la riva­li­dad exis­ten­te por sen­tir que su ami­go pudo haber­lo sus­traí­do del amor de su padre, la amis­tad sub­sis­te cuan­do Pie­tro retor­na al pára­mo mon­ta­ño­so com­par­tien­do con él la casa que le ayu­dó a construir.

En esen­cia, van Groe­nin­gen y Van­der­meersch ilus­tran una his­to­ria de sóli­do cari­ño fra­ter­nal mas­cu­lino sin que exis­tan lazos de san­gre como asi­mis­mo abor­dan el com­ple­jo víncu­lo paterno filial que pue­de mani­fes­tar­se en cier­tas oca­sio­nes. En ese deve­nir han logra­do un film poé­ti­co y espi­ri­tual en don­de Mari­ne­lli y Borghi en sus per­so­na­jes trans­mi­ten un sin­gu­lar sen­ti­mien­to impreg­na­do de emo­ción, tris­te­za y melancolía.

Final­men­te cabe resal­tar la excep­cio­nal foto­gra­fía de Ruben Impens cap­tan­do el espec­ta­cu­lar e idí­li­co pano­ra­ma alpino a tra­vés de las dife­ren­tes esta­cio­nes del año, don­de las mon­ta­ñas domi­na­das por los Alpes influ­yen para defi­nir las per­so­na­li­da­des de quie­nes allí habi­tan. Jor­ge Gutman

Dos Cul­tu­ras Que Se Entrecruzan

WHAT’S LOVE GOT TO DO WITH IT?  Gran Bre­ta­ña, 2022. Un film de Shekhar Kapur. 108 minutos

Den­tro del mar­co de una his­to­ria román­ti­ca el rea­li­za­dor pakis­ta­ní Shekhar Kapur pro­po­ne una visión de dos cul­tu­ras dife­ren­tes en don­de una fami­lia de Pakis­tán que resi­de en Ingla­te­rra se encuen­tra ape­ga­da a las moda­li­da­des y tra­di­cio­nes del país natal.

Sha­zad Latif y Lily James en

La his­to­ria se desa­rro­lla en Lon­dres don­de la joven docu­men­ta­lis­ta ingle­sa Zoe (Lily James) vive en una casa veci­na a la del oncó­lo­go Kazim (Sha­zad Latif) que habi­ta con sus padres (Asim Chaudhry, Sha­ba­na Azmi) y abue­la (Paki­za Baig) oriun­dos de Pakis­tán. Ambos son muy bue­nos ami­gos des­de la infan­cia no obs­tan­te el dife­ren­te entorno cul­tu­ral que les rodea.

En mate­ria sen­ti­men­tal Zoe, a pesar de ines­ta­bles rela­cio­nes man­te­ni­das inclu­yen­do su víncu­lo con el vete­ri­na­rio (Oli­vier Chris) que atien­de el perro de su extra­va­gan­te madre Cath (Emma Thom­pson), aún no ha logra­do encon­trar a su prín­ci­pe azul.

Por su par­te Kazim, aun­que muy bri­tá­ni­co en su com­por­ta­mien­to, se encuen­tra inmer­so en los usos y com­por­ta­mien­tos de su fami­lia lo que impli­ca acep­tar un matri­mo­nio con­cer­ta­do. Es así que sus padres, median­te la inter­ven­ción de una casa­men­te­ra ami­ga (Asim Chaudry) le han con­se­gui­do una novia que vive en Laho­re y que lle­ga a cono­cer­la median­te Sky­pe. Con­si­de­ran­do esa situa­ción, Zoe le pide a su ami­go que le per­mi­ta fil­mar todos los aspec­tos que impli­ca­rán los pro­le­gó­me­nos de la boda has­ta que la mis­ma se con­cre­te. Kazim acep­ta la pro­po­si­ción y es así que ella con su cáma­ra en mano sigue sus pasos e inclu­so acom­pa­ña­da de su madre via­ja a Laho­re para fil­mar los pre­pa­ra­ti­vos de la boda. Obser­van­do la expe­rien­cia que vive su ami­go, Zoe se pre­gun­ta si aca­so un enla­ce asis­ti­do es el camino que ella debie­ra seguir pero sin saber cuál sería el rol asig­na­do al amor.

A tra­vés de colo­ri­dos per­so­na­jes se asis­te a una come­dia blan­da y pre­vi­si­ble dado que des­de el ini­cio es fácil intuir cómo habrá de cul­mi­nar la amis­tad entre Zoe y Kazim. Para rela­tar esta his­to­ria Kapur se ha basa­do en el guión de Jemi­na Khan quien vivió en Pakis­tán por 10 años; sin embar­go, más allá del pin­to­res­quis­mo ofre­ci­do en el libre­to, las dife­ren­cias cul­tu­ra­les asu­men un carác­ter sim­plis­ta. Con todo, excep­tuan­do cier­to des­bor­de en la des­crip­ción del per­so­na­je com­pues­to por la vete­ra­na Emma Thom­pson, el elen­co se desem­pe­ña efi­cien­te­men­te don­de espe­cial­men­te se des­ta­can James y Latif des­ti­lan­do una con­vin­cen­te quí­mi­ca en la com­po­si­ción de sus res­pec­ti­vos personajes.

En suma, sin ser rele­van­te ¿Y qué ten­drá que ver con el amor? apor­ta sim­pa­tía den­tro de la fór­mu­la usual­men­te emplea­da por las come­dias de este géne­ro, don­de en este caso se agre­gan algu­nas dan­zas y can­cio­nes típi­cas del cine de Bollywood.
Jor­ge Gutman

Ascen­so y Caí­da de BlackBerry

BLACK­BERRY. Cana­dá, 2023. Un film de Matt John­son. 121 minutos

Este film cons­ti­tu­ye un mere­ci­do home­na­je a quie­nes con­ci­bie­ron el pri­mer telé­fono inte­li­gen­te cono­ci­do común­men­te como “smartpho­ne”. En un rela­to que podría cata­lo­gar­se como come­dia dra­má­ti­ca así como satí­ri­ca el direc­tor Matt John­son ofre­ce una bue­na revi­sión del ascen­so, encum­bra­mien­to y meteó­ri­ca caí­da de Black­Berry.

El guión del realli­za­dor y Matthew Miller está basa­do en el libro publi­ca­do en 2015 “Losing the Sig­nal: The Untold Story Behind the Extra­or­di­nary Rise and Spec­ta­cu­lar Fall of Black­Berry” que fue escri­to por los perio­dis­tas Jac­quie McNish y Sean Sil­coff del dia­rio Glo­be and Mail. Aun­que el film al ser de fic­ción adop­ta cier­tas licen­cias de todos modos se ajus­ta en su mayor par­te a los acon­te­ci­mien­tos tal como se han producido.

Glenn Hower­ton

La acción comien­za a fines de la déca­da del 90 cuan­do en Water­loo, la ciu­dad cana­dien­se de Onta­rio, Mike Laza­ri­dis (Jay Baru­chel) y Doug Fre­gin (Matt John­son), dos ami­gos inge­nie­ros eléc­tri­cos y genios de la infor­má­ti­ca que en 1985 fun­da­ron la com­pa­ñía Research in Motion (RIM), con­ci­ben una bri­llan­te idea; se tra­ta de crear un apa­ra­to tele­fó­ni­co por­ta­ble dota­do de un tecla­do que pue­da cum­plir la tarea de una compu­tado­ra con correo elec­tró­ni­co para reci­bir y enviar men­sa­jes. Como la empre­sa no se encuen­tra en bue­na situa­ción finan­cie­ra para imple­men­tar el pro­yec­to, Laza­ri­dis per­sua­de a Jim Bal­si­llie (Glenn Hower­ton), un hom­bre de nego­cios gra­dua­do en Har­vard, para que invier­ta y se aso­cie a RIM ade­más de ser su pre­si­den­te. Fini­qui­ta­do el acuer­do, ambos ponen manos a la obra y así con empe­ño y deter­mi­na­ción sur­ge en 1998 el Black­Berry don­de Bal­si­llie, gran exper­to en finan­zas, logra impor­tan­tes clien­tes tales como la com­pa­ñía de tele­co­mu­ni­ca­cio­nes Bell Atlan­tic; asi­mis­mo el novel apa­ra­to sedu­ce a usua­rios más allá de la órbi­ta comer­cial e inclu­so a ado­les­cen­tes a fin de cha­tear. Es así que duran­te la pri­me­ra déca­da de este siglo, en el momen­to cum­bre de su popu­la­ri­dad la empre­sa logra cap­tar el 45% del mer­ca­do de telé­fo­nos inteligentes.

El gran auge logra­do por RIM cuyas accio­nes son coti­za­das en el mer­ca­do bur­sá­til, evi­den­cia­rán pos­te­rior­men­te una estre­pi­to­sa caí­da debi­do a deci­sio­nes erró­neas y por la fuer­te com­pe­ten­cia sur­gi­da con la apa­ri­ción del iPho­ne de Apple en 2007 y al año siguien­te con la lle­ga­da al mer­ca­do del sis­te­ma ope­ra­ti­vo Android.

Con fir­me pul­so el rea­li­za­dor impri­me a esta revi­sión his­tó­ri­ca un dina­mis­mo nota­ble median­te un rit­mo a todo galo­pe que per­mi­te que el espec­ta­dor se inmer­se por com­ple­to en el mis­mo. Asi­mis­mo, el film se bene­fi­cia por la bue­na des­crip­ción de los per­so­na­jes y la exce­len­te com­po­si­ción logra­da por sus pro­ta­go­nis­tas. Hower­ton des­lum­bra como el psi­có­ti­co e impa­cien­te Bal­si­llie, poco menos que ladran­do en las órde­nes sumi­nis­tra­das a su equi­po de pro­gra­ma­do­res. Por su par­te, Baru­chel no le va en zaga carac­te­ri­zan­do al genio e inte­lec­tual Laza­ri­dis en tan­to que John­son en su con­di­ción de actor ofre­ce muy bien la ima­gen del tec­no­ló­gi­ca­men­te inte­li­gen­te Fre­gin quien dota­do de una madu­rez casi infan­til gene­ra algu­nos momen­tos de humor absur­do. En otros pape­les de apo­yo igual­men­te se des­ta­can Michael Iron­si­de como Char­les Purdy, el ofi­cial de ope­ra­cio­nes de Bal­si­llie, Saul Rubi­nek y Cary Elwes.

La auten­ti­ci­dad logra­da por el direc­tor per­mi­te que el film alcan­ce un carác­ter de fal­so docu­men­tal, valo­ri­za­do por la exce­len­te foto­gra­fía de Jared Raab quien con cáma­ra en mano cap­ta el ambien­te un tan­to claus­tro­fó­bi­co de la ofi­ci­na en que trans­cu­rre la mayor par­te del rela­to. Jor­ge Gutman