Un Repu­dia­ble Epi­so­dio Histórico

BONES OF CROWS. Cana­dá, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Marie Clements

La direc­to­ra autóc­to­na Marie Cle­ments revi­ve el tris­te epi­so­dio de las escue­las resi­den­cia­les cana­dien­ses exis­ten­tes des­de prin­ci­pios del siglo 19 has­ta casi todo el siguien­te siglo, con­fi­gu­ran­do una negrí­si­ma pági­na de la his­to­ria de Cana­dá. Para ello y basa­do en reales even­tos rela­ta­dos por su su pro­pia fami­lia, Cle­ments crea el per­so­na­je de Ali­ne Spears, una matriar­ca de la comu­ni­dad indí­ge­na cree, que ha sido una de las muchas per­so­nas que fue­ron for­za­das a resi­dir en dichos establecimientos.

El rela­to estruc­tu­ra­do de mane­ra no lineal pre­sen­ta a la niña Ali­ne (Sum­mer Tes­ta­wich) naci­da en Mani­to­ba en 1920 quien com­par­te gra­ta­men­te con su fami­lia autóc­to­na los pri­me­ros años de su infan­cia. A los 9 años de edad, ella y sus her­ma­nos son remo­vi­dos de su hogar por la igle­sia cató­li­ca y las auto­ri­da­des loca­les para ser con­du­ci­dos a una escue­la resi­den­cial mane­ja­da por el cle­ro; el obje­ti­vo per­se­gui­do es eli­mi­nar en ellos la cul­tu­ra inhe­ren­te para ser some­ti­dos a la cul­tu­ra “tra­di­cio­nal”.

Gra­ce Dove

Es cier­ta­men­te duro con­tem­plar las imá­ge­nes en don­de Ali­ne jun­to a los res­tan­tes niños enfren­tan la cruel­dad, el racis­mo, el abu­so sexual y físi­co de sus edu­ca­do­res, como asi­mis­mo la ham­bru­na y malnu­tri­ción que pro­du­jo la muer­te de varios de los estudiantes.

Con el trans­cur­so del tiem­po se con­tem­pla a la ado­les­cen­te Ali­ne (Gra­ce Dove) vol­ca­da a su voca­ción de pia­nis­ta y que sien­do asis­ti­da por el joven cura Tho­mas Miller (Jonathan Whi­te­sell), él se apro­ve­cha de ella vio­lán­do­la impunemente.

Habien­do sobre­vi­vi­do esa nefas­ta eta­pa de su exis­ten­cia, duran­te la Segun­da Gue­rra Ali­ne es enlis­ta­da por la real fuer­za aérea cana­dien­se a fin de que con su idio­ma cree la ins­ti­tu­ción pue­da per­mi­tir enviar men­sa­jes codi­fi­ca­dos. Es allí don­de cono­ce a su futu­ro mari­do Adam Wha­llach (Phi­llip Lewits­ki) con quien for­ma­rá una fami­lia. Intere­san­te es obser­var cómo los sol­da­dos autóc­to­nos tuvie­ron que resig­nar su ori­gen indí­ge­na a fin de par­ti­ci­par en la con­tien­da béli­ca y sin que al fina­li­zar el con­flic­to pudie­ran gozar de los bene­fi­cios que les corres­pon­dían como veteranos.

Con­si­de­ra­ble par­te del metra­je refle­ja cómo la cruel expe­rien­cia de los pen­sio­na­dos sigue aco­san­do la memo­ria de Ali­ne, como así tam­bién el post sín­dro­me de su atri­bu­la­do mari­do como con­se­cuen­cia de su par­ti­ci­pa­ción en la gue­rra. El momen­to más con­mo­ve­dor del rela­to se pro­du­ce en 2009 cuan­do la comu­ni­dad cree asis­te a una audien­cia con­ce­di­da por el Vati­cano en don­de se halla la ancia­na Ali­ne (Car­la Rae) acom­pa­ña­da por su hija (Cara Gee); en esa reu­nión Ali­ne con­fron­ta con una seve­ra mira­da a uno de los acom­pa­ñan­tes del Pon­tí­fi­ce; él es el arzo­bis­po Tho­mas Miller (Patrick Garrow), quien la vio­ló en el pasado. .

El film es extre­ma­da­men­te den­so y por lo tan­to difi­cul­ta absor­ber por com­ple­to el valio­so sus­ten­to expues­to por la rea­li­za­do­ra, como en el tra­ta­mien­to de la rela­ción que Ali­ne man­tie­ne con Per­se­ve­ran­ce (Alys­sa Wana­pâhk), su her­ma­na menor; asi­mis­mo los per­ma­nen­tes flash­backs impi­den en cier­tos casos ubi­car­se en el tiem­po e iden­ti­fi­car a los nume­ro­sos per­so­na­jes.. Con todo, estas obser­va­cio­nes no obs­ta­cu­li­zan el incues­tio­na­ble men­sa­je del film per­mi­tien­do que el espec­ta­dor adquie­ra con­cien­ti­za­ción de los crí­me­nes come­ti­dos al pue­blo indí­ge­na por espa­cio de casi dos cen­tu­rias en el que alre­de­dor de 150 mil niños fue­ron sus­traí­dos de sus padres. Por otra par­te, des­de una ópti­ca más opti­mis­ta, Cle­ments refle­ja la deter­mi­na­ción, resi­lien­cia y cora­je de una comu­ni­dad que a pesar de la infa­mia, humi­lla­ción y des­po­tis­mo reci­bi­dos ha logra­do que su nati­va cul­tu­ra sobre­vi­va y que sus des­cen­dien­tes avi­zo­ren un aus­pi­cio­so porvenir.

Final­men­te resul­ta con­mo­ve­dor que a tra­vés de mate­rial de archi­vo en los cré­di­tos fina­les apa­rez­can los tes­ti­mo­nios de algu­nos de los reales sobrevivientes.

En esen­cia, Cle­ments ha logra­do un enco­mia­ble e ins­truc­ti­vo film valo­ri­za­do por un sóli­do elen­co enca­be­za­do por Gra­ce Dove y autóc­to­nos intér­pre­tes inclu­yen­do a Graham Gree­ne, Bran­don Oakes, Glen Gould, Miche­lle Thrush, Lor­ne Car­di­nal y Gail Mau­ri­ce; entre los vete­ra­nos acto­res cana­dien­ses correc­ta­men­te se desem­pe­ñan Rémy Girard y Kari­ne Vanas­se en bre­ves roles. Jor­ge Gutman

Un Dra­ma Familiar

LES MIENS. Fran­cia, 2022. Un film de Roschdy Zem. 85 minutos

En su sex­ta incur­sión ubi­cán­do­se detrás de la cáma­ra Roschdy Zem, ade­más de par­ti­ci­par como actor, brin­da un rela­to dra­má­ti­co ins­pi­ra­do en su pro­pia expe­rien­cia cuan­do un her­mano suyo sufrió un acci­den­te que lo con­vir­tió en una per­so­na des­inhi­bi­da y hos­til afec­tan­do el equi­li­brio familiar.

El guión del cineas­ta com­par­ti­do con la direc­to­ra y actriz Mai­wenn pre­sen­ta a una fami­lia fran­ce­sa ori­gi­na­ria de Marrue­cos don­de a pri­me­ra vis­ta se apre­cia que hay un lazo de unión a pesar de las diver­gen­cias que pue­den sur­gir. Todo empie­za con una comi­da cele­bran­do un cum­plea­ños en don­de se hallan reu­ni­dos los her­ma­nos Ryad (Zem), Mous­sa (Sami Boua­ji­la), Salah (Rachid Bou­cha­reb), Adil (Abel Jafri) y la her­ma­na Samia (Meriem Ser­bah); ellos están acom­pa­ña­dos por los tres hijos de Mous­sa, la espo­sa de Salah como así tam­bién por Emma (Maï­wenn), la com­pa­ñe­ra de Ryad.

El dra­ma acon­te­ce cuan­do estan­do en un club noc­turno Mous­sa se des­va­ne­ce y sufre una fuer­te heri­da en la cabe­za; des­pués de haber sido hos­pi­ta­li­za­do por un tiem­po y pos­te­rior­men­te dado de alta, su tam­ba­lean­te com­por­ta­mien­to demues­tra que men­tal­men­te no se halla total­men­te res­ta­ble­ci­do del daño pro­du­ci­do. A ese hecho con­cu­rre la cir­cuns­tan­cia que antes de su acci­den­te su segun­da mujer lo dejó con la inten­ción de no regre­sar y que debi­do a su actual con­di­ción ha per­di­do el cali­fi­ca­do pues­to que ocu­pa­ba como direc­tor de finan­zas de una empresa.

Como secue­la del trau­ma­tis­mo cra­neal Mous­sa devie­ne una per­so­na ruda y agre­si­va hacia los que lo rodean, sobre todo hacia uno de sus hijos y espe­cial­men­te a Ryad a quien le cri­ti­ca en no haber pres­ta­do la debi­da aten­ción a su fami­lia por estar absor­bi­do por su tra­ba­jo de anfi­trión en un popu­lar pro­gra­ma tele­vi­si­vo de depor­te. Esa acti­tud es tam­bién repro­ba­da por Emma quien ha esta­do con­vi­vien­do con Ryad por dos años y se encuen­tra des­alen­ta­da al no haber logra­do que su pare­ja se incli­na­ra a for­mar su pro­pia familia.

A tra­vés del desa­rro­llo de esta his­to­ria no fal­tan los repro­ches, recri­mi­na­cio­nes, dis­cu­sio­nes y alter­ca­dos que se pro­du­cen en el núcleo fami­liar, debi­do en par­te a la fal­ta de comu­ni­ca­ción en los momen­tos reque­ri­dos. No obs­tan­te es loa­ble el empe­ño vol­ca­do por los miem­bros de la fami­lia en apo­yar y cui­dar de Mous­sa duran­te su cura­ción, con espe­cial énfa­sis por par­te de la abne­ga­da her­ma­na Samia y de Ryad tra­tan­do de con­for­tar­lo como asi­mis­mo reco­nec­tar­se con los suyos.

En el tra­ba­jo más per­so­nal de su fil­mo­gra­fía que con­du­ce a un lumi­no­so des­en­la­ce, Zem narra una emo­ti­va e ínti­ma his­to­ria de las rela­cio­nes diná­mi­cas que se esta­ble­cen entre los miem­bros de una nume­ro­sa fami­lia. Lo cier­to es que Les Miens per­mi­te gene­rar la empa­tía con sus per­so­na­jes muy bien des­crip­tos y carac­te­ri­za­dos por el sol­ven­te elen­co que el rea­li­za­dor ha logra­do reu­nir, inclu­yén­do­se a sí mis­mo. Jor­ge Gutman

Psi­co­ló­gi­co Thriller

LA NUIT DU 12. Fran­cia-Bél­gi­ca, 2022. Un film de Domi­nik Moll.115 minutos

Con una fil­mo­gra­fía de rele­van­tes títu­los, entre otros Harry, un ami qui vous veut du bien (2000), Lem­ming (2005), Le Moi­ne (2011) y Seu­les les bêtes (2019), el direc­tor ale­mán Domi­nik Moll radi­ca­do en Fran­cia, retor­na con La Nuit du 12. El fil­mo obtu­vo varias dis­tin­cio­nes en los pre­mios César de este año, inclu­yen­do al del mejor film y mejor rea­li­za­dor, sin duda mere­ci­dos por su ópti­ma calidad.

Este fas­ci­nan­te trh­ri­ller psi­co­ló­gi­co con­si­de­ra un tema preo­cu­pan­te; según se hace saber en los cré­di­tos ini­cia­les Fran­cia regis­tra apro­xi­ma­da­men­te 800 homi­ci­dios por año de los cua­les un 20 por cien­to de los mis­mos no lle­gan a ser resuel­tos, como el acon­te­ci­do con Maud Maré­chal, una joven que fue que­ma­da viva en mayo de 2013.

Ins­pi­ra­do en ese cruel suce­so, el guión del rea­li­za­dor y Gilles Mar­chand basa­do en el libro de no fic­ción “18.3 Une année a la PJ” de Pau­li­ne Gué­na con­si­de­ra de mane­ra fic­cio­nal un horren­do cri­men acae­ci­do el 12 de octu­bre de 2016 y que lle­vó tres años en ser inves­ti­ga­do sin que el mis­mo haya que­da­do elucidado.

La his­to­ria comien­za en la cita­da fecha cuan­do en ple­na noche Cla­ra (Lula Cot­ton Fra­pier) de 21 años de edad deja la casa de su mejor ami­ga Stépha­nie (Pau­li­ne Serieys); cami­nan­do por un oscu­ro sen­de­ro, un hom­bre enca­pu­cha­do la abor­da y des­pués de pre­gun­tar­le su nom­bre la rocía con gaso­li­na pren­dién­do­le fuego.

Bas­tien Boui­llon y Bou­li Lanners

Des­pués de que el cuer­po cal­ci­na­do de Cla­ra es des­cu­bier­to comien­za el pro­ce­so inves­ti­ga­ti­vo con un equi­po enca­be­za­do por el joven detec­ti­ve Yohan Vives (Bas­tien Boui­llon) quien ha asu­mi­do la direc­ción de la poli­cía judi­cial de Gre­no­ble, acom­pa­ña­do del vete­rano ins­pec­tor Mar­ceau (Bou­li Lan­ners). Es así que comien­za la ardua tarea de escla­re­cer el feminicidio.

A par­tir del inte­rro­ga­to­rio rea­li­za­do a Stépha­nie acer­ca de la per­so­na­li­dad de Cla­ra, se lle­ga a saber de las rela­cio­nes ínti­mas man­te­ni­das con gen­te de su edad y de ese modo, a la mane­ra de las obras de sus­pen­so de Agatha Chris­tie, apa­re­ce un buen núme­ro de sos­pe­cho­sos muy bien carac­te­ri­za­dos, aun­que nin­guno de los mis­mos apor­ta una prue­ba evi­den­te de ser el criminal.

El gran méri­to del fil­me resi­de en el pro­ce­di­mien­to adop­ta­do en esta exhaus­ti­va bús­que­da de ubi­car al homi­ci­da don­de la for­ma de los inte­rro­ga­to­rios adop­ta un modo dis­tin­ti­vo para cada uno de los invo­lu­cra­dos con la víctima.

Tan­to Lan­ners ‑pre­mio César a la reve­la­ción acto­ral– como Boui­llon ‑pre­mio César al mejor actor de repar­to- y Serieys ofre­cen una muy con­vin­cen­te carac­te­ri­za­ción de sus res­pec­ti­vos roles; asi­mis­mo se dis­tin­guen Anouk Grin­berg como una jue­za que con­si­de­ra que es un deber irre­fu­ta­ble de la socie­dad el loca­li­zar a los ase­si­nos y Mou­na Soua­lem dan­do vida a una inves­ti­ga­do­ra que apa­re­ce en esce­na tres años des­pués del asesinato.

Sin des­cui­dar el tras­fon­do humano que ema­na de esta his­to­ria, el rea­li­za­dor con la rigu­ro­si­dad de un docu­men­ta­lis­ta ilus­tra con enco­mia­ble rea­lis­mo cómo la vida pri­va­da de una per­so­na pue­de gene­rar injus­ti­fi­ca­dos pre­jui­cios como así mis­mo des­nu­da una socie­dad incli­na­da a la vio­len­cia que gene­ral­men­te apun­ta a la mujer.

Aun­que el des­en­la­ce de la pelí­cu­la, tal como acon­te­ció en la reali­dad, pue­de frus­trar a los aman­tes de poli­cia­les que bus­can saber quién es el ase­sino, el exce­len­te dra­ma poli­cial de Moll se sigue con mar­ca­do inte­rés man­te­nien­do una satis­fac­to­ria intri­ga has­ta la esce­na final. Jor­ge Gutman

Un Wes­tern Ucraniano

PAM­FIR. Ucra­nia-Fran­cia-Polo­nia-Chi­le, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Dmy­tro Sukholytkyy-Sob­chuk. 106 minutos

Aun­que esta pelí­cu­la es una copro­duc­ción entre 4 paí­ses, deci­di­da­men­te es ucra­nia­na tenien­do en cuen­ta la direc­ción, elen­co y el equi­po téc­ni­co. Pre­vio al aná­li­sis crí­ti­co es nece­sa­rio acla­rar que el film fue rea­li­za­do antes del bru­tal con­flic­to béli­co que afec­ta a Ucra­nia des­de febre­ro de 2022 y no exis­te insi­nua­ción algu­na de lo que sobre­ven­dría en el país por la inva­sión rusa.

Des­pués de su incur­sión en varios cor­tos, en su pri­mer lar­go­me­tra­je el direc­tor ucra­niano Dmy­tro Sukholytkyy-Sob­chuk abor­da a un indi­vi­duo arrin­co­na­do en un medio hos­til y peli­gro­so del cual no es fácil escapar.

Olek­sandr Yatsentyuk

El rela­to del rea­li­za­dor se desa­rro­lla en la región de Buco­vi­na en Ucra­nia, ubi­ca­da en la zona fron­te­ri­za con Ruma­nia. En su comien­zo los luga­re­ños se pre­pa­ran para la fies­ta de Malan­ka, el car­na­val regio­nal de natu­ra­le­za paga­na que anual­men­te se rea­li­za en algu­nos pue­blos del país. Des­pués de una ausen­cia de 7 años retor­na Leo­nid (Olek­sandr Yatsent­yuk), un ex boxea­dor más cono­ci­do con el apo­do de Pam­fir quien ha esta­do tra­ba­jan­do en Polo­nia. El reen­cuen­tro con su mujer Ole­na (Solo­mi­ya Kyry­lo­va) y su hijo ado­les­cen­te Nazar (Sta­nis­lav Pot­yak) no pue­de ser más aus­pi­cio­so dada la ale­gría que su lle­ga­da gene­ra don­de se evi­den­cia el sóli­do lazo de fami­liar. Eso inclu­ye tam­bién a su her­mano Vic­tor (Ivan Sha­ran) que se dedi­ca a rea­li­zar las más­ca­ras que se habrán de uti­li­zar para el car­na­val. Pam­fir; iigual­men­te reen­cuen­tra a su madre (Ole­na Khokh­lat­ki­na), aun­que de nin­gún modo entra en con­tac­to con su padre (Miros­lav Mako­viy­chuk) con quien está dis­tan­cia­do dado que antes de su par­ti­da man­tu­vo con él una dispu­ta des­po­ján­do­le un ojo.

En tan­to que Ole­na pro­fe­sa la reli­gión cris­tia­na, ella desea que Nazar par­ti­ci­pe del coro de la igle­sia, al que el mucha­cho acep­ta con reluc­tan­cia. El con­flic­to gene­ra­dor del dra­ma sobre­vie­ne cuan­do Nazar pren­de fue­go al tem­plo a fin de que su padre no regre­se a Polo­nia como tenía pla­nea­do hacer­lo. Como con­se­cuen­cia del gra­ve inci­den­te, Pam­fir está obli­ga­do a pagar los daños pro­du­ci­dos por su hijo y para obte­ner el dine­ro nece­sa­rio eso lo fuer­za a ejer­cer, como lo hicie­ra antes de su par­ti­da, la acti­vi­dad de con­tra­ban­dis­ta de mer­can­cías con des­tino a la fron­te­ra de Ruma­nia. El hom­bre, que en el pasa­do había pro­me­ti­do a su mujer de no vol­ver a invo­lu­crar­se en esa delic­ti­va tarea, enfren­ta serios tro­pie­zos al arries­gar su vida a manos de Ores­te (Petro Chy­chuk), el gángs­ter local; asi­mis­mo eso impli­ca­rá tam­bién expo­ner en un serio ries­go a su hijo y a su her­mano. El rela­to alcan­za la máxi­ma ten­sión duran­te la fies­ta car­na­va­les­ca ani­ma­da con sus habi­tan­tes arro­pa­dos de paja y sus ros­tros enmascarados.

Con una sóli­da pues­ta escé­ni­ca, el novel cineas­ta ilus­tra la fla­gran­te corrup­ción de las auto­ri­da­des ofi­cia­les en com­bi­na­ción con los mafio­sos del lugar den­tro de un ambien­te des­pia­da­da­men­te vio­len­to y cruel. Sin saber con exac­ti­tud si lo expues­to res­pon­de fiel­men­te a lo que acon­te­ce en ese rin­cón del mun­do, lo cier­to es que la migra­ción de ucra­nia­nos hacia Euro­pa, pare­ce­ría con­fir­mar que en el lugar don­de trans­cu­rre la acción no exis­te la posi­bi­li­dad de obte­ner un empleo capaz de cubrir las nece­si­da­des median­te un tra­ba­jo digno y hon­ra­do; es así que en este humano dra­ma fami­liar Pam­fir anhe­la a que su hijo viva en un mun­do mejor y ale­ja­do de las mise­rias circundantes.

Median­te este wes­tern thri­ller mos­tran­do suges­ti­vos deta­lles de la cul­tu­ra ucra­nia­na, Dmy­tro Sukholytkyy-Sob­chuk ha logra­do un film que a pesar de algu­nos alti­ba­jos per­mi­te cap­tar el inte­rés de la audien­cia. Jor­ge Gutman

Una Fami­lia en Transición

L’IMMENSITÁ. Ita­lia-Fran­cia, 2022. Un film de Ema­nue­le Cria­le­se. 97 minutos

Nue­va­men­te la estu­pen­da Pené­lo­pe Cruz vuel­ve a fas­ci­nar en un film ita­liano como ya lo ha hecho en el pasa­do con Non Muo­ve­re (2004), To Rome with Love (2012) y Venu­to al Mun­do (2012). Con L’Immensitá, quin­to tra­ba­jo del direc­tor Ema­nue­le Cria­le­se, la actriz vuel­ca su his­trio­nis­mo en una his­to­ria que se desa­rro­lla en la ciu­dad de Roma en la déca­da del 70.

Pené­lo­pe Cruz

La his­to­ria con­ce­bi­da por el rea­li­za­dor jun­to con Fran­ces­ca Manie­ri y Vit­to­rio Moro­ni se cen­tra en Cla­ra (Cruz) quien jun­to con su mari­do Feli­ce (Vin­cen­zo Ama­to) se han muda­do recien­te­men­te de piso. El matri­mo­nio vive en cri­sis y a pesar de las infi­de­li­da­des del tem­pe­ra­men­tal jefe de fami­lia, son sus tres hijos lo que moti­va a Cla­ra a no des­ha­cer el lazo conyugal.

No obs­tan­te el pro­ta­go­nis­mo de Cruz, a su vez es impor­tan­te el rol que desem­pe­ña Lua­na Giu­lia­ni ani­man­do a Adria­na, la hija mayor de 12 años que comien­za a iden­ti­fi­car­se como un varón y es por ello que pre­fie­re cam­biar de nom­bre por el de Andrea (en Ita­lia dicho nom­bre per­te­ne­ce al géne­ro mas­cu­lino). Así ella ve que una luz se aso­ma cuan­do cono­ce a la joven Sara (Pene­lo­pe Nie­to Con­ti) y comien­za con ella un ten­ta­ti­vo romance.

Aun­que Cla­ra, men­tal­men­te frá­gil y con un comien­zo de depre­sión, se halla des­con­ten­ta al igual que Andrea, eso se ate­núa a tra­vés de la pre­sen­cia per­ma­nen­te de la músi­ca que brin­da la tele­vi­sión ‑aún en blan­co y negro- difun­dien­do las can­cio­nes de la famo­sa estre­lla Rafae­lla Carrà; así, la entra­ña­ble madre y sus tres hijos se embar­can en ani­ma­dos jue­gos musi­ca­les en los que Cla­ra con pelu­ca hace las veces de la popu­lar cantautora.

Cria­le­se ofre­ce un buen retra­to de la socie­dad misó­gi­na de su épo­ca a tra­vés del per­so­na­je de Cla­ra, la repri­mi­da ama de casa menos­ca­ba­da por su mari­do machis­ta, así como abor­da el tema de la cri­sis de iden­ti­dad de Andrea como con­se­cuen­cia de la dis­fo­nía de géne­ro, en esa épo­ca poco menos que tabú; en tal sen­ti­do el rea­li­za­dor refle­ja su pro­pia expe­rien­cia, habien­do decla­ra­do que él es hom­bre trans­gé­ne­ro, en oca­sión de la pre­sen­ta­ción de su film en el fes­ti­val de Vene­cia de 2022.

La subli­me Cruz, actuan­do bai­lan­do y can­tan­do resal­ta el amor incon­di­cio­nal de una mam­ma ita­lia­na hacia sus tres vás­ta­gos: en tan­to que la joven Giu­lia­ni es una gran reve­la­ción en su pro­mi­so­rio debut mode­lan­do su com­ple­jo per­so­na­je con suma precisión.

Con un meticu­loso cui­da­do en la pues­ta escé­ni­ca, en esta pelí­cu­la auto­bio­grá­fi­ca el direc­tor logra un film per­so­nal y dis­tin­ti­vo que nutri­do de momen­tos suma­men­te emo­ti­vos per­mi­te que el públi­co se sumer­ja en los temas enfo­ca­dos. Jor­ge Gutman