Una Tra­ge­dia Shakespeariana

KING LEAR

Con­si­de­ra­da como una de las más impor­tan­tes tra­ge­dias de Sha­kes­pea­re, King Lear será difun­di­da en Cana­dá, en el mar­co de los even­tos de Natio­nal Thea­tre Live.

Lloyd Hut­chin­son y Ian McKe­llen. (Foto: Johan Persson)

La obra que comen­zó a ges­tar­se en 1603 y repre­sen­ta­da por pri­me­ra vez en Lon­dres en diciem­bre de 1606 ha sido repre­sen­ta­da mun­dial­men­te a tra­vés de dife­ren­tes versiones.

En esta oca­sión, la pro­duc­ción que se ori­gi­nó en el Chi­ches­ter Fes­ti­val Thea­tre en 2017 fue trans­fe­ri­da a Lon­dres don­de se la repre­sen­tó en el esce­na­rio del Tea­tro Duke des­de el 11 de julio has­ta el 3 de noviem­bre de 2018. Esta ver­sión ha sido uná­ni­me­men­te aco­gi­da por la crí­ti­ca bri­tá­ni­ca des­ta­can­do entre otros fac­to­res la exce­len­te pues­ta escé­ni­ca de Jonathan Munby y la anto­ló­gi­ca inter­pre­ta­ción logra­da por Ian McKe­llen carac­te­ri­zan­do al anciano rey Lear que debi­do a su cri­te­rio irres­pon­sa­ble en el lega­do de su heren­cia ter­mi­na enlo­que­cien­do y pier­de a Cor­de­lia, su hija más leal y querida.

Ian McKe­llen y Sinéad Cusack. (Foto: Manuel Harlan)

El vete­rano actor espe­cia­li­za­do en las obras de Sha­kes­pea­re, según sus mani­fes­ta­cio­nes, se des­pi­de de su autor con esta pie­za y ésa es otra de las razo­nes para con­tem­plar la actua­ción de un gigan­te de la esce­na bri­tá­ni­ca. McKe­llen está rodea­do igual­men­te por otros acto­res de cali­bre inclu­yen­do a Clai­re Pri­ce, Kirsty Bushell, Danny Webb, Sinéad Cusack, Richard Clews, John Has­tings, Michael Matus, Caleb Roberts, James Corri­gan, Luke Thom­pson, Ani­ta-Joy Uwa­jeh y Lloyd Hut­chin­son en los pape­les más relevantes.

En los aspec­tos téc­ni­cos de la pro­duc­ción, la esce­no­gra­fía está a car­go de Paul Wills, el dise­ño de ilu­mi­na­ción es de Oli­ver Fen­wick y la músi­ca y soni­do es de Ben Ringham y Max Ringham.

Esta obra que ha sido fil­ma­da en una de las repre­sen­ta­cio­nes de 2018 es exhi­bi­da en selec­cio­na­dos cines del cir­cui­to Cine­plex los días 5 y 8 de octu­bre de 2020. Para infor­ma­ción adi­cio­nal pre­sio­ne aquí 

Clá­si­ca obra de Edmond Rostand

CYRANO DE BERGERAC

Des­de que fue estre­na­da en Fran­cia en diciem­bre de 1897 esta pie­za del poe­ta y dra­ma­tur­go fran­cés Edmond Ros­tand alcan­zó un reso­nan­te éxi­to a tra­vés del mun­do. Broad­way la lle­vó a la esce­na en dife­ren­tes opor­tu­ni­da­des, así como tam­bién en el West End de Lon­dres. Pre­ci­sa­men­te, una de las más meri­to­rias pro­duc­cio­nes es la que se se repre­sen­tó has­ta el 29 de Febre­ro de 2020 en el Playhou­se Thea­ter con la pues­ta en esce­na del direc­tor Jamie Lloyd. Esta pro­duc­ción que ha sido uná­ni­me­men­te elo­gia­da por la crí­ti­ca y aplau­di­da por el públi­co lon­di­nen­se, será difun­di­da en Cana­dá en una pre­sen­ta­ción de Natio­nal Thea­tre Live.

James McA­voy. (Foto: Marc Brenner)

Esta emble­má­ti­ca obra gira en torno del per­so­na­je titu­lar, un sol­da­do poe­ta y sen­ti­men­tal que es posee­dor de una nariz extre­ma­da­men­te lar­ga has­ta bor­dear en lo ridícu­lo. Él está ena­mo­ra­do de su bella pri­ma Roxa­ne pero dada su feal­dad no se atre­ve a reve­lar­le su amor; a su vez Chris­tian, un sol­da­do cade­te que es due­ño de una bue­na pre­sen­cia físi­ca aun­que sin poseer la inge­nio­si­dad de Cyrano, desea con­quis­tar a Roxa­ne; para ello Cyrano se pres­ta a ayu­dar a Chris­tian escri­bién­do­le en su nom­bre car­tas de amor a la joven quien al leer­las que­da hon­da­men­te impre­sio­na­da lle­gan­do a casar­se con él. Aun­que Cyrano que­da angus­tia­do al ver que el hon­do sen­ti­mien­to vol­ca­do en dichas misi­vas moti­vó haber per­di­do a su ama­da, de nin­gu­na mane­ra habrá de reve­lar­le la ver­dad, inclu­so cuan­do pos­te­rior­men­te irrum­pe una ines­pe­ra­da tragedia.

Ani­ta-Joy Uwa­jeh, Eben Figuei­re­do y James McA­voy. (Foto: Marc Brenner)

En esta ver­sión adap­ta­da por Mar­tin Crimp, el poé­ti­co dra­ma román­ti­co cuen­ta con la remar­ca­ble inter­pre­ta­ción de James McA­voy, en el rol de Cyrano, quien está acom­pa­ña­do de Ani­ta-Joy Uwa­jeh como Roxa­ne y Eben Figuei­re­do ani­man­do al sol­da­do Chris­tian. El elen­co se com­ple­ta con la par­ti­ci­pa­ción Tom Edden, Miche­le Aus­tin, Nima Talegha­ni, Adrian Der Gre­go­rian, Adam Best, Car­la Harri­son-Hod­ge, Vanee­ka Dadh­ria, Kiru­ma Sta­mell, Brins­ley Teren­ce, Nari Blair-Man­gat y Seun Shoo­te. La esce­no­gra­fía y ves­tua­rio son de Sou­tra Gil­mour, la ilu­mi­na­ción de Jon Clark y la músi­ca de Ben y Max Ringh­man.

Cyrano de Ber­ge­rac  será difun­di­da en los cines cana­dien­ses del cir­cui­to Cine­plex a par­tir del 31 de Agos­to de 2020 . Para cono­cer las salas que exhi­bi­rán la pie­za y los hora­rios corres­pon­dien­tes pre­sio­ne aquí 

Una Encar­ni­za­da Rivalidad

Cró­ni­ca de Jor­ge Gut­man 

AMA­DEUS. Autor: Peter Shaf­fer. Direc­tor: Michael Longhurst. Prin­ci­pa­les Pro­ta­go­nis­tas: Lucian Msa­ma­ti y Adam Gillen. Direc­tor Musi­cal: Simon Sla­ter 

En otra nota­ble pro­duc­ción ofre­ci­da en línea por Natio­nal Thea­tre el públi­co tie­ne opor­tu­ni­dad de pre­sen­ciar Ama­deus, tal como ha sido fil­ma­da en una de las repre­sen­ta­cio­nes efec­tua­das en el tea­tro Oli­vier de Lon­dres en octu­bre de 2016. Esta remar­ca­ble pie­za del des­apa­re­ci­do autor bri­tá­ni­co Peter Shaf­fer que tuvo su estreno mun­dial en Lon­dres en 1979 sigue man­te­nien­do pal­pi­tan­te inte­rés; des­de enton­ces, la obra ha sido repre­sen­ta­da mun­dial­men­te ade­más de haber sido exi­to­sa­men­te tras­la­da­da a la pan­ta­lla en 1984 bajo la direc­ción de Milos For­man en una bri­llan­te adap­ta­ción rea­li­za­da por su autor.

Lucian Msa­ma­ti (Foto: Marc Brenner)

El vir­tuo­sis­mo de Schaf­fer radi­ca en haber sabi­do fun­dir la fic­ción con la reali­dad en una his­to­ria alta­men­te entre­te­ni­da don­de la vani­dad, riva­li­dad, envi­dia y celos pro­du­cen la ten­sión nece­sa­ria para que el espec­ta­dor man­ten­ga per­ma­nen­te aten­ción duran­te las 3 horas de espec­tácu­lo. En tal sen­ti­do la pre­sen­te ver­sión diri­gi­da por Michael Longhurst se des­ta­ca por su inno­va­ción al haber inter­ca­la­do en su expo­si­ción una redu­ci­da orques­ta sin­fó­ni­ca así como un coro, can­tan­tes líri­cas y dan­zas que resal­tan estu­pen­da­men­te el con­te­ni­do de esta pieza.

Adam Gillen (Foto: Marc Brenner)

En una bre­ve sín­te­sis se pue­de ade­lan­tar que Anto­nio Salie­ri, quien fue­ra el com­po­si­tor de la cor­te de Vie­na duran­te el impe­rio de Joseph II (Tom Edden), es aho­ra un hom­bre enve­je­ci­do y apos­ta­do en una silla de rue­das que está con­ven­ci­do de haber enve­ne­na­do a Mozart (1791). De allí en más, a tra­vés de sus recuer­dos la acción retro­ce­de hacia media­dos del siglo XVIII, cuan­do en un salón lite­ra­rio cono­ce a Wolf­gang Ama­deus Mozart quien pro­ce­den­te de Salz­bur­go tie­ne la inten­ción de radi­car­se en la capi­tal aus­tría­ca. Salie­ri, que ya tenía anti­ci­pa­da­men­te noti­cias del joven pro­di­gio, en un prin­ci­pio admi­ra su talen­to pero lle­ga­do un momen­to teme que la genia­li­dad de Mozart pue­da hacer­le som­bra; a par­tir de allí comien­za a detes­tar a quien con­si­de­ra su enemi­go y median­te un sutil meca­nis­mo de mani­pu­la­ción tra­ta de evi­tar de que su músi­ca logre reco­no­ci­mien­to alguno. En suma, la gue­rra está declarada.

Kar­la Crome.(Foto: a Marc Brenner)

Hay muchas razo­nes que resal­tan a esta gran pro­duc­ción. En pri­mer lugar la inter­pre­ta­ción de sus dos acto­res pro­ta­go­nis­tas don­de el públi­co asis­te a un ver­da­de­ro due­lo de tita­nes. Lucian Msa­ma­ti ofre­ce una carac­te­ri­za­ción anto­ló­gi­ca de Salie­ri; intro­du­cién­do­se de lleno en la piel de su per­so­na­je, el odio a su rival alcan­za dimen­sión incon­tro­la­ble y a pesar de ser un fer­vien­te cató­li­co no pue­de per­do­nar a Dios que haya pre­fe­ri­do a Mozart antes que a él; así, ter­mi­na­rá su vida sufrien­do las­ti­mo­sa­men­te al ser cons­cien­te de que es el “san­to patrón de la mediocridad”.

No menos impor­tan­te es el tour de for­ce de Adam Gillen quien como Mozart delei­ta a la audien­cia ofre­cien­do la varie­dad de mati­ces de su per­so­na­li­dad; así fas­ci­na como el ani­ña­do pro­di­gio due­ño de cier­to esca­to­ló­gi­co humor, rien­do como una hie­na, revol­cán­do­se en el sue­lo a la vez que brin­can­do mien­tras toca el piano de mane­ra magis­tral; pero tam­bién demues­tra su furia cuan­do el con­de Rosen­berg (Hugh Sachs), inte­gran­te de la cor­te, des­tru­ye una par­te de la par­ti­tu­ra de “Las Bodas de Fígaro”.

En un rol secun­da­rio se dis­tin­gue Kar­la Cro­we asu­mien­do el rol de Cons­tan­ze Weber, la espo­sa de Mozart, quien se sien­te humi­lla­da al pedir a Salie­ri que ayu­de a Mozart a desem­pe­ñar­se como tutor musi­cal de la espo­sa del emperador.

La esce­no­gra­fía de Chloe Lam­ford, la coreo­gra­fía de Imo­gen Knight, la South Bank Sin­fo­nia bajo la direc­ción musi­cal de Simon Sla­ter así como la ins­pi­ra­da pues­ta escé­ni­ca de Longhurst con­tri­bu­yen a valo­ri­zar el con­te­ni­do de esta excep­cio­nal obra.

Ama­deus se difun­de has­ta el 23 de julio en el sitio nationaltheatre.org.uk/

El Mar Pro­fun­do y Azul

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

THE DEEP BLUE SEA. Autor: Teren­ce Rat­ti­gan. Direc­ción: Carrie Crack­nell. Elen­co: Helen McCrory, Tom Bur­ke, Peter Sulli­van, Nick Flet­cher, Marion Bai­ley, Huber Burton,Yolanda Kettle y Ade­to­mi­wa Edun.

Esta impor­tan­te pro­duc­ción de Natio­nal Thea­tre que en 2016 se man­tu­vo en car­tel en el Tea­tro Lyt­tel­ton de Lon­dres, se pue­de apre­ciar en línea has­ta el 16 de julio en el sitio nationaltheatre.org.uk. Escri­ta entre 1949 y 1952 por el pres­ti­gio­so dra­ma­tur­go bri­tá­ni­co Teren­ce Rat­ti­gan, el pasa­je del tiem­po no ha dis­mi­nui­do la soli­dez que ema­na de su con­te­ni­do, de allí que no es extra­ño que The Deep Blue Sea haya sido repre­sen­ta­da inter­na­cio­nal­men­te, ade­más de haber sido tras­la­da­da dos veces al cine y en múl­ti­ples oca­sio­nes a la televisión.

Helen McCrory. (Foto: Richard Hubert Smith)

En la pre­sen­te ver­sión es la extra­or­di­na­ria inter­pre­ta­ción Helen McCrory en el rol pro­ta­gó­ni­co que con­ci­ta su mayor atrac­ción. La acción que trans­cu­rre en Ingla­te­rra en la déca­da de los años 50 pre­sen­ta a Hes­ter Coll­yer don­de en la pri­me­ra esce­na se la ve des­va­ne­ci­da en el sue­lo de su depar­ta­men­to al haber inten­ta­do sui­ci­dar­se. Gra­cias a la inter­ven­ción de la seño­ra Elton (Marion Bai­ley) ‑la case­ra del edi­fi­cio- que des­cu­bre lo acon­te­ci­do, más la bue­na volun­tad del joven matri­mo­nio Phi­lip y Ann Welch (Hubert Bur­ton, Yolan­da Kettle) que habi­ta en uno de los pisos y la inter­ven­ción del señor Miller (Nick Flet­cher) un ex doc­tor que tam­bién allí resi­de, Helen logra ser resucitada.

Tom Bur­ke y Helen McCrory. (Foto: Richard Hubert Smith)

De inme­dia­to se sabe que Hes­ter qui­so qui­tar­se la vida por sen­tir­se aban­do­na­da por su aman­te Fred­die Page (Tom Bur­ke), quien ha sido un pilo­to de avión en la Segun­da Gue­rra. A pesar de que ella está legal­men­te casa­da con William Coll­yer (Peter Sulli­van), un pres­ti­gio­so juez de la Cor­te per­te­ne­cien­do a la cla­se alta, no estan­do satis­fe­cha en su rela­ción con­yu­gal ha encon­tra­do en Fred­die la per­so­na capaz de cal­mar sus ansie­da­des y satis­fa­cer sus ínti­mos deseos.

Enfo­can­do como tema cen­tral a una mujer casa­da domi­na­da por una pasión amo­ro­sa inca­paz de con­tro­lar, a tra­vés de sus per­so­na­jes el autor ofre­ce una visión micros­có­pi­ca de las dife­ren­cias de cla­se exis­ten­tes en su país en el perío­do de post­gue­rra; ade­más, Rat­ti­gan con­si­de­ra el impac­to del adul­te­rio en el con­tex­to de un medio social con­ser­va­dor como así tam­bién el com­por­ta­mien­to espe­cial que deja tras­lu­cir el per­so­na­je de Miller quien estu­vo en pri­sión y per­dió en con­se­cuen­cia su licen­cia pro­fe­sio­nal de médico.

McCrory des­lum­bra como Hes­ter brin­dan­do todos los com­ple­jos mati­ces de su per­so­na­je, tan­to en silen­cio­sa angus­tia cuan­do está sola como su trans­for­ma­ción en la ilu­mi­na­da y dicho­sa mujer al estar con su aman­te. A su lado se des­ta­ca Bur­ke ani­man­do a un per­so­na­je que aun­que noble y afa­ble no está en con­di­cio­nes de ofre­cer a Hes­ter el amor y la esta­bi­li­dad emo­cio­nal que ella requie­re de él. Por su par­te, Sulli­van cum­ple su come­ti­do como el mari­do enga­ña­do que a toda cos­ta quie­re con­ser­var a su mujer en el mar­co de una vida orde­na­da y tran­qui­la que ella rehú­sa aceptar.

La impe­ca­ble pues­ta escé­ni­ca de Carrie Crack­nell per­mi­te que esta obra adquie­ra un inten­so rea­lis­mo al cap­tar la dimen­sión moral, psi­co­ló­gi­ca y emo­cio­nal que el dra­ma­tur­go con espe­cial deli­ca­de­za ver­tió en su per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co. En esen­cia, ésta es una pro­duc­ción de remar­ca­ble nivel que mere­ce su visión por los aman­tes del buen teatro.

Ilu­sio­nes Desvanecidas

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

LES 3 SOEURS. Autor: Antón Ché­jov – Tex­to en Fran­cés y Direc­ción: René Richard Cyr. — Elen­co: Émi­lie Bibeau, Evely­ne Bro­chu, Éric Bru­neau, Vin­cent Cȏté, Gui­llau­me Cyr, Noé­mie Godin-Vig­neau, Miche­lle Labon­té, Robert Lalon­de, Benoît McGin­nis, Fré­dé­ric Paquet y Rebec­ca Vachon – Esce­no­gra­fía: Fra­nçois Vin­cent basa­do en una idea ori­gi­nal de René Richard Cyr – Ilu­mi­na­ción: Etien­ne Bou­cher – Músi­ca Ori­gi­nal: Michel Smith — Ves­tua­rio: Méré­dith Caron —  Acce­so­rios: Julie Meas­roch — Maqui­lla­jes y Pei­na­dos: Jean Bégin — Dura­ción: 1 hora y 35 minu­tos (sin entre­ac­to). Repre­sen­ta­cio­nes: Has­ta el 31 de mar­zo de 2020 en el Théâ­tre du Nou­veau Mon­de (www.tnm.qc.ca)

Esta pie­za que Ché­jov escri­bió en 1901 expre­sa el pro­fun­do sen­ti­mien­to que vuel­ca a sus per­so­na­jes así como lo demos­tró en La Gavio­ta (1896), Tío Van­ya (1897) y pos­te­rior­men­te lo haría en El Jar­dín de los Cere­zos (1904). Para su pre­sen­ta­ción en el TNM el emi­nen­te direc­tor René Richard Cyr ade­más de haber­la adap­ta­do y tra­du­ci­do al fran­cés del ruso ori­gi­nal en una ver­sión más redu­ci­da no sola­men­te res­pe­ta la esen­cia con­te­ni­da en la obra ori­gi­nal sino que al recons­truir­la expre­sa asi­mis­mo su entra­ña­ble afec­to por los seres que la habitan.

Evely­ne Bro­chu, Rebec­ca Vachon y Noé­mi Godin-Vig­neau. (Foto: Yves Renaud)

La acción comien­za pre­sen­tan­do a las her­ma­nas Pro­zo­rov vivien­do en una caso­na rural, ale­ja­da del mun­da­nal rui­do de la vida urba­na. La mayor de 28 años es la sol­te­ra y con­ser­va­do­ra pro­fe­so­ra Olga que es la figu­ra matriar­cal de la fami­lia; la her­ma­na del medio es la deci­di­da y apa­sio­na­da Masha de 23 años que casa­da a los 18 con un pro­fe­sor de liceo se encuen­tra insa­tis­fe­cha en su matri­mo­nio con Fédor Kouly­gui­ne; Iri­na que es la menor aca­ba de cum­plir los 20 años y está ilu­sio­na­da con lo que el futu­ro habrá de ofre­cer­le. Habien­do sido las hijas de un res­pe­ta­ble gene­ral que falle­ció un año atrás, ellas tuvie­ron la opor­tu­ni­dad de pasar su infan­cia y ado­les­cen­cia en la ani­ma­da Mos­cú que con­tras­ta por com­ple­to con el abu­rri­do lugar don­de actual­men­te resi­den. De allí que a pesar de ser dife­ren­tes en per­so­na­li­dad y carác­ter, ade­más del lazo fra­ter­nal que las une, estas muje­res fer­vien­te­men­te aspi­ran en dejar la abu­rri­da y monó­to­na exis­ten­cia de la cam­pa­ña para vol­ver a la ciu­dad que las ha vis­to cre­cer; con ellas vive su her­mano Andreï, un inte­lec­tual con bue­nas pers­pec­ti­vas de ser pro­fe­sor en una pres­ti­gio­sa uni­ver­si­dad pero su des­tino cam­bia­rá al cono­cer a la apa­ren­te­men­te humil­de Natasha que en poco tiem­po lle­ga a ser su esposa.

Evely­ne Bro­chu y Éric Bru­neau. (Foto: Yves Renaud)

La vida seden­ta­ria de las her­ma­nas se ani­ma un poco con la lle­ga­da de una guar­ni­ción mili­tar que se aca­ba de ins­ta­lar en la aldea don­de Masha se ena­mo­ra e ini­cia una rela­ción adúl­te­ra con el nue­vo tenien­te coro­nel Ale­xan­dre Ver­chi­ni­ne; por su par­te, Iri­na con el inexo­ra­ble paso del tiem­po resig­na sus ilu­sio­nes para casar­se sin amor con Soliony, el capi­tán del regimiento.

Con una mini­ma­lis­ta y ori­gi­nal esce­no­gra­fía del pin­tor Fra­nçois Vin­cent basa­da en la idea suge­ri­da por Cyr se apre­cia a todos los per­so­na­jes per­ma­nen­te­men­te pre­sen­tes en el esce­na­rio para brin­dar la idea del enclaus­tra­mien­to en que se hallan en ese pue­blo rural de la Rusia zaris­ta; es allí don­de la sole­dad, la des­ilu­sión y el pesi­mis­mo pare­cie­ra suje­tar­los a un inmo­vi­lis­mo que les con­du­ce hacia un calle­jón sin salida.

Al ilus­trar a estas tres her­ma­nas que reme­mo­ran un pasa­do que no vol­ve­rá para negar la reali­dad del pre­sen­te y aspi­rar a un futu­ro más aus­pi­cio­so que no habrá de con­cre­tar­se, el direc­tor ‑apre­cian­do la visión del autor ruso- meta­fó­ri­ca­men­te ofre­ce un micro­cos­mos del final de una épo­ca don­de la alta bur­gue­sía debe­rá saber adap­tar­se a una nue­va y dife­ren­te era que comien­za a cobrar vigencia.

La obra cuen­ta con un exce­len­te elen­co capaz de resal­tar las face­tas huma­nas de sus per­so­na­jes; entre sus inte­gran­tes se des­ta­can Evely­ne Bro­chu ofre­cien­do una ful­gu­ran­te y deter­mi­na­da Masha, Éric Bru­neau como su inte­lec­tual aman­te, Fré­dé­ric Paquet asu­mien­do el rol del ama­ble mari­do enga­ña­do, Robert Lalon­de dan­do vida al anciano doc­tor mili­tar Ivan Tché­bouty­ki­ne, Miche­lle Labon­té como Anfis­sa, la abne­ga­da cria­da de la fami­lia, Benoît McGin­nis como el baron Nico­laï Tou­sen­bach, uno de los pre­ten­dien­tes de Iri­na, Émi­lie Bibeau encar­nan­do a la mani­pu­la­do­ra Natasha y Rebec­ca Vachon como la entu­sias­ta Irina.

A tra­vés de la pre­sen­te ver­sión Cyr con su vas­ta expe­rien­cia escé­ni­ca con­fir­ma una vez más su gran talen­to de direc­tor tea­tral al haber­se aden­tra­do mag­ní­fi­ca­men­te en el uni­ver­so del céle­bre Ché­jov que los aman­tes del buen tea­tro sabrán apreciar.