Una cele­bra­ción del Met

El 30 de diciem­bre de 2006 el Metro­po­li­tan Ope­ra Hou­se (Met) por pri­me­ra vez efec­tuó en direc­to y en alta defi­ni­ción la trans­mi­sión de la ópe­ra La Flau­ta Mági­ca de Mozart a los cines del mun­do. Des­de enton­ces a tra­vés de 20 años, el Met con­ti­nuó esa trans­mi­sión per­mi­tien­do que una mul­ti­tud de espec­ta­do­res aman­te del géne­ro líri­co pudie­ra asis­tir la repre­sen­ta­ción de ópe­ras en las salas de cine.

Con­se­cuen­te­men­te, las dos déca­das de difu­sio­nes direc­tas es moti­vo de cele­bra­ción en un espec­tácu­lo deno­mi­na­do en inglés Twenty Years of the Met in Cine­mas: An Anni­ver­sary Celebration.

Dmi­tri Hvo­ros­tovsky y Renée Fle­ming en la ópe­ra Euge­ne One­gin. (Foto: Ken Howard)

Tenien­do como anfi­trio­na a la remar­ca­ble soprano Renée Fle­ming, esta espe­cial pre­sen­ta­ción ofre­ce­rá momen­tos inol­vi­da­bles de las actua­cio­nes de gran­des can­tan­tes en más de 185 ópe­ras repre­sen­ta­das, obte­ni­das a tra­vés de la colec­ción de la compañía.

Ade­más de Renée Fle­ming, se podrá asi­mis­mo dis­fru­tar de las subli­mes voces de Lise David­sen, Nata­lie Des­say, Joy­ce DiDo­na­to, Juan Die­go Fló­rez, Elī­na Gara­nča, Dmi­tri Hvo­ros­tovsky, Jonas Kauf­mann, Peter Mat­tei, Matthew Polen­za­ni, Son­dra Rad­va­novsky y Nadi­ne Sierra.

Este espec­tácu­lo trans­mi­ti­do en direc­to des­de el Met se podrá ver el 19 de sep­tiem­bre de 2026 en las salas de cine de Cine­plex.

El Voye­ris­mo de una Escritora

HIS­TO­IRES PARA­LLĖ­LES. Fran­cia-Bél­gi­ca-Ita­lia, 2026. Un film de Asghar Farha­di. 140 minutos

Aun­que el pres­ti­gio­so direc­tor ira­ní Asghar Farha­di haya entre­ga­do una obra maes­tra del cine con A Sepa­ra­tion (2011), lamen­ta­ble­men­te su incur­sión en His­to­ires Para­llè­les no satis­fa­ce las expec­ta­ti­vas aguardadas.

El pro­ble­ma del film resi­de en el guión del rea­li­za­dor escri­to con su her­mano que está ins­pi­ra­do en A Short Film About Love (1988), del gran cineas­ta Krzys­tof Kies­lows­ki, pero que de modo alguno alcan­za su envergadura.

Isa­be­lle Huppert

El rela­to pre­sen­ta a Syl­vie (Isa­be­lle Hup­pert), una escri­to­ra de madu­ra edad que vive en un depar­ta­men­to veni­do a menos, que para con­ce­bir su pró­xi­ma nove­la tra­ta de ins­pi­rar­se en lo que suce­de con quie­nes habi­tan en un depar­ta­men­to que se halla ubi­ca­do enfren­tan­do a su edi­fi­cio. De este modo con un teles­co­pio obser­va a Anna (Vir­gi­nie Efi­ra) tra­ba­jan­do en un estu­dio de efec­tos sono­ros a las órde­nes de su jefe casa­do Pie­rre (Vin­cent Cas­sel) con quien man­tie­ne una rela­ción amo­ro­sa, en don­de asi­mis­mo tra­ba­ja su her­mano Chris­tophe (Pie­rre Niney) con quien ella está casa­da. Es así que en la ima­gi­na­ción de Syl­vie el cen­tro de su aten­ción es el trián­gu­lo sen­ti­men­tal con un adul­te­rio de por medio.

Si has­ta aquí la his­to­ria des­pier­ta cier­ta intri­ga, la mis­ma se com­pli­ca cuan­do Syl­vie con­tra­ta a Adam (Adam Bes­sa), un joven ex con­vic­to para que la ayu­de a mudar­se; cuan­do él se adue­ña de la nove­la que Syl­vie está escri­bien­do, al leer­la se obse­sio­na en cono­cer a Anna con quien ter­mi­na­rá vinculándose.

Sin entrar en deta­lles adi­cio­na­les, el voye­ris­mo de la nove­lis­ta se ase­me­ja en par­te al prac­ti­ca­do por el per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co de Rear Win­dow (1954), pero sin lograr el nota­ble sus­pen­so crea­do por el genial Hitch­cock. Cla­ra­men­te, Farha­di se pro­pu­so demos­trar has­ta qué pun­to la fic­ción se empa­ren­ta con la reali­dad o vice­ver­sa; sin embar­go el resul­ta­do dis­ta de satis­fa­cer debi­do a su ende­ble estruc­tu­ra narra­ti­va y la ausen­cia de intros­pec­ción psi­co­ló­gi­ca de sus per­so­na­jes que resul­ta agra­va­da por una fic­ción nutri­da de situa­cio­nes irrealistas.

Farha­di ha con­vo­ca­do en su elen­co a nota­bles intér­pre­tes del cine fran­cés, como lo son sin duda algu­na Hup­pert, Efi­ra, Cas­sel, Nin­ney y en una bre­ve apa­ri­ción la vete­ra­na Cathe­ri­ne Deneu­ve; con todo, sus bue­nas actua­cio­nes no pue­den com­pen­sar las obje­cio­nes apun­ta­das de estas his­to­rias para­le­las que no lle­gan a impactar.
Jor­ge Gutman

Pró­xi­mo Con­cier­to de Musi­ca Camerata

Ini­cian­do el pri­mer con­cier­to de la quin­cua­gé­si­ma sép­ti­ma tem­po­ra­da el remar­ca­ble con­jun­to Musi­ca Came­ra­ta ofre­ce­rá un pro­gra­ma inte­gra­do por tres obras de com­po­si­to­res de Euro­pa Central.

La vela­da se ini­cia con la eje­cu­ción del Cuar­te­to para Piano y Cuer­das de Johann Nepo­muk Hummel

Sien­do uno de los mejo­res alum­nos de Mozart, Haydn y Salie­ri, Hum­mel ha sido con­si­de­ra­do como uno de los más bri­llan­tes pia­nis­tas de con­cier­tos de Euro­pa. Prin­ci­pal­men­te es reco­no­ci­do por sus con­cier­tos para trom­pe­ta escri­tos en 1803 y sus ocho con­cier­tos para piano que han obte­ni­do un con­si­de­ra­ble éxi­to. Para­le­la­men­te a Beetho­ven, su músi­ca mar­ca la tran­si­ción de la músi­ca clá­si­ca a la román­ti­ca, ins­pi­ran­do a nume­ro­sos futu­ros com­po­si­to­res, tales como Cho­pin, Liszt y Men­dels­sohn. A tra­vés de su tra­yec­to­ria artís­ti­ca, él ha eje­cu­ta­do en toda Euro­pa inclu­yen­do impor­tan­tes giras rea­li­za­das en Rusia, Polo­nia y Francia.

A con­ti­nua­ción, Musi­ca Came­ra­ta inter­pre­ta­rá el Inter­mez­zo para Vio­lín, Vio­la y Vio­lon­che­lo de Zol­tan Kodály

Kodály y Béla Bar­tók son con­si­de­ra­dos gene­ral­men­te los dos com­po­si­to­res hún­ga­ros más impor­tan­tes del siglo XX. Naci­do en Kecs­ke­mét, Kodály apren­dió a tocar el vio­lín des­de muy peque­ño gra­cias a su padre, un entu­sias­ta músi­co afi­cio­na­do. Ade­más de can­tar en el coro de una cate­dral, estu­dió com­po­si­ción con Hans Koess­ler en la Aca­de­mia Franz Liszt de Budapest.

Al ter­mi­nar su for­ma­ción, se intere­só seria­men­te por las melo­días fol­cló­ri­cas hún­ga­ras y, hacia 1905, comen­zó a des­pla­zar­se a pue­blos ale­ja­dos para reco­pi­lar can­cio­nes popu­la­res, las cua­les desem­pe­ña­rían un papel fun­da­men­tal en su músi­ca. Más tar­de, via­jó a París don­de estu­dió con Char­les-Marie Widor y entró en con­tac­to con la músi­ca de Debussy y de los impre­sio­nis­tas fran­ce­ses, que le cau­só una pro­fun­da impre­sión. Abor­dó prác­ti­ca­men­te todos los géne­ros y, aun­que escri­bió poca músi­ca de cáma­ra, la obra pro­gra­ma­da por Musi­ca Came­ra­ta resul­ta muy atractiva.

El Inter­mez­zo para trío de cuer­das data apro­xi­ma­da­men­te de 1905, duran­te un perío­do en el que Kodály comen­za­ba a via­jar para reco­pi­lar sus melo­días fol­cló­ri­cas. En esta com­po­si­ción uti­li­za amplia­men­te las sono­ri­da­des de autén­ti­cas melo­días fol­cló­ri­cas hún­ga­ras, adqui­rien­do el carác­ter de una apa­ci­ble serenata.

La últi­ma obra de este con­cier­to es el Cuar­te­to en La menor,op.1 de Josef Suk

El com­po­si­tor, segun­do vio­lín del Cuar­te­to Che­co (o Cuar­te­to de Bohe­mia), uno de los con­jun­tos más pres­ti­gio­sos de Euro­pa, estu­dió com­po­si­ción en el Con­ser­va­to­rio de Pra­ga bajo la tute­la de Dvořák, quien lle­ga­ría a ser su sue­gro. El pro­pio Suk se con­vir­tió en pro­fe­sor de com­po­si­ción del Con­ser­va­to­rio en 1922 y es con­si­de­ra­do uno de los prin­ci­pa­les fun­da­do­res de la moder­na escue­la checa.

Sus pri­me­ras obras están natu­ral­men­te influen­cia­das por la músi­ca de Dvořák y de los román­ti­cos Men­dels­sohn y Schu­mann, como se podrá escu­char en la inter­pre­ta­ción de su Cuar­te­to en La menor, op. 1. Com­pues­to en la pri­ma­ve­ra de 1891, cons­ta de tres movi­mien­tos; en el pri­me­ro el piano tie­ne una pre­sen­cia muy des­ta­ca­da mien­tras que en el segun­do movi­mien­to el vio­lon­che­lo ento­na un can­tu­rreo muy con­mo­ve­dor. El últi­mo movi­mien­to, carac­te­ri­za­do por su gran ener­gía, pre­sen­ta un intere­san­te diá­lo­go entre el piano y los ins­tru­men­tos de cuerda.

Esta obra fue estre­na­da el 13 de mayo de 1891 en la her­mo­sa sala de con­cier­tos del Rudol­fi­num de Praga.

Este con­cier­to será eje­cu­ta­do por Ber­ta Rose­nohl (piano), Luis Grinhauz (vio­lín), Emily Rekrut-Pres­sey (vio­la) y Joshua Morris (vio­lon­che­lo) el 19 de sep­tiem­bre (18h) en la Sala Joseph Rou­leau del edi­fi­cio André Bour­beau ubi­ca­do en 305 Av. Mont Royal E.

Infor­ma­ción adi­cio­nal pue­de obte­ner­se via tele­fó­ni­ca (514) 489‑8713 y/o median­te el sitio web cameratamontreal.com

Retra­to de Familia

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

24 POSES (POR­TRAITS). Tex­to: Ser­ge Bou­cher. – Direc­ción: Edith Pate­nau­de – Elen­co: Émi­lie Bibeau, Marc Beau­pré, Fré­dé­ric Blan­chet­te, Mar­tin Drain­vi­lle, Gabriel Favreau, Myriam Four­nier, Benoît Mauf­fet­te y Guy­lai­ne Trem­blay – Esce­no­gra­fía: Anne Sara Gen­dron – Ves­tua­rio: Cynthia St-Gelais, – Ilu­mi­na­ción: Paul Cham­bers – Músi­ca: Lau­rie Torres — . Video: Robin Kit­tei Oui­met – Pei­na­do y Maqui­lla­je: Syl­vie Rolland Pro­vost —  Asis­ten­cia de Direc­ción: Lou Artea4. Dura­ción: 2 horas sin entre­ac­to — Repre­sen­ta­cio­nes; has­ta el 4 de octu­bre de 2026 en el Théâ­tre Ducep­pe (www.duceppe.com)

La com­pa­ñía Ducep­pe comien­za una nue­va tem­po­ra­da con la repo­si­ción de la pie­za 24 Poses (Por­traits) del dra­ma­tur­go Ser­ge Bou­cher que fue crea­da en 1999 y repre­sen­ta­da éxi­to­sa­men­te en el Théâ­tre d’Aujourd’hui bajo la direc­ción de René Richard Cyr. Aho­ra, 27 años des­pués, la obra con­ti­núa tras­cen­dien­do en la apre­cia­ble pues­ta escé­ni­ca de Edith Paternaude..

(Foto: Danny Taillon)

La pre­mi­sa de Bou­cher es bos­que­jar un retra­to da una fami­lia de cla­se media que­be­quen­se. Es así que se sale al encuen­tro de los Dubé con Clai­re (Guy­lai­ne Trem­blay), su mari­do Denis (Mar­tin Drain­vi­lle) y los hijos Richard (Marc Beau­pré), Caro­le (Émi­lie Bibeau) y Fra­nçois (Gabriel Favreau) quie­nes se dis­po­nen a cele­brar el cua­dra­gé­si­mo cum­plea­ños de Richard en el jar­dín tra­se­ro del bun­ga­low del matri­mo­nio; tam­bién están pre­sen­tes André (Benoît Mauf­fet­te) ‑el espo­so de Carole‑, Nico­le (Myriam Fou­rrier) ‑la seño­ra de Richard- y Roger (Fré­dé­ric Blan­chet­te) ‑el her­mano de Clara.

(Foto: Danny Taillon)

A tra­vés de la lar­ga jor­na­da, está cele­bra­ción está nutri­da por el vincu­lo esta­ble­ci­do entre sus inte­gran­tes median­te lar­gas con­ver­sa­cio­nes, bro­mas, algu­nas situa­cio­nes diver­ti­das, dis­cu­sio­nes, como asi­mis­mo por nos­tál­gi­cos recuer­dos. Pero las apa­rien­cias resul­tan enga­ño­sas por­que median­te el inter­cam­bio diná­mi­co de estos per­so­na­jes se evi­den­cia una cier­ta ten­sión en la medi­da que no expre­san real­men­te todo lo que sien­ten por­que hay meni­ras pia­do­sas y ver­da­des hirien­tes que salen a relu­cir, don­de a su vez exis­ten momen­tos de silen­cio que expre­san más que las pala­bras dichas.

Guy­lai­ne Trem­blay y Mar­tin Drain­vi­lle (Foto: Danny Taillon)

El títu­lo de la pie­za es bien apro­pia­do por­que a tra­vés de las foto­gra­fías que uno de los fami­lia­res va cap­tan­do con su cáma­ra, los ros­tros son­rien­tes de feli­ci­dad del entorno fami­liar que lue­go podrán ser incor­po­ra­dos en un álbum para su pos­te­rior visión pero sin refle­jar los con­flic­tos exis­ten­tes. En tal sen­ti­do Pater­nau­de con­si­gue resal­tar el con­te­ni­do humano impre­so en el tex­to de Bou­cher median­te el con­tras­te exis­ten­te entre las imá­ge­nes de una fami­lia per­fec­ta y la reali­dad sub­ya­cen­te que la deniega.

Sin duda algu­na, la for­ta­le­za y vita­li­dad de esta pro­duc­ción radi­ca en su enco­mia­ble elen­co en don­de el octe­to acto­ral trans­mi­te con elo­cuen­cia la varia­da gama de emo­cio­nes de sus per­so­na­jes. Con todo por la asig­na­ción de roles, adquie­re rele­van­cia el de la vete­ra­na actriz Gui­lay­ne Trem­blay; ella reafir­ma una vez más su talen­to artís­ti­co ani­man­do a la matriar­ca fami­liar que con su for­ta­le­za car­ga sobre sus hom­bros el peso de los con­flic­tos de quie­nes la rodean. Es así que resul­ta alta­men­te con­mo­ve­dor la esce­na final quien con su llan­to catár­ti­co Trem­blay trans­mi­te el sen­ti­mien­to de una madre cora­je al fren­te de una fami­lia dis­fun­cio­nal acep­tan­do la irre­fu­ta­ble reali­dad de sus seres queridos.

En suma, por los posi­ti­vos valo­res men­cio­na­dos, los aman­tes del buen tea­tro que­da­rán gra­ti­fi­ca­dos con el acer­ta­do retra­to de fami­lia des­crip­to por Ser­ge Boucher.

Un Via­je sin Destino

IT ENDS. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Alex Ullom. 89 minutos

Tras haber rea­li­za­do algu­nos tra­ba­jos de edi­ción, en su pri­me­ra incur­sión cine­ma­to­grá­fi­ca el joven rea­li­za­dor esta­dou­ni­den­se Alex Ullom sor­pren­de gra­ta­men­te al haber con­ce­bi­do en It Ends, una his­to­ria que en prin­ci­pio se la pue­de cata­lo­gar de horror, aun­que su ver­da­de­ro géne­ro resul­ta difí­cil de precisar.

Phi­nehas Yoon, Aki­ra Jack­son y Noah Toth

La sen­ci­lla pre­mi­sa se cen­tra en un gru­po de cua­tro recien­tes gra­dua­dos, sien­do uno de ellos . Tyler (Michell Cole) quien reco­ge en su Jeep Che­ro­kee a James (Phi­nehas Yoon), Fisher (Noah Toth) y a Day (Aki­ra Jack­son); el pro­pó­si­to es el de efec­tuar un paseo noc­turno en pro­cu­ra de comi­da y al pro­pio tiem­po dis­fru­tar de una reu­nión en la que posi­ble­men­te sea la últi­ma vez que estén juntos.

Todo comien­za gra­ta­men­te en el inte­rior del vehícu­lo ame­ni­za­do por con­ver­sa­cio­nes bana­les, ade­más de opor­tu­nas bro­mas y dis­cu­sio­nes de los ami­gos que de algún modo refle­jan la idio­sin­cra­sia y per­so­na­li­dad de cada uno de ellos. El pri­mer esco­llo se pre­sen­ta cuan­do median­te una des­via­ción de la ruta ini­cial, el vehícu­lo avan­za en una carre­te­ra rodea­da de bos­ques, en don­de repen­ti­na­men­te sur­gen nume­ro­sas per­so­nas que tra­tan­do de pedir ayu­da tie­nen la inten­ción de apro­piar­se del jeep.

Tras ese momen­to de angus­tio­sa ten­sión el gru­po logra zafar­se reanu­dan­do rápi­da­men­te el via­je, pero a par­tir de allí el esta­do aní­mi­co de los via­je­ros comien­za a decaer en la medi­da que se sien­ten atra­pa­dos en una auto­pis­ta que pare­ce inter­mi­na­ble sin saber hacia don­de los habrá de conducir.

Sin entrar en ulte­rio­res deta­lles, el rela­to se vuel­ve cada vez más inquie­tan­te has­ta adqui­rir el carác­ter de opri­men­te angus­tia. En tal sen­ti­do, Ullom con­si­gue trans­mi­tir un cli­ma de con­si­de­ra­ble males­tar a tra­vés de la bue­na carac­te­ri­za­ción brin­da­da por el sol­ven­te cuar­te­to del elen­co; a tra­vés de sus expre­sio­nes, cada uno de ellos genui­na­men­te tras­lu­ce las emo­cio­nes expe­ri­men­ta­das y los cam­bios de acti­tu­des de sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes median­te la diná­mi­ca que se esta­ble­ce entre los mis­mos a cau­sa de los con­flic­tos gene­ra­dos por el con­fi­na­mien­to que atraviesan.

En esen­cia, el cineas­ta obtie­ne una ori­gi­nal e inte­li­gen­te ópe­ra pri­ma exis­ten­cial que per­mi­te refle­xio­nar cómo uno actua­ría en la hipo­té­ti­ca situa­ción vivi­da por los per­so­na­jes de esta his­to­ria. Jor­ge Gutman