Cho­co­la­te para la Paz

PEA­CE BY CHO­CO­LA­TE. Cana­da, 2021. Un film de Jonathan Keij­ser. 96 minutos

Una huma­na his­to­ria basa­da en acon­te­ci­mien­tos reales es lo que se apre­cia en el lar­go­me­tra­je Pea­ce by Cho­co­la­te, ópe­ra pri­ma del direc­tor Jonathan Keijser.

Vivien­do en este momen­to los dolo­ro­sos momen­tos que sufre el pue­blo ucra­niano por la inva­sión rusa, no resul­ta difí­cil com­pren­der lo que muchas fami­lias de Siria han expe­ri­men­ta­do por los gra­ves con­flic­tos que azo­tan al país y por el que bus­ca­ron refu­gio en otros sitios del mun­do. Entre ellos se encuen­tra la fami­lia del joven Tarek (Ayham Abou Ammar) que des­pués de haber sido bom­bar­dea­da la fábri­ca de cho­co­la­te de su padre Isam Hadhad (Hatem Ali), tra­ta­rá de encon­trar jun­to con los suyos una nue­va vida en Canadá.

El elen­co que inter­pre­ta a la fami­lia Hadhad

Con el aus­pi­cio de una fami­lia cana­dien­se de Nova Sco­tia, el pri­me­ro en lle­gar en 2016 como refu­gia­do es el joven Tarek quien es reci­bi­do con gran afec­to por Frank (Mark Cama­cho) y su mujer en el aero­puer­to de Hali­fax e inme­dia­to tras­la­da­do a Anti­go­nish, peque­ño pue­blo de Nova Sco­tia. Domi­nan­do el idio­ma inglés, el úni­co con­tras­te para el recién lle­ga­do es el inver­nal frío que lo aco­ge al que no está ambien­ta­do. Pron­ta­men­te sus padres Issam (Hatem Ali) y Shah­naz (Yara Sabri) obtie­nen la visa per­ti­nen­te unién­do­se a él; aco­gién­do­se a la ini­cia­ti­va del gobierno cana­dien­se de aco­mo­dar a los refu­gia­dos aus­pi­cia­dos, la fami­lia per­ci­bi­rá 2000 dóla­res men­sua­les por el perío­do de un año para pos­te­rior­men­te man­te­ner­se por sí mis­ma. Mien­tras tan­to la hija Alaa (Naj­laa Al Kham­ri) que resi­de en Siria sufre la pér­di­da de su espo­so en la gue­rra, que­dan­do a solas con su hiji­ta y si bien su soli­ci­tud de visa en prin­ci­pio es dene­ga­da por Cana­dá final­men­te logra obte­ner­la per­mi­tien­do así que toda la fami­lia que­de inte­gra­da en Antigonish.

Sin nece­si­dad de aden­trar­se en mayor deta­lle, lo cier­to es que con la ayu­da mone­ta­ria de un prés­ta­mo de 12 mil dóla­res sin inte­rés alguno, Issam aun­que igno­ra el idio­ma inglés vuel­ca su cono­ci­mien­to de exi­mio cho­co­la­te­ro para que uti­li­zan­do una humil­de ins­ta­la­ción físi­ca como lugar de tra­ba­jo logre pro­du­cir dis­tin­tos man­ja­res de cho­co­la­te que los clien­tes loca­les sabo­rean deliciosamente.

Sien­do Issam alta­men­te depen­dien­te de su hijo para la tarea que rea­li­za, aquí se gene­ra el con­flic­to entre ambos en la medi­da que la mayor aspi­ra­ción de Tarek es la de pro­se­guir sus estu­dios uni­ver­si­ta­rios de medi­ci­na comen­za­dos en Siria; eso impli­ca­ría dejar de tra­ba­jar con su padre, pero final­men­te el joven resig­na­rá su voca­ción médi­ca para seguir cola­bo­ran­do con él. En con­se­cuen­cia, con el apo­yo de la comu­ni­dad de Anti­go­nish y de la gen­te de Nova Sco­tia, los Hadhad logran que el sue­ño de recons­ti­tuir la com­pa­ñía de cho­co­la­te de Siria se con­vier­ta en reali­dad, sien­do bau­ti­za­da con el nom­bre de Pea­ce by Cho­co­la­te, como emble­ma de paz en el mundo.

A tra­vés del tema cen­tral, es des­ta­ca­ble la habi­li­dad narra­ti­va del novel rea­li­za­dor en refle­jar varios de los aspec­tos que sub­ya­cen en el film. En pri­mer lugar que­da expues­ta el esfuer­zo de los refu­gia­dos de tener que aco­mo­dar­se a nue­vas con­di­cio­nes de vida. Eso se apre­cia en Issam y Shah­naz tra­tan­do de ajus­tar­se a una cul­tu­ra dife­ren­te, sobre todo cuan­do el idio­ma, las cos­tum­bres y el cli­ma ambien­tal son deci­di­da­men­te dis­tin­tas a las del país de ori­gen; a mane­ra de ejem­plo, que­da cla­ra­men­te expues­to cómo la auto­ri­dad pater­nal que Issam quie­re impo­ner a su hijo adul­to siguien­do la tra­di­ción siria de nin­gún modo cua­ja en la cul­tu­ra canadiense.

Dicho lo que pre­ce­de, este cáli­do film mag­ní­fi­ca­men­te rea­li­za­do y muy bien inter­pre­ta­do per­mi­te que la audien­cia empa­ti­ce fácil­men­te con los pro­ta­go­nis­tas de esta his­to­ria real. La pelí­cu­la está dedi­ca­da a Hatem Ali, el remar­ca­ble actor falle­ci­do en 2020.

En los cré­di­tos fina­les se lee que des­de el arri­bo de Tareq, el pue­blo de Anti­go­nish reci­bió a más de 100 sirios en tan­to que la fami­lia Hadhad se sien­te orgu­llo­sa de con­si­de­rar a esta loca­li­dad su ver­da­de­ro hogar en don­de ha sido posi­ble que el esfuer­zo con­jun­to de Tarek y su padre logra­ra que Pea­ce by Cho­co­la­te sea una de las fábri­cas de cho­co­la­te más impor­tan­tes de Cana­dá. Ade­más de sus tareas en la empre­sa fami­liar Tarek es un ávi­do ora­dor públi­co abo­gan­do por la paz en sus dis­cur­sos pro­nun­cia­dos en diver­sas ins­ti­tu­cio­nes. Jor­ge Gutman

Pros­ti­tu­ción Juvenil

NOÉ­MIE DIT OUI. Cana­dá, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Gene­viè­ve Albert. 113 minutos.

La ven­ta del cuer­po a per­so­nas adul­tas como acti­vi­dad habi­tual con­fi­gu­ra lo que se cono­ce como la pro­fe­sión más anti­gua del mun­do. Con todo, más cues­tio­na­ble lo es si chi­cas que tran­si­tan el perío­do de la ado­les­cen­cia, se pros­ti­tu­yen para estar al ser­vi­cio de des­pre­cia­bles explo­ta­do­res que las uti­li­zan para obte­ner un bene­fi­cio pecu­nia­rio. La novel rea­li­za­do­ra Gene­viè­ve Albert quien des­de hace tiem­po está intere­sa­da en la pros­ti­tu­ción juve­nil deci­dió abor­dar este urti­can­te tópi­co en Noé­mie dit oui con resul­ta­dos alta­men­te satisfactorios.

Kelly Depeault y James Edward Métayer

La acción se desa­rro­lla en Mon­treal y en la pri­me­ra esce­na se con­tem­pla a Noé­mie (Kelly Depeault) de 15 años resi­dien­do en un cen­tro juve­nil; aun­que se igno­ra des­de cuán­do esta ahí, lo que sí se obser­va es que se encuen­tra a dis­gus­to, expre­san­do su males­tar a tra­vés de ges­tos poco ami­ga­bles con algu­nas de sus com­pa­ñe­ras. Cuan­do todo pare­cía indi­car que pron­to deja­ría el lugar, su madre en una audien­cia judi­cial mani­fies­ta a la jue­za actuan­te que no está en con­di­cio­nes de reci­bir a su hija.

Deses­pe­ra­da­men­te y des­pro­vis­ta del afec­to de su pro­ge­ni­to­ra, Noé­mie huye de la resi­den­cia para unir­se a su ami­ga Léa (Emi Chi­coi­ne) quien habi­tó en ese cen­tro; de allí en más se vin­cu­la sen­ti­men­tal­men­te con Zach (James Edward Méta­yer), un joven caris­má­ti­co que tra­ta de con­ven­cer­la para que actúe de cor­te­sa­na y con el dine­ro obte­ni­do poder en un futu­ro pró­xi­mo vivir jun­tos libre­men­te. Bien reluc­tan­te al prin­ci­pio de acep­tar la tarea, Noé­mie final­men­te es per­sua­di­da y dis­pues­ta a tra­ba­jar como tal en el fin de sema­na en que el Gran Pre­mio de Fór­mu­la 1 tie­ne lugar en Montreal.

Lo que pro­si­gue es el vía cru­cis atra­ve­sa­do por esta joven en el hotel en que se encuen­tra reci­bien­do a suce­si­vos hom­bres de dife­ren­tes orí­ge­nes, sedien­tos de sexo. Con gran sobrie­dad y sin sen­sa­cio­na­lis­mo alguno Albert cui­da que los encuen­tros ínti­mos man­te­ni­dos sean míni­ma­men­te ilus­tra­dos, evi­tan­do expo­ner grá­fi­ca­men­te a Noé­mie; lo que en cam­bia sí se ilus­tra es su ros­tro tris­te, angus­tia­do y alta­men­te peno­so al tener que some­ter su cuer­po e inclu­so su boca al sexo oral deman­da­do por los clien­tes de turno; lo más humi­llan­te resul­ta cuan­do en una esce­na se ve obli­ga­da a reci­bir a dos hom­bres al mis­mo tiem­po y en otra a un padre ‑con quien ya había man­te­ni­do sexo- retor­nan­do con su hijo de 18 años para que debu­te con ella.

Según lo mani­fes­ta­do a la pren­sa, al pre­pa­rar su film Albert entró en con­tac­to con jóve­nes pros­ti­tu­tas e inclu­so con un joven pro­xe­ne­ta para invo­lu­crar­se mejor en dicho mun­do. Cier­ta­men­te lo logró por­que esta pelí­cu­la rebo­sa com­ple­ta auten­ti­ci­dad y en cier­tos momen­tos la audien­cia pare­ce­ría estar con­tem­plan­do un docu­men­tal sobre esta materia.

Si bien cabe apre­ciar la madu­rez que refle­ja la direc­to­ra en su ópe­ra pri­ma, ella encon­tró en Depeault a una estu­pen­da actriz quien car­gan­do todo el peso del rela­to en cuer­po y alma se ha vol­ca­do ínte­gra­men­te para brin­dar a su per­so­na­je los dife­ren­tes mati­ces emo­cio­na­les que la envuel­ven; con gran sen­si­bi­li­dad ella trans­mi­te la cri­sis de iden­ti­dad de la ado­les­cen­te que en pro­cu­ra del amor que estu­vo ausen­te en su vida, equi­vo­ca­da­men­te cree haber encon­tra­do en el pro­xe­ne­ta de Zach su alma gemela.

En los cré­di­tos fina­les se lee que Le Con­seil du sta­tu de la fem­me del gobierno de Que­bec indi­ca que la edad pro­me­dio de incor­po­ra­ción a la pros­ti­tu­ción en Cana­dá es entre los 14 y 15 años. En todo caso, más allá de ese dato esta­dís­ti­co, lo cier­to es que denun­cian­do ese tre­men­do dra­ma social, Albert logró un film duro, incon­for­ta­ble y alta­men­te per­tur­ba­dor que hon­da­men­te sen­si­bi­li­za al espec­ta­dor. Jor­ge Gutman

Carre­ra Con­tra el Tiempo

A PLEIN TEMPS. Fran­cia 2021, Un film escri­to y diri­gi­do por Éric Gravel.

Podría ser un docu­men­tal en don­de la ima­gen cuen­ta mucho más que los diá­lo­gos, pero no lo es. Con todo, el rea­li­za­dor Éric Gra­vel ins­pi­ra­do en acon­te­ci­mien­tos verí­di­cos efec­túa en A Plein Temps una seve­ra crí­ti­ca a una reali­dad social cuan­do la inten­si­dad del tra­ba­jo no per­mi­te un minu­to de respiro.

Lau­re Cala­may en A PLEIN TEMPS

Car­gan­do sobre sus espal­das todo el peso del rela­to, Lau­re Calamy ofre­ce una anto­ló­gi­ca inter­pre­ta­ción de Julie, una madre mono­pa­ren­tal cuya ace­le­ra­da jor­na­da comien­za a las 6 y media de la maña­na y se pro­lon­ga has­ta las horas noc­tur­nas en un con­ti­nua­do galo­pe con­tra el reloj. Sepa­ra­da de su mari­do, ella está a car­go de sus hijos en edad esco­lar y des­pués del apu­ra­do desa­yuno debe dejar­los en lo de una veci­na quien se ocu­pa de enviar­los a la escue­la. Vivien­do en las afue­ras de París, Julie debe valer­se del tren para lle­gar al cen­tro de la ciu­dad y comen­zar sus tareas lide­ran­do a un gru­po de emplea­das de lim­pie­za en un hotel de 5 estre­llas. Todo está per­fec­ta­men­te cro­no­me­tra­do a fin de que nin­gún deta­lle que­de libra­do al azar y en ese accio­nar que­da refle­ja­do el exte­nuan­te tra­ba­jo que debe ser rea­li­za­do por ella y sus cola­bo­ra­do­res en un tiem­po estre­cha­men­te ajus­ta­do. A todo ello, se apre­cia cómo debe lidiar con su ex mari­do quien al no cum­plir con el depó­si­to de la pen­sión ali­men­ta­ria de los niños, no le res­pon­de a sus lla­ma­dos telefónicos.

La espe­ran­za de con­se­guir un tra­ba­jo en mejo­res con­di­cio­nes se le pre­sen­ta a Julie para un pues­to que esta­ba desean­do hace tiem­po por ajus­tar­se a su for­ma­ción aca­dé­mi­ca. Para ello, debe equi­li­brar sus tareas en el hotel con las fur­ti­vas sali­das que rea­li­za para pre­sen­tar­se a la entre­vis­ta. Pero todo se com­pli­ca cuan­do una huel­ga de trans­por­te de los ser­vi­cios públi­cos y mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta calle­je­ra crean los obs­tácu­los para su des­pla­za­mien­to. El sen­ti­mien­to de esco­zor, angus­tia y ansie­dad de esta joven que lle­ga a movi­li­zar­se en vehícu­los com­par­ti­dos y la bue­na dis­po­si­ción de quie­nes están dis­pues­tos a trans­por­tar­la le gene­ra un tor­be­llino de emo­cio­nes, cla­ra­men­te fáci­les de com­pren­der y empa­ti­zar con su suerte.

A tra­vés del movi­mien­to rápi­do de la cáma­ra de Gra­vel con el apor­te de la foto­gra­fía de Vic­tor Seguin cap­tan­do per­ma­nen­te­men­te las carre­ras de su pro­ta­go­nis­ta, A Plein Temps trans­mi­te ple­na­men­te el cli­ma de fre­ne­sí reper­cu­tien­do aní­mi­ca­men­te en el espectador.

El rea­li­za­dor logra demos­trar cómo la moda­li­dad del tra­ba­jo en la socie­dad com­pe­ti­ti­va de la era actual pue­de con­du­cir a situa­cio­nes como las que sin exa­ge­ra­ción algu­na que­dan refle­ja­das en este dra­ma muy bien expuesto.

Ade­más del bri­llan­te tra­ba­jo de Calamy, en pape­les de apo­yo Gra­vel logró con­vo­car un cali­fi­ca­do elen­co inte­gra­do entre otros nom­bres por Anne Sua­rez, Gene­viè­ve Mnich, Nolan Ariz­men­di, Sasha Lemai­tre Cre­mas­chi y Mathil­de Weil.

Por sus inne­ga­bles méri­tos, este retra­to de la vida real estre­na­do en el Fes­ti­val de Vene­cia de 2021 obtu­vo el pre­mio al mejor direc­tor y a la mejor actriz. Jor­ge Gutman

Una Fábu­la Moral

INTRE­GAL­DE. Ruma­nia, 2021. Un film de Radu Munteaun.104 minutos

Dejan­do de lado los temas urba­nos que el rea­li­za­dor Radu Mun­teaun ha abor­da­do en sus pre­ce­den­te tra­ba­jos, en Intre­gal­de cam­bia de rum­bo enfo­can­do un dra­ma rural en don­de la empa­tía, soli­da­ri­dad y gene­ro­si­dad huma­na son pues­tas a prueba.

Alex Bog­dan, Ilo­na Bre­zoia­nu y María Popistaşu

Median­te un rela­to escri­to por Mun­teaun con Ale­xan­dru Baciu y Raz­van Radu­les­cu, se pue­de apre­ciar en las pri­me­ras esce­nas a volun­ta­rios pro­ce­den­tes de Buca­rest quie­nes al acer­car­se las fies­tas navi­de­ñas se dis­po­nen a repar­tir gra­tui­ta­men­te bol­sas de ali­men­ta­ción a habi­tan­tes de remo­tas zonas rura­les de Tran­sil­va­nia tenien­do como des­tino final la comu­na de Intre­gal­de, a casi 300 kiló­me­tros de Bucarest.

El foco de aten­ción es el gru­po inte­gra­do por María (María Popis­taşu), Dan (Alex Bog­dan) e Ilin­ca (Ilo­na Bre­zoia­nu), quien es la con­duc­to­ra del vehícu­lo uti­li­ta­rio aca­rrean­do los pro­duc­tos que serán dis­tri­bui­dos. El ini­cio del peri­plo cam­pes­tre trans­cu­rre apa­ci­ble­men­te don­de estos pasa­je­ros man­tie­nen con­ver­sa­cio­nes bana­les sin mayor trascendencia.

El fac­tor que impul­sa el desa­rro­llo de la his­to­ria es cuan­do en la ruta salen al encuen­tro de Ken­te (Luca Sabin), un hom­bre de edad madu­ra que les soli­ci­ta que lo tras­la­den a un ase­rra­de­ro cer­cano. Tenien­do en cuen­ta la ves­ti­men­ta del indi­vi­duo no muy apro­pia­da para el frío inver­nal, des­pués de cier­tas dudas los via­je­ros acep­tan lle­var­lo con­si­go aun­que eso impli­que un des­vío de la ruta ini­cial y ade­más tener que aden­trar­se en una des­apa­ci­ble zona bos­co­sa cuyo trán­si­to se tor­na cada vez más difi­cul­to­so. Cuan­do impre­vis­ta­men­te el Land Rover que­da atas­ca­do en el barro y resul­ta impo­si­ble movi­li­zar­lo, Ken­te aban­do­na al gru­po retro­ce­dien­do a pie para inter­nar­se en el oscu­ro bos­que, a la vez que los volun­ta­rios que­dan súbi­ta­men­te aislados.

De allí en más, el film adop­ta un giro dife­ren­te den­tro de un cli­ma de abso­lu­ta ten­sión con el trío que se va divi­dien­do a fin de encon­trar ayu­da de ter­ce­ros fren­te al obs­tácu­lo pro­du­ci­do. Pero lo más impor­tan­te es la dis­cu­sión gene­ra­da entre los tres via­je­ros con res­pec­to a la acti­tud a adop­tar fren­te a Ken­te quie­nes pre­su­men que se encuen­tra soli­ta­rio y per­di­do en la fores­ta; eso es debi­do a que en la rela­ción que pre­via­men­te ellos man­tu­vie­ron con el anciano indi­vi­duo que­dó refle­ja­do su fra­gi­li­dad y cier­tos ras­gos de demen­cia senil evi­den­cian­dos en lo que iba mani­fes­tan­do. La deci­sión sobre si acu­dir o no en su bús­que­da, gene­ra un enfren­ta­mien­to del huma­ni­ta­rio gru­po, que­dan­do reve­la­da la per­so­na­li­dad de cada uno de sus integrantes.

Sin nece­si­dad de anti­ci­par sobre cómo pro­si­gue el desa­rro­llo de esta his­to­ria, lo impor­tan­te es des­ta­car la inten­ción del rea­li­za­dor de resal­tar los aspec­tos con­tra­dic­to­rios del com­por­ta­mien­to humano a tra­vés de la con­duc­ta adop­ta­da por los tres volun­ta­rios; si bien ellos se han embar­ca­do en la loa­ble misión de pro­veer ali­men­ta­ción a pobla­do­res humil­des, con excep­ción de la bue­na volun­tad de la abne­ga­da María, tan­to Dan como Ilin­ca se mues­tran más intere­sa­dos en sí mis­mos que en preo­cu­par­se por la suer­te corri­da por Kente..

Cier­ta­men­te, el tópi­co con­si­de­ra­do por el rea­li­za­dor con­fi­gu­ra una fábu­la moral don­de los idea­les de ayu­da huma­na pue­den colap­sar fren­te a reali­da­des impre­vis­tas; de todos modos, la for­ma en que Mun­teaun trans­mi­te esos sen­ti­mien­tos resul­ta un tan­to des­con­cer­tan­te sin que su men­sa­je resal­te cla­ra­men­te. Aun­que el redu­ci­do elen­co se desem­pe­ña satis­fac­to­ria­men­te, sin duda lo más des­ta­ca­ble es que Luca Sabin, no sien­do un actor pro­fe­sio­nal, logra una remar­ca­ble carac­te­ri­za­ción del erran­te anciano. Jor­ge Gutman

Dos Gran­des Embaucadores

NOR­BOURG. Cana­dá, 2022. Un film de Maxi­me Giroux. 119 minutos

El mayor escán­da­lo finan­cie­ro acon­te­ci­do en la pro­vin­cia de Que­bec y uno de los más sig­ni­fi­ca­ti­vos de Cana­dá es recrea­do magn­fi­ca­men­te por el rea­li­za­dor Maxi­me Giroux y el guio­nis­ta Simon Lavoie en Nor­bourg.

Giroux que impre­sio­nó gra­ta­men­te con sus pre­vias entre­gas en Jo pour Jonathan (2010) Felix et Mei­ra (2014) y La gran­de noir­ceur (2018) ha efec­tua­do una labor minu­cio­sa de inves­ti­ga­ción para expo­ner lo más fide­dig­na­men­te posi­ble las accio­nes de un gran embau­ca­dor y su secuaz, al apro­piar­se de los fon­dos de miles de inversores.

Fra­nçois Arnaud y Vin­cent-Gui­llau­me Otis

En prin­ci­pio es nece­sa­rio acla­rar que Nor­bourg ha sido una com­pa­ñía de fon­dos fidu­cia­rios fun­da­da en 1998 por Vin­cent Lacroix (Fra­nçois Arnaud). El rela­to comien­za en 2001 don­de las pri­me­ras imá­ge­nes mues­tran a un ase­sor finan­cie­ro con­ven­cien­do a un hom­bre de edad madu­ra (Guy Thau­vet­te) para que deje de lado su pro­pó­si­to de inver­tir sus ahorrros en bie­nes inmue­bles para en cam­bio des­ti­nar­los a Nor­bourg; esa esce­na exce­len­te­men­te logra­da es repre­sen­ta­ti­va de miles de per­so­nas que no dudan­do de la bue­na fe de sus con­se­je­ros, sin expe­rien­cia algu­na en mate­ria finan­cie­ra caen en la trampa.

De allí en más la his­to­ria se cen­tra en las acti­vi­da­des desa­rro­lla­das por el ambi­cio­so Lacroix quien asis­ti­do por su per­so­nal vuel­ca sus esfuer­zos para que su com­pa­ñía se agran­de. El momen­to cru­cial se pro­du­ce cuan­do reci­be la visi­ta de Éric Asse­lin (Vin­cent-Gui­llau­me Otis), el veri­fi­ca­dor de la Comi­sión de Valo­res Mobi­lia­rios de Que­bec; es allí que se pro­du­ce una sig­ni­fi­ca­ti­va com­pli­ci­dad entre ambos, cuan­do el fun­cio­na­rio está dis­pues­to a pasar por alto cier­tas manio­bras non sanc­tas de la com­pa­ñía, median­te una con­si­de­ra­ble com­pen­sa­ción mone­ta­ria. Es así que en 2002 Asse­lin renun­cia a su pues­to ofi­cial para acep­tar el car­go de vice­pre­si­den­te de finan­zas de Nor­bourg ten­ta­do por la alta remu­ne­ra­ción que habrá de per­ci­bir.. De este modo que­da con­fi­gu­ra­do que Lacroix se ocu­pa de la expan­sión de Nor­bourg pero es Asse­lin el ver­da­de­ro cere­bro estra­té­gi­co de la com­pa­ñía; así, dada su gran expe­rien­cia adqui­ri­da en el pues­to que había deten­ta­do, logra imple­men­tar un meca­nis­mo con­ta­ble rela­ti­vo a la ges­tión de los acti­vos a fin de que el des­vío de fon­dos de los inver­sio­nis­tas de Nor­bourg para la adqui­si­ción de nue­vas com­pa­ñías que­den encu­bier­to para futu­ras inves­ti­ga­cio­nes de las auto­ri­da­des finan­cie­ras de la provincia.

La situa­ción comien­za a com­pli­car­se con la visi­ta a Nor­bourg de una anti­gua cole­ga (Chris­ti­ne Beau­lieu) de Éric quien como ins­pec­to­ra de la Comi­sión de Valo­res comien­za a sos­pe­char que hay algo que no cua­dra en los repor­tes de la empre­sa. En todo caso, las manio­bras frau­du­len­tas lle­gan a esta­llar el 25 de agos­to de 2005 des­pués de que las auto­ri­da­des finan­cie­ras se impo­nen feha­cien­te­men­te de la fal­sa y enga­ño­sa infor­ma­ción sumi­nis­tra­da por la com­pa­ñía al apro­piar­se de los fon­dos mutuos de sus inver­so­res que fue­ron uti­li­za­dos por Lacroix para fines personales.

Aun­que para quie­nes no estén invo­lu­cra­dos en el mun­do de las finan­zas resul­te com­pli­ca­do seguir el meca­nis­mo emplea­do por Nor­bourg en sus ope­ra­cio­nes finan­cie­ras, eso no des­me­re­ce la serie­dad de este intri­gan­te dra­ma que con­si­gue con­cen­trar per­ma­nen­te­men­te la aten­ción en par­te debi­do a la exce­len­te pues­ta escé­ni­ca de Giroux y al sóli­do libre­to de Lavoie.

Giroux ha teni­do el muy buen olfa­to de con­fiar a dos mag­ní­fi­cos acto­res los roles pro­ta­gó­ni­cos. La actua­ción de Arnaud como pre­si­den­te de la com­pa­ñía es inob­je­ta­ble al haber sabi­do impri­mir viva­men­te la ima­gen del Lacroix caris­má­ti­co, mani­pu­la­dor y ambi­cio­so que como buen esta­fa­dor de guan­te blan­co sabe muy bien cómo con­quis­tar a sus clien­tes. Simi­la­res elo­gios ame­ri­ta Otis quien fas­ci­na dan­do vida al bra­zo dere­cho del pre­si­den­te de Nor­bourg y que a pesar de la leal­tad apa­ren­te­men­te indi­so­lu­ble hacia él, al com­pro­bar que la estan­te­ría se está derrum­ban­do no tie­ne empa­cho en denun­ciar las sucias manio­bras de la empre­sa a cam­bio de lograr inmu­ni­dad judi­cial. Ade­más de la bue­na entre­ga de Beau­lieu, igual­men­te se des­ta­can Ale­xan­dre Goyet­te, Alex God­bout y Guy Thau­vet­te en roles secundarios.

En los cré­di­tos fina­les se lee que habien­do embau­ca­do los aho­rros de 9200 vul­ne­ra­bles inver­so­res al haber­se apro­pia­do de 130 millo­nes de dóla­res, Lacroix es con­de­na­do a 18 años de pril­sión, aun­que a los tres años que­da en liber­tad con­di­cio­nal; por su par­te, Asse­lin que­da liber­ta­do de cul­pa y car­go aun­que en 2013.es incul­pa­do a tres años de cár­cel por haber orques­ta­do en 2007 una quie­bra frau­du­len­ta de apro­xi­ma­da­men­te un millón de dólares.

La refle­xión final de esta tris­te his­to­ria amo­ral es que resul­ta lamen­ta­ble que el sis­te­ma judi­cial impe­ran­te sen­ten­cie leve­men­te al vic­ti­ma­rio com­pa­ra­do con el enor­me daño expe­ri­men­ta­do por la víc­ti­ma. Asi­mis­mo nada ase­gu­ra que a pesar de que hoy día las tran­sac­cio­nes finan­cie­ras se rea­li­zan vir­tual­men­te, ban­di­dos de la talla de Lacroix y Asse­lin pue­dan uti­li­zar nue­vas arti­ma­ñas frau­du­len­tas; por eso es muy impor­tan­te por par­te de los inver­sio­nis­tas el uti­li­zar la máxi­ma pre­cau­ción para saber feha­cien­te­men­te con qué ins­ti­tu­cio­nes están tra­tan­do. Jor­ge Gutman