Intras­cen­den­te Rela­to de Ficción

AME­RI­CAN WOMAN. Cana­dá, 2019. Un film escri­to y diri­gi­do por Semi Che­llas. 85 minu­tos. Dis­po­ni­ble en diver­sas pla­ta­for­mas de streaming

Recrean­do las últi­mas sema­nas de una céle­bre joven secues­tra­da en la déca­da del 70, la direc­to­ra y guio­nis­ta Semi Che­llas ofre­ce en Ame­ri­can Woman un rela­to de fic­ción que no lle­ga a trascender.

Patty Camp­bell Hearst, la nie­ta y rica here­de­ra del famo­so mag­na­te de pren­sa William Hearst, fue rap­ta­da en la noche del 4 de febre­ro de 1974 de su depar­ta­men­to del cam­pus de la Uni­ver­si­dad de Ber­ke­ley. Sus secues­tra­do­res eran miem­bros del Ejér­ci­to de Libe­ra­ción Sym­bio­ne­se, un gru­po de terro­ris­tas de ultra­iz­quier­da. Curio­sa­men­te duran­te los 20 meses de su cau­ti­ve­rio fue víc­ti­ma del Sín­dro­me de Esto­col­mo, don­de des­pués de un lava­do de cere­bro se unió a sus cap­to­res trans­for­mán­do­se en una genui­na guerrillera.

Hong Chau y Sarah Gadon

En base a lo que ante­ce­de Che­llas ubi­ca la acción en las últi­mas sema­nas antes de su deten­ción en 1975. La tra­ma adop­ta el pun­to de vis­ta de Jenny Shi­ma­da (Hong Chau); una fer­vo­ro­sa anti­bé­li­ca acti­vis­ta que se man­tie­ne fugi­ti­va por haber par­ti­ci­pa­do en la explo­sión de un edi­fi­cio en un movi­mien­to de pro­tes­ta con­tra la gue­rra de Viet­nam. A tra­vés de uno de sus con­tac­tos ella es asig­na­da para que se infil­tre y obser­ve el accio­nar de Juan (John Gallagher Jr.) e Yvon­ne (Lola Kir­ke), una pare­ja de ines­ta­bles e inma­du­ros acti­vis­tas revo­lu­cio­na­rios que se encuen­tran reclui­dos en una caba­ña soli­ta­ria al nor­te de Nue­va York don­de man­tie­nen cau­ti­va a Pau­li­ne (Sarah Gadon), la fic­ti­cia Patty Hearst, ideo­ló­gi­ca­men­te aso­cia­da a la cau­sa de estos guerrilleros.

A pesar de su bre­ve dura­ción este psi­co­dra­ma se tor­na fati­go­so. Aun­que la direc­to­ra tie­ne bue­nos ante­ce­den­tes como escri­to­ra de un par de series con­ce­bi­das para la tele­vi­sión, en su debut para el cine ella se vale de un guión poco ins­pi­ra­do que no per­mi­te que la his­to­ria narra­da lle­gue a cun­dir. Así. con una ende­ble des­crip­ción de sus per­so­na­jes, el rela­to se nutre de situa­cio­nes que no alcan­zan a cohe­sio­nar­se satisfactoriamente.

A pesar de las limi­ta­cio­nes del libre­to, Chau ofre­ce una muy bue­na carac­te­ri­za­ción de una acti­vis­ta polí­ti­ca no exen­ta de con­tra­dic­cio­nes; igual­men­te resul­ta pota­ble el lazo de afec­to que gra­dual­men­te va sur­gien­do entre su per­so­na­je y el de Pau­li­ne ‑con la con­vin­cen­te actua­ción de Gadon- cuan­do aban­do­nan la cabi­na de refu­gio e ini­cian un via­je a lo lar­go del camino. De todos modos, estos ele­men­tos posi­ti­vos más la bue­na repro­duc­ción de épo­ca no alcan­zan a com­pen­sar las falen­cias de este rela­to caren­te de un foco pre­ci­so. Jor­ge Gutman

Una Madre Sustituta

THE SURRO­GA­TE. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film escri­to y diri­gi­do por Jeremy Hersh. Dis­po­ni­ble en la pla­ta­for­ma cinemaduparc.com

Es bien sabi­do que muchos padres que no pue­den tener hijos pro­pios ya sea por infer­ti­li­dad o por inca­pa­ci­dad de con­ce­bir recu­rren a madres sus­ti­tu­tas para lograr­lo. A veces sue­len gene­rar­se situa­cio­nes difí­ci­les si- por ejem­plo- la mujer por­ta­do­ra al haber­se enca­ri­ña­do con el bebé duran­te el perío­do de ges­ta­ción, des­pués del par­to se nie­ga a ceder­lo a quie­nes le han soli­ci­ta­do su ser­vi­cio. Aun­que este tema ya ha sido con­si­de­ra­do ante­rior­men­te, con The Surro­ga­te el novel direc­tor y guio­nis­ta Jeremy Hersh lo enfo­ca a tra­vés de una ópti­ca dife­ren­te; al hacer­lo ha logra­do un bello film que al no ser posi­ble de estre­nar­se en las salas de cine se tie­ne la posi­bi­li­dad de apre­ciar­lo en línea.

Jas­mi­ne Bat­che­lor carac­te­ri­za a Jess, una joven gra­dua­da uni­ver­si­ta­ria que se desem­pe­ña como dise­ña­do­ra de sitios web para una orga­ni­za­ción sin fines de lucro en Brooklyn. Aun­que sen­ti­men­tal­men­te no logra ple­na satis­fac­ción con su ena­mo­ra­do Nate (Bran­don Michael Hall), en cam­bio cele­bra y dis­fru­ta de la amis­tad man­te­ni­da con su gran ami­go Josh (Chris Per­fet­ti) y su mari­do Aaron (Sulli­van Jones). Como esta pare­ja desea tener un hijo, ella acep­ta gus­to­sa­men­te ser la madre sus­ti­tu­ta sin nece­si­dad de recu­rrir a for­ma­li­da­des legales.

Sulli­van Jones, Jas­mi­ne Bat­che­lor y Chris Perfetti

Cuan­do Jess com­prue­ba que está emba­ra­za­da y comu­ni­ca su esta­do a los futu­ros papás, el trío com­par­te entu­sias­ma­da­men­te la bue­na nue­va; sin embar­go, la eufo­ria será de cor­to alcan­ce. El motor que impul­sa al rela­to es cuan­do en un examen pre­na­tal se des­cu­bre que el bebé que se está ges­tan­do nace­rá con el sín­dro­me Down. Esta noti­cia entris­te­ce a Josh y Aaron y en los días que siguen se pro­du­ce una inde­ci­sión sobre cómo pro­ce­der fren­te a tal situación.

La ori­gi­na­li­dad de la his­to­ria plan­tea­da por Hersh resi­de en el dile­ma moral que con­lle­va. Ade­más del aspec­to finan­cie­ro que requie­re la crian­za y edu­ca­ción del futu­ro hijo, en este caso se agre­ga el dis­po­ner del tiem­po nece­sa­rio para cui­dar­lo. Si ambos padres tra­ba­jan sur­ge la pre­gun­ta de quién se ocu­pa­rá del niño, qué será de él cuan­do vaya cre­cien­do y sobre todo cómo sobre­lle­var la car­ga emo­cio­nal que todo ello impli­ca. La cues­tión más rele­van­te resi­de en la res­pon­sa­bi­li­dad de traer al mun­do a una cria­tu­ra discapacitada.

Resul­ta impo­si­ble per­ma­ne­cer indi­fe­ren­te al pro­ble­ma plan­tea­do en este dra­ma sutil­men­te expues­to. En tal sen­ti­do el guión intro­du­ce situa­cio­nes de con­si­de­ra­ble sen­si­bi­li­dad como cuan­do Jess, cons­ter­na­da por lo que suce­de, deci­de acu­dir a un cen­tro comu­ni­ta­rio para saber cómo se con­du­cen los padres de hijos que pade­cen de ese sín­dro­me; emo­ti­vas esce­nas se pro­du­cen a tra­vés de su encuen­tro con Brid­get (Broo­ke Bloom), la joven madre de un niño (Leon Lewis) con ese pro­ble­ma, y pos­te­rior­men­te con San­dra (Meg Gib­son) quien es otra madre que atra­vie­sa la mis­ma situación.

El con­flic­to dra­má­ti­co se acre­cien­ta por­que Jess desea pro­se­guir el emba­ra­zo en tan­to que sus ami­gos no están de acuer­do con su deci­sión. No es con­ve­nien­te reve­lar cómo que­da resuel­to el intri­gan­te dile­ma para no des­in­cen­ti­var el inte­rés del públi­co deseo­so de verlo.

A la muy bue­na rea­li­za­ción e impe­ca­ble guión de Hersh se agre­gan la inter­pre­ta­ción de Bat­che­lor quien mag­ní­fi­ca­men­te trans­mi­te la varia­da gama emo­cio­nal que adquie­re su per­so­na­je a medi­da que el con­flic­to de la his­to­ria pro­gre­sa; su nota­ble actua­ción no des­me­re­ce las de Per­fet­ti y Jones quie­nes infun­den elo­cuen­te auten­ti­ci­dad carac­te­ri­zan­do a los frus­tra­dos padres. El repar­to inclu­ye efi­cien­tes acto­res en roles de apo­yo don­de ade­más del muy buen desem­pe­ño de Broo­ke Bloom, igual­men­te se des­ta­can Leon Addi­son Brown y Ton­ya Pin­kins como los padres de Jess así como Ebo­ni Booth como su her­ma­na mayor.

Con su ópe­ra pri­ma el direc­tor logró.un dra­ma moral de gran cali­dad que se ubi­ca entre los mejo­res fil­mes vis­tos duran­te este pan­dé­mi­co año. Jor­ge Gutman

5 Her­ma­nos de Sangre

DA 5 BLOODS. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Spi­ke Lee. Dis­po­ni­ble en Netflix

No hay duda que el nota­ble rea­li­za­dor Spi­ke Lee es quien con más fer­vor y apa­sio­na­mien­to ha con­si­de­ra­do en su fil­mo­gra­fía la temá­ti­ca del racis­mo; por lo tan­to, pro­si­guien­do con su com­pro­mi­so social y polí­ti­co, una vez más lo vuel­ve a tra­tar en Da 5 Bloods. Este remar­ca­ble dra­ma cons­ti­tu­ye un toque de aler­ta a uno de los gran­des males que afec­ta a la socie­dad, sobre todo tenien­do en cuen­ta el recien­te mons­truo­so epi­so­dio don­de un infa­me poli­cía blan­co con el peso de su pie asfi­xia sin pie­dad algu­na a un inde­fen­so ciu­da­dano negro.

Como pró­lo­go del film, median­te un efi­cien­te mon­ta­je Lee intro­du­ce una suer­te de noti­cia­rio don­de se pasa revis­ta a varios de los epi­so­dios de los años 60 y 70 que tuvie­ron lugar en su país, inclu­yen­do entre otros una céle­bre alo­cu­ción de Muham­mad Ali don­de no acep­ta ser reclu­ta­do para com­ba­tir en Viet­nam, el movi­mien­to civil de Black Pan­ters, el des­cen­so del hom­bre a la luna, la actua­ción de la mili­tan­te de los dere­chos civi­les Ange­la Davis y obvia­men­te la gue­rra de Vietnam.

Del­roy Lin­do y Jonathan Majors

El guión del rea­li­za­dor escri­to con Kein Will­mott, Danny Bil­son y Paul DeMeo está estruc­tu­ra­do en el pre­sen­te ‑uti­li­zan­do el for­ma­to de pan­ta­lla pano­rá­mi­ca- y el pasa­do ‑emplean­do uno casi cua­dra­do y más angos­to-. En su comien­zo se asis­te en el aero­puer­to de Hȏ Chi Minh (Sai­gón) al reen­cuen­tro de cua­tro vete­ra­nos de gue­rra afro­ame­ri­ca­nos, des­pués de varias déca­das de haber actua­do en los fren­tes de bata­lla como sol­da­dos de una uni­dad de infan­te­ría luchan­do con­tra el Viet­cong en las sel­vas de Viet­nam. Es así que Paul (Del­roy Lin­do), Otis (Clar­ke Peters), Eddie (Norm Lewis) y Mel­vin (Isiah Whitlock Jr.) no pue­den ocul­tar su inmen­sa ale­gría de ver­se nue­va­men­te reu­ni­dos como ver­da­de­ros her­ma­nos de sangre.

El pro­pó­si­to que los con­vo­ca es el de ubi­car el cadá­ver de Nor­man (Chad­wick Bose­man) ‑apo­da­do Stor­min’ Norm‑, el mesiá­ni­co líder espi­ri­tual del gru­po muer­to en el com­ba­te, para repa­triar­lo a Esta­dos Uni­dos. Pero al mis­mo tiem­po la inten­ción de estos sexa­ge­na­rios es tra­tar de reco­brar un cofre con­te­nien­do barras de oro que duran­te la gue­rra habían des­cu­bier­to entre los resi­duos de un avión estre­lla­do y que deci­die­ron sepul­tar­lo cer­ca del lugar don­de fue ente­rra­do Norm. En ese queha­cer el gru­po es acom­pa­ña­do por David (Jonathan Majors), el joven hijo de Paul, que man­tie­ne una difi­cul­to­sa rela­ción con su padre pero que en cam­bio logra empa­ti­zar con Otis quien le alec­cio­na sobre los epi­so­dios vivi­dos duran­te el con­flic­to bélico.

Isiah Whitlock Jr., Norm Lewis, Clar­ke Peters, Del­roy Lin­do and Jonathan Majors

En un prin­ci­pio nada pare­ce ensom­bre­cer el pro­pó­si­to de estos via­je­ros don­de pasean­do con el guía local Vinh (Johnny Trí Nguyễn) que­dan asom­bra­dos de ver a la ex Sai­gón como una ciu­dad moder­na y ani­ma­da don­de no fal­tan los McDo­nald y otros luga­res típi­cos de comi­da lige­ra que pro­li­fe­ran en el mun­do occidental.

En el emo­ti­vo reen­cuen­tro de Otis con Tien (Lê Y Lan), una pros­ti­tu­ta duran­te la gue­rra y que en ese enton­ces había sido su aman­te, ella le pro­por­cio­na el con­tac­to de un oscu­ro hom­bre de nego­cios fran­cés (Jean Reno) quien ofre­ce­rá ayu­da al con­tin­gen­te para ubi­car el lugar don­de se encuen­tra ocul­to el tesoro.

La pelí­cu­la adquie­re las carac­te­rís­ti­cas de un rela­to de acción a par­tir del momen­to en que los ex sol­da­dos comien­zan a avan­zar en la jun­gla para lograr los dos obje­ti­vos pro­pues­tos. Tras ubi­car los res­tos de Nor­man, don­de en silen­cio los cua­tro ami­gos le rin­den un emo­ti­vo home­na­je, la siguien­te tarea es loca­li­zar el teso­ro escon­di­do. Al apa­re­cer los pri­me­ros lin­go­tes de oro el espí­ri­tu de con­fra­ter­ni­dad has­ta ese enton­ces exis­ten­te se va fra­gi­li­zan­do al sur­gir opi­nio­nes dis­pa­res sobre la mane­ra en que debe redis­tri­buir­se la millo­na­ria for­tu­na halla­da. Los pro­ble­mas del gru­po se com­pli­can con la exis­ten­cia de cam­pos aún mina­dos que deben atra­ve­sar como así tam­bién por el des­agra­da­ble encuen­tro con legio­na­rios mer­ce­na­rios viet­na­mi­tas arma­dos que tam­bién pre­ten­den pose­sio­nar­se del oro; de este modo el esce­na­rio está pre­pa­ra­do para que el infierno del pasa­do resur­ja brutalmente.

El film es ambi­cio­so y qui­zás dema­sia­do para su pro­pio bien; eso vie­ne al caso por­que Lee intro­du­ce varios tópi­cos que podrían ser ana­li­za­dos sepa­ra­da­men­te. A pesar de tra­tar­se de un rela­to coral, el per­so­na­je de Paul es el que mayor rele­van­cia adquie­re don­de se refle­ja cómo las heri­das emo­cio­na­les de la gue­rra aún no han logra­do cica­tri­zar; su casi irra­cio­nal vene­ra­ción al des­apa­re­ci­do Norm y sus fre­cuen­tes pesa­di­llas lle­gan a des­es­ta­bi­li­zar­lo men­tal­men­te; ade­más, sus fuer­tes arre­ba­tos de vio­len­cia se tra­du­cen en un mar­ca­do des­pre­cio hacia su hijo por razo­nes que des­pués se lle­gan a expli­car; curio­sa­men­te, este indi­vi­duo tan sufri­do es un admi­ra­dor de Trump por­tan­do con­si­go la clá­si­ca boi­na roja con la ins­crip­ción de “hacer una Amé­ri­ca gran­de”. De los otros per­so­na­jes el más des­ta­ca­ble y humano es el de Otis; una con­mo­ve­do­ra esce­na acon­te­ce cuan­do él cono­ce y abra­za a Michon (Sandy Hương Phạm), la joven hija de Tien. Una pelí­cu­la dife­ren­te mere­ce­ría la bús­que­da y encuen­tro del teso­ro don­de se mues­tra cómo la codi­cia pue­de lle­gar a ensom­bre­cer una amis­tad. Final­men­te otro capí­tu­lo vin­cu­la­do que podría ser ana­li­za­do inde­pen­dien­te­men­te es el de Hedy (Méla­nie Thierry), una joven fran­ce­sa que dejan­do de lado a su fami­lia que se enri­que­ció duran­te el perío­do de colo­ni­za­ción de Fran­cia en Indo­chi­na, deci­de vol­car sus esfuer­zos en una orga­ni­za­ción sin fines de lucro dedi­ca­da a des­ac­ti­var los terre­nos minados.

Lo más impor­tan­te del impre­sio­nan­te rela­to es su tras­fon­do polí­ti­co don­de el direc­tor demues­tra a tra­vés de flash­backs el sufri­mien­to de los afro­ame­ri­ca­nos a tra­vés de todos los tiem­pos; en lo con­cer­nien­te a Viet­nam, median­te de una emi­sión radial se lle­ga a saber que si bien los negros repre­sen­ta­ban en ese enton­ces el 11 % de la pobla­ción ame­ri­ca­na, sin embar­go el 32% de sus sol­da­dos fue­ron con­vo­ca­dos para luchar en una de las gue­rras más racis­tas de la historia.

De impe­ca­ble rea­li­za­ción y exce­len­te inter­pre­ta­ción de con­jun­to, Lee ofre­ce un docu­men­to impac­tan­te cuyo men­sa­je que­da sin­te­ti­za­do en la esce­na final. En la mis­ma, a tra­vés de un mate­rial de archi­vo se asis­te al dis­cur­so pro­nun­cia­do por Mar­tin Luther King el 4 de abril de 1967 don­de seña­la: “Amé­ri­ca nun­ca será libre has­ta que los des­cen­dien­tes de escla­vos pue­dan libe­rar­se com­ple­ta­men­te de las cade­nas que aún lle­van” Exac­ta­men­te un año des­pués de esa fecha, el gran pas­tor esta­dou­ni­den­se y ardien­te crí­ti­co de la gue­rra de Viet­nam fue ase­si­na­do en Memphis, Ten­nes­see. Sus pala­bras siguen tenien­do ple­na vigen­cia. Jor­ge Gutman

Dos Dolo­ri­das Madres

14 JOURS, 12 NUITS. Cana­da, 2019. Un film de Jean-Phi­lip­pe Duval. Dis­po­ni­ble en VOD en las pla­ta­for­mas de Illi­co, Bell, Coge­co, Telus, Cine­plex et iTu­nes, entre otras

En una rara incur­sión del cine cana­dien­se en Viet­nam, el rea­li­za­dor Jean-Phi­lip­pe Duval ilus­tra un con­mo­ve­dor dra­ma mater­nal real­za­do por dos estu­pen­das actrices.

Anne Dor­val

La pri­me­ra esce­na enfo­ca a Thuy Ngu­yen (Lean­na Chea), una ado­les­cen­te sol­te­ra de Viet­nam, que dan­do a luz a una bebi­ta de inme­dia­to le es sus­traí­da por su abue­la (Ngoc Thoa) quien resuel­ve entre­gar­la a un orfa­na­to de Hanoi. Inme­dia­ta­men­te se sabe que la ocea­nó­gra­fa Isa­be­lle Bro­deur (Anne Dor­val) y su mari­do (Fra­nçois Papi­neau) que habi­tan en Que­bec en 1991 han adop­ta­do a esa infan­te dán­do­le el nom­bre de Cla­ra e igno­ran­do quien es su madre biológica. .

Cuan­do en 2008 Cla­ra (Lau­ren­ce Barret­te) mue­re trá­gi­ca­men­te en un acci­den­te de auto­mó­vil, Isa­be­lle lle­van­do con­si­go las ceni­zas de su hija empren­de un via­je a Hanoi para tra­tar de apla­car su gran dolor e iden­ti­fi­car a la madre bio­ló­gi­ca. Cuan­do final­men­te con­tac­ta a Thuy, quien se desem­pe­ña como guía turís­ti­ca para turis­tas de habla fran­ce­sa, se esta­ble­ce entre ambas un impro­ba­ble víncu­lo entre estas dos per­so­nas per­te­ne­cien­tes a mun­dos dife­ren­tes que guar­dan en común la enor­me pena de haber per­di­do a Clara.

A tra­vés del rela­to muy bien expues­to de Duval basa­do en el guión de Marie Vien se asis­te a un via­je turís­ti­co de la zona nor­te de Viet­nam don­de Isa­be­lle se impo­ne a tra­vés de Thuy de sus carac­te­rís­ti­cas cul­tu­ra­les; simul­tá­nea­men­te exis­te un tra­yec­to emo­cio­nal en que la viet­na­mi­ta va con­fián­do­se cada vez más a Isa­be­lle trans­mi­tién­do­le alguno de los cole­ta­zos de la gue­rra de Viet­nam don­de ella per­dió a sus padres y cómo su abue­la le ha des­pro­vis­to de quien habría sido su hija por el hecho de ser una madre sol­te­ra. A todo ello, Isa­bel se encuen­tra cada vez más arrin­co­na­da al no saber cómo expre­sar­le a Thuy qué ella ha sido la madre adop­ti­va de su hija.

Ape­lan­do a una narra­ción con­te­ni­da y sutil el rea­li­za­dor ha logra­do un film pleno de com­pa­sión y ter­nu­ra expo­nien­do la des­ven­tu­ra de sus prin­ci­pa­les per­so­na­jes median­te las remar­ca­bles inter­pre­ta­cio­nes de Dor­val y Chea. La vete­ra­na intér­pre­te de Que­bec trans­mi­te con sus silen­cios la emo­ción que embar­ga a su per­so­na­je en la bre­ve con­vi­ven­cia con Thuy; por su par­te Chea refle­ja con nota­ble expre­si­vi­dad el sufri­mien­to de una mujer a la que le ha sido dene­ga­do el dere­cho natu­ral de poder cum­plir su misión maternal.

La mag­ní­fi­ca foto­gra­fía de Yves Belan­ger con­tras­tan­do la exu­be­ran­cia del tro­pi­cal país asiá­ti­co con la de los pai­sa­jes de Que­bec refuer­za los valo­res de este humano dra­ma. Jor­ge Gutman

Un Correc­to Policial

LA CORA­ZO­NA­DA. Argen­ti­na, 2020. Un film de Ale­jan­dro Mon­tiel. Dis­po­ni­ble en Netflix

Basa­do en la nove­la La Vir­gen en tus ojos de Flo­ren­cia Etche­ves publi­ca­da en 2012, el rea­li­za­dor Ale­jan­dro Mon­tiel la ha adap­ta­do a la pan­ta­lla con la cola­bo­ra­ción de la auto­ra y Mili Roque Pitt, logran­do un dra­ma poli­cial que sin ser revo­lu­cio­na­rio per­mi­te con­ten­tar a los aman­tes del género.

Joa­quín Furriel y Lui­sa­na Lopilato

La tra­ma de La Cora­zo­na­da enfo­ca a dos detec­ti­ves poli­cías. Uno de ellos es Fran­cis­co Jua­nes (Joa­quín Furriel), un hom­bre intro­ver­ti­do que des­de hace varios años ha demos­tra­do su efi­cien­cia en el cum­pli­mien­to de su tarea al ser­vi­cio del orden; si inte­rior­men­te hay algo que lo ape­na es haber per­di­do a su mujer que ha sido ase­si­na­da. Repor­tan­do al comi­sa­rio Roger (Rafael Ferro), Fran­cis­co tie­ne en Manue­la Pela­ri (Lui­sa­na Lopi­la­to) una res­pon­sa­ble cola­bo­ra­do­ra con quien man­tie­ne una bue­na sintonía.

El con­flic­to dra­má­ti­co del rela­to acon­te­ce con dos crí­me­nes no vin­cu­la­dos que requie­ren ser inves­ti­ga­dos. Uno de ellos es el de Glo­ria­na (Del­fi­na Cha­ves) una joven de 19 años que apa­re­ció acu­chi­lla­da en su cama en don­de Miner­va (Mai­te Lana­ta), su mejor ami­ga y con quien com­par­tía la vivien­da, apa­re­ce como la prin­ci­pal sos­pe­cho­sa. El otro ase­si­na­to es el de un joven que ha sido atro­pe­lla­do inten­cio­nal­men­te por el con­duc­tor de un auto­mó­vil y en don­de Roger pre­su­me que Fran­cis­co podría ser el cul­pa­ble pues­to que la víc­ti­ma resul­tó ser pre­ci­sa­men­te el homi­ci­da que dio muer­te a su espo­sa; esa es la razón por la que el comi­sa­rio soli­ci­ta a Pela­ri para que de mane­ra encu­bier­ta espíe a su colega.

El rela­to narra­ti­va­men­te va evo­lu­cio­nan­do a tra­vés de varias sub­tra­mas en don­de el espec­ta­dor tra­ta de pre­de­cir quie­nes son los auto­res de ambos homi­ci­dios. En el caso de Glo­ria­na, si bien Miner­va bajo pre­sión con­fie­sa haber sido la ase­si­na, todo hace pre­su­mir que no lo es por­que exis­ten otros per­so­na­jes que podrían ser los res­pon­sa­bles; al pro­pio tiem­po aun­que cier­tos indi­cios podrían supo­ner que Fran­cis­co fue el que con­du­jo el vehícu­lo que mató a la otra víc­ti­ma, hay moti­vos que pare­ce­rían des­car­tar­lo como cul­pa­ble. En todo caso los ines­pe­ra­dos giros que adop­ta este thri­ller obran a mane­ra de un cru­ci­gra­ma que debe ser completado.

Esta pri­me­ra pro­duc­ción de Net­flix en Argen­ti­na reúne ele­men­tos intri­gan­tes que gene­ran un satis­fac­to­rio sus­pen­so sin recu­rrir a situa­cio­nes des­ca­be­lla­das. En tal sen­ti­do Mon­tiel mane­ja acer­ta­da­men­te el desa­rro­llo de la tra­ma con­du­cién­do­la a un per­sua­si­vo des­en­la­ce. En el rubro acto­ral Furriel y Lopi­la­to trans­mi­ten la con­vic­ción nece­sa­ria para empa­ti­zar con los pro­ta­go­nis­tas de esta his­to­ria, como así tam­bién se dis­tin­gue Lana­ta com­po­nien­do con sol­tu­ra a su ambi­guo per­so­na­je. Jor­ge Gutman