SIMPLECOMMESYLVAIN. Canadá, 2023. Un film escrito y dirigido por Monia Chokri. 111 minutos
Después de haber incursionado exitosamente como realizadora en La femme de mon frère (2019) que fue premiado en Cannes en la sección Un Certain Regard y posteriormente en Babysitter (2022), Monia Chokri retorna con Simple comme Sylvain, cuyo tema está centrado en la naturaleza que asume el amor desde la óptica femenina.
Magalie Lépine-Blondeau y Pierre-Yves Cardinal
El comienzo del relato enfoca a la pareja integrada por Sophia (Magalie Lépine-Blondeau) y Xavier (Francis-William Rhéaume). Ella, de 40 años de edad, es una profesora de filosofía en un curso integrado por personas de la tercera edad, en tanto que Xavier es igualmente profesor universitario de ciencias políticas, lo que permite asumir que entre ambos predomina un similar nivel intelectual. Conviviendo apaciblemente por espacio de 10 años, la pasión amorosa de antaño se ha ido esfumando según se aprecia en el gesto evidenciado en el rostro de Sophie.
La vida de esta mujer se ve alterada con la llegada de Sylvain (Pierre-Yves Cardinal), un contratista local encargado de efectuar renovaciones en el chalet campestre que la pareja posee en la región de los Laurentides de Quebec. Dado que Xavier se halla ausente ese día por un viaje realizado a Ottawa, es ella quien recibe a Sylvain; al verlo, su presencia le despierta un renacimiento sexual que genera entre ambos un desenfrenado encuentro íntimo.
La infidelidad de la mujer motiva a que la pareja se disgregue y a partir de ese momento tanto Sophia como el carismático Sylvain están convencidos de que han encontrado el gran amor de sus vidas. A todo ello en las clases impartidas, Sophie se refiere a las teorías de los filósofos Platón, Schopenhauer y Spinoza sobre la esencia del amor, que de algún modo refleja el momento especial que ella experimenta.
A través de un guión bien concebido, Chokri evidencia la diferencia social e intelectual existente entre estos amantes; eso queda demostrado en las reuniones que tanto Sophie y Sylvain mantienen con sus familiares; esa colisión cultural pareciera en principio no constituir obstáculo alguno para el vínculo pasional. Al propio tiempo la historia permite reflexionar si la mera satisfacción del placer sexual puede dejar de lado al cariño, ternura, comprensión y respeto como pilares fundamentales del verdadero amor de dos personas que unen sus vidas.
Nutrida de inteligentes diálogos y sazonada con buena dosis de humor, esta película se distingue asimismo por las relevantes actuaciones de Lépine-Blondeu y Cardinal quienes a través de la caracterización de sus personajes guardan una auténtica química; eso no va en detrimento de la satisfactoria participación de otros integrantes del elenco, incluyendo a Rhéaume, Micheline Lanctôt, Marie-Ginette Guay, Steve Laplante, Guillaume Laurin y la cineasta Chokri interpretando a la amiga de Sophie. En esencia y dejando de lado menores objeciones sobre algunos de los personajes secundarios no muy desarrollados, la directora ha logrado una sensible comedia agridulce que ha sido cálidamente acogida en el festival de Cannes de este año. Jorge Gutman
El célebre realizador Víctor Erice que ofreció títulos tan valiosos como El Espíritu de la Colmena (1973), El Sur (1983) y El Sol del Membrillo (1992), después de 31 años de ausencia retorna con este excepcional drama melancólico. Sin duda alguna el octogenario cineasta emerge más lúcido que nunca, permitiendo que el cinéfilo goce con la historia propuesta por él con la colaboración de Michel Gaztambide.
Cerrar los Ojos
Las primeras imágenes del relato transcurren después de la Segunda Guerra en un majestuoso castillo ubicado en algún lugar no especificado de la Francia rural; allí está radicado su millonario propietario (Josep María Pou), un judío español refugiado que le solicita a un compatriota suyo (José Coronado) que trate de localizar y traer de retorno a su hija desaparecida en el conflicto bélico y que ahora se encuentra en Shanghái.
Para gran sorpresa del espectador, lo que hasta ese momento observó en la pantalla era la filmación de una película (La Mirada del Adiós) que en 1990 estaba dirigiendo el cineasta español Miguel Garay (Manolo Solo) y que no pudo concluirla porque repentinamente desapareció sin dejar huella alguna su protagonista Julio Arenas (José Coronado).
Con estos antecedentes la acción se desplaza a 2012 donde en un programa televisivo de gran audiencia titulado Casos sin Resolver, Garay es invitado para que suministre detalles de aquel proyecto malogrado y ofrezca algunos datos del actor desaparecido quien a su vez había sido su gran amigo. Ese programa motiva a que Garay, que después de su película inconclusa dejó de filmar y se desplazó a una aldea de pescadores de Andalucía para vivir, trate de investigar cuál ha sido el paradero de su amigo; entre algunos de sus contactos se encuentra el editor y archivista del film (Mario Pardo), una cantante amiga (Soledad Vilamil) que ha sido su amante como también de Arenas y Ana (Ana Torrent), la hija del desaparecido actor. Si bien su búsqueda en principio resulta infructuosa, una trabajadora social se comunica con la responsable del programa de televisión para brindar valiosa información sobre Arenas.
Aquí comienza la segunda y apasionante historia del relato que de manera alguna conviene divulgar, excepto mencionar que el cinéfilo quedará completamente concentrado con el desarrollo de los acontecimientos hasta culminar en un remarcable y conmovedor desenlace en donde la memoria y el olvido adquieren relevancia.
Con el sensacional elenco que Erice logró convocar cabe resaltar la hipnótica actuación de Solo así como la magnífica expresividad destilada por Coronado; asimismo para quienes aplaudieron en 1973 a la pequeña Ana Torrent de 7 años de edad en El Espíritu de la Colmena, resultará nostálgico y cautivante contemplar ahora a la veterana actriz, nuevamente de la mano del gran cineasta.
La magia del cine, tal como había sido concebida por los hermanos Auguste y Louis Lumière, ha sido maravillosamente revivida por Erice en esta remarcable película.
El Rapto (Argentina)
La directora Daniela Goggi, bien conocida por sus logros en Abzurdah /2015) y El Hilo Rojo (2016) enfoca ahora un drama histórico vivido en Argentina durante el proceso de transición de la democracia después de la. dictadura militar.
El Rapto
El guión de Goggi y Andrea Garrote está basado en la novela de Martin Sivak El Salto de Papá mostrando algunas de las graves anomalías existentes en los primeros años del período en que el esperanzado pueblo de Argentina comenzó a experimentar los vientos de libertad que asomaban tras la sangrienta represión vivida durante 7 años.
El comienzo es auspicioso reflejando la emoción de Julio Levy (Rodrigo de la Serna) y su familia retornando del exilio en 1983 para iniciar una nueva etapa de su vida en Buenos Aires. De inmediato Julio se reincorpora a la institución financiera familiar a cargo de su padre (Jorge Marrale) junto con la participación de su hermano Miguel (Germán Palacios).
El clima jubiloso es de corto alcance cuando Miguel sorpresivamente es secuestrado en la calle y a partir de allí Julio se encuentra en la difícil tarea de negociar con los secuestradores siguiendo las instrucciones recibidas. A pesar de la entrega de dinero requerida por los malhechores, su hermano no es liberado. Después de varias semanas sin noticias, Julio con su cuñada Alicia (Andrea Garrote) ‑la esposa de Miguel- solicitan una entrevista con el Presidente Alfonsín quien accede a la misma y empatizando con los visitantes, deriva el caso a la asesoría militar para que se ocupe del grave problema.
La situación se complica cuando se descubren algunas grietas de la incipiente democracia, al comprobarse que varios de los responsables del secuestro habían participado en la dictadura y que ahora directa o indirectamente están infiltrados en las esferas políticas del gobierno. Es así como la corrupción, intrigas, manoseos y traiciones van creando un asfixiante clima donde la democracia es puesta a prueba a pesar de las nobles intenciones del primer mandatario tratando de sobrellevar su gestión en la mejor forma posible.
Paralelamente a la situación reinante, el film reseña cómo el secuestro ha afectado a la familia de Julio, con especial referencia a su abnegada esposa Silvia (Julieta Zylberberg), como asimismo a la desesperada mujer de Miguel. En tal sentido, uno de los sustentos de este conmovedor drama descansa en su sólido elenco, especialmente agraciado por la excelente caracterización de Rodrigo de la Serna en el personaje protagónico.
Aunque el relato abunda en referencias de lo acontecido en el país sudamericano, la sólida dirección de Goggi permite que el film adquiera trascendencia internacional.
Copa 71 (Gran Bretaña)
No es necesario ser adicto al fútbol para apreciar este eficaz documental demostrando que este popularísimo deporte mundial no es atributo exclusivo del género masculino.
A través de importante material de archivo y de entrevistas realizadas a la hora actual, el film de Rachel Ramsay y James Erskine considera la celebración del campeonato mundial femenino que tuvo lugar en México en 1971. En esa época la práctica de este deporte realizado por mujeres no era bien mirado por el contexto social reinante. Esa limitación no solo alcanzaba a los familiares de las deportistas sino también a la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación) que de ninguna manera apoyaría ni reconocería un torneo mundial femenino.
Es la voz de Serena Williams quien en su comienzo introduce al espectador en la génesis de esta historia para posteriormente proseguir con el relato comentado por algunas de las mujeres que habían participado en el evento. Entre las mismas intervienen Elba Selva (Argentina), Nicole Mangas (Francia), Silvia Zaragoza y Elvira Aracén (México), Carol Wilson (Inglaterra), Elena Schiavo (Italia), Birte Kjems y Ann Stengard (Dinamarca) quienes comentan sus historias personales y los obstáculos que tuvieron que superar para concretar su vocación deportista; asimismo es de especial interés la contribución del historiador David Goldblatt efectuando una reseña del deporte a lo largo del siglo pasado.
Al propio tiempo gran parte del metraje expone los momentos más emocionantes de los partidos disputados por Argentina, Francia, México, Inglaterra, Italia y Dinamarca a partir del 15 de agosto de 1971. Este Campeonato Mundial Femenino culminó el 5 de septiembre con la asistencia de más de 100 mil personas en el Estadio Azteca de la Ciudad de México donde se realizó el electrizante encuentro de los jugadores de México y Dinamarca con el rotundo e indiscutido triunfo del equipo danés que fue galardonado con la célebre Copa.
La Copa 71 queda registrado como el más concurrido evento deportivo de la historia y tal como se aclara en los créditos finales su estatus de copa mundial aún no es reconocido por la FIFA, no obstante que hoy día el deporte de fútbol femenino es el de mayor crecimiento en el planeta.
En esencia, Erskine y Ramsay ofrecen con este ameno documental un cálido y justiciero homenaje a las mujeres que aman y practican el fútbol.
The Dead Don’t Hurt (México-Canadá-Dinamarca)
El apreciable género del western cobra nuevo aliento en esta producción filmada con sumo esmero por Viggo Mortensen quien además de realizador y guionista participa como actor.
The Dead Don’t Hurt
La acción comienza en la frontera del oeste americano en los años 60 del siglo 19 donde el inmigrante danés Holger Olsen (Mortensen) sepulta a Vivienne Le Coudy (Vicky Krieps), su querida mujer franco canadiense que falleció de una enfermedad no especificada.
De inmediato la historia retrocede al pasado en donde se observa como Holger y su mujer llegaron a conocerse en San Francisco, surgiendo de inmediato una rápida comunicación y simpatía que motivó a unir sus vidas a pesar de que ella ha rehusado a casarse. Viviendo en un remoto y desolado sector de Nevada, como mujer independiente ella que solía vender flores consigue un empleo en la taberna local, en tanto que Holger se desempeña como carpintero.
La región tiene como alcalde a Rudolph Schiller (Danny Huston), un corrupto individuo vinculado con el poderoso terrateniente Alfred Jeffries (Garret Dillahunt) cuyo violento hijo Weston (Solly McLeod) se solaza matando a mexicanos sin motivo alguno.
La vida transcurre apaciblemente sin que nada perturbe la felicidad de la pareja hasta que al comenzar la guerra civil Holger decide enlistarse como voluntario en el ejército; si bien Vivianne no está de acuerdo con la decisión de su marido, ella evita interferir en la misma.
La situación se complica para Vivianne cuando estando sola rechaza terminantemente los avances amorosos de Weston quien finalmente la abate y viola salvajemente.
Cuando después de algunos años de ausencia Holger retorna al hogar, comprueba muy a su pesar que su mujer es madre de un niño. Aunque él acepta con nobleza el rol de padre para un hijo que no es suyo, no durará mucho el enfrentamiento que mantendrá con el villano Weston y cuyo resultado es obviamente predecible.
Sin llegar a niveles de excepción, la historia atrae por la entrañable y romántica relación de Vivienne y Holger, a pesar de algunas instancias de desacuerdo y obstáculos que deben superar. Con una buena realización, Mortensen se valió de un buen elenco en donde predomina la irreprochable actuación de Vicky Krieps. En los aspectos técnicos se destaca la muy buena fotografía de Marcel Zyskind otorgando al film un atractivo estilo visual.
A Normal Family (Corea del Sur)
Del renombrado realizador surcoreano Hur Jin-ho llega a la pantalla un inquietante relato imbuido de considerable connotación moral. Basado en la novela holandesa Het Diner (La Cena) de Herman Koch, la adaptación realizada por los guionistas Park Eun-kyo y Joon-seok configura un valioso aporte en la medida que el cineasta captó en toda su dimensión las vicisitudes producidas en el seno de dos familias que a despecho del título del film se apartan de los cánones normales.
La película comienza con un encolerizado incidente callejero que se produce entre dos conductores de autos en donde uno de ellos terminará muerto dejando en el vehículo a su hijita herida. El exitoso abogado criminalista Jae-wan (Sol Kyung-gu) asume la defensa del homicida en tanto que su hermano menor Jae-gyu (Jang Dong-gun) que es médico pediatra tiene a su cargo la operación de la niña gravemente maltrecha. De allí se van conociendo las personalidades de dos hermanos con principios éticos bien diferentes; así, mientras el legista sólo está interesado en el beneficio pecuniario que le provee su profesión sin importarle a quien tiene que defender, el médico en cambio antepone el saneamiento de sus pacientes como objetivo primordial sin que el dinero entre en juego.
Jae Wan con su joven esposa Ji-su (Claudia Kim) y Jae-gyu con su cónyuge Yeon-kyung (Kim Hee-ae) suelen reunirse con cierta frecuencia para cenar en suntuosos restaurantes manteniendo entre ellos una buena relación familiar. Eso se extiende también a la amistad reinante entre los primos adolescentes Si-ho (hijo de Jae-gyu) y Hye-yoon (hija de Jae-wan).
Si bien el relato está impregnado de varias situaciones violentas, la más contundente se produce cuando ambos adolescentes después de haber salido de una fiesta, a través de un brutal episodio con un hombre sin hogar que se encuentra en la calle le ocasionan su muerte y eso queda registrado en una cámara de video. Es ahí donde ese crimen motiva a que el relato cobre considerable dramaticidad en la medida que los respectivos padres adoptan posiciones drásticamente opuestas con respecto a cómo tratar esta tragedia. En tanto que Jae-gyu a toda costa quiere proteger a su hijo dejando de lado sus altos principios morales, Jae-wan posiblemente por un problema de conciencia está resuelto a denunciar a la policía el asesinato cometido por los adolescentes. En consecuencia, la relación de ambas familias se desintegran por completo generando un clima de máxima tensión que conduce a un desenlace que si bien puede ser objeto de discusión de todos modos resulta convincente tal como está expuesto.
Con una descripción minuciosa de sus personajes y adoptando un dinámico ritmo, Hur Jin-ho brinda un excelente film resaltando cómo la moralidad humana puede reflejar dispares sentimientos cuando entra en juego la protección de los hijos.
Without Air (Hungría)
Nuevamente en la sección Discovery del TIFF resulta gratificante descubrir a noveles cineastass como en este caso acontece con Katalin Moldovai quien en su primer largometraje demuestra poseer un sólido talento.
Without Air
El guión de la realizadora y Zita Palóczi ubica la acción en una pequeña ciudad de Hungría presentando a Ana (Ágnes Krasznahorkai), profesora de literatura en la escuela Balassi de enseñanza media. A través de varios años de denodada labor se ha granjeado el respeto de Eva (Tünde Skovrán) que es la directora del establecimiento, de sus colegas y sobre todo del alumnado integrado por jóvenes de 17 años quienes han visto en ella a una precursora e inspiradora literaria mediante los textos leídos en clase, incluyendo las poesías. Como lo ha hecho en el pasado, después de una clase dedicada al poeta Arthur Rimbaud, Ana sugiere a los alumnos que vean el film de 1995 Total Eclipse de Agnieszka Holland, en donde se ilustra la relación amorosa mantenida entre Rimbaud y el poeta Paul Verlaine; sin duda alguna el propósito de la visión reside en su contenido poético y de ninguna manera en el vínculo sexual de estos poetas.
El conflicto dramático del relato se produce cuando el conservador padre de Viktor (Soma Sándor), uno de sus más destacados alumnos, observa a su hijo viendo el film; de manera impulsiva se dirige a la escuela aduciendo la inapropiada conducta de Anna por recomendar una película que puede corromper a los alumnos por su contenido homosexual. A partir de ese momento Ana se encuentra en un laberinto kafkiano sin imaginar cómo ese film llega a ser la causa de recibir una posible amonestación. Teniendo en cuenta que la escuela está por celebrar el sesquicentenario de su fundación y que el incidente producido pueda dañar su imagen con la posibilidad de no obtener subsidios financieros de la alcaldía, la directora no obstante tener una excelente opinión de la profesora, la sanciona con una reprimenda.
Ante semejante injusticia, Ana decide apelar la sentencia para que la misma sea anulada. Sin embargo, su actitud causa inusitado revuelo y para peor se agrava al alcanzar difusión pública. A través de la marginalización que va experimentando ella comprueba el pusilánime medio social que la rodea.
Sin caer en demagogia alguna, con este valiente y audaz film remarcablemente ejecutado la novel realizadora efectúa una clara denuncia de la intolerancia, cinismo, perversión y desinformación reinante así como la ausencia de una auténtica libertad de expresión.
Nota: Las fotos han sido suministradas por el TIFF
Si acaso hay una persona cinematográficamente completa, ésa es Ivan Sen. El reconocido y aplaudido realizador autóctono es además el guionista, fotógrafo, músico y por añadidura el editor de este drama. Como lo ha reflejado en filmes precedentes, Sen logra exponer, la manera en que la justicia australiana deja de actuar como tal cuando se trata de la población indígena.
Limbo
Ambientada en una zona desértica del sur de Australia, el relato presenta al detective Travis Hurley (Simon Baker) quien ha sido comisionado para que considere si hay indicios que permitan reabrir el caso de Charlotte Hayes, una joven indígena que ha sido asesinada hace 20 años en el ficticio enclave minero de Limbo; ese caso no resuelto debido a la apatía policial habría sido tratado con mayor interés si una chica blanca hubiera sido la víctima.
Allí llega Travis utilizando como alojamiento una pieza del motel igualmente llamado Limbo y el lugar en donde se alberga se asemeja a una extraña caverna, sin que se aviste a otros pasajeros ni tampoco a nadie encargado de la recepción. En su primera noche y antes de comenzar la tarea se inyecta una dosis de heroína aunque su drogadicción no afectará la realización de su trabajo.
En su investigación el inspector localiza en primer lugar a Charlie (Rob Collins) y su distanciada hermana Emma (Natasha Wanganeen), ambos hermanos de la difunta que en principio se muestran escépticos y poco dispuestos a colaborar con ningún policía blanco. Asimismo en su tarea también entrevista a habitantes blancos del lugar donde entre ellos se encuentra un demacrado anciano (Nicholas Hope) cuyo hermano ya desaparecido constituyó el principal sospechoso del crimen cometido.
En el tratamiento del tema, queda reflejado el aislamiento existente entre la comunidad aborigen y la población blanca. Asimismo y frecuentando cada vez más a Emma y a sus hijas emerge un tierno vínculo a la vez que se refleja cómo la muerte de Charlotte ha creado un profundo trauma tanto en ella como en su hermano. Al propio tiempo eso no excluye imponerse de los demonios interiores reflejados en Travis, que de algún modo lo indujeron a la drogadicción.
Aunque el ritmo del film no alcance una completa fluidez la historia relatada por el director cala en el ánimo del espectador, permitiéndole inferirr cómo las aristas racistas del pasado colonial del país aún persisten así como la existencia de un sistema judicial desigual para la comunidad indígena. Además de la remarcable interpretación brindada por Baker y de Wanganeen cabe destacar la visualmente fascinante fotografía en blanco y negro captando en toda su dimensión el panorama desértico.
Les Jours Heureux (Canadá)
Así como en el remarcable film Tar (2022) de Todd Field se asiste a la historia de una consagrada compositora y directora musical, en este caso en su tercer largometraje la directora Chloé Robichaud aborda un tema que en principio parece asemejarse pero su enfoque es sustancialmente diferente.
Les Jours Heureux
En un guión que le pertenece la realizadora centra su atención en Emma (Sophie Desmarais) una apasionada y ambiciosa directora musical tratando de encontrar un rumbo definitivo en su carrera en tanto que hay factores que le impiden lograr plena satisfacción en su vida.
Uno de las dificultades que enfrenta Emma es la relación con su padre Patrick (Sylvain Marcel). Siendo su agente artístico, controla en demasía su actuación musical hasta el punto en que su exigencia adquiere un tono abusivo; así en los ensayos de sus conciertos siempre tiene algo que objetarle, ya sea porque no brinda demasiada emoción a las piezas que dirige o bien porque no imprime la vitalidad necesaria requerida en las obras de ciertos autores difíciles como lo es la música de Arnold Shöenberg.
El otro elemento que a ella le preocupa es su vínculo con Naëlle (Nour Belkhiria), una mujer monoparental de un niño de 5 años y que a la vez es violonchelista de la orquesta.. Si bien, ambas están ligadas por un gran amor, Naëlle no está del todo convencida de llevar a cabo una vida junto a Emma.
Cuando se le presenta la posibilidad de llegar a ser directora de una prestigiosa orquesta, es el momento en que Emma debe resolver si seguir teniendo como agente a su padre y a la vez tomar una decisión con relación a su vida sentimental.
El complejo drama está muy bien abordado por Robichaud y sin duda uno de los factores que gravitan exitosamente es la notable complicidad que existe entre ella y Desmarais, habiendo juntas trabajado anteriormente como realizadora y actriz respectivamente (Sarah Prefers to Run, en 2013). Es así que la comediante transmite magníficamente la variada gama emocional que atraviesa su personaje frente a los obstáculos y desafíos enfrentados.
Además de la sólida actuación del elenco, es importante destacar el gran aporte brindado por el extraordinario maestro Yannick Nézet-Séguin quien ha actuado como consejero artístico a la vez que consultor musical de este proyecto. Si bien en la ficción es el personaje de Desmarais que dirige la orquesta, en realidad ha sido Séguin el director musical logrando otro triunfo notable de la Orchestre Métropolitain y a la vez favorecido por la vivaz fotografía de Ariel Méthot captando a los excelente músicos que integran la OM.
I Don’t Know Who You Are (Canadá)
Nada resulta más grato para un crítico de cine que descubrir un soberbio film como es el caso del aquí comentado, que integra la sección Discovery del TIFF cuyo propósito es resaltar trabajos de nuevos realizadores. Es así que el novel director M.H. Murray demuestra una notable madurez exponiendo las vicisitudes de un hombre común frente a un aterrador acontecimiento..
I Don’t Know Who You Are
El impecable guión deL actor Mark Clennon compartido con Victoria Long y Murray centra su atención en Benjamin (Clennon), un cantante y músico gay de Toronto que actualmente está saliendo con Malcolm (Anthony Diaz). Cuando el viernes después de haber asistido a una fiesta sale a la calle embriagado y mareado, un desconocido (Michael Hogan) lo aborda en la oscuridad de la noche, salvajemente lo golpea y termina violándolo. Temiendo las consecuencias de dicho asalto, al día siguiente su amiga Ariel (Nat Manuel) lo somete a un rápido test sanguíneo (un pinchazo en uno de sus dedos) demostrando que en principio el resultado es negativo. Con todo y asistido por una doctora local para evitar que pudiese eventualmente contraer HIV, ella le prescribe unas pastillas que deberá ingerir por un cierto tiempo pero advirtiéndole que las primeras dosis deben ser tomadas en un lapso no mayor a las 48 horas del grave incidente,
Cuando llega a la farmacia con la prescripción, el farmacéutico (Chris Wong) le hace saber que el costo de las cápsulas no está cubierto por el seguro de salud provincial. Benjamin debe sufragar 950 dólares de su propio bolsillo; eso impide a Benjamin obtener el medicamento por estar escaso de dinero. Es así que frente a esa situación la desesperación hace presa de él en la medida que debe luchar contra el tiempo que transcurre para ingerir el remedio antes que finalice el día domingo.
Si en principio el relato claramente demuestra cuan difícil resulta superar una situación como la descripta para quien no dispone de los medios suficientes para afrontar un problema de salud, al propio tiempo aquí se exalta el grado de solidaridad existente entre los conocidos de Benjamin, dispuestos a proveerle parte del dinero que necesita.
Con una extraordinaria interpretación de Clennon, quien en su debut actoral porta sobre sus hombros el exigente peso de un hombre desesperado, Murray logra con su ópera prima un film de hondo contenido humano y sin duda una una de las mejores películas canadienses del año en curso.
Nota: Las fotos han sido suministradas por el TIFF
SCRAPPER. Gran Bretaña, 2022. Un film escrito y dirigido por Charlotte Regan
Con su primer film como realizadora Charlotte Regan centra su atención en la especial relación establecida entre una niña huérfana y su padre que acaba de conocer.
Harris Dickinson y Lola Campbell
La acción se ubica en la zona este de Londres donde se sale al encuentro de Georgie (Lola Campbell) una precoz jovencita de 12 años que recientemente ha perdido a su madre monoparental víctima de un cáncer. Deseando disfrutar de su independencia decide valerse por sí misma, dedicándose a robar piezas de bicicletas esstacionadas en la calle junto con su mejor amigo Ali (Alin Uzun), un poco mayor que ella, para posteriormente venderlas a Zeph (Ambreen Razia), una vecina del barrio.
Desde el principio, el guión de la realizadora resiste credibilidad en la medida que resulta prácticamente imposible de suponer que el servicio social de protección al menor acepte el ardid que Georgie utiliza para telefónicamente hacer saber que un supuesto tío llamado Winston Churchill la tiene a su cuidado; por otra parte el control del servicio educacional brilla por su ausencia. Más allá de mostrar en una breve escena donde ella limpia la humilde casa en que habita, nada indica cómo se las arregla para subsistir por sí sola.
La situación se complica para Georgie cuando inesperadamente recibe la visita de Jason (Harris Dickinson), su padre que la había dejado cuando apenas había nacido partiendo para Ibiza. Si bien ella resiste su presencia, finalmente se ve obligada a aceptarlo. Lo difícil de admitir es que Jason de 30 años de edad, es una persona irresponsable y de una increíble inmadurez y para peor colabora con su hija en la actividad delictiva que ella realiza.
Como es previsible a medida que los días transcurren surgirá un vínculo cálido entre ambos, en la medida que él se adapta a ella en sus juegos, bailando juntos e imaginando diálogos de personas que ven cuando se hallan en el andén de una estación ferroviaria.
Si bien es cierto que la ternura generada en el vínculo paterno-filial es lo que más se destaca del relato, el inconcebible guión de la realizadora impide que pueda existir una clara identificación con los personajes protagónicos. Menos aún es la intención de Regan de ofrecer un documento de realismo social ya que está lejos de lograrlo. Con todo, el factor positivo de Scrapper es la extraordinaria performance de Campbell quien caracteriza a la perfección el desparpajo, coraje, audacia e ingeniosidad de Georgie, al propio tiempo que íntimamente siente una profunda pena por la desaparición de su madre. Jorge Gutman
Una severa crítica al sistema educacional imperante en una escuela de Alemania es lo que ofrece el director Ilker Çatak en este magnífico film. En una satisfactoria combinación de la acertada dirección y del remarcable guión escrito por el realizador y Johannes Duncker se aprecia un impactante drama matizado de suspenso que ha sido muy bien acogido en oportunidad de su estreno mundial en el festival de Berlín del año en curso.
The Teachers Lounge
La historia presenta a Carla Novak (Leonie Benesch) que en su primer trabajo como docente imparte matemáticas y educación física a estudiantes que cursan el séptimo año de estudios. Con entusiasmo e idealismo la joven profesora se esmera en brindar la mejor educación a sus alumnos.
El factor que impulsa la acción es una serie de robos que han tenido lugar en la sala de profesores lo que motiva a que la directora del establecimiento escolar Bettina Bohm (Anne-Kathrin Gummich) junto con otros docentes comiencen a revisar los bolsos de los estudiantes; de inmediato acusan a Ali (Can Rodenbostel), un alumno de rostro moreno proveniente de una familia de inmigrantes de Turquía que a su vez sufre el bullying de sus compañeros. Sorprendida y frustrada por el procedimiento realizado Carla defiende a Ali y al propio tiempo tratando de investigar por su cuenta el problema sospecha que la ladrona es la señora Kuhn (Eva Löbau), una de las secretarias de la escuela; eso produce un gran revuelo, sobre todo en Oskar (Leonard Stettnisch), el hijo de Kuhn, uno de los alumnos más destacados del curso.
Como una bola de nieve que se va agrandando, la actitud de Carla motiva a que resulte marginalizada por sus colegas, reprendida por la directora Bohm sintiendo que su acusación daña la imagen de la institución, reciba la agresividad de algunos de sus alumnos liderados por Oskar, asi como el encono de ciertos padres; incluso lo que acontece alcanza difusión en el periódico de la escuela. A medida que el relato progresa la tensión va incrementándose hasta llegar a un desenlace convincente que resultaría indiscreto revelar.
En su cuarta película, el director acertadamente ilustra el ámbito escolar como un microcosmos de lo que acontece en el medio social donde los rumores y las noticias falsas pueden afectar la vida de personas inocentes que por empeñarse en la búsqueda de la verdad terminan destruidas.
A los méritos de la realización y de la riqueza del guión se añade el irreprochable elenco en el que los actores ofrecen completa autenticidad a los personajes que les ha tocado componer; entre los mismos, se distingue Benesch quien en el rol protagónico mantiene una postura tranquila y nada impetuosa para no afectar a sus alumnos, a pesar de la angustia que está viviendo por dentro. En los renglones técnicos se destaca la buena banda sonora de Marvin Miller, decididamente funcional al clima de inquietud e incertidumbre del relato.
La excelencia de este provocativo film sin duda será apreciada por los cinéfilos del TIFF.
Perfect Days (Japón)
El remarcable realizador, escritor y autor germano Wim Wenders efectúa un triunfal retorno después de cierto tiempo de ausencia con esta película minimalista que constituye una bella carta de amor a Japón. Después de su experiencia en ese país en la década del 80 con buenos documentales como lo fueron Tokyo-Ga (1985) y Notebook on Cities and Clothes (1989) ahora aborda un relato de ficción que transcurre en la capital de Japón.
Perfect Days
En su guión compartido con Takuma Takasaki, Wenders introduce a Hirayama (Koji Yakusho), un aposado hombre de mediana edad que vive solo en un pequeño departamento de la ciudad. De manera rutinaria, por las mañanas al despertarse se ocupa de poner su vivienda en orden y después de los aseos pertinentes se dirige en su miniván hacia su lugar de trabajo que consiste en la limpieza los baños públicos de un sector de Tokio en donde cuenta con la colaboración de su errático ayudante Takashi (Tokio Emoto). Todo hace presumir que él es un hombre feliz de la vida; así se lo ve disfrutando de la buena lectura, escuchando en casets temas musicales de Lou Reed, Van Morrison, entre otros, mientras conduce su vehículo, concurriendo a bares locales, tomando fotos en los parques y solazándose con algunas vistas de la arquitectónica urbe.
Aunque sin diálogos durante la primera de sus dos horas de metraje, la acertada forma en que Wenders expone a su personaje impide que el relato pueda aburrir. Posteriormente se escuchará la voz de Hirayama en sus encuentros con un hombre divorciado (Tomokazu Miura) y con la visita que recibe de su sobrina Niko (Arisa Nakano), en donde asomarán algunos indicios de su pasado y las razones para llevar ese distintivo estilo de vida.
Con una estupenda puesta escénica resulta sencillo empatizar con Hirayama quien completamente alejado del mundo tecnológico actual es un individuo que disfruta con las cosas simples de la vida. Contando con la extraordinaria actuación de Yakusho que merecidamente le valió el premio al mejor actor en el festival de Cannes, el director brinda un luminoso film silencioso, meditativo e impregnado de poesía y que dentro de su sencillez seduce al espectador.
La Chimera (Italia-Francia-Suiza)
La directora y guionista italiana Alice Rohrwacher, después de haber realizado cuatro notables filmes, Corpo Celeste (2011), Le Meraviglie (2014), Lazzaro Felice (2018) y Futura (2021), vuelve a ofrecer en La Chimera, otro trabajo que despierta interés mediante el distintivo estilo que suele emplear.
La acción transcurre en la década del 80 en la región de Toscana; allí regresa Arthur (Josh O’Connor), un antiguo arqueólogo inglés pero bien integrado a la cultura italiana quien recientemente ha salido de la cárcel y que ahora habita en un suburbio de Tuscia, en el mar Tirreno. Prontamente se relaciona con un grupo de compinches dedicados a profanar tumbas en busca de reliquias a fin de ser vendidas clandestinamente en el mercado de arte. En tal sentido Arthur, valiéndose de un palo bifurcado aplica su don especial que le permite detectar los sitios precisos para excavar las tumbas donde se hallan valiosos tesoros enterrados por la gente de la antigua civilización etrusca, antes de haber sido asimilada por la sociedad romana.
Alternando su actividad arqueológica con su vida personal, Arthur visita a Flora (Isabella Rossellini) que vive en una aristocrática villa y es la madre de Benjamina (Yle Vianello) ya fallecida por quien él sintió una gran pasión; con todo en la medida que él la ubica en sus sueños, esa ilusión aparentemente irrealizable aspira concretarla reuniéndose con ella espiritualmente. Entre tanto Arthur establecerá un vínculo sentimental con Italia (Carol Duarte), la empleada doméstica de Flora.
Resulta atractivo vislumbrar cómo Rohrwacher logra ensamblar las dos historias, donde los vestigios del pasado repercuten en el presente y lo terrenal se conjuga con lo sobrenatural, infundiendo a su relato un tono surrealista y onírico no exento de ternura.
La fotografía de Hélène Louvart captando las imágenes en 35 mm, Super 16 y 16 mm y con diversos encuadres de pantalla se asocia muy bien a los diferentes climas emocionales que trasunta el relato. A los méritos de la buena puesta escénica de Rohrwacher, la película se valoriza por su magnífico elenco en donde además del eficaz desempeño de O’Connor, Rossellini y especialmente de Duarte, en roles de apoyo salen airosos Vincenzo Nemolato, Guiliano Mantovani, Lou Roy Lecollinet, así como la hermana de la cineasta Alba Rohrwacher caracterizando un singular personaje.
Les Filles d’Olfa (Túnez-Francia-Arabia Saudita-Alemania)
Con buenos antecedentes en filmes documentales y de ficción, la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania adopta en esta oportunidad un singular híbrido mezclando ambos géneros. Su relato explora a Olfa Hamrouni, una mujer tunecina y madre de cuatro hijas, en donde dos de ellas, Ghofrane y Rahma, en ese entonces de 16 y 15 años respectivamente, desaparecieron.
Les Filles D’Olfa
La cámara de Ben Hania penetra en 2023 en la intimidad del hogar de Olfa a fin de reproducir la vida de esa familia. Para ello acude a actrices profesionales para personificar a Ghofrane (Ichraq Matar) y Rahma (Nour Karoui) y en ciertas instancias a Olfa (Hend Sabri) en tanto que Eya y Tayssir se representan a sí mismas.
A través de ese singular mecanismo, Olfa cuenta su vida detallando el trauma recibido por parte de su madre, su boda con un marido al que no quiso y que luego llegó a dejarlo para unirse a otro hombre y cómo su actitud ambigua adoptada para con sus hijas llegó a influir en sus vidas. Asimismo se reproduce la dinámica existente entre las cuatro hermanas donde no faltan momento de humor y alegría. En la reconstrucción efectuada puede contemplarse cómo en ciertas ocasiones las hijas son atacadas por su madre como así también los abusos sufridos por el amante de Olfa (Majd Mastoura).
Reflejando la condición de la mujer árabe dentro del patriarcado imperante, Ghofrane y Rhama desean emanciparse y para ello escapan del hogar para posteriormente adoptar una actitud radical; sin develar el desenlace se llega a saber qué es lo que aconteció con ellas, dónde se encuentran y en qué condiciones transcurren sus vidas.
Aunque no es la primera vez que el cine apela a un dramatismo ficcional en el marco de un documental, en esta ocasión la directora no logra plenamente ensamblar esta historia llegando a situaciones que en algunas instancias desconciertan y resultan contradictorias. No obstante lo apuntado, hay escenas que legítimamente conmueven y globalmente considerado, el film interesa en la compleja relación materno-filial ilustrada por la realizadora, como así también, por medio de extractos de archivos, permite imponerse de la reciente historia de Túnez con sus atentados terroristas y cómo eso ha afectado a la población.
Inside the Yellow Cocoon Shell (Vietnam-Singapur-Francia-España)
Premiada en Cannes con la Cámara de Oro, que se atribuye a la mejor ópera prima presentada en cualquiera de las secciones del festival, esta película del novel director vietnamita Pham Thien An constituye un justo reconocimiento por su notable calidad.
Inside the Yellow Cocoon Shell
El realizador que es a su vez el guionista y editor del film presenta a Thien (Le Phong Vu), un agnóstico editor de video que trabaja en Saigón sin que su vida resulte demasiado excitante. Un cambio inesperado se produce cuando se impone de la muerte de su cuñada Hanh en un accidente de motocicleta en el cual Dao (Nguyen Thinh), su hijito de cinco años, logró salvarse. En la medida que su hermano mayor Tam y padre del niño ha desaparecido desde largo tiempo, es Thien quien se encarga temporalmente de cuidar al pequeño, así como trasladar el cadáver de la occisa a la aldea donde vivió y a su vez tratar de localizar a Tam.
A lo largo del viaje va produciéndose una metamorfosis en Thien en la medida que su ambigüedad con respecto a la fe cede lugar a un profundo vuelco espiritual; en tal sentido la conversación que mantiene con su sobrino reflexionando sobre la vida y la muerte adquiere relevancia. Durante el trayecto mantiene contacto con un veterano de guerra de Vietnam, ahora ocupado de los sudarios funerarios, reviviendo el pasado del país así como se encuentra con Thao (Nguyen Thi Truc Quynh), una antigua novia que ahora es monja y enseña en una escuela católica.
Más allá de su trama, lo destacable es la manera impecable en que la puesta escénica de Pham apoyada por la excelente fotografía de Dinh Duy Hung permite que a través de extensos planos secuencia se obtengan valiosas imágenes que van surgiendo a lo largo del viaje desde la ciudad hacia el campo y que están al servicio de lo que se está narrando; así la flora y la fauna que rodean a los viajeros, el gorjeo de los pájaros, el sonido de las cascadas y en general la serenidad que ofrece el panorama, llegan a fascinar.
En esencia el joven cineasta ofrece un sublime film místico y profundamente espiritual que no obstante su lento ritmo colma las expectativas del cinéfilo exigente.
Nota: Las fotos han sido suministadas por el TIFF