Fil­mes Vis­tos en el TIFF 2023 (2)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Lim­bo (Aus­tra­lia)

Si aca­so hay una per­so­na cine­ma­to­grá­fi­ca­men­te com­ple­ta, ésa es Ivan Sen. El reco­no­ci­do y aplau­di­do rea­li­za­dor autóc­tono es ade­más el guio­nis­ta, fotó­gra­fo, músi­co y por aña­di­du­ra el edi­tor de este dra­ma. Como lo ha refle­ja­do en fil­mes pre­ce­den­tes, Sen logra expo­ner, la mane­ra en que la jus­ti­cia aus­tra­lia­na deja de actuar como tal cuan­do se tra­ta de la pobla­ción indígena.

Lim­bo

Ambien­ta­da en una zona desér­ti­ca del sur de Aus­tra­lia, el rela­to pre­sen­ta al detec­ti­ve Tra­vis Hur­ley (Simon Baker) quien ha sido comi­sio­na­do para que con­si­de­re si hay indi­cios que per­mi­tan reabrir el caso de Char­lot­te Hayes, una joven indí­ge­na que ha sido ase­si­na­da hace 20 años en el fic­ti­cio encla­ve mine­ro de Lim­bo; ese caso no resuel­to debi­do a la apa­tía poli­cial habría sido tra­ta­do con mayor inte­rés si una chi­ca blan­ca hubie­ra sido la víctima.

Allí lle­ga Tra­vis uti­li­zan­do como alo­ja­mien­to una pie­za del motel igual­men­te lla­ma­do Lim­bo y el lugar en don­de se alber­ga se ase­me­ja a una extra­ña caver­na, sin que se avis­te a otros pasa­je­ros ni tam­po­co a nadie encar­ga­do de la recep­ción. En su pri­me­ra noche y antes de comen­zar la tarea se inyec­ta una dosis de heroí­na aun­que su dro­ga­dic­ción no afec­ta­rá la rea­li­za­ción de su trabajo.

En su inves­ti­ga­ción el ins­pec­tor loca­li­za en pri­mer lugar a Char­lie (Rob Collins) y su dis­tan­cia­da her­ma­na Emma (Natasha Wan­ga­neen), ambos her­ma­nos de la difun­ta que en prin­ci­pio se mues­tran escép­ti­cos y poco dis­pues­tos a cola­bo­rar con nin­gún poli­cía blan­co. Asi­mis­mo en su tarea tam­bién entre­vis­ta a habi­tan­tes blan­cos del lugar don­de entre ellos se encuen­tra un dema­cra­do anciano (Nicho­las Hope) cuyo her­mano ya des­apa­re­ci­do cons­ti­tu­yó el prin­ci­pal sos­pe­cho­so del cri­men cometido.

En el tra­ta­mien­to del tema, que­da refle­ja­do el ais­la­mien­to exis­ten­te entre la comu­ni­dad abo­ri­gen y la pobla­ción blan­ca. Asi­mis­mo y fre­cuen­tan­do cada vez más a Emma y a sus hijas emer­ge un tierno víncu­lo a la vez que se refle­ja cómo la muer­te de Char­lot­te ha crea­do un pro­fun­do trau­ma tan­to en ella como en su her­mano. Al pro­pio tiem­po eso no exclu­ye impo­ner­se de los demo­nios inte­rio­res refle­ja­dos en Tra­vis, que de algún modo lo indu­je­ron a la drogadicción.

Aun­que el rit­mo del film no alcan­ce una com­ple­ta flui­dez la his­to­ria rela­ta­da por el direc­tor cala en el áni­mo del espec­ta­dor, per­mi­tién­do­le infe­rirr cómo las aris­tas racis­tas del pasa­do colo­nial del país aún per­sis­ten así como la exis­ten­cia de un sis­te­ma judi­cial des­igual para la comu­ni­dad indí­ge­na. Ade­más de la remar­ca­ble inter­pre­ta­ción brin­da­da por Baker y de Wan­ga­neen cabe des­ta­car la visual­men­te fas­ci­nan­te foto­gra­fía en blan­co y negro cap­tan­do en toda su dimen­sión el pano­ra­ma desértico.

Les Jours Heu­reux (Cana­dá)

Así como en el remar­ca­ble film Tar (2022) de Todd Field se asis­te a la his­to­ria de una con­sa­gra­da com­po­si­to­ra y direc­to­ra musi­cal, en este caso en su ter­cer lar­go­me­tra­je la direc­to­ra Chloé Robi­chaud abor­da un tema que en prin­ci­pio pare­ce ase­me­jar­se pero su enfo­que es sus­tan­cial­men­te diferente.

Les Jours Heureux

En un guión que le per­te­ne­ce la rea­li­za­do­ra cen­tra su aten­ción en Emma (Sophie Des­ma­rais) una apa­sio­na­da y ambi­cio­sa direc­to­ra musi­cal tra­tan­do de encon­trar un rum­bo defi­ni­ti­vo en su carre­ra en tan­to que hay fac­to­res que le impi­den lograr ple­na satis­fac­ción en su vida.

Uno de las difi­cul­ta­des que enfren­ta Emma es la rela­ción con su padre Patrick (Syl­vain Mar­cel). Sien­do su agen­te artís­ti­co, con­tro­la en dema­sía su actua­ción musi­cal has­ta el pun­to en que su exi­gen­cia adquie­re un tono abu­si­vo; así en los ensa­yos de sus con­cier­tos siem­pre tie­ne algo que obje­tar­le, ya sea por­que no brin­da dema­sia­da emo­ción a las pie­zas que diri­ge o bien por­que no impri­me la vita­li­dad nece­sa­ria reque­ri­da en las obras de cier­tos auto­res difí­ci­les como lo es la músi­ca de Arnold Shöenberg.

El otro ele­men­to que a ella le preo­cu­pa es su víncu­lo con Naë­lle (Nour Belkhi­ria), una mujer mono­pa­ren­tal de un niño de 5 años y que a la vez es vio­lon­che­lis­ta de la orques­ta.. Si bien, ambas están liga­das por un gran amor, Naë­lle no está del todo con­ven­ci­da de lle­var a cabo una vida jun­to a Emma.

Cuan­do se le pre­sen­ta la posi­bi­li­dad de lle­gar a ser direc­to­ra de una pres­ti­gio­sa orques­ta, es el momen­to en que Emma debe resol­ver si seguir tenien­do como agen­te a su padre y a la vez tomar una deci­sión con rela­ción a su vida sentimental.

El com­ple­jo dra­ma está muy bien abor­da­do por Robi­chaud y sin duda uno de los fac­to­res que gra­vi­tan exi­to­sa­men­te es la nota­ble com­pli­ci­dad que exis­te entre ella y Des­ma­rais, habien­do jun­tas tra­ba­ja­do ante­rior­men­te como rea­li­za­do­ra y actriz res­pec­ti­va­men­te (Sarah Pre­fers to Run, en 2013). Es así que la come­dian­te trans­mi­te mag­ní­fi­ca­men­te la varia­da gama emo­cio­nal que atra­vie­sa su per­so­na­je fren­te a los obs­tácu­los y desa­fíos enfrentados.

Ade­más de la sóli­da actua­ción del elen­co, es impor­tan­te des­ta­car el gran apor­te brin­da­do por el extra­or­di­na­rio maes­tro Yan­nick Nézet-Séguin quien ha actua­do como con­se­je­ro artís­ti­co a la vez que con­sul­tor musi­cal de este pro­yec­to. Si bien en la fic­ción es el per­so­na­je de Des­ma­rais que diri­ge la orques­ta, en reali­dad ha sido Séguin el direc­tor musi­cal logran­do otro triun­fo nota­ble de la Orches­tre Métro­po­li­tain y a la vez favo­re­ci­do por la vivaz foto­gra­fía de Ariel Méthot cap­tan­do a los exce­len­te músi­cos que inte­gran la OM.

I Don’t Know Who You Are (Cana­dá)

Nada resul­ta más gra­to para un crí­ti­co de cine que des­cu­brir un sober­bio film como es el caso del aquí comen­ta­do, que inte­gra la sec­ción Dis­co­very del TIFF cuyo pro­pó­si­to es resal­tar tra­ba­jos de nue­vos rea­li­za­do­res. Es así que el novel direc­tor M.H. Murray demues­tra una nota­ble madu­rez expo­nien­do las vici­si­tu­des de un hom­bre común fren­te a un ate­rra­dor acontecimiento..

I Don’t Know Who You Are

El impe­ca­ble guión deL actor Mark Clen­non com­par­ti­do con Vic­to­ria Long y Murray cen­tra su aten­ción en Ben­ja­min (Clen­non), un can­tan­te y músi­co gay de Toron­to que actual­men­te está salien­do con Mal­colm (Anthony Diaz). Cuan­do el vier­nes des­pués de haber asis­ti­do a una fies­ta sale a la calle embria­ga­do y marea­do, un des­co­no­ci­do (Michael Hogan) lo abor­da en la oscu­ri­dad de la noche, sal­va­je­men­te lo gol­pea y ter­mi­na vio­lán­do­lo. Temien­do las con­se­cuen­cias de dicho asal­to, al día siguien­te su ami­ga Ariel (Nat Manuel) lo some­te a un rápi­do test san­guí­neo (un pin­cha­zo en uno de sus dedos) demos­tran­do que en prin­ci­pio el resul­ta­do es nega­ti­vo. Con todo y asis­ti­do por una doc­to­ra local para evi­tar que pudie­se even­tual­men­te con­traer HIV, ella le pres­cri­be unas pas­ti­llas que debe­rá inge­rir por un cier­to tiem­po pero advir­tién­do­le que las pri­me­ras dosis deben ser toma­das en un lap­so no mayor a las 48 horas del gra­ve incidente,

Cuan­do lle­ga a la far­ma­cia con la pres­crip­ción, el far­ma­céu­ti­co (Chris Wong) le hace saber que el cos­to de las cáp­su­las no está cubier­to por el segu­ro de salud pro­vin­cial. Ben­ja­min debe sufra­gar 950 dóla­res de su pro­pio bol­si­llo; eso impi­de a Ben­ja­min obte­ner el medi­ca­men­to por estar esca­so de dine­ro. Es así que fren­te a esa situa­ción la deses­pe­ra­ción hace pre­sa de él en la medi­da que debe luchar con­tra el tiem­po que trans­cu­rre para inge­rir el reme­dio antes que fina­li­ce el día domingo.

Si en prin­ci­pio el rela­to cla­ra­men­te demues­tra cuan difí­cil resul­ta supe­rar una situa­ción como la des­crip­ta para quien no dis­po­ne de los medios sufi­cien­tes para afron­tar un pro­ble­ma de salud, al pro­pio tiem­po aquí se exal­ta el gra­do de soli­da­ri­dad exis­ten­te entre los cono­ci­dos de Ben­ja­min, dis­pues­tos a pro­veer­le par­te del dine­ro que necesita.

Con una extra­or­di­na­ria inter­pre­ta­ción de Clen­non, quien en su debut acto­ral por­ta sobre sus hom­bros el exi­gen­te peso de un hom­bre deses­pe­ra­do, Murray logra con su ópe­ra pri­ma un film de hon­do con­te­ni­do humano y sin duda una una de las mejo­res pelí­cu­las cana­dien­ses del año en curso.

Nota: Las fotos han sido sumi­nis­tra­das por el TIFF