SHORTCOMINGS. Estados Unidos, 2023. Un film de Randall Park. 92 minutos
Esta ópera prima de Randall Park está basada en la homónima novela gráfica escrita en 2007 por Adrian Tomine quien a su vez tuvo a su cargo la adaptación cinematográfica.
Sherry Cola y Justin H. Min
La historia que transcurre en Berkeley presenta a Ben (Justin H. Min) un presumido joven americano de origen japonés que convive con su amiga Miko (Ally Maki) de igual procedencia. Su personalidad que se asemeja a la de un misántropo no resulta muy agradable; habiendo dejado sus estudios en la escuela de cine sigue siendo un aspirante a cineasta en tanto que maneja un viejo cine que ofrece películas de repertorio y a su vez es un gran admirador de notables realizadores como Truffaut y Rohmer entre otros.
Residiendo en el confortable departamento de Miko, la relación sentimental que Ben ha mantenido con ella por varios años se encuentra resentida debido a diferencias de criterios que se han ido sustentando a través del tiempo; eso en gran parte es debido a que Ben no está muy seguro de su identidad asiático-americana y además porque Miko sospecha cuando lo descubre viendo en el ordenador a rubias mujeres blancas actuando pornográficamente. Cansada un poco de él, Miko decide partir por tres meses a New York para hacer una pasantía.
Ya sin su compañera, Ben encuentra respaldo y apoyo en su amiga Alice (Sherry Cola), también de origen asiático, quien como lesbiana oculta a su familia su orientación sexual. Al propio tiempo en su obsesión por las mujeres no asiáticas, Ben flirtea con la nueva empleada de la sala de cine (Tavi Gevinson) y asimismo mantiene un breve vínculo con una chica bisexual (Debby Ryan). Cuando Alice se muda a New York y él queda desempleado por haber cerrado definitivamente la sala de cine, para no encontrarse solo también se dirige a la gran ciudad; allí se aloja en el departamento que Alice ocupa con su nueva amiga Meredith (Sonoya Mizuno) y al propio tiempo trata de reconciliarse con Miko.
Estructurado en varios breves segmentos, el film aborda variados temas, como los de género sexual, identidad racial y el de la comunicación humana, que resultan familiares sin agregar algo que realmente lo distinga. A su favor, la película cuenta con un buen elenco que transmite autenticidad en la composición de sus respectivos personajes; en tal sentido es encomiable la labor de Min quien como protagonista refleja la naturaleza de un individuo antisocial y contradictorio que a través de las experiencias vividas es posible que comience a madurar.
Aunqiue sin indagar demasiado en las vicisitudes de la comunidad asiática radicada en Estados Unidos, Shortcomings es una comedia correctamente realizada y aceptablemente entretenida. Jorge Gutman
LEPARFUMVERT. Francia-Bélgica, 2022. Un film escrito y dirigido por Nicolas Parisier. 100 minutos
Aunque estrenado en la Quincena de Cineastas de Cannes 2022, Le Parfum Vert no reúne la suficiente calidad que se aguarda de un film invitado en la muestra paralela del prestigioso festival. Si bien el realizador Nicolas Parisier se distinguió con sus dos previos trabajos (Le grand jeu y Alice et le Maire), su tercer film carece de ingenio debido a su inverosímil guión.
La trama comienza en el prestigioso teatro estatal La Comedie Française de París donde antes de que se inicie la función teatral se aprecia que una misteriosa dama (Lucie Gallo) detrás del escenario realiza una maniobra que no se determina claramente en qué consiste. A los pocos minutos, en medio de la representación de la obra Ivanov de Chejov, Vlad (Pascal Rénéric), uno de sus intérpretes, se desvanece en escena y antes de morir por haber sido envenenado le susurra al oído de Martin Rémi (Vincent Lacoste), otro de los actores que está a su lado, las palabras “He sido asesinado…El perfume verde”. Curiosamente, cuando Martin sale a la calle es secuestrado por varios individuos que lo conducen a una suntuosa mansión y se enfrenta con Hartz (Rüdiger Vogler), un hombre maduro que forma parte de la misteriosa organización internacional Parfum Vert; la misma tiene como propósito sembrar la confusión global mediante campañas de desinformación a través del mundo. Sorprendentemente después de despertar por haber sido anestesiado Martin queda liberado.
Sandrine Kiberlain y Vincent Lacoste
Hasta aquí no queda claro el motivo del secuestro pero lo cierto es que Martin comprueba que es objeto de la persecución tanto de miembros de la organización mencionada como asimismo de la policía que sospecha que él fue el causante de la muerte de Vlad. En consecuencia, el inocente hombre decide investigar qué es lo que hay por detrás de lo que le está ocurriendo y dilucidar quén cometió el crimen. Por imperio de las circunstancias al visitar una librería conoce a Claire Mayer (Sandrine Kiberlain), una autora de ilustraciones gráficas que allí trabaja, que decide ayudarlo en su tarea detectivesca. Demás está decir que resulta completamente inexplicable admitir que ella deje su trabajo para embarcarse con un desconocido en una arriesgada aventura pero así lo quiere el guión.
Como consecuencia de lo que precede ambos viajan de París a Bruselas y posteriormente a Budapest donde cuentan con la ayuda de Louise (Léonie Simaga) quien es una agente que tiene como misión ubicar a la peligrosa organización. La historia alcanza su climax durante la representación de una obra de Pierre Corneille que tiene lugar en un teatro de la capital húngara.
Lo que se aprecia son escenas que sin explicación lógica tratan de crear un suspenso que en última instancia no llega a concretarse. Además el realizador añade a esta historia la nota romántica donde a través de confidencias mutuas Martin y Claire llegan a sentirse atraídos; eso es otro elemento que lamentablemente contribuye a trivializar el relato.
Aunque convencionalmente dirigida, Parisier no logra un thriller plausible. El elemento rescatable es la buena actuación de Kiberlain y Lacoste pero ellos no pueden eludir las situaciones inconcebibles a las que están sometidos por el endeble libreto del realizador. Jorge Gutman
LESHOMMESDEMAMÈRE. Canadá, 2023. Un film de Anik Jean. 122 minutos
En su debut como realizadora Anik Jean considera la manera en que la muerte de un ser querido puede afectar y a la vez modificar la vida del familiar que le sobrevive. Animada de buenas intenciones la realizadora trata de volcar su sensibilidad en este melodrama en la medida que ella vivió en carne propia la no muy lejana desaparición de su padre. Para ello contó con el libreto de su amiga Maryse Latendresse quien a su vez volcó su propia experiencia al haberse inspirado en los amores vividos por su propia madre.
Léane Labrèche-Dor
La historia relata el devenir de Elsie (Léane Labrèche-Dor) una apasionada fotógrafa de poco más de treinta años que trabaja como mesera en un bar de Montreal. Acaba de perder a su madre Anne (Anne-Marie Cadieux), enferma de cáncer a quien acompañó y trató de confortar en la última etapa de su existencia; ella queda sorprendida cuando el notario (Louis-George Girard) le lee el testamento donde Anne pide a su hija que con las cenizas de su cremación, ella ubique a los cinco ex maridos que en diferentes etapas compartieron su vida; el propósito es el de acompañar a cada uno a desparramar las cenizas ‑previamente divididas en separadas urnas- en los lugares que les resulte más conveniente.
Profundamente dolorida por la desaparición de su progenitora que fue una actriz de teatro, ella cumple con su voluntad y es así que ubicará a Neal (Colm Fiore), J.A. (Marc Messier), Yves (Benoît Gouin) y Paul (Patrick Huard) quien ha sido su padre biolóigico al que no vio desde largo tiempo por haber dejado el hogar..El quinto ex cónyuge es Robert, pero para gran sorpresa de Elsie, su hijo Gaby (Jean-Simon Leduc) le comunica que falleció.
La premisa del guión reside en destacar cómo Elsie va conociendo detalles desconocidos de su madre y de qué manera el contacto de los hombres señalados ha servido para que ella recobre una identidad que había perdido. Si bien tanto Jean como Latendresse tratan de insuflar legítima emoción en la narración efectuada, hay algunos aspectos que resultan forzados; es así que la relación romántica de Elsie con Gabi mantenida en el pasado y renacida después de 10 años de ausencia dista de cobrar credibilidad; menos aún es que sin un apropiado desarrollo dramático, el fuerte resentimiento de ella hacia su padre pueda repentinamente transformarse en un profundo amor paterno-filial.
No obstante las objeciones señaladas, los momentos más emotivos del film se encuentran en la comunicación de Elsie con Neal recordando las actuaciones que su madre tuvo con él en el festival de Stratford como así también cuando en su niñez el actor le regaló su primera cámara fotográfica. Igualmente convincente resulta el contacto de ella con J.A, que a pesar de su demencia mental le demuestra su cariño y afecto y le transmite el placer que sintió al haber compartido con Anne la música de óperas.
En su primer trabajo, la novel realizadora ofrece un relato honesto que llega a interesar fundamentalmente por la excelencia de su elenco donde además de Labrèche-Dor interpretando irreprochablemente el rol central, igualmente trasuntan humanidad la prestación de los actores caracterizando las diferentes personalidades de los esposos de Anna. En loss factores técnicos de producción se distinguen la buena fotografía de Steve Asselin y la acertada música seleccionada por Jean. Jorge Gutman
OPPENHEIMER. Estados Unidos-Gran Bretaña, 2023. Un film de Christopher Nolan. 180 minutos
El versátil e intelectual realizador Christopher Nolan aborda en su duodécimo film la figura del renombrado físico judío estadounidense Julius Robert Oppenheimer (1904 – 1967) a través de cuatro décadas de su vida mediante un drama histórico y político a la vez.
Cillian Murphy
Como es su costumbre Nolan vuelve a desafiar al espectador a través de una narrativa no cronológica aunque su contenido resulta fácil de ensamblar.
Basado en el libro American Prometheus. The Triumph and Tragedy of J. Robert Oppenheimer escrito por Kai Bird y Martin J. Sherwin, el guión del realizador reseña la vida estudiantil de Oppenheimer (Cillian Murphy), los estudios de ciencia realizados en Harvard y de posgrado en Europa para posteriormente destacarse por sus trabajos efectuados en la Universidad de Berkeley, resaltando su presencia de remarcable físico.
Como firme creyente de que es necesario demostrar la superioridad de su país frente al cruel enemigo nazi durante la Segunda Guerra, es encomendado por el general Leslie R. Groves (Matt Damon) para liderar el Proyecto Manhattan que conducirá a producir la primera arma atómica. Trabajando durante 4 años con un equipo integrado por remarcables científicos en un laboratorio secreto instalado en Los Álamos, zona desértica de New Mexico, el proyecto cobra realidad con el exitoso ensayo nuclear ‑denominado “Trinity” por su autor- efectuado el 16 de julio de 1945. Es así que el nombre de Oppenheimer queda registrado en los distintos medios de difusión y aclamado por el público de Estados Unidos como indiscutible héroe nacional y “el padre de la bomba atómica”.
A pesar de haber finalizado la guerra en mayo de 1945 Oppenheimer insta a que esa bomba sea utilizada en Japón ‑aliada de Alemania pero que aún no se había rendido- supuestamente para “salvar vidas”. Con buen criterio el detonante que tuvo lugar al mes siguiente en Hiroshima y Nagasaki no es mostrado por Nolan aunque es bien sabido las miles de víctimas inocentes resultantes de ese atroz bombardeo.
Simultáneamente se asiste a aspectos personales del físico; es así que como hombre de izquierda durante su juventud simpatizó con el partido comunista de su país sin haberse aliado, como así también mediante contribuciones apoyó a los republicanos durante la Guerra Civil de España. Sentimentalmente estuvo ligado con la activista política Jean Tatlock (Florence Pugh) no obstante de haber contraído enlace con Kitty (Emily Blunt) y llegando a tener dos hijos; aunque como apasionado científico estuvo principalmente aferrado a lo suyo, su frustrada mujer lo apoyó en los momentos más decisivos.
Desde el punto de visto caracterológico, el realizador efectúa un magnífico estudio de su personalidad mostrándolo como un hombre dificultoso, no muy simpático, mujeriego y dueño de un exacerbado ego, a la vez que exterioriza su sentimiento de pena frente a la sangre derramada en Japón cuando el presidente Truman (Gary Oldman) lo felicita por el exitoso bombardeo.
Cuando comienza la guerra fría entre Estados Unidos y Rusia, él se opone firmemente a utilizar la bomba de hidrógeno como mecanismo de defensa y amenaza para su país dado que puede causar la destrucción del mundo. Su integridad y lealtad a la patria comienza a ser cuestionada y es así que atravesará un período sombrío en plena época del macartismo,. Habiendo sido asesor de la Comisión de Energía Atómica (AEC) de Estados Unidos bregando por el freno de la carrera armamentista, queda separado de su cargo por su presidente Lewis Strauss (Robert Downey Jr) como consecuencia de la secreta audiencia de seguridad realizada por el Congreso donde aparece como acusado y sospechoso de estar vinculado directa o indirectamente con el comunismo.
Realizada de manera clásica, en esta ambiciosa producción Nolan no escatima largos diálogos durante la preparación de la bomba atómica; si las escenas de las discusiones científicas intercambiadas entre Oppenheimer y su equipo pueden resultar de interés para quienes están interiorizados en el tema de la física cuántica, el gran público no alcanza a comprenderlas en su debida dimensión, resultando a la postre abrumadoras. Esa observación no excluye algunos excepcionales momentos del film nutridos de remarcable belleza visual; eso se aprecia fundamentalmente en la magistral imagen captada de la gigantesca explosión producida en el ensayo nuclear; en tal sentido la fotografía de Hoyle van Hoytema es nada menos que excepcional.
Las interpretaciones constituyen otro elemento vital que contribuye a valorizar la encomiable labor de Nolan. En ese aspecto Murphy, prácticamente omnipresente a lo largo del relato, se ha posesionado por completo del personaje central logrando máxima autenticidad a través de los diferentes matices que van reflejando su personalidad a través del tiempo. A su lado Downey Jr, en el mejor rol de su carrera, transmite magníficamente la animosidad de Lewis Strauss hacia Oppenheimer quien por ambiciones políticas destruye su imagen a través de las declaraciones efectuadas durante la audiencia. Además de las irreprochables intervenciones de Damon, Blunt y Pugh, entre otros integrantes del elenco se destacan Tom Conti como el gran Albert Einstein, Kenneth Branagh dando vida a Niels Bohr ‑héroe y mentor de Oppenheimer‑, Casey Affleck animando a un oficial militar de inteligencia, Jason Clarke como el abogado acusador del enjuiciado, Rami Malek, Benny Safdie, Josh Hartnett y Matthew Modine.
Dada su estructura, Nolan permite que el film adquiera un fluido ritmo gracias al montaje de Jennifer Lame. Finalmente la música de Ludwig Göransson, constituye un arma de doble filo; si bien por una parte permite contrastar el épico sonido con el silencio a fin de suscitar emoción, en algunas instancias la banda sonora impide seguir los diálogos.
En esencia, el director ha logrado un muy buen film rindiendo tributo al legado de un trágico héroe con un claro mensaje que bien puede tenerse en cuenta hoy día dada la dramática situación que se vive en el mundo donde la amenaza de un ataque nuclear no debe ser desestimada. Jorge Gutman
BARBIE. Estados Unidos, 2023. Un film de Greta Gerwig. 114 minutos
En 1959 nadie estaba en condición de imaginar que la muñeca Barbie creada por Ruth Handler y comercializada por la empresa americana de juguetes Mattel, causaría una sensación mundial. Es así que 64 años después, la famosísima adolescente de cabellera rubia adquiere vida en la pantalla, generando otro rotundo éxito mundial desde su estreno acontecido la semana pasada.
En Barbie la realizadora Greta Gerwig, conocida por Lady Bird (2017) y Little Women (2019), sigue con su impronta de no claudicar y defender a rajatablas los derechos de la mujer. Ahora bien, para abordar la icónica muñeca se basó en un guión preparado conjuntamente con Noah Baumbach que adopta el carácter de comedia de fantasía integrada de números musicales.
Ryan Gosling y Margot Robbie
En el prólogo de esta historia una narradora (Helen Mirren) explica cómo las niñitas que solían jugar con sus muñequitas quedaron deslumbradas con la aparición de Barbie. De inmediata la acción se traslada al utópico mundo de Barbieland donde la juvenil muñeca Barbie (Margot Robbie) no oculta su felicidad en el medio en que se halla; allí está rodeada de las otras Barbies que incluyen a la presidenta (Issa Rae), la física (Emma Mackey), la doctora (Hari Nef), la abogada (Sharon Rooney), la sirena (Dua Lipa) como asimismo la que es miembro de la Corte Suprema (Ana Cruz Kayne). En ese edén femenino son las mujeres que toman las decisiones en tanto que los hombres ocupan un rol secundario: entre ellos se encuentra Ken (Ryan Gosling) quien está fuertemente atraído por Barbie, su compinche Allan (Michael Cera) y varios otros Ken (Scott Evans, Simu Liu, John Cena, Ben Adir).
Todo marcha sobre rieles para la escultural y hermosa Barbie cuando un buen día al despertar le acecha la idea de la muerte, además comprueba que tiene sus pies planos y que su cuerpo manifiesta problemas de celulitis. Es por ello que sus compañeras le recomiendan recurrir a la rara consejera Barbie (Kate McKinnon); esta mujer después de diagnosticarla, le aconseja viajar al mundo real y ubicar a la persona que le ha lanzado esa suerte de pensamiento sombrío a fin de que resuelva su problema. De allí en más valiéndose de su coche como medio de transporte Barbie deja su paraíso fantástico para ir a la ciudad de Los Ángeles pero antes de llegar a destino descubre que su admirador Ken se ha infiltrado en el vehículo a fin de acompañarla en su misión.
Grande es la sorpresa de Barbie al comprobar que en el mundo real impera una sociedad eminentemente patriarcal donde las mujeres son dejadas de lado, contrastando por completo con su vivencia en Barbieland. Durante su permanencia Barbie saldrá al cruce de la enojada y crítica adolescente Sasha (Ariana Greenblatt) quien es la que le causó su inquietud, donde está acompañada por su madre Gloria (América Ferrera) quien ofrece un pronunciado monólogo feminista; asimismo se producirá el encuentro de Barbie con su veterana creadora Ruth Handler (Rhea Perlman).
Aunque en su segunda mitad no todo es completamente coherente, como el caso de la injertada presencia de ejecutivos de la empresa Mattel liderados por su director (Will Ferrell), el film es meritorio por varias razones. En primer lugar es importante destacar su notable elenco en el que por la importancia de sus roles brillan Robbie quien lleva el peso de la película como la ideal muñeca rosada y sobre todo Gosling cuya insuperable actuación cobra relieve en gran parte del relato transmitiendo excelentemente la fragilidad de su personaje. A eso se agrega el regalo a la vista configurado por el magnífico diseño artístico de Sara Greenwood, el excepcional vestuario concebido por Jacqueline Durran y la impecable fotografía de Rodrigo Prieto.
En conclusión, habiendo adoptado un camino audaz en la concepción del mítico personaje la realizadora ofrece un claro mensaje feminista a través de una comedia provista de encanto, frescura, desenfado y comicidad que deja una sensación agradable al finalizar su proyección. Jorge Gutman