Can­tan­do en París con Renée Fleming

CITIES THAT SINGPARIS

No sola­men­te los aman­tes de la ópe­ra sino el públi­co en gene­ral que­da­rán encan­ta­dos con este docu­men­tal de Fran­cia diri­gi­do por Fra­nçois-René Mar­tin en el que se resal­ta la figu­ra de la céle­bre soprano Renée Fleming.

Renée Fle­ming

En este espe­cial even­to fil­ma­do en IMAX se tie­ne oca­sión de pre­sen­ciar a la gran diva actuan­do en el esce­na­rio del his­tó­ri­co Théâ­tre Du Cha­te­let de París en don­de tam­bién par­ti­ci­pan el remar­ca­ble tenor pola­co Piotr Bec­za­la, así como el barí­tono fran­cés Ale­xan­dre Duha­mel y la soprano fran­ce­sa Axe­lle Fanyo.

Ale­xan­dre Duha­mel, ‚Renée Fle­ming, Piotr Bec­za­la y Axe­lle Fanjo

Entre los núme­ros musi­ca­les inclui­dos se encuen­tran popu­la­res arias como el Brin­di­si de La Tra­via­ta, Bar­ca­ro­la de Los Cuen­tos de Hoff­mann, el melo­dio­so dúo En el Tem­plo Sagra­do de la ópe­ra El Pes­ca­dor de Per­las de Bizet, así como el famo­so Can Can de Offen­bach. Igual­men­te se verá a la diva acom­pa­ña­da del pia­nis­ta Tan­guy de Villien­court ento­nan­do obras de músi­ca de cáma­ra de Fau­ré, Deli­bes y del com­po­si­tor fran­cés de ori­gen vene­zo­lano Rey­nal­do Hahn.

Con el buen libre­to de James Inver­ne, el docu­men­tal ade­más de la músi­ca exhi­be a Fle­ming reco­rrien­do dife­ren­tes sitios de la ciu­dad don­de se apre­cia las dife­ren­tes mani­fes­ta­cio­nes cul­tu­ra­les, ya sea en los cen­tros de arte, moda, gas­tro­no­mía y en otros aspec­tos que con­sa­gran a París como una de las urbes más impor­tan­tes del mundo.

Renée Fleming’s Cities That Sing: París será exhi­bi­do en las salas de Cine­plex el 26 de agos­to de 2023. 

Bella His­to­ria de Amor

LA MEMO­RIA INFI­NI­TA. Chi­le, 2023. Un docu­men­tal escri­to y diri­gi­do por Mai­te Alber­di. 85 minutos

Des­pués de que El Agen­te Topo (2020) fue­se nomi­na­do para el Oscar y haber reci­bi­do nume­ro­sos pre­mios la docu­men­ta­lis­ta Mai­te Alber­di retor­na con La Memo­ria Infi­ni­ta. Habien­do obte­ni­do en el fes­ti­val de Sun­dan­ce de este año el Gran Pre­mio del Jura­do en la com­pe­ten­cia de cine docu­men­tal, sien­do pos­te­rior­men­te acla­ma­do en el fes­ti­val de Ber­lín y calu­ro­sa­men­te reci­bi­do en Hot Docs de Toron­to, la rea­li­za­do­ra rati­fi­ca nue­va­men­te su con­di­ción de remar­ca­ble cineasta.

Augus­to Gón­go­ra y Pau­li­na Urrutia

Sin cau­sar intru­sión y con suma deli­ca­de­za Alber­di per­mi­te que los pro­ta­go­nis­tas del docu­men­tal sean sus efec­ti­vos narra­do­res. Él es Augus­to Gón­go­ra, quien ha sido un talen­to­so perio­dis­ta polí­ti­co y noto­rio crí­ti­co de la dic­ta­du­ra de Pino­chet, pade­ce de Alzhei­mer des­de que los pri­me­ros sín­to­mas se hicie­ron evi­den­tes en 2014. Ella es Pau­li­na Urru­tia, la actriz y ex minis­tra del Con­se­jo Nacio­nal de Cul­tu­ra y las Artes duran­te el pri­mer perío­do de la pre­si­den­ta Miche­lle Bache­let. Des­de hace 20 años ambos están ínti­ma­men­te uni­dos y for­mal­men­te casa­dos dos años des­pués del diag­nós­ti­co de Góngora.

En su docu­men­tal con­si­de­ra el dolo­ro­so tema del Alzhei­mer y aun­que abor­da­do por el cine en varias opor­tu­ni­da­des, el film se dis­tin­gue por ilus­trar con inmen­sa ter­nu­ra la vida de un muy cono­ci­do matri­mo­nio de Chi­le cuan­do uno de sus inte­gran­tes está afec­ta­do por este tras­torno cere­bral que len­ta­men­te des­tru­ye la memoria.

La pelí­cu­la enfo­ca a la pare­ja en el momen­to actual (cuan­do tuvo lugar su fil­ma­ción) y el pasa­do. En el pre­sen­te se asis­te a la entra­ña­ble mane­ra en que Urru­tia tra­ta a su mari­do, des­de que lo des­pier­ta por la maña­na, afei­tán­do­lo, pasean­do por el par­que, leyén­do­le libros, jun­tos obser­van­do repre­sen­ta­cio­nes de tea­tro, prac­ti­can­do tera­pia físi­ca, así como otras acti­vi­da­des coti­dia­nas a fin de que no se sien­ta enclaus­tra­do. Eso no evi­ta que en cier­tos momen­tos él pue­da lle­gar a des­co­no­cer­la para lue­go reco­brar la luci­dez, como sue­le ocu­rrir con esta cruel enfer­me­dad don­de hay días mejo­res que otros.

Alber­di se vale de las fil­ma­cio­nes case­ras rea­li­za­das por Urru­tia y Gón­go­ra, así como de impor­tan­te mate­rial per­so­nal de la pare­ja y de archi­vo pro­ve­nien­te, entre otras fuen­tes, de la Tele­vi­sión Nacio­nal de Chi­le, en don­de se docu­men­ta los tra­ba­jos de ambos en sus años jóve­nes, como asi­mis­mo la esce­na del gol­pe de esta­do de 1973. Entre varios aspec­tos apre­cia­dos se encuen­tran extrac­tos de las emi­sio­nes clan­des­ti­nas de Gón­go­ra tra­tan­do de con­cien­ti­zar a su pue­blo de los crí­me­nes de la dic­ta­du­ra y la emo­ción que lo embar­ga con la caí­da de Pino­chet; en otras de las esce­nas se ilus­tra las dis­cu­sio­nes man­te­ni­das con el emble­má­ti­co direc­tor chi­leno Raúl Ruiz y asi­mis­mo se pro­yec­ta una esce­na de su pelí­cu­la “La Rec­ta Provincia”.

Cier­ta­men­te el docu­men­tal resul­ta duro de apre­ciar si se tie­ne en cuen­ta cómo una per­so­na que demos­tró inusi­ta­da vita­li­dad, ener­gía y deter­mi­na­ción en su vida pro­fe­sio­nal es aho­ra trai­cio­na­da por la per­di­da de su memo­ria; es impac­tan­te la secuen­cia en que Gón­go­ra lle­ga a llo­rar por temor a que pue­dan des­apa­re­cer los nume­ro­sos libros que su biblio­te­ca alber­ga. Pero Alber­di asi­mis­mo refle­ja la visión posi­ti­va de una gran mujer que sin­tien­do un amor incon­men­su­ra­ble por su espo­so tra­ta de que su vida resul­te lo más lle­va­de­ra posi­ble fren­te a su enfer­me­dad irre­mi­si­ble y progresiva.

Agra­cia­do por la exce­len­te direc­ción de Alber­di el docu­men­tal adquie­ra com­ple­ta flui­dez por la mag­ní­fi­ca edi­ción rea­li­za­da por Caro­li­na Siraq­yan. Que­da como resul­ta­do un dra­má­ti­co film enmar­ca­do en una bella y con­mo­ve­do­ra his­to­ria de amor.
Jor­ge Gutman

Las Face­tas del Amor

PAS­SA­GES. Fran­cia-Ale­ma­nia, 2023. Un film de Ira Sachs. 90 minutos

Las curio­sas face­tas que pue­de adqui­rir el amor adquie­ren reso­nan­cia en Pas­sa­ges, una pelí­cu­la con indi­cios de melo­dra­ma diri­gi­da por el cineas­ta ame­ri­cano Ira Sachs. Aun­que la bise­xua­li­dad es un tema que el cine ya con­si­de­ró en nume­ro­sas oca­sio­nes, lo que aquí lo dis­tin­gue es el víncu­lo espe­cial que exis­te entre el pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria y los seres que le rodean.

This ima­ge relea­sed by Mubi shows Franz Rogows­ki in a sce­ne from “Pas­sa­ges.” (Mubi via AP)

El prin­ci­pal per­so­na­je es Tomas (Franz Rogows­ki), un direc­tor de cine ale­mán que en París está rodan­do la pelí­cu­la Pas­sa­ges y en un bre­ve bro­cha­zo se apre­cia su tra­to auto­ri­ta­rio y nada gen­til dan­do indi­ca­cio­nes a los extras del elen­co. Cele­bran­do la fina­li­za­ción del film él acu­de a una fies­ta con su mari­do Mar­tin (Ben Whishaw), un dise­ña­dor grá­fi­co bri­tá­ni­co; cómo éste no tie­ne deseos de bai­lar, Tomas se las inge­nia para hacer­lo con Agathe (Adè­le Exar­cho­pou­los), una maes­tra de escue­la ele­men­tal que aca­ba de cono­cer y con quien ter­mi­na hacien­do el amor. Al día siguien­te y sin empa­cho alguno, en la vivien­da que com­par­te con Mar­tin él le comen­ta la espe­cial exci­ta­ción que le pro­du­jo inti­mar con Agathe. Aun­que nada con­for­me con la noti­cia reci­bi­da, Mar­tin estoi­ca­men­te tole­ra la situa­ción pero cuan­do esa rela­ción adúl­te­ra pro­si­gue él deci­de salir con Amad (Erwan Kepoa Falé), un nove­lis­ta fran­cés; eso le pro­du­ce celos a Tomas tor­nán­do­lo vulnerable.

Como el pén­du­lo de un reloj, el cineas­ta tran­si­ta entre el amor que según él genui­na­men­te expe­ri­men­ta por Agathe y el que sien­te por el hom­bre con quien con­vi­ve. Ese com­por­ta­mien­to tóxi­co moti­va a que en este caso el afec­to se entre­mez­cle con el deseo y el pla­cer que le pro­du­ce el víncu­lo coital man­te­ni­do sepa­ra­da­men­te con sus dos aman­tes. Cuan­do Agathe que­da emba­ra­za­da, Tomas sugie­re a Mar­tin que podría ser bue­na idea com­par­tir la pater­ni­dad de quien está por nacer jun­to a quien será su madre.

Uno de los varios aspec­tos que valo­ri­zan al film es la mag­ní­fi­ca des­crip­ción de Tomas que ema­na del logra­do guión del rea­li­za­dor escri­to con su habi­tual libre­tis­ta Mau­ri­cio Sacha­rias. En tal sen­ti­do Rogows­ki estu­pen­da­men­te trans­mi­te la com­ple­ji­dad de este per­so­na­je que cons­cien­te­men­te o no sabo­tea su román­ti­ca rela­ción con Mar­tin y Agathe; asi­mis­mo resal­ta su nar­ci­sis­mo, ego­cen­tris­mo y su con­di­ción de nota­ble mani­pu­la­dor cre­yen­do que a tra­vés del sexo resul­ta sen­ci­llo satis­fa­cer a sus pare­jas. La actua­ción de Rogows­ki no des­me­dra la bue­na carac­te­ri­za­ción logra­da por Whishaw y Exar­cho­pou­los dan­do vida a los otros dos per­so­na­jes del trián­gu­lo román­ti­co; está muy logra­da la esce­na en que Mar­tin se encuen­tra con Agathe, quie­nes can­sa­dos de la depen­den­cia emo­cio­nal ejer­ci­da por Tomas, man­tie­nen una con­ver­sa­ción que deci­di­rá su suerte.

Asi­mis­mo la pelí­cu­la se des­ta­ca por sus valio­sos diá­lo­gos y entre los mis­mos cobra aten­ción espe­cial la char­la entre Tho­mas y los padres de Agathe (Oli­vier Rabour­din y Caro­li­ne Cha­nio­lleau) en la que ellos desean cono­cer aspec­tos per­so­na­les de quien podrá ser su yerno.

Sachs no esca­ti­ma dos esce­nas de explí­ci­to sexo en las que el pose­si­vo Tomas bus­ca la recon­ci­lia­ción con su pare­ja de turno median­te el amor car­nal; sin embar­go podrían ser más bre­ves sin que eso lle­ga­ra a afec­tar la sen­sua­li­dad y el ardor per­se­gui­dos en las mismas.

En suma, Sachs brin­da una muy bue­na pelí­cu­la de audaz con­cep­ción refle­jan­do las con­se­cuen­cias de un amor dañino con las con­tra­dic­cio­nes y cru­de­za que la pasión huma­na gene­ra en per­so­nas vul­ne­ra­bles. Jor­ge Gutman

Las Salas Rojas

LES CHAM­BRES ROU­GES / RED ROOMS. Cana­dá, 2023. Un film escri­to y diri­gi­do por Pas­cal Plan­te. 118 minutos

Bien cono­ci­do por haber fil­ma­do dos pelí­cu­las de lar­go metra­je de dife­ren­te géne­ro como han sido Les Faux Tatoua­ges (2017) y Nadia But­terfly (2020), el direc­tor cana­dien­se Pas­cal Plan­te impre­sio­na una vez más en un rela­to que adop­ta la for­ma de un dra­ma judi­cial y a la vez de esca­lo­frian­te horror. Pero el cineas­ta no con­du­ce a la audien­cia a algo gra­tui­to imbui­do de efec­tos sen­sa­cio­na­lis­tas, sino que la sumer­ge en el mun­do de la reali­dad actual cuya avan­za­da tec­no­lo­gía pue­de pro­du­cir per­ni­cio­sos efectos.

Juliet­te Gariépy

En el comien­zo del rela­to se obser­va a Kelly-Anne (Juliet­te Gariépy) diri­gién­do­se al Pala­cio de Jus­ti­cia de Mon­treal para asis­tir a un jui­cio que se le some­te a Ludo­vic Che­va­lier (Max­well McCa­be-Lokos) por haber tor­tu­ra­do y vio­la­do a tres ado­les­cen­tes feme­ni­nas para pos­te­rior­men­te ase­si­nar­las y des­mem­brar sus cadá­ve­res; para peor, su abo­mi­na­ble acto ha sido trans­mi­ti­do en vivo en salas rojas y a la vez fil­ma­do a tra­vés de una oscu­ra red que obvia­men­te es ile­gal en la que sadis­tas espec­ta­do­res paga­ron con crip­to­mo­ne­das para con­tem­plar dichos crí­me­nes. Con una mag­ní­fi­ca lar­ga toma fil­ma­da en la pri­me­ra sesión de audien­cia, la cáma­ra enfo­ca el efec­ti­vo tes­ti­mo­nio expues­to por la pro­cu­ra­do­ra fis­cal (Nata­lie Tan­nous); ella diri­gién­do­se al jura­do seña­la la abe­rra­cio­nes del cri­mi­nal en dos de los videos encon­tra­dos en su domi­ci­lio, dado que el ter­cer video fil­ma­do per­ma­ne­ce iné­di­to; a todo ello el abo­ga­do defen­sor ale­ga que no exis­te com­ple­ta evi­den­cia de que Che­va­lier haya sido el cri­mi­nal por­que no se le pue­de ver cla­ra­men­te su ros­tro en la eje­cu­ción de sus crí­me­nes. Más aún de que en su pri­me­ra mitad el rela­to deja abier­ta la pre­gun­ta si real­men­te el incul­pa­do es o no el bes­tial cri­mi­nal, la his­to­ria cen­tra su aten­ción en Kelly-Anne.

Vivien­do en un lujo­so piso de Mon­treal, ella tra­ba­ja par­cial­men­te como mode­lo y ade­más es adep­ta al jue­go de póker en línea, lle­van­do una vida apa­ren­te­men­te bien orga­ni­za­da. No obs­tan­te, a medi­da que se desa­rro­lla el jui­cio man­tie­ne una mar­ca­da obse­sión en seguir su desa­rro­llo en la sala del tri­bu­nal. Es allí que tra­ba rela­ción con Clé­men­ti­ne (Lau­rie Babin), una chi­ca sin domi­ci­lio fijo que no cree que Ludo­vic sea el ase­sino sino que con­si­de­ra que él se halla injus­ta­men­te arrin­co­na­do; Kelly-Anne la lle­va a vivir a su depar­ta­men­to enta­blán­do­se entre ambas una curio­sa rela­ción has­ta un momen­to dado en que la hués­ped des­cu­bre face­tas igno­ra­das de su anfitriona.

La segun­da mitad del rela­to ilus­tra la vívi­da trans­for­ma­ción de Kelly-Anne en don­de su com­por­ta­mien­to va adqui­rien­do acti­tu­des surrea­lis­tas refle­jan­do un esta­do psi­co­ló­gi­co de ena­je­na­ción men­tal. Es así que en prin­ci­pio el espec­ta­dor igno­ra la razón por la que ella está al corrien­te de los videos fil­ma­dos por Che­va­lier, su férrea volun­tad de no que­rer per­der nin­gu­na de las sesio­nes del jui­cio, como tam­bién su espe­cial inte­rés en Fran­ci­ne Beau­llieu (Eli­za­beth Locas), la dolo­ri­da madre de una de las víc­ti­mas. Sin embar­go el rea­li­za­dor nada deja libra­do al azar para ofre­cer un des­en­la­ce en el que los enig­mas plan­tea­dos que­dan resueltos.

En líneas gene­ra­les este dra­ma de horror social gene­ra una expe­rien­cia incon­for­ta­ble pero al mis­mo tiem­po cau­ti­van­te; afor­tu­na­da­men­te el jui­cio­so tino de Plan­te que en lugar de expo­ner en pan­ta­lla los crí­me­nes men­cio­na­dos, los sugie­re a tra­vés de una acer­ta­da ban­da sono­ra de Domi­ni­que Plan­te. Ade­más de la bue­na narra­ción del rea­li­za­dor, el film se valo­ri­za por la mag­ní­fi­ca actua­ción de la debu­tan­te Gariépy quien con gran sol­ven­cia expre­sa la meta­mor­fo­sis del per­so­na­je cen­tral; a su lado igual­men­te satis­fa­cen Babin, Locas y espe­cial­men­te Tan­nous. Jor­ge Gutman

Fas­ci­nan­te Documental

A COM­PAS­SIO­NA­TE SPY. Esta­dos Uni­dos-Gran Bre­ta­ña, 2022. Un docu­men­tal escri­to y diri­gi­do de Ste­ve James. 102 minutos

Pre­sen­ta­do en el Fes­ti­val de Vene­cia de 2022, este valio­so docu­men­tal abor­da al cien­tí­fi­co ame­ri­cano Theo­do­re (Ted) Alvin Hall quien ha pro­vis­to de valio­sa infor­ma­ción a Rusia duran­te la Segun­da Guerra.

Theo­do­re Alvin Hall en A COM­PAS­SIO­NA­TE SPY

Aun­que dife­ren­te del impor­tan­te film de fic­ción Oppenhei­mer que actual­men­te aca­pa­ra la aten­ción del públi­co, ambos tie­nen en común en que los dos físi­cos par­ti­ci­pa­ron en la ela­bo­ra­ción de la bom­ba ató­mi­ca de Esta­dos Uni­dos. En todo caso, lo que con­vie­ne resal­tar en A Com­pas­sio­na­te Spy es que el docu­men­ta­lis­ta Ste­ve James ha rea­li­za­do un exce­len­te tra­ba­jo gra­cias a la hábil narra­ción y al flui­do rit­mo impre­so en la que ha pro­por­cio­na­do algu­nos aspec­tos no muy difun­di­dos que mere­cen ser teni­dos en consideración.

A tra­vés del repor­ta­je que James rea­li­za en 2019 a Joan Hall de 90 años de edad, la his­to­ria retro­ce­de a 1998 don­de ella se encuen­tra al lado de su anciano mari­do Ted Hall. Así se sabe que en 1944 el enton­ces remar­ca­ble estu­dian­te de Har­vard de 18 años es el más joven físi­co reclu­ta­do para cola­bo­rar con Robert Oppenhei­mer y su equi­po en el Pro­yec­to Manhat­tan para la crea­ción de la pri­me­ra bom­ba ató­mi­ca. Con­ven­ci­do de que el mono­po­lio esta­dou­ni­den­se de esta pode­ro­sa arma pue­de con­du­cir a una catás­tro­fe nuclear, Ted con la cola­bo­ra­ción de Savi­lle “Savy” Sax, su gran ami­go de Har­vard, sigi­lo­sa­men­te sumi­nis­tra a espías de la Unión Sovié­ti­ca deta­lles sobre la cons­truc­ción de la bomba.

Cuan­do des­pués de la gue­rra cono­ce en la Uni­ver­si­dad de Chica­go a Joan, con quien con­trae enla­ce en 1947, Ted le hace saber acer­ca de la infor­ma­ción divul­ga­da a los sovié­ti­cos y pidién­do­le que guar­de abso­lu­to secre­to. El docu­men­tal des­ta­ca que duran­te un bre­ve perío­do pre­vio al ini­cio de la gue­rra fría, Esta­dos Uni­dos man­tu­vo una bue­na rela­ción con Rusia al haber enfren­ta­do con­jun­ta­men­te a Hitler.

Al comen­zar la déca­da del 50, ya en ple­na gue­rra fría entre las dos poten­cias mun­dia­les, el FBI comien­za a inves­ti­gar a quie­nes creía sos­pe­cho­sos de haber man­te­ni­do víncu­los con el comu­nis­mo; sin embar­go tan­to Ted como Joan, siem­pre guar­dan­do estric­to secre­to sobre el espio­na­je rea­li­za­do en el pasa­do, no resul­ta­ron afec­ta­dos. La situa­ción es dia­me­tral­men­te dife­ren­te para el matri­mo­nio inte­gra­do por Julius y Ethel Rosem­berg quie­nes al ser con­vic­tos por haber cola­bo­ra­do como espías de los rusos son con­de­na­dos a la pena de muer­te y eje­cu­ta­dos en junio de 1953.

Aun­que es Joan quien actúa a mane­ra de guía sobre los acon­te­ci­mien­tos narra­dos, James se vale en par­te de las entre­vis­tas rea­li­za­das a las hijas de Hall como asi­mis­mo a Sarah y Boria Sax, los hijos de Savy Saxa; ellos comen­tan cómo la acti­tud de sus padres impac­tó sus años de infan­cia, así como cuan­do el secre­to bien man­te­ni­do adqui­rió esta­do públi­co. Asi­mis­mo es rele­van­te lo que mani­fies­tan Joseph Albright y Mar­cia Kuns­tel, los auto­res del libro Bomshell en el que des­cri­ben los acon­te­ci­mien­tos vin­cu­la­dos con el espio­na­je ató­mi­co. No menos impor­tan­te es el video gra­ba­do en 1998 en don­de se tie­ne la opor­tu­ni­dad de escu­char al pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria. El docu­men­tal se encuen­tra enri­que­ci­do con el valio­so mate­rial de archi­vo pro­ve­nien­te de las biblio­te­cas pre­si­den­cia­les de Dwight Eisenho­wer, Harry Tru­man y John F. Ken­nedy, la biblio­te­ca del Con­gre­so, el labo­ra­to­rio nacio­nal de Los Ála­mos, la Uni­ver­si­dad de Chica­go como tam­bién de publi­ca­cio­nes del New York Times y Life Magazine.

En aspec­tos más ínti­mos, la pelí­cu­la resal­ta el gran amor de la pare­ja duran­te 55 años de matri­mo­nio has­ta la muer­te de Ted en 1999. Median­te una recrea­ción dra­má­ti­ca se ilus­tra la román­ti­ca rela­ción man­te­ni­da en su juven­tud en el cam­pus de la Uni­ver­si­dad de Chica­go, así como el pla­cer de dis­fru­tar con­jun­ta­men­te de la músi­ca clá­si­ca en don­de la ban­da de soni­do ofre­ce her­mo­sos extrac­tos de Mah­ler, Mozart, Schu­mann y Bruck­ner, entre otros gran­des compositores.

El docu­men­tal per­mi­te refle­xio­nar sobre la con­duc­ta de Hall. ¿Ha sido un trai­dor como muchos lo han con­si­de­ra­do cuan­do en la déca­da del 90 el FBI reve­ló su espio­na­je a tra­vés de los lega­jos cla­si­fi­ca­dos, o un indi­vi­duo que median­te su con­cien­cia cre­yó fir­me­men­te de que su acti­tud sal­va­ría a la huma­ni­dad de un desas­tre nuclear? La res­pues­ta se encuen­tra en la últi­ma esce­na del film en opor­tu­ni­dad que se le pre­gun­ta al anciano físi­co sobre lo que le diría a la pró­xi­ma gene­ra­ción; titu­bean­do un poco él res­pon­de que la mis­ma tie­ne que dar­se cuen­ta de que el mun­do está extre­ma­da­men­te cer­ca de un total desastre.

En los cré­di­tos fina­les se lee que Esta­dos Uni­dos es la úni­ca nación que ha uti­li­za­do armas nuclea­res en gue­rras. Ade­más se indi­ca que el 22 de enero de 2021 el orga­nis­mo de las Nacio­nes Uni­das decla­ró ile­gal el empleo de dichas armas, aun­que nin­gu­na de las nue­ve nacio­nes que las poseen han fir­ma­do el tratado.

Al igual que el muy buen film Oppenhei­mer de Nolan, este fas­ci­nan­te docu­men­tal de James dedi­ca­do a quie­nes han arries­ga­do sus vidas por la paz, cons­ti­tu­ye un lla­ma­do de aler­ta sobre los peli­gros que aca­rrea­ría una gue­rra nuclear. Jor­ge Gutman