Un Apa­sio­na­do Alpinista

LA MON­TAG­NE. Fran­cia, 2022. Un film de Tho­mas Sal­va­dor. 115 minutos

Tenien­do como esce­na­rio las mon­ta­ñas de Mont Blanc que se ele­van en Cha­mo­nix al sur­es­te de Fran­cia, este segun­do lar­go­me­tra­je de Tho­mas Sal­va­dor, en don­de tam­bién asu­me el rol cen­tral, es a todas luces desconcertante.

Tho­mas Salvador

No es la pri­me­ra vez que el cine con­si­de­ra el depor­te del alpi­nis­mo pero en este caso lo que deja per­ple­jo es que su per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co es com­ple­ta­men­te enig­má­ti­co sin que se pue­da cono­cer cuál es su per­so­na­li­dad. El guión del direc­tor com­par­ti­do con Nai­la Gui­guet pre­sen­ta a Pie­rre (Sal­va­dor), un inge­nie­ro pari­sino que se encuen­tra en Cha­mo­nix para ofre­cer una con­fe­ren­cia sobre un apa­ra­to robó­ti­co idea­do por la com­pa­ñía don­de tra­ba­ja; eso no impi­de a que en cier­tos momen­tos de su char­la diri­ja su mira­da a los Alpes. Des­pués de una elip­sis se ve a Pie­rre, quien habien­do aban­do­na­do su empleo apa­re­ce con los atuen­dos de alpi­nis­ta y pre­pa­ra­do para ini­ciar su excur­sión a las roco­sas mon­ta­ñas don­de al prin­ci­pio es diri­gi­do y trans­por­ta­do por un guía (Syl­vain Frends) para pos­te­rior­men­te pro­se­guir el pere­gri­na­je por su cuenta.

El rela­to alter­na con el encuen­tro que man­tie­ne con Léa (Loui­se Bour­goin), la encar­ga­da de un res­tau­ran­te en la esta­ción de cable carril y poco des­pués en la reu­nión con su madre (Mar­ti­ne Che­va­llier) y sus dos her­ma­nos (Lau­rent Poi­tré­naux, Andra­nic Manet), quie­nes le ins­tan a que regre­se a París, sin que él acep­te dicha proposición.

Con exa­cer­ban­te len­ti­tud, el film pone a prue­ba la pacien­cia del espec­ta­dor duran­te casi dos horas, don­de lo que acon­te­ce prác­ti­ca­men­te se cir­cun­da a los con­ti­nua­dos via­jes de explo­ra­ción que Pie­rre rea­li­za tra­tan­do de des­cu­brir el alma de las mon­ta­ñas. Entre­tan­to un acci­den­te que sufre en el tra­yec­to moti­va a que esté hos­pi­ta­li­za­do bre­ve­men­te y aten­di­do por una ama­ble enfer­me­ra (Cathe­ri­ne Lefroid), pidién­do­le que repo­se antes de dar­le de alta; pero este obs­ti­na­do alpi­nis­ta esca­pa de la clí­ni­ca para seguir sumi­do en su pasión por las montañas.

Lo que comen­zó como un rela­to rea­lis­ta el mis­mo cobra un giro deci­di­da­men­te surrea­lis­ta en don­de al ano­che­cer sumer­gi­do en la mon­ta­ña Pie­rre obser­va mis­te­rio­sos res­plan­do­res que bri­llan en la pro­fun­di­dad de las rocas y a su vez some­te sus manos para tocarlos.

Sin tener refe­ren­cia algu­na sobre su vida ante­rior en París, poco o nada se pue­de extraer de este via­je apa­ren­te­men­te exis­ten­cial que rea­li­za este indi­vi­duo. Hilan­do dema­sia­do fino podría qui­zás infe­rir que de algún modo el rea­li­za­dor deja entre­ver cómo el calen­ta­mien­to cli­má­ti­co pue­de des­pren­der las rocas que con­for­man las montañas.

Con un muy ende­ble guión agra­va­do por el desa­rro­llo moro­so impre­so por Sal­va­dor, esta his­to­ria resul­ta frus­tran­te y final­men­te abu­rri­da. Sin que nada espe­cí­fi­co resal­te la actua­ción correc­ta del elen­co, el méri­to a des­ta­car es la des­lum­bran­te foto­gra­fía de Ale­xis Kavyr­chi­ne cap­tan­do la majes­tuo­si­dad de los Alpes de Fran­cia; aun­que, eso no alcan­za a com­pen­sar las falen­cias de La Mon­tag­ne. Jor­ge Gutman

Dos Matri­mo­nios Sosías

LES OMBRES PER­SA­NES / SUB­TRAC­TION. Irán-Fran­cia, 2022. Un film de Mani Haghighi. 107 minutos

Engro­san­do la lis­ta de muy bue­nos direc­to­res ira­níes, Mani Haghighi abor­da un thri­ller psi­co­ló­gi­co efi­caz­men­te logra­do. Con remi­nis­cen­cias del exce­len­te cine de Hitch­cock vis­to en Stran­gers on a Train (1951) y Ver­ti­go (1958) el rea­li­za­dor enfo­ca su aten­ción en un matri­mo­nio enfren­tan­do a otro cuyos inte­gran­tes son increí­bles sosías.

Navid Moham­mad­za­deh y Tara­neh Alidoosti

El guión del rea­li­za­dor com­par­ti­do con Amir Reza Koohes­ta­ni en su ini­cio intro­du­ce a Far­za­neh (Tara­neh Ali­doos­ti) quien es una ins­truc­to­ra de mane­jo en Tehe­rán y que a su vez se encuen­tra en su ter­cer mes de emba­ra­zo. En una de sus cla­ses repen­ti­na­men­te des­cu­bre a lo lejos que su mari­do Jalal (Navid Moham­mad­za­deh) se diri­ge a un edi­fi­cio de depar­ta­men­tos; siguién­do­lo sin que él sos­pe­che veri­fi­ca que se encuen­tra con una mujer. Cuan­do a su regre­so al hogar ella con­fron­ta a Jalal sobre lo que ha vis­to, él nie­ga por com­ple­to haber esta­do allí ya que sos­tie­ne haber­se encon­tra­do a mil kiló­me­tros de dis­tan­cia en fun­ción de su tra­ba­jo; inclu­so, sigue insis­tien­do su ino­cen­cia ante su padre (Ali Baghe­ri) juran­do que no ha sido él; más aún, él cree que el esta­do de fra­gi­li­dad de Far­za­neh y su emba­ra­zo pue­den haber­le cau­sa­do alucinaciones.

Cuan­do al día siguien­te Jalal por su cuen­ta deci­de veri­fi­car el depar­ta­men­to al que su espo­sa se refi­rió, él se encuen­tra con Moh­sen (Navid Moham­mad­za­deh) y que­da sor­pren­di­do al com­pro­bar que es su doble per­fec­to; su estu­pe­fac­ción es aún mayor al obser­var que su seño­ra Bita (Tara­neh Ali­doos­ti) es igual­men­te la répli­ca exac­ta de Far­za­neh; asi­mis­mo se impo­ne que ambos son padres de. Bar­dia (Farham Azi­zi), un niño de 6 años.

Si bien en prin­ci­pio cues­ta iden­ti­fi­car quién es quién en las dos pare­jas, hay fac­to­res que el direc­tor tuvo en cuen­ta para poder dis­tin­guir­los a tra­vés del esme­ra­do cui­da­do del maqui­lla­je como asi­mis­mo al dife­ren­ciar sus per­so­na­li­da­des. Así Jalal es un hom­bre apo­ca­do y agra­da­ble preo­cu­pa­do por la salud de su mujer, clí­ni­ca­men­te depre­si­va quien en su ros­tro deno­ta preo­cu­pa­ción. Por su par­te Bita emer­ge como una mujer más ani­ma­da aun­que tie­ne que tole­rar a su mari­do auto­ri­ta­rio y pro­pen­so a crear dis­cor­dia; pre­ci­sa­men­te Moh­sen se encuen­tra en un gra­ve pro­ble­ma por haber gol­pea­do y heri­do al geren­te de su tra­ba­jo por lo que tuvo que ser hospitalizado.

El guión hábil­men­te entre­la­za la vida de estas cua­tro per­so­nas en don­de la his­to­ria cobra una par­ti­cu­lar inten­si­dad en la rela­ción espe­cial que se esta­ble­ce entre Jalal y Bita; es así que él a pedi­do de esta mujer acce­de a adop­tar la iden­ti­dad de Moh­sen para diri­gir­se al hos­pi­tal don­de se encuen­tra el acci­den­ta­do geren­te y lograr que le per­do­ne su agre­sión. Los hechos se com­pli­can aún más cuan­do Jalal lle­va a Bar­dia a pre­sen­ciar un par­ti­do de fút­bol asu­mien­do nue­va­men­te la per­so­na­li­dad de Moh­sen, sin que el niño se aper­ca­te del hecho.

De allí en ade­lan­te los acon­te­ci­mien­tos deri­van en una serie de suce­sos de alta dra­ma­ti­ci­dad con con­se­cuen­cias que de nin­gún modo la audien­cia pue­de pre­de­cir. Si bien en su tra­mo final hay situa­cio­nes que resis­ten un poco la cre­di­bi­li­dad, al estar muy bien cons­trui­das moti­van a dejar de lado esa objeción.

Rara vez se ha vis­to en un film que la llu­via prác­ti­ca­men­te per­sis­ta a lo lar­go de su desa­rro­llo; pero en este caso la inten­ción del rea­li­za­dor ha sido de que la mis­ma con­tri­bu­ya a resal­tar la omi­no­sa atmós­fe­ra nutri­da por esta his­to­ria. A ello se une la vital foto­gra­fía de Mor­te­za Naja­fi que jue­ga un rol sig­ni­fi­ca­ti­vo en los con­tras­tes de luz y som­bra así como la por momen­tos per­cu­tan­te ban­da sono­ra de Ramin Kousha que per­mi­te man­te­ner en vilo al espectador.

Ade­más de la remar­ca­ble direc­ción de Haghighi y del mag­ní­fi­co guión, cabe asi­mis­mo remar­car el exce­len­te tour de for­ce de Ali­doos­ti y Moham­mad­za­deh; tan­to la actriz como el actor, adop­tan­do dua­les roles han sabi­do expre­sar los dife­ren­tes mati­ces, expre­sio­nes y sen­ti­mien­tos que ani­man a sus per­so­na­jes sosías.

En suma, este fas­ci­nan­te dra­ma humano que man­tie­ne la intri­ga has­ta la esce­na final cons­ti­tu­ye otra mues­tra de la vita­li­dad de la cine­ma­to­gra­fía ira­ní. Jor­ge Gutman

El Pla­cer de un Buen Vino

LA DÉGUS­TA­TION / THE TES­TING. Fran­cia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Ivan Calbérac.92 minutos

Hacien­do alu­sión a su títu­lo se agra­de­ce al direc­tor y guio­nis­ta Ivan Cal­bé­rac de hacer degus­tar al públi­co esta mag­ní­fi­ca come­dia román­ti­ca. Fina, deli­ca­da y esme­ra­da­men­te adap­ta­da para el cine, la pelí­cu­la encan­ta del mis­mo modo como lo fue la epó­ni­me pie­za de tea­tro del autor por la que obtu­vo en 2019 el pre­mio a la mejor comedia.

Isa­be­lle Carré y Ber­nard Campan

Simul­tá­nea­men­te la audien­cia entra en con­tac­to con sus dos pro­ta­go­nis­tas. Uno de los mis­mos es Hor­ten­se (Isa­be­lle Carré), una empren­de­do­ra par­te­ra que ado­ra su pro­fe­sión al sen­tir cer­ca de ella las ado­ra­bles cria­tu­ras recién naci­das y depo­si­tar­las en el rega­zo de sus res­pec­ti­vas madres, ella tam­bién qui­sie­ra tener un bebé aun­que has­ta el pre­sen­te no lo ha podi­do lograr. De natu­ra­le­za soli­ta­ria, no obs­tan­te com­par­te su tiem­po ocu­pán­do­se de su que­ri­da madre Daniè­le (Gene­viè­ve Mnich) con quien sue­le jugar al scrab­ble (pala­bras cru­za­das) así como ayu­dan­do a una aso­cia­ción inte­gra­da por gen­te sin domi­ci­lio permanente.

El otro per­so­na­je es Jac­ques (Ber­nard Cam­pan); este hom­bre de edad media igual­men­te soli­ta­rio es due­ño de una vine­ría local que está por que­brar y ade­más está afec­ta­do por serios pro­ble­mas car­día­cos; con todo sien­te adic­ción por la bebi­da, aspec­to que su con­di­ción de salud no le favo­re­ce.. Como buen enó­lo­go goza de su tra­ba­jo cono­cien­do todos los pro­ce­sos de ela­bor­ción de kis vunis; dado su esta­do fís­co ha resuel­to con­tra­tar como ayu­dah­te a Ste­ve (Mou­nie Amam­ra), un mucha­cho que estan­do en liber­tad con­di­cio­nal tra­ta de rein­te­grar­se al medio social, aun­que en su tra­ba­jo cau­sa sin que­rer­lo uno que otro dolor de cabe­za a su patrón.

El encuen­tro entre Hor­ten­se y Jac­ques se pro­du­ce cuan­do ella acu­de a su nego­cio para com­prar una bote­lla de vino y él actúa como su ase­sor reco­men­dán­do­le la mar­ca y sabor más apro­pia­do para una comi­da. A todo ello y a su suge­ren­cia, Jac­ques acep­ta rea­li­zar una degus­ta­ción en su bode­ga don­de par­ti­ci­pa­rá tam­bién Gui­llau­me (Éric Vie­llard), su gran ami­go y.dueño de una libre­ría. Resul­ta de sumo inte­rés asis­tir a esta par­ti­cu­lar cere­mo­nia don­de Jac­ques ense­ña los tres pasos con­cu­rren­tes que con­du­cen a inge­rir un vaso de vino, o sea, apre­ciar el color del mis­mo, sen­tir su aro­ma y final­men­te la eta­pa final del consumo.

En for­ma natu­ral y sin pre­ci­pi­ta­ción algu­na, los suce­si­vos encuen­tros entre la com­pra­do­ra y el ven­de­dor con­du­cen a una cáli­da atrac­ción román­ti­ca. Cla­ro está que habrá que supe­rar algu­nos obs­tácu­los como lo es el gran deseo de Hor­ten­sia de con­cre­tar un emba­ra­zo a tra­vés de un pro­ce­di­mien­to de fer­ti­li­dad y por otra par­te la resis­ten­cia a esa idea por par­te de Jac­ques, al ser por­ta­dor de un dolo­ro­so pasa­do por el cual su mujer se ale­jó de él.

Entre momen­tos tris­tes, risue­ños y tier­nos se asis­te a una huma­na his­to­ria de dos almas en pena y que por diver­sas cir­cuns­tan­cias ter­mi­nan sien­do geme­las. A una sobria rea­li­za­ción se une la remar­ca­ble com­po­si­ción que Carré y Cam­pan logran de sus per­so­na­jes, en don­de la quí­mi­ca enta­bla­da entre ambos es simi­lar a la que logra­ron al com­par­tir el elen­co del bello film Se Sou­ve­nir des Belles Cho­ses (2001) de Zabou Breit­man. Den­tro del efi­cien­te repar­to igual­men­te se lucen Amam­ra y Viellard.

Den­tro del halo román­ti­co que ani­da a esta his­to­ria, al pro­pio tiem­po ilus­tra muy bien el sig­ni­fi­ca­do que adquie­re la voca­ción mater­nal, la soli­da­ri­dad brin­da­da a gen­te indi­gen­te como así tam­bién has­ta qué pun­to el pla­cer del buen vino ele­van­do el espí­ri­tu pue­de lograr­se siem­pre que se evi­te la depen­den­cia alcohólica.

Sin recu­rrir a fal­sos sen­ti­men­ta­lis­mos ni arti­fi­cios emo­cio­na­les, la auten­ti­ci­dad logra­da por Cal­bé­rac en su rela­to, uni­do a los ele­men­tos posi­ti­vos ya men­cio­na­dos hacen que La Dégus­ta­tion resul­te deci­di­da­men­te reco­men­da­ble. Jor­ge Gutman

Una Come­dia Familiar

SOMETHING YOU SAID LAST NIGHT. Cana­dá-Sui­za, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Luis De Filip­pins. 95 minutos.

Tenien­do como buen ante­ce­den­te el cor­to metra­je For Non­na Anna (2017) pre­mia­do en Sun­dan­ce, aho­ra la guio­nis­ta y rea­li­za­do­ra Luis De Flip­pins efec­túa su debut en el lar­go­me­tra­je con Something You Said Last Night que en oca­sión de su estreno en el Fes­ti­val de Toron­to de 2022 fue cáli­da­men­te recibido.

Car­men Madonia

La his­to­ria gira en torno de una fami­lia cana­dien­se de ori­gen ita­liano que efec­túa un via­je de vaca­cio­nes. La mis­ma está inte­gra­da por Mona (Ramo­na Milano), su mari­do Gui­do (Joey Parro) y dos de sus tres hijos adul­tos, Ren (Car­men Mado­nia) de apro­xi­ma­da­men­te 20 años y Sien­na (Pai­ge Evans) algu­nos años menos que su her­ma­na, mien­tras que el hijo mayor ha que­da­do en el hogar.

Des­de el via­je ini­cial en coche se va cono­cien­do par­te de las per­so­na­li­da­des de los cua­tro via­je­ros. En tan­to que Mona está entu­sias­ma­da escu­chan­do can­cio­nes popu­la­res de Ita­lia, su jovial mari­do a car­go del volan­te, cor­dial­men­te con­tem­pla el buen esta­do aní­mi­co de su compañera.

Lle­ga­do al resor­te bal­nea­rio ubi­ca­do en un lugar de Onta­rio no espe­ci­fi­ca­do, comien­za a gene­rar­se la diná­mi­ca fami­liar. En tal sen­ti­do el rela­to está en gran par­te cen­tra­do en Ren, quien es una escri­to­ra trans; habien­do per­di­do su empleo sin que lo sepan sus padres, demues­tra preo­cu­pa­ción al tener que vol­ver a con­vi­vir con ellos al no estar capa­ci­ta­da para pagar el arrien­do don­de habi­ta, per­dien­do en par­te la inde­pen­den­cia adqui­ri­da. A todo ello es impor­tan­te resal­tar que De Filip­pis de nin­gún modo enfa­ti­za la iden­ti­dad gené­ri­ca de Ren sino que por el con­tra­rio resal­ta la estre­cha rela­ción que ella man­tie­ne con sus padres y muy en espe­cial con su hermana.

A tra­vés de viñe­tas se va obser­van­do cómo este gru­po dis­trae su tiem­po. Entre ellos se los ve desa­yu­nan­do, jugan­do a las car­tas, toman­do las dos her­ma­nas baños de pla­ya, o bien dis­cu­tien­do entre ellas sobre el uso inde­bi­do de Ren de un som­bre­ro per­te­ne­cien­te a Sien­na. A todo ello Mona prue­ba ser una madre dema­sia­do entro­me­ti­da con sus hijas y siem­pre demos­tran­do algún rega­ño, inclu­yen­do a su mari­do tran­qui­lo y bien dis­pues­to a cola­bo­rar en todo sen­ti­do; de todos modos eso no obs­ta a que esta mujer sien­ta satis­fac­ción toman­do fotos a sus seres queridos.

Duran­te los 7 días de per­ma­nen­cia con­jun­ta es inevi­ta­ble que se pre­sen­ten algu­nos alter­ca­dos o dis­cu­sio­nes en la rela­ción fami­liar gene­ran­do algu­nos momen­tos de leve ten­sión, pero nun­ca eso lle­ga a entur­biar el gran cari­ño y entra­ña­ble amor que exis­te entre sus integrantes.

En rigor de ver­dad no hay algo tras­cen­den­te que gene­re un cli­ma dra­má­ti­co en esta his­to­ria que lle­gue a dife­ren­ciar­se de otras pelí­cu­las del mis­mo tema. No obs­tan­te, a su favor la direc­to­ra obtie­ne un film hones­to, sen­ci­llo y bien rea­li­za­do tra­tan­do en todo momen­to de evi­tar los este­reo­ti­pos gene­ra­dos en rela­tos de este géne­ro. Con una bue­na direc­ción de su elen­co, cabe no obs­tan­te resal­tar la remar­ca­ble actua­ción de Mado­nia que es toda una reve­la­ción dan­do vida a una per­so­na que desea encon­trar un lugar en el mun­do a tra­vés de su ambi­ción de escritora.

Así como en el ini­cio, el des­en­la­ce cul­mi­na con el via­je de regre­so al hogar en don­de la chis­pean­te can­ción ita­lia­na Sará per­che ti amo (Será por­que te amo) per­mi­te ele­var el espí­ri­tu de la fami­lia duran­te su tra­yec­to como asi­mis­mo con­ta­gia al espec­ta­dor que la con­tem­pla. Jor­ge Gutman

Un Trau­má­ti­co Pasado

SO MUCH TEN­DER­NESS. Cana­dá, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Lina Rodrí­guez. 118 minutos

Des­pués de haber rea­li­za­do el docu­men­tal Mis Dos Voces (2022), la rea­li­za­do­ra Lina Rodrí­guez ofre­ce en So Much Ten­der­ness un rela­to de fic­ción mos­tran­do cómo la vio­len­cia que ame­na­za la vida de una per­so­na en su país de ori­gen la fuer­za a bus­car refu­gio y pro­tec­ción en otros luga­res del mun­do. Tenien­do en con­si­de­ra­ción que la cineas­ta de ori­gen colom­biano vivió la expe­rien­cia migra­to­ria al lle­gar a Cana­dá, ha sido capaz de vol­car en par­te esa sen­sa­ción en la pro­ta­go­nis­ta del pre­sen­te relato.

Nata­lia Aran­gu­ren y Noë­lle Schönwald

En un guión que le per­te­ne­ce, Rodrí­guez pre­sen­ta a Auro­ra (Noë­lle Schön­wald), una abo­ga­da colom­bia­na que tra­ba­jó en Colom­bia en una orga­ni­za­ción no guber­na­men­tal (NGO) abor­dan­do pro­yec­tos del medio ambien­te. Cuan­do esta pro­fe­sio­nal denun­cia irre­gu­la­ri­da­des de una impor­tan­te cor­po­ra­ción ita­lia­na que rea­li­za nego­cios ile­ga­les en el país, reci­be a tra­vés de e‑mails ame­na­zas de muer­te para ella y su fami­lia. Al ser ase­si­na­do su espo­so Adrián (Juan Pablo Cruz) resuel­ve dejar Colom­bia sin su peque­ña hija que que­da tran­si­to­ria­men­te a car­go de sus padres. Gra­cias a la bue­na dis­po­si­ción de un matri­mo­nio ami­go (Deragh Camp­bell y Kazik Rad­wans­ki) y sien­do res­guar­da­da en el baúl de un auto Auro­ra logra ingre­sar a Cana­dá como refu­gia­da; al hacer­lo, jus­ti­fi­ca las razo­nes por las que huyó de su país a un fun­cio­na­rio de inmi­gra­ción con la ayu­da de una tra­duc­to­ra (Lui­sa Álva­rez Res­tre­po) al no domi­nar el inglés; final­men­te obtie­ne su resi­den­cia legal.

El rela­to adquie­re con­si­de­ra­ble vigor dra­má­ti­co al tras­la­dar la acción cin­co años des­pués. Esta mujer en com­pa­ñía de su ado­les­cen­te hija Lucia (Nata­lia Aran­gu­ren) vive en Toron­to don­de se encuen­tra com­ple­ta­men­te acli­ma­ta­da a la vida cana­dien­se, dan­do cla­ses de espa­ñol y tra­ba­jan­do como maes­tra jar­di­ne­ra, en tan­to que Lucía está emplea­da en un peque­ño mer­ca­do; a todo ello, social­men­te Auro­ra está rodea­da de ami­gos, algu­nos de ellos simi­lar­men­te expa­tria­dos. Con todo siem­pre recuer­da a su que­ri­do mari­do vil­men­te mata­do y ese bru­tal inci­den­te reflo­ta cuan­do des­cu­bre que en Toron­to habi­ta su pri­mo Edgar (Fran­cis­co Zal­dúa) quien estu­vo indi­rec­ta­men­te invo­lu­cra­do en el homi­ci­dio de Adrián. Ese hecho, que gene­ra­rá en ella un ele­men­to trau­má­ti­co al pro­du­cir­le un inten­so temor y angus­tia, impul­sa a que el rela­to adquie­ra un ines­pe­ra­do y con­vin­cen­te tono de suspenso.

Con bue­nos ante­ce­den­tes de sus ante­rio­res tra­ba­jos de fic­ción (Seño­ri­tas en 2013 y Maña­na a esta hora en 2016), Rodrí­guez trans­mi­te su sen­si­bi­li­dad feme­ni­na en este dra­ma humano imbui­do de con­si­de­ra­ble ter­nu­ra. Con la acer­ta­da des­crip­ción que efec­túa de Auro­ra, la rea­li­za­do­ra con­tó con la remar­ca­ble actua­ción de Schön­wald quien con ple­na con­vic­ción expre­sa en su per­so­na­je el vuel­co emo­cio­nal sufri­do revi­vien­do su dolo­ro­so pasa­do. Jor­ge Gutman