DE ROUILE ET D’OS (Rust and Bone) Francia, 2012. Un film de Jacques Audiard
Después de la magnífica película Un Profeta (2009) donde el realizador Jacques Audiard abordó un drama carcelario, ahora considera en Rust and Bone una compleja historia romántica.
Marion Cotillard, la sensible actriz que ganó un Oscar interpretando a Edith Piaf en La vie en rose (2007) vuelve a ofrecer otra notable interpretación animando a Stépahnie, una joven domadora de orcas en un delfinario de la riviera francesa. Su despreocupada vida no desprovista de placer sexual, cobra un giro inesperado cuando un desgraciado accidente en su lugar de trabajo motiva que se le deban amputar sus dos piernas.

Matthias Schoenaerts y Marion Cotillard
Por su lado, el eficiente actor belga Matthias Schoenaerts es Ali, un padre monoparental que deja su lugar nativo de Bélgica junto con su pequeño hijo Sam (Armand Verdure) para comenzar una nueva existencia en Francia donde vive su hermana (Corinne Masiero) con su esposo. Sin dinero alguno, logra salir del apuro trabajando como guardia de seguridad de un club nocturno, participando con su cuerpo musculoso en combates de lucha y valiéndose de pequeños hurtos para sobrevivir.
Antes de que aconteciera el dramático hecho que cambió su existencia, Stéphanie llega a conocer a Ali. A pesar de que sus personalidades son completamente opuestas, — la sensualidad y femineidad de ella contrasta con las características del hombre primitivo, bruto y marginal que denota Alí- al poco tiempo se produce entre ambos una atracción estrictamente carnal y visceral, en la que los sentimientos quedan completamente de lado. Con todo hay algo en común que los vincula: la discapacidad física de ella con la vulnerabilidad emocional de Ali llevando una vida errante sin rumbo fijo.
Aunque esta historia escrita por el realizador y Thomas Bidegain tiene una estructura melodramática, el director evita sentimentalismo alguno, aunque eso no impide que los sentimientos subyacentes afloren tardíamente en forma natural y efectiva. Audiard es uno de esos inteligentes directores que ponen atención a mínimos detalles, tratando de que a través de gestos, miradas y movimientos de sus personajes se conozcan las motivaciones que conducen a ocultar celosamente sus emociones.
El film se valoriza con la excelente labor de Cotillard y Shoenaerts quienes además de exhibir una gran química transmiten con gran intensidad la vibrante situación de dos seres que necesitando ayuda y apoyo emocional, buscan con tenacidad la redención que los aliente a seguir viviendo esperanzados. Si bien puede resultar previsible el derrotero de los mismos traspasando la barrera de la intimidad física para concluir en legítimo amor, esa evolución se produce en forma natural y convincente.
Visualmente elegante, la música de Alexandre Desplat con buena combinación de baladas y canciones de rock se adapta acertadamente a la historia narrada.
Conclusión: Este atípico drama romántico no alcanza a tener la dimensión universal de “Un Profeta” pero como un análisis de la fragilidad humana y su perseverancia el relato es lo suficientemente sólido como para conformar un film de calidad. Jorge Gutman