NORMANDIE NUE. Francia, 2018. Un film de Philippe Le Guay
Una comedia de cierta connotación social es la que ofrece Philippe Le Guay en Normandie Nue enfocando las vicisitudes atravesadas por los habitantes de un pequeño pueblo rural. Contando como protagonista a François Cluzet, este convincente actor constituye el mayor atractivo de este film.

François Cluzet
La acción transcurre en Mêle sur Sarthe, una localidad ubicada en la región de Normandía. Allí, los agricultores que se dedican a la cría de ganado como medio de vida, experimentan una importante crisis como causa de la caída de los precios de los productos agropecuarios por lo que muchos de los mismos tratan de vender sus instrumentos de trabajo para sobrevivir; tratando de exteriorizar su frustración a través de protestas, esta gente no consigue atraer la atención de las autoridades oficiales pertinentes. El apreciado y responsable alcalde Georges Balbuzard (Cluzet), quien a su vez es igualmente otro de los granjeros del lugar, hace todo lo posible por resolver la situación y apoyar a su comunidad.
Quiere el azar que aparezca en el lugar Blake Newman (Toby Jones), un fotógrafo americano que está visitando la zona y que se especializa en la captación de desnudos. Este singular forastero que se muestra encantado con la belleza panorámica que contempla, propone al alcalde fotografiar a los aldeanos completamente desvestidos; así, una vez que la fotografía llegue al dominio público podrá lograr que el gobierno cobre conciencia de la situación y ayude a los desafortunados campesinos.
A todo ello, dentro del contexto de su tema central, el guión de Le Guay, Victoria Bedos y Olivier Dazat considera algunas subtramas vinculadas con los paisanos de este pueblo. Entre otros se destaca el parisino (François-Xavier Demaison), que dejó la gran metrópoli para vivir en la campaña, el carnicero (Gregory Gadebois) que es celoso de su sensual mujer (Lucie Muratet), el romance del hijo (Arthur Dupont) de un desaparecido fotógrafo de la zona con una agradable trabajadora (Julie-Ann Roth), así como la disputa entre dos granjeros vecinos (Philippe Rebbot y Patrick d’Assumçao) sobre la ocupación de un terreno.
Dentro de una atmósfera ambiental que remite en parte a la excelente comedia británica The Full Monty (1997) sobre stripers masculinos, este film aunque parta de una idea interesante, resulta demasiado simple y tibio sin profundizar en los personajes ni tampoco aportar mucho brillo y relieve. Finalmente, la leve intriga reside en saber si el puritanismo de los pueblerinos permitirá que se presten a posar desnudos.
Las observaciones apuntadas no alcanzan a descalificar a este relato imbuido de buenas intenciones; ciertamente está bien actuado, sobre todo por Cluzet, pero a la postre no resulta memorable. Jorge Gutman