Una Casa Nutri­da de Recuerdos

THE LAST BLACK MAN IN SAN FRAN­CIS­CO. Esta­dos Uni­dos, 2018. Un film de Joe Talbot

En su ópe­ra pri­ma el rea­li­za­dor Joe Tal­bot des­cri­be el gran afec­to que sien­te un hom­bre por la casa en que pasó su infancia.

Jim­mie Fails, Jonathan Majors

El rela­to se desa­rro­lla en San Fran­cis­co en el dis­tri­to de Fill­mo­re que duran­te gran par­te del siglo pasa­do estu­vo pobla­do por gen­te de raza negra; es allí don­de el afro­ame­ri­cano Jim­mie (Jim­mie Fails) vivió has­ta los 6 años con su padre (Rob Mor­gan) en una amplia resi­den­cia de esti­lo vic­to­riano que según sus recuer­dos fue cons­trui­da por su abue­lo en 1946. Con el paso del tiem­po la casa fue per­di­da por su pro­ge­ni­tor y que­dó prác­ti­ca­men­te desier­ta has­ta que nue­vos due­ños la vol­vie­ron a habitar.

Actual­men­te Jim­mie vive con su mejor ami­go Mont (Jonathan Majors) y el abue­lo invá­li­do (Danny Glo­ver) de este últi­mo en una casa veni­da a menos situa­da en un sec­tor deca­den­te de la ciu­dad. A pesar del tiem­po ido, en com­pa­ñía de Mont él sue­le visi­tar el barrio en que vivió y que aho­ra está pobla­do por ricos pro­pie­ta­rios blan­cos debi­do al pro­ce­so de gen­tri­fi­ca­ción que ha teni­do lugar. En esa zona Jim­mie con­cen­tra su aten­ción obser­van­do la emble­má­ti­ca man­sión de su infan­cia don­de pre­so de un sen­ti­mien­to de pro­fun­da nos­tal­gia y amor por esa resi­den­cia desea­ría con alma y vida vol­ver a habi­tar­la; mien­tras tan­to, sin per­mi­so alguno de los que viven en ella, se dedi­ca a pin­tar par­te de los exte­rio­res de la mis­ma como así tam­bién regar su jardín.

Cuan­do un epi­so­dio ines­pe­ra­do moti­va a que los actua­les mora­do­res se vean for­za­dos a des­alo­jar la resi­den­cia, una vez des­ocu­pa­da Jimmy pene­tra en su inte­rior con Mont y al reco­rrer sus habi­ta­cio­nes melan­có­li­ca­men­te reme­mo­ra los años de su niñez; en con­se­cuen­cia, con el ardien­te deseo de recu­pe­rar la man­sión ‑hoy día valo­ra­da en 4 millo­nes de dóla­res– urde un plan audaz para lograr su objetivo.

Tal­bot, de raza blan­ca, quien tam­bién vive en San Fran­cis­co, ha man­te­ni­do una amis­tad de lar­ga data con Fails y es por eso que no resul­ta extra­ño que se haya ins­pi­ra­do en esa rela­ción para escri­bir el guión en cola­bo­ra­ción con Rob Richert, refle­jan­do a tra­vés de la fic­ción un bos­que­jo auto­bio­grá­fi­co de los hechos relatados.

Aun­que su tema es intere­san­te, la obje­ción que mere­ce este film es su ende­ble guión que con una dura­ción de dos horas en cier­tas ins­tan­cias se vuel­ve monó­tono. En todo caso Tal­bot da mues­tra de su talen­to en su pues­ta escé­ni­ca don­de median­te una narra­ti­va poco con­ven­cio­nal ofre­ce una visión surrea­lis­ta a la vez que poé­ti­ca de San Fran­cis­co. Con muy bue­nas actua­cio­nes de Fails y Majors, el film trans­mi­te afec­ti­va­men­te el inusual roman­ce entre un indi­vi­duo y la casa don­de trans­cu­rrió los pri­me­ros años de su exis­ten­cia. Jor­ge Gutman