IN THE HEIGHTS. Estados Unidos, 2020. Un film de Jon M. Chu. 143 minutos.
Si bien Lin-Manual Miranda obtuvo gran popularidad como el autor musical de Hamilton, el gran suceso de Broadway estrenado en 2016, previo a dicho triunfo demostró sus indiscutibles condiciones de compositor y actor en 2008 con In The Heights que recibió varios premios Tony incluyendo el de mejor musical. Es ahora que se puede juzgar la versión cinematográfica de esa pieza dirigida por Jon M. Chu.
El realizador, bien conocido por la romántica comedia Crazy Rich Adams (2018) no vive en Washington Heights donde transcurre la acción, ni tampoco es latino; sin embargo ha sabido captar en toda su dimensión el espíritu de ese barrio ubicado en el extremo norte de Manhattan, enfrentando el Washington Bridge. Para realizar su trabajo se valió de la muy buena adaptación de la autora del libro Quiara Alegria Hudes para relatar la vivencia de una comunidad integrada por dominicanos, portorriqueños, cubanos, venezolanos y otros integrantes hispanoamericanos.

Anthony Ramos
Afortunadamente la historia que aquí se cuenta deja de lado los clisés que generalmente ubican a los latinos como gente de fama dudosa o bien adicta a las drogas. Anthony Ramos que protagonizó Hamilton aquí es nuevamente el actor principal encarnando magníficamente a Usnavi, un dominicano que a los 8 años llegó con sus padres a Nueva York, asentándose en Washington Heights; dueño de un almacén de comestibles, recibe la ayuda de su joven primo Sonny (talentoso Gregory Diaz IV). Si bien goza del afecto de sus vecinos, él anhela retornar a su tierra natal y restaurar el bar costero que perteneció a su padre. Otro de los personajes es Vanessa (encantadora Melissa Barrera), el interés sentimental de Usravi, que trabaja en el salón de belleza de la exuberante Daniela (convincente Daphne Rubin-Vega) aunque su ilusión es llegar a ser diseñadora de moda. Entretanto, Benny (muy buen desempeño de Corey Hawkins), el mejor amigo de Usnavi, trabaja en una compañía de servicio de autos a cargo de Kevin (eficiente interpretación de Jimmy Smits) y está contento de ver a Nina (Leslie Grace, una revelación en su debut cinematográfico), la chica con la que solía salir, que regresó de Stanford donde cursaba estudios universitarios y decidida a no proseguirlos. Ella que es la hija de Kevin produce una gran desilusión a su padre que invirtió parte de su dinero para que tuviera una educación superior y poder aspirar a un mejor porvenir. La veterana Olga Merediz ofrece una estupenda caracterización de la cubana abuela Claudia que a pesar de no haber tenido hijos actúa como protectora de Usravi y es la bondadosa matriarca del barrio. Cabe agregar que Miranda se reservó un breve papel como el callejero vendedor de piraguas.
A través de algunas viñetas entrecruzadas, la trama ofrece varios tópicos resonantes en la hora actual, tales como la discriminación racista y humillación que Nina relata haber experimentado en Inglaterra, el candente tópico de los inmigrantes indocumentados como Sonny y en general los esfuerzos de la clase trabajadora latina provista de bajos recursos que debido a la gentrificación de la zona debe afrontar alquileres más elevados como en el caso de Daniela que es forzada a mudar su peluquería al Bronx. De todos modos eso no disminuye el optimismo de esta gente pródiga de una envidiable riqueza multicultural manifestada en el vivir cotidiano con su chispa, música, danza, cocina, romanticismo y sus eternos sueños de que sus ilusiones puedan convertirse en realidad.
Como es de aguardar el canto y la danza son elementos esenciales de un espectáculo musical que aquí se concreta ampliamente. La excelente coreografía de Christopher Scott que marca los pasos y movimientos de cientos de admirables bailarines unida a la bella música de Miranda permite conjugar 25 temas donde se entremezclan el hip-hop con el jazz, rap, merengue, salsa y algunos temas típicos de la tradicional música de Broadway. Queda grabada en la memoria la canción Paciencia y Fe en donde la abuela Claudia emotivamente va recordando su infancia en Cuba, When the sun goes down cantada por Nina y Benny y Champagne entonada por Usnavi y Vanessa. Entre los números en donde participa el elenco en su conjunto destella In the heights que abre el relato, el espectacular Carnaval del Barrio, Alabanza y sobre todo el deslumbrante y colorido ballet acuático 96000 que hace referencia a un ticket de lotería ganador que vendido en el negocio de Usnavi no ha sido cobrado por el beneficiario.
No obstante ciertos menores desniveles del guión, los mismos de ningún modo desmejoran la calidad del musical, donde Chu transmite una extraordinaria autenticidad a su narración gracias a su magnífico elenco que permite al espectador ser un habitante más de esa intrépida y colorida comunidad latina. En esencia, este remarcable espectáculo constituye un merecido tributo a este vecindario latino que a pesar de los contratiempos que sus habitantes deben superar evidencian una prodigiosa energía y alegría de vivir. Jorge Gutman