PAS D’CHICANE DANS MA CABANE!. Canadá, 2022. Un film escrito y dirigido por Sandrine Brodeur-Desrosiers. 87 minutos
Después de haber realizado varios cortos, en su primer largometraje como realizadora la actriz Sandrine Brodeur-Desrosiers impresiona gratamente abordando la preocupación de la preadolescencia frente a los conflictos conyugales de sus padres. Narrado como si se tratara de un fantasioso cuento, para su mayor disfrute es importante dejarse llevar por algunas situaciones inverosímiles planteadas en Pas d’chicane dans ma cabane!.
En numerosas oportunidades el cine ha considerado cómo la desavenencia de una pareja puede influir en la vida de sus hijos y que para evitar el daño emocional que pueda causarles, opta por la separación. En este caso, la historia propuesta plantea una situación opuesta.

Charlotte St-Martin
El guión de la realizadora con la colaboración de la guionista Maryse Latendresse introduce a Justine (Charlotte St-Martin), una niña de 12 años viviendo en las cercanías de Montreal, quien viendo a sus padres Martin (Pierre-Luc Brillant) y Julie (Isabelle Blais) querellar con frecuencia, desea lograr su separación. Con increíble inocencia ella se dirige a la Corte Juvenil de Quebec para presentar una solicitud de divorcio pero la empleada (Pierrette Robitaille) de la recepción del Palacio de Justicia le hace saber que el procedimiento es completamente improcedente.
Sin dejarse amilanar por su fracasado intento, ella junto con sus cuatro amigos y compañeros de clase del último año de educación primaria, utilizarán como excusa el espectáculo escolar de fin de curso para enjuiciar a Martin y Julie en una obra teatral que tiene como escenario un falso tribunal de justicia.
Dentro de su simplicidad, la premisa original está muy bien llevada en donde este grupo escolar que además de Justine incluye al tierno Theo (Liam Patenaude), la tímida Ernestine (Simone Laperle), Claudia (Charlie Fortier) que es la íntima amiga de Justine y el lúcido Guillaume (Louka Amadeo Bélnager-Leos) aporta remarcable espontaneidad como los preadolescentes deseosos de hacerse escuchar.
Ciertamente si uno adopta una actitud estrictamente racional no encontraría suficiente motivo para justificar la actitud de Justine, por cuanto su madre había sufrido un aborto no provocado dejando como secuela un cierto malestar en la relación matrimonial; pero en todo caso esa objeción no afecta el mensaje del film que alienta una mejor comunicación entre padres e hijos, asimismo, Justine en su proceso de maduración llegará a comprender mejor la razón por la que sus progenitores puedan disputar sin que eso afecte el vínculo que los une.
Con una buena puesta escénica la novel directora ha logrado una comedia sensible, emotiva y no exenta de humor respaldada por la convincente prestación de sus jóvenes intérpretes con especial distinción de St-Martin en el rol protagónico. En los papales de apoyo igualmente se lucen Brillant y Blais así como resulta efectiva la breve intervención de Robitaille. Jorge Gutman