MONSIEUR AZNAVOUR. Francia, 2024. Un film de Grand Corps Malade y Mehdi Idir. 133 minutos
Pasar revista a la vida de Charles Aznavour (1924 – 2018), es lo que se han propuesto los realizadores Grand Corps Malade y Mehdi en Monsieur Aznavour. Sin ser un completo relato biográfico, de uno de los más grandes íconos de la canción francesa, el film destaca algunos de los momentos más trascendentes que marcaron su existencia.

Tahar Rahim
Durante parte de la primera hora del metraje, el guión de los cineastas destaca su humilde infancia (Norvan Avedissian) como hijo de padres armenios (Narine Grigoryan y Hovnatan Arvédikian) refugiados en Francia durante la década del 30. Desde sus primeros años Charles descubre su vocación por la música participando en un espectáculo escolar, aspirando a convertirse en el futuro en una figura destacada en el mundo del entretenimiento. Prontamente se aprecia al adulto Aznavour (Tahar Rahim), vincularse en 1944 con el pianista y cantante Pierre Roche (Bastien Bouillon); ambos escriben canciones interpretándolas a dúo en varios clubes nocturnos, siendo contratados por la famosa Edith Piaf (Marie-Julie Baup) a fin de integrar la primera parte de su espectáculo. Sobrevendrá posteriormente la incursión de Aznavour en New York, para proseguir dos años en Montreal y su posterior retorno a Francia a fin de actuar sin la compañía de Roche.
Si bien Aznavour tiene que enfrentar numerosos obstáculos en donde al principio su voz no resulta atractiva para los críticos además de ser ridiculizado por su reducida altura y su nariz puntiaguda; con todo, su resiliencia y determinación volcadas como letrista y compositor de bellas canciones, le permiten triunfar en su exitosa presentación de diciembre de 1960 en el famoso teatro Alhambra de París.
En el marco de una narración convencional, los directores van ilustrando los grandes hitos de su carrera, aunque sin ocultar algunas de sus facetas poco complacientes; así con su consagración mundial motiva que se aleje de quien fuera su camarada y amigo Roche, como asimismo en su agitada vida personal deja a su familia en segundo lugar, privilegiando antes que nada su condición de artista.
En el plano actoral es encomiable la caracterización que Tahar Rahim logra de este memorable y multifacético artista quien con su actuación iluminó los escenarios del mundo. El actor transmite las contradicciones del artista como asimismo el lado sombrío y atormentado de su compleja personalidad; con todo, la postura física de Rahim no se asemeja mucho a la de Aznavour y a pesar de que él se esfuerza en entonar las canciones del divo con su propia voz, la misma resulta un tanto ríspida. Del resto del elenco se destaca Marie-Julie Baup aunque su Edith Piaf está lejos del carisma brindado por Marion Cotillard en La Vie en Rose (2007).
En líneas generales, los directores han obtenido un competente film aunque sin alcanzar una intensidad dramática que permita sobrecoger. En tal sentido, hay dos instancias que conmueven; una de ellas tiene lugar cuando Aznavour asiste al funeral de Patrick, uno de sus hijos producto de una relación extraconyugal, quien a los 25 años en 1976 muere de sobredosis; ese hecho repercutirá hondamente en el resto de su existencia; el otro momento emotivo es cuando los directores reflejan en la secuencia final al auténtico símbolo de la canción ya envejecido.
Si bien el film no llega a excitar, con todo resulta disfrutable sumergirse en las memorables canciones del infatigable artista que hasta pocas semanas antes de su deceso no dejó de transmitir su incomparable talento. Jorge Gutman