Docu­men­ta­les Nomi­na­dos al Oscar

He aquí el comen­ta­rio de los cin­co docu­men­ta­les nomi­na­dos al Oscar 2020 que será dis­cer­ni­do el 9 de febre­ro. 

Ame­ri­can Fac­tory. Esta­dos Uni­dos, 2019.

Este remar­ca­ble docu­men­tal de Ste­ven Bog­nar y Julia Reichert enfo­ca la difi­cul­tad de poder con­ci­liar la reali­dad social exis­ten­te con la coli­sión que se pro­du­ce entre cul­tu­ras dia­me­tral­men­te diferentes.

El pró­lo­go del film alu­de a la rece­sión de 2008 que afec­tó fuer­te­men­te a la eco­no­mía de Esta­dos Uni­dos pro­vo­can­do el cie­rre de nume­ro­sas empre­sas ame­ri­ca­nas, inclu­yen­do la plan­ta de Gene­ral Motors en Day­ton, esta­do de Ohio. No es nece­sa­rio entrar en deta­lles expli­can­do lo que sig­ni­fi­có para esa comu­ni­dad la pér­di­da de empleos para más de 2000 tra­ba­ja­do­res. Inme­dia­ta­men­te, el rela­to se ubi­ca en 2014 don­de Fuyao, una empre­sa chi­na, abre en Esta­dos Uni­dos una fac­to­ría de para­bri­sas para la indus­tria auto­mo­triz uti­li­zan­do el lugar aban­do­na­do por GM; para quie­nes esta­ban des­em­plea­dos, esa aper­tu­ra impli­có poder dis­po­ner de una impor­tan­te fuen­te de tra­ba­jo. Cla­ro está que en aquel momen­to nadie podía intuir que la eufo­ria ini­cial pos­te­rior­men­te cede­ría paso a una con­si­de­ra­ble ten­sión entre la fuer­za labo­ral ame­ri­ca­na y la cor­po­ra­ción chi­na diri­gi­da por su due­ño Cao Dewang.

Los docu­men­ta­lis­tas tuvie­ron amplio acce­so a la empre­sa para tes­ti­mo­niar lo ocu­rri­do a lo lar­go de los años siguien­tes. Como es bien sabi­do, el com­por­ta­mien­to ame­ri­cano prio­ri­za las con­di­cio­nes de segu­ri­dad y salud así como las jor­na­das de 8 horas con des­can­so para el almuer­zo y la pro­tec­ción de los tra­ba­ja­do­res a tra­vés de un apa­ra­to sin­di­cal. La cul­tu­ra chi­na es dife­ren­te; eso se refle­ja a tra­vés de un sis­te­ma de sumi­sión por par­te del obre­ro, jor­na­das de 12 horas duran­te 6 a 7 días sema­na­les, así como sala­rios sus­tan­cial­men­te infe­rio­res a fin de incre­men­tar al máxi­mo la pro­duc­ti­vi­dad. Esa bre­cha cul­tu­ral se evi­den­cia cuan­do los geren­tes ame­ri­ca­nos efec­túan un via­je a Chi­na y con­tem­plan la rigu­ro­si­dad de las prác­ti­cas labo­ra­les de Fuyao.

La situa­ción impe­ran­te en Day­ton lle­ga a un nivel de tiran­tez máxi­ma cuan­do los obre­ros inten­tan sin­di­ca­li­zar­se y Dewang cla­ra­men­te anti­ci­pa que si eso lle­ga­ra a suce­der cie­rra de inme­dia­to su fábri­ca. Para peor, al no haber logra­do la empre­sa sus metas fija­das de pro­duc­ción e inca­paz de no poder apli­car a los tra­ba­ja­do­res de la sub­si­dia­ria ame­ri­ca­na el méto­do mili­ta­ris­ta emplea­do en Chi­na, se pro­du­ce el des­pi­do de una par­te del per­so­nal obrero.

Ade­más de una temá­ti­ca com­ple­ja y de con­si­de­ra­ble inte­rés, el docu­men­tal está muy bien expues­to per­mi­tien­do que el espec­ta­dor res­pon­da por sí mis­mo acer­ca del dile­ma de hie­rro al que se enfren­ta la mano de obra ame­na­za­da por el des­em­pleo. ¿Es posi­ble vol­ver a la épo­ca de los ini­cios de la revo­lu­ción indus­trial con la explo­ta­ción de los tra­ba­ja­do­res para sal­var sus pues­tos de tra­ba­jo y acep­tar un aca­ta­mien­to que con­tra­ría los prin­ci­pios de la dig­ni­dad humana?

Cabe seña­lar que este nota­ble docu­men­tal que se encuen­tra dis­po­ni­ble en Net­flix ha sido pro­du­ci­do por Barack Oba­ma y su espo­sa Miche­lle, dos per­so­nas de gran sen­si­bi­li­dad social, quie­nes al final de la narra­ción inter­cam­bian opi­nio­nes con Bog­nar y Reichert.

The Edge of Demo­cracy. Bra­sil, 2019.

Esta pro­duc­ción de Net­flix escri­ta y diri­gi­da por Petra Cos­ta, cuyo títu­lo bra­si­le­ño es Demo­cra­cia em Ver­ti­gen, se cen­tra en el recien­te pasa­do his­tó­ri­co de Bra­sil don­de la demo­cra­cia res­ta­ble­ci­da en mar­zo de 1985 tras la cruel dic­ta­du­ra que azo­tó al país duran­te dos déca­das pare­cie­ra encon­trar­se en un esta­do precario.

Con evi­den­te tris­te­za la direc­to­ra efec­túa un rápi­do recuen­to de aque­llos difí­ci­les años don­de sus padres, deci­di­dos mili­tan­tes de izquier­da, inte­gra­ron el gru­po de opo­si­to­res al gobierno de fac­to y tuvie­ron que man­te­ner­se escon­di­dos para no ser arres­ta­dos y tor­tu­ra­dos como acon­te­ció con algu­nos de sus cama­ra­das. Es allí don­de comien­za a gra­vi­tar la figu­ra de Luiz Inácio Lula da Sil­va (cono­ci­do como Lula) quien como líder del sin­di­ca­to de los obre­ros de la meta­lur­gia fue uno de los orga­ni­za­do­res de las huel­gas que jaquea­ron al régi­men mili­tar al pro­pio tiem­po que con­tri­bu­yó en 1980 a la crea­ción del Par­ti­do de los Tra­ba­ja­do­res (PT). Tras haber opta­do por la pre­si­den­cia en tres opor­tu­ni­da­des final­men­te resul­ta ven­ce­dor en 2002.

Lula gozó de una extra­or­di­na­ria popu­la­ri­dad duran­te su man­da­to al haber res­ca­ta­do a más de 20 millo­nes de tra­ba­ja­do­res de la pobre­za y es así que al con­cluir su ges­tión en 2010 logra un record de apro­ba­ción de 80 %. Nadie podía ima­gi­nar qué es lo que pasa­ría pocos años después.

Una suce­sión de even­tos que sal­pi­ca­ron la pre­si­den­cia de su suce­so­ra Dil­ma Rou­seff con­du­ce a defe­nes­trar al PT, acu­sa­do de haber sido finan­cia­do en las cam­pa­ñas elec­to­ra­les por la pode­ro­sa empre­sa Petro­brás y otras más. A todo ello, Lula fue incri­mi­na­do por supues­ta­men­te haber reci­bi­do como coima un lujo­so depar­ta­men­to en Gua­ru­já aun­que no exis­te prue­ba algu­na de seme­jan­te acción. Sin fun­da­men­tos reales ni evi­den­cias pre­ci­sas el resul­ta­do de dichas manio­bras polí­ti­cas impul­sa al sena­do de Bra­sil a des­ti­tuir a Rou­seff como pre­si­den­ta de Bra­sil en agos­to de 2016 y que Lula fue­se sen­ten­cia­do a 9 años y medio de pri­sión, hecho que comen­zó a cum­plir­lo en 2018, aun­que que­dó libe­ra­do en noviem­bre de 2019 sin que el docu­men­tal lo seña­le por­que fue rea­li­za­do con ante­la­ción a esa fecha.

A tra­vés de entre­vis­tas rea­li­za­das y valién­do­se de impor­tan­te mate­rial de archi­vo, Cos­ta ofre­ce una narra­ción sobria y bien estruc­tu­ra­da que adop­ta el tono de un thri­ller polí­ti­co. Lo que tras­lu­ce es el cues­tio­na­mien­to de la direc­to­ra con res­pec­to a una demo­cra­cia polí­ti­ca­men­te dis­tor­sio­na­da que ha con­du­ci­do a su país hacia un gobierno de dere­cha, extre­ma­da­men­te con­ser­va­dor, que se encuen­tra en las antí­po­das de la ideo­lo­gía sus­ten­ta­da por el PT. Que­da por ver cuál será el des­tino que aguar­da a Bra­sil con una demo­cra­cia, que alu­dien­do al títu­lo del docu­men­tal, se encuen­tra en vértigo.

Honey­land. Repú­bli­ca de Mace­do­nia, 2019

Un film pro­ve­nien­te de Mace­do­nia resul­ta poco fre­cuen­te y mucho menos lo es que haya sido nomi­na­do por la Aca­de­mia de Holly­wood como mejor docu­men­tal e igual­men­te como mejor film inter­na­cio­nal com­pi­tien­do con Para­si­te, Dolor y Glo­ria, Les Misé­ra­bles y Cor­pus Chris­ti.

Con nota­ble sen­ci­llez los rea­li­za­do­res Tama­ra Kotevs­ka y Lju­bo­mir Ste­fa­nov enfo­can a Hatid­ze, una humil­de api­cul­to­ra de media­na edad resi­dien­do ais­la­da­men­te en una peque­ña gran­ja de una aban­do­na­da aldea ‑sin luz ni agua corrien­te- no muy ale­ja­da de Skop­je, la capi­tal de Mace­do­nia. Su acti­vi­dad con­sis­te en extraer la miel de una colo­nia de abe­jas situa­da en una grie­ta; con la ven­ta rea­li­za­da en el mer­ca­do de la ciu­dad logra sub­ve­nir a sus nece­si­da­des. Sin que su vida sea idí­li­ca, ella se sien­te satis­fe­cha con lo que hace y con­ser­van­do una son­ri­sa en su ros­tro dedi­ca su aten­ción al cui­da­do de su madre enfer­ma y pos­tra­da en cama a quien la ali­men­ta con miel.

El nudo dra­má­ti­co se pro­du­ce con la lle­ga­da al lugar de Hus­sein con su espo­sa y sie­te hijos jun­to con un tro­pel de gana­do. Cuan­do el nóma­de indi­vi­duo entra en con­tac­to con Hatid­ze, quien reci­be cor­dial­men­te a su nume­ro­sa fami­lia, deci­de que­dar­se en el lugar y explo­tar tam­bién la api­cul­tu­ra. Sin embar­go, al hacer­lo sin res­pe­tar las reglas de jue­go esta­ble­ci­das, crea una situa­ción con­flic­ti­va con Hatid­ze al hacer peli­grar a sus abe­jas, que­bran­do el ambien­tal equi­li­brio armo­nio­so que exis­tía has­ta ese entonces.

Den­tro de un esti­lo de cine reali­dad, este docu­men­tal mag­ní­fi­ca­men­te rea­li­za­do trans­por­ta al espec­ta­dor a un mun­do rural poco fre­cuen­ta­do, tes­ti­mo­nian­do un modo de vida sin­gu­lar y fas­ci­nan­te que len­ta­men­te va desapareciendo.

The Cave. Siria-Dina­mar­ca-Ale­ma­nia-Esta­dos Uni­dos-Qatar, 2018.

Este impre­sio­nan­te docu­men­tal de Feras Fay­yad que fue fil­ma­do des­de 2016 has­ta 2018, sacu­de y emo­cio­na al pro­pio tiem­po expo­nien­do los estra­gos de la des­gra­cia­da gue­rra siria que des­de hace ocho años estre­me­ce a los habi­tan­tes de este país del Medio Oriente.

Des­pués de que su film Last Men in Alep­po fue pre­mia­do en el fes­ti­val de Sun­dan­ce de 2017 reci­bien­do mere­ci­dos elo­gios por su enfo­que huma­ni­ta­rio en la sitia­da ciu­dad de Alep­po, el docu­men­ta­lis­ta sirio retor­na a su país natal para cen­trar su aten­ción en la igual­men­te devas­ta­do­ra ciu­dad de Ghou­ta ase­dia­da por los ince­san­tes bom­bar­deos del régi­men de Bashar al-Assad y sus alia­dos forá­neos. Con todo, a modo de rela­ti­vo solaz, el rea­li­za­dor expo­ne aquí la altruis­ta labor de la remar­ca­ble pedia­tra Ama­ni Ballour quien lide­ra un equi­po de tra­ba­jo en un hos­pi­tal sub­te­rrá­neo que con su red de secre­tos túne­les real­men­te se ase­me­ja a una caver­na al que alu­de el títu­lo del film.

Sin per­tur­bar la abne­ga­da labor que rea­li­za la doc­to­ra Ballour, la cáma­ra de Fay­yad sigue sus pasos quien con resuel­ta deter­mi­na­ción demues­tra su for­ta­le­za y ener­gía aten­dien­do a los pacien­tes que inclu­yen a niños heri­dos; en su dia­rio tra­ji­nar ella se ve obli­ga­da a supe­rar las con­tin­gen­cias ori­gi­na­das por la esca­sez de medi­ci­na apro­pia­da y la difi­cul­to­sa pro­vi­sión de ali­men­tos. Para agre­gar más leña al fue­go, esta heroí­na se enfren­ta con el odio­so machis­mo impe­ran­te hacién­do­le ver que su labor como mujer debe ser rea­li­za­da en su hogar y no en el hos­pi­tal. En todo caso, eso no la ami­la­na para pro­se­guir ope­ran­do con tena­ci­dad y sin per­der, a pesar de todo, el buen sen­ti­do del humor.

Aun­que los medios de difu­sión han dado cuen­ta de lo que ocu­rre en esa des­afor­tu­na­da región del mun­do, este duro docu­men­tal impo­si­bi­li­ta dejar indi­fe­ren­te a quien lo con­tem­pla. Esta remar­ca­ble pelí­cu­la deja como últi­ma impre­sión la dedi­ca­ción, cama­ra­de­ría y soli­da­ri­dad impe­ran­te en este valio­so gru­po hos­pi­ta­la­rio que rea­li­zan­do una excep­cio­nal tarea des­ta­ca lo más valio­so que pue­de emer­ger del géne­ro humano.

For Sama. Gran Bre­ta­ña-Esta­dos Uni­dos, 2019.

Por rara coin­ci­den­cia este film temá­ti­ca­men­te está aso­cia­do a The Cave ya que tam­bién abor­da la gue­rra civil que enlu­ta a Siria. Con la direc­ción del docu­men­ta­lis­ta bri­tá­ni­co Edward Watts y la joven perio­dis­ta y acti­vis­ta siria Waad al-Kateab, el film se cen­tra en las vici­si­tu­des que la rea­li­za­do­ra vivió duran­te los años de per­ma­nen­cia en Alepo.

Sien­do en 2012 estu­dian­te uni­ver­si­ta­ria de mar­ke­ting, ella par­ti­ci­pa en las pro­tes­tas con­tra el opro­bio régi­men de Bashar al-Assad. Por impe­rio de las cir­cuns­tan­cias se vuel­ve docu­men­ta­lis­ta cap­tan­do con su cáma­ra, las mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta de la pobla­ción así como las atro­ci­da­des que el régi­men come­te. Cuan­do en 2016, la ciu­dad es bom­bar­dea­da bru­tal­men­te, ella ya casa­da con Ham­za, su mari­do médi­co, da luz a Sama en medio de esa cruel reali­dad, deci­dien­do des­ti­nar lo fil­ma­do a su hijita.

En la medi­da que ya prác­ti­ca­men­te no exis­ten cen­tros hos­pi­ta­la­rios, Ham­za esta­ble­ce un hos­pi­tal en for­ma volun­ta­ria que a la vez cons­ti­tu­ye su hogar don­de con la cola­bo­ra­ción de su espo­sa, atien­de a los nume­ro­sos heri­dos y mori­bun­dos; la vibran­te cáma­ra de la direc­to­ra va refle­jan­do lo que acon­te­ce tan­to inter­na­men­te como en las calles que rodean al lugar don­de viven.

Den­tro de este luc­tuo­so pano­ra­ma, hay dos momen­tos pro­fun­da­men­te con­mo­ve­do­res; en uno de ellos la cáma­ra enfo­ca al abne­ga­do médi­co quien con­ver­ti­do en obs­te­tra remue­ve un bebé apa­ren­te­men­te muer­to del úte­ro de su madre para lle­gar a revi­vir­lo mila­gro­sa­men­te; en otra secuen­cia, dos chi­cos obser­van cómo resul­ta impo­si­ble resu­ci­tar al her­ma­ni­to sacu­di­do por un bombardeo.

Si bien el matri­mo­nio pro­cu­ra con­lle­var una vida nor­mal en el mar­co de una ciu­dad com­ple­ta­men­te devas­ta­da, tra­tan­do de sal­va­guar­dar a Sama y con la espe­ra de un segun­do hijo en camino la fami­lia deci­de dejar Ale­po y par­tir a Gran Bre­ta­ña. En la actua­li­dad al-Kateab, resi­de en Lon­dres, don­de tra­ba­ja como docu­men­ta­lis­ta para el Canal 4.

Que­da como tes­ti­mo­nio un remar­ca­ble docu­men­tal, atroz­men­te dolo­ro­so y valien­te, demos­tran­do la resi­lien­cia de una fami­lia para sobre­vi­vir en un medio infernal.
Jor­ge Gutman