Jue­go de Citas

WOMAN OF THE HOUR. Esta­dos Uni­dos-Cana­da, 2023. Un film de Anna Ken­drick. 89 minutos

La popu­lar actriz Anna Ken­drick debu­ta como direc­to­ra e igual­men­te actúa en Woman of the Hour, cuya his­to­ria basa­da en un caso real se cen­tra en un infa­me cri­mi­nal serial que azo­tó Esta­dos Uni­dos duran­te la déca­da del 70.

Una esce­na de WOMAN OF THE HOUR

El rela­to basa­do en el guión de Ian MacA­llis­ter McDo­nald comien­za en 1977 cuan­do en un acan­ti­la­do de una región mon­ta­ño­sa de Wyo­ming el fotó­gra­fo Rod­ney Alca­lá (Daniel Zovat­to) sedu­ce con su pre­sen­cia a Sarah (Kelley Jakie), quien des­pués de haber­le toma­do algu­nas fotos con la pro­me­sa de con­se­guir­le un tra­ba­jo, ter­mi­na estran­gu­lán­do­la. Retro­ce­dien­do a 1971 se sabe que se está en pre­sen­cia de un sinies­tro homi­ci­da al obser­var a otras víc­ti­mas eli­mi­na­das por él.

El núcleo cen­tral del rela­to se desa­rro­lla en 1978 en Holly­wood don­de la aspi­ran­te a actriz Cheryl Bradshaw (Ken­drick) fra­ca­sa en su inten­to de ser con­tra­ta­da al no haber satis­fe­cho en una prue­ba que le es toma­da. Con todo su agen­te con­si­gue que par­ti­ci­pe como inte­rro­ga­do­ra en el show del con­cur­so tele­vi­si­vo deno­mi­na­do The Dating Game (jue­go de citas) Este pro­gra­ma que fue crea­do por Chuck Barris a prin­ci­pios de los años 60, se carac­te­ri­za en el que una per­so­na entre­vis­ta­do­ra, gene­ral­men­te una mujer sol­te­ra, for­mu­la una serie de pre­gun­tas escri­tas en unas tar­je­tas a tres par­ti­ci­pan­tes sol­te­ros sobre temas román­ti­cos; el que resul­ta gana­dor obtie­ne como recom­pen­sa una cita con ella con todos los gas­tos cubier­tos. Curio­sa­men­te uno de los con­ten­dien­tes es el fotó­gra­fo ase­sino que resul­ta triun­fa­dor del con­cur­so. En el trans­cur­so de la emi­sión Lau­ra (Nico­let­te Robin­son) ‑una de las per­so­nas del públi­co asis­ten­te- reco­no­ce al femi­ni­ci­da y deses­pe­ra­da­men­te tra­ta de comu­ni­car esa situa­ción a los res­pon­sa­bles del pro­gra­ma aun­que sin lograrlo.

Como espec­ta­dor del film uno se pre­gun­ta qué es lo que ocu­rrió con Alca­lá antes de su pre­sen­ta­ción en este show y cómo no pudo ser detec­ta­do duran­te tan­to tiem­po por los crí­me­nes come­ti­dos. Dejan­do de lado este aspec­to no con­tem­pla­do por la direc­to­ra, lo con­cre­to es que ella logra crear momen­tos de inten­sa ten­sión, cuan­do a la sali­da del noc­turno pro­gra­ma Alca­lá se apro­xi­ma ama­ble­men­te a Cheryl; con todo ella va pre­sin­tien­do su ame­na­zan­te pre­sen­cia en medio de un par­que de esta­cio­na­mien­to que a esas horas se encuen­tra vacío.

La his­to­ria pro­si­gue en 1979 cuan­do Rod­ney encuen­tra en Cali­for­nia a Amy (Autumn Best), una ado­les­cen­te que apa­re­ce como poten­cial víc­ti­ma pero que logra esca­par­se a tiempo.

El film no apro­ve­cha todo el poten­cial al que el tema se pres­ta debi­do a una eje­cu­ción enca­mi­na­da de mane­ra des­igual. No obs­tan­te, Ken­drick per­mi­te refle­jar la miso­gi­nia exis­ten­te a tra­vés de la acti­vi­dad ruti­na­ria de Cheryl como asi­mis­mo por la vio­len­cia sufri­da por las muje­res que han sido aba­ti­das por Alca­lá. La direc­to­ra con­tó con un acer­ta­do elen­co, aun­que curio­sa­men­te su pro­pia actua­ción resul­te un tan­to afec­ta­da, en tan­to que Zovat­to cons­ti­tu­ye una ver­da­de­ra reve­la­ción trans­mi­tien­do con ente­ra con­vic­ción la saga­ci­dad emplea­da por su per­so­na­je para atraer a sus presas.

En los cré­di­tos fina­les se infor­ma que el homi­ci­da fue arres­ta­do en 1979 y mien­tras se aguar­da­ba su jui­cio fue libe­ra­do bajo fian­za y en ese inter­ín mató a una mujer de 21 años y a una chi­ca de 12 años. Arres­ta­do nue­va­men­te y habien­do pues­to en evi­den­cia la mag­ni­tud de sus crí­me­nes fue encar­ce­la­do, murien­do por cau­sas natu­ra­les en la pri­sión de Cor­co­rán, Cali­for­nia, en julio de 2021. Jor­ge Gutman

FNC 2024 (Segun­da Parte)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí cin­co comen­ta­rios de fil­mes pre­sen­ta­dos en el Fes­ti­val du Nou­veau Ciné­ma (FNC) que pro­si­gue en Mon­treal has­ta el 20 de octubre

Tar­des de Sole­dad (Espa­ña-Fran­cia-Por­tu­gal)

Con­si­de­ra­do como uno de los más renom­bra­dos y hete­ro­do­xos cineas­tas de Espa­ña, el cata­lán Albert Serra dis­po­ne una fil­mo­gra­fía impor­tan­te, inclu­yen­do entre otros títu­los La Mort de Louis XIV (2016), Liber­té (2919) y Paci­fic­tion (2022); con todo esta es la pri­me­ra vez que enca­ra un docu­men­tal como el que se comen­ta por el que ha obte­ni­do la Con­cha de Oro en el fes­ti­val de San Sebas­tián de este año.

Andrés Roca Rey

El tema con­si­de­ra­do es el de la tau­ro­ma­quia, común­men­te cono­ci­do como “Corri­da de Toros”, una tra­di­ción espa­ño­la que cuen­ta con innu­me­ra­bles adep­tos como tam­bién con ardien­tes detrac­to­res. Lo cier­to es que según una ley pro­mul­ga­da en noviem­bre de 2013 este depor­te es con­si­de­ra­do patri­mo­nio cul­tu­ral y digno de pro­tec­ción en todo el terri­to­rio español.

Lo per­ti­nen­te del film es que Serra, sin duda algu­na con­gra­cia­do con la tau­ro­ma­quia, ofre­ce cine­ma­to­grá­fi­ca­men­te un film deci­di­da­men­te crea­ti­vo con una pues­ta escé­ni­ca des­lum­bran­te que some­te al espec­ta­dor a un espec­tácu­lo vis­ce­ral y per­tur­ba­dor a la vez.

Para lograr su come­ti­do el direc­tor con­tó a su favor con Andrés Roca Rey, un tore­ro peruano nacio­na­li­za­do espa­ñol de 27 años que es con­si­de­ra­do como un super­as­tro en el mar­co de este san­grien­to depor­te. Sin que exis­ta comen­ta­rio alguno ni tam­po­co entre­vis­tas a su pro­ta­go­nis­ta, el docu­men­tal en casi su tota­li­dad lo enfo­ca en el rue­do fren­te a su presa.

Serra detrás de la cáma­ra y con la valio­sa cola­bo­ra­ción del direc­tor de foto­gra­fía Artur Tort Pujol, median­te un remar­ca­ble encua­dre con pri­me­ros pla­nos per­mi­te que el públi­co que con­tem­pla el film ten­ga la sen­sa­ción de hallar­se den­tro del cam­po de com­ba­te, adqui­rien­do de este modo la inmer­si­va viven­cia de lo que allí acontece.

Al comen­zar la lidia resul­ta fas­ci­nan­te obser­var a Roca Rey enfren­tan­do a la bes­tia con una mira­da desa­fian­te mien­tras rea­li­za cier­tos movi­mien­tos de pasos que podrían asi­mi­lar­se a los de un per­fec­to bai­la­rín. A con­ti­nua­ción se apre­cia la vio­len­cia emplea­da duran­te el due­lo cuan­do la espa­da de Roca Rey pro­du­ce la esto­ca­da en el ani­mal pro­vo­can­do su caí­da con un baño de san­gre que sale de sus entra­ñas para lue­go vol­ver a intro­du­cir el arma has­ta ani­qui­lar­lo por com­ple­to. Cla­ro está que en algu­nos de los encuen­tros con otros toros, Roca Rey resul­ta cor­nea­do gene­rán­do­le par­cia­les heri­das sangrientas.

En los pocos momen­tos en que el docu­men­tal se apar­ta del rodeo se obser­va al tore­ro via­jan­do en su coche pri­va­do en com­pa­ñía de los inte­gran­tes de su cua­dri­lla que lo ensal­zan con des­me­su­ra­dos elo­gios. Asi­mis­mo el docu­men­tal ilus­tra los ritua­les refe­ren­tes a la ves­ti­men­ta del barro­co y colo­ri­do tra­je que lo viste.

En esen­cia, median­te este docu­men­to Serra des­nu­da por com­ple­to los ava­ta­res de la tau­ro­ma­quia fil­man­do con majes­tuo­sa pre­ci­sión las exten­di­das secuen­cias de lucha, sin que por ello impli­que que él sea par­ti­da­rio de la cruel­dad infli­gi­da a los toros. Si algu­na obser­va­ción mere­ce este docu­men­tal es que nada se sabe de la vida per­so­nal del tore­ro aun­que eso no des­me­re­ce su calidad.

Reas (Argen­ti­na-Ale­ma­nia-Sui­za)

Con el buen ante­ce­den­te ofre­ci­do en Tea­tro de Gue­rra (2018) enfo­can­do las vici­si­tu­des atra­ve­sa­das por seis vete­ra­nos de la gue­rra de las Islas Mal­vi­nas enfren­tan­do al ban­do bri­tá­ni­co, en este docu­men­tal musi­cal la remar­ca­ble rea­li­za­do­ra Lola Arias cen­tra su aten­ción en un gru­po de ex convictos.

El Elen­co del film

Para rea­li­zar su pro­pó­si­to ella ubi­ca el rela­to en una aban­do­na­da cár­cel de Bue­nos Aires, obran­do de ver­da­de­ro cen­tro correc­cio­nal y es allí don­de el veris­mo del rela­to se entre­mez­cla con lo ficcional.

Todo comien­za con la ex pre­si­dia­ria Yose­li Arias, una joven de 25 años quien había pur­ga­do una sen­ten­cia de mas de 4 años por con­tra­ban­do de estu­pe­fa­cien­tes. A modo de guía esta chi­ca va intro­du­cien­do a muje­res que han esta­do pre­sas por dife­ren­tes razo­nes y que van rela­tan­do sus vidas que podrían ser reales o bien ima­gi­na­das, así cómo avi­zo­ran el futuro.

En ese hete­ro­gé­neo con­jun­to humano que inclu­ye a muje­res no bina­rias y tran­se­xua­les, Yose­li enta­bla espe­cial comu­ni­ca­ción con Nacho (Igna­cio Ama­dor Rodrí­guez), un hom­bre trans­gé­ne­ro que lide­ra una ban­da de rock inte­gra­da por Estefy Har­castle, Noe­lia Pérez y Pau­li­ta Astu­ray­me, entre otras. En tal sen­ti­do la músi­ca cobre vida en el penal y a tra­vés de can­tos y bai­les, per­mi­tien­do a la direc­to­ra ilus­trar cómo la recrea­ción artís­ti­ca pue­de ate­nuar la dure­za del encie­rro. Asi­mis­mo, siem­pre den­tro del esti­lo de docu-fic­ción, se ve a las reas enta­blar con­ver­sa­cio­nes con los guar­dias de la pri­sión o bien jugan­do al fút­bol. Sin excluir algu­nas situa­cio­nes diver­ti­das, lo más impor­tan­te que emer­ge de esta his­to­ria es la diná­mi­ca inter­ac­ción de sus per­so­na­jes y sobre todo el sen­ti­mien­to fra­ter­nal y soli­da­rio que ani­ma a los mis­mos; en ese queha­cer es pon­de­ra­ble la actua­ción de un elen­co ani­ma­do por no pro­fe­sio­na­les trans­mi­tien­do brío, ener­gía e indu­da­ble auten­ti­ci­dad a lo que mag­ní­fi­ca­men­te expo­ne la cineasta.

La remar­ca­ble pues­ta escé­ni­ca de Arias uni­da a la logra­da foto­gra­fía de Mar­tín Ben­chi­mol, la acer­ta­da músi­ca de Uli­ses Con­ti y en espe­cial la enco­mia­ble coreo­gra­fía de Andrea Ser­ve­ra, con­tri­bu­yen a valo­ri­zar este nota­ble docu­men­tal per­mi­tien­do la ple­na adhe­sión del espectador.

A Family (Fran­cia).

La pre­mia­da nove­lis­ta fran­ce­sa Chris­ti­ne Angot tra­ta de expur­gar el dra­ma que la ha per­se­gui­do des­de su tem­pra­na ado­les­cen­cia, cuan­do a los 13 años de edad fue vio­la­da por su padre Pie­rre. Este deli­ca­dí­si­mo y urti­can­te tema ya lo había tra­ta­do en su libro L’Inceste de 1999; es aho­ra que efec­tuan­do su debut como direc­to­ra con­si­de­ra en este docu­me­nal el trau­ma vivi­do y aún persistente.

Chris­ti­ne Angot

El film se ubi­ca en Estras­bur­go don­de su pro­ge­ni­tor vivió y murió tiem­po atrás. Allí retor­na Chris­ti­ne, el lugar don­de comen­zó el abu­so sexual, acom­pa­ña­da del equi­po que fil­ma el docu­men­tal diri­gi­do por la cama­ró­gra­fa Caro­li­ne Cham­pe­tier. En pri­mer lugar ella se diri­ge al domi­ci­lio de Eli­za­beth Weber, la viu­da de su padre, cuyo obje­ti­vo es el de que ella reco­noz­ca la mons­truo­si­dad come­ti­da por él. Pos­te­rior­men­te, Angot sale al encuen­tro de su madre Rachel Sch­wartz, con­fron­tán­do­la por no haber­la pro­te­gi­do en su pro­pio hogar del mons­truo­so deli­to come­ti­do por su padre. A tra­vés del rela­to la direc­to­ra encuen­tra a otros miem­bros de su núcleo fami­liar, inclu­yen­do su pri­mer espo­so Clau­de, su pare­ja Charly y final­men­te su hija adul­ta Léo­no­re, a quien median­te cin­tas case­ras regis­tra­das en julio y agos­to de 1993, se la ve cuan­do peque­ña ampa­ra­da por el amor brin­da­do por Chris­ti­ne. Pre­ci­sa­men­te en el ínti­mo diá­lo­go man­te­ni­do a la hora actual entre Angot con su hija, esa con­ver­sa­ción ofre­ce a la escri­to­ra una catar­sis emo­cio­nal, dejan­do abier­ta la posi­bi­li­dad de aus­cul­tar una luz al final del oscu­ro túnel del inces­to sufrido.

No hay mane­ra posi­ble para poder com­pren­der cómo un padre pue­de oca­sio­nar un daño bru­tal a alguien de su pro­pia san­gre. De todos modos, median­te este docu­men­tal bien rea­li­za­do y sobria­men­te expues­to, cabe admi­rar la resi­lien­cia y valen­tía de la novel direc­to­ra en denun­ciar la acción cri­mi­nal de su pro­ge­ni­tor como asi­mis­mo quie­nes ocul­ta­ron el gra­ve delito.

Cést pas moi (Fran­cia)

Con­si­de­ra­do como un radi­cal y pro­vo­ca­ti­vo rea­li­za­dor del cine fran­cés, en este cor­to­me­tra­je Leos Carax refle­xio­na acer­ca de su labor como cineas­ta. A tra­vés de 40 minu­tos de dura­ción, el cineas­ta con­si­de­ra aspec­tos de la actual cine­ma­to­gra­fía, rápi­das refe­ren­cias sobre su vida per­so­nal, así como espec­tros de la situa­ción polí­ti­ca que ha vivi­do la huma­ni­dad en el pasa­do con algu­nos visos del momen­to actual.

Una esce­na del film

Median­te una narra­ción alu­ci­na­to­ria, entre caó­ti­ca y desen­fre­na­da, Carax tri­bu­ta home­na­je a Jean Luc Godard, a quien mucho admi­ra, dado que el cor­to adquie­re el viso de un colla­ge que se ase­me­ja al que el des­apa­re­ci­do cineas­ta empleó en Le Libre d’image (2019).

Pasan­do rápi­da revis­ta a algu­nos extrac­tos de sus fil­mes y de otros auto­res así como valién­do­se de vie­jas fotos, Carax ilus­tra imá­ge­nes refe­ri­das a Roman Polans­ki adu­cien­do al ase­si­na­to de su mujer, una esce­na de Vér­ti­go de Alfred Hitck­cock, así como enfa­ti­za su víncu­lo artís­ti­co con el actor Denis Lavant. Una ima­gen de Hitler evo­ca la tra­ge­dia vivi­da en la Segun­da Gue­rra así como otras remi­ten a polí­ti­cos auto­ri­ta­rios como Putin y Trump entre otros. Evi­den­cian­do como rea­li­za­dor su cri­sis exis­ten­cial, Carax cues­tio­na la for­ma que adqui­rió la evo­lu­ción del cine, con espe­cial refe­ren­cia al abu­so del empleo audio­vi­sual en la medi­da que se ape­la a una super esti­mu­la­ción de la ima­gen com­bi­na­da con el soni­do, que a su modo de ver resul­ta alienante.

En este apre­cia­ble film de mon­ta­je nutri­do de apre­cia­dos hallaz­gos visua­les, Carax demues­tra nue­va­men­te su nota­ble habi­li­dad de des­lum­brar a la audien­cia con su indis­cu­ti­ble talen­to creativo.

The Seed of the Sacred Fig (Irán-Fran­cia-Ale­ma­nia)

Moham­mad Rasou­lof es un rea­li­za­dor ira­ní que ha expe­ri­men­ta­do una suer­te simi­lar al de otros cineas­tas de Irán que les ha sido prohi­bi­do salir del país por su acti­vis­mo polí­ti­co. En este caso Rasou­lof, que fue con­de­na­do a ocho años de pri­sión, logró esca­par de Irán para pre­sen­tar en el Fes­ti­val de Can­nes este duro film en el que al igual que en su ante­rior fil­mo­gra­fía denun­cia al régi­men teo­crá­ti­co impe­ran­te en su país.

Misagh Zareh y Sohei­la Golestani

El guión del direc­tor pre­sen­ta a Iman (Mis­sagh Zareh) un fun­cio­na­rio esta­tal que ha sido pro­mo­vi­do al car­go de inves­ti­ga­dor judi­cial en la cor­te revo­lu­cio­na­ria de Irán; su fun­ción es la de refren­dar con su fir­ma y sin revi­sar los casos las sen­ten­cias de muer­te pro­nun­cia­das por el tri­bu­nal islá­mi­co para quie­nes fir­me­men­te se han opues­to al gobierno. En prin­ci­pio dicho ascen­so cons­ti­tu­ye para él un moti­vo de gran satis­fac­ción y en tal sen­ti­do es apo­ya­do por su sumi­sa y abne­ga­da espo­sa Naj­meh (Sohei­la Goles­ta­ni) aun­que esa eufo­ria está lejos de ser com­par­ti­da por sus hijas Rez­va (Mah­sa Ros­ta­mi) de 20 años y la menor Sana (Seta­reh Maleki).

Mien­tras tan­to, en las calles abun­dan las mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta de las muje­res recla­man­do sus dere­chos, sobre todo des­pués de que en sep­tiem­bre de 2022 se pro­du­jo el arres­to de la acti­vis­ta Mah­sa Arra­ni de 22 años por no uti­li­zar el velo feme­nino obli­ga­to­rio y su pos­te­rior muer­te duran­te la cus­to­dia poli­cial. La armo­nía de la fami­lia de Iman se va dete­rio­ran­do cuan­do las hijas abier­ta­men­te se rebe­lan al no apro­bar la con­duc­ta de su padre por el tra­ba­jo que rea­li­za. Eso se inten­si­fi­ca cuan­do la uni­ver­si­ta­ria Rez­ya ve lo acon­te­ci­do con su ami­ga Sadat (Niousha Akhshi), quien al par­ti­ci­par en una mani­fes­ta­ción es heri­da por la poli­cía y pos­te­rior­men­te detenida.

La situa­ción tien­de a com­pli­car­se cuan­do Iman no encuen­tra el revól­ver que le ha sido dado para pro­te­ger a su fami­lia y en con­se­cuen­cia cul­pa a su mujer e hijas de haber­lo toma­do aun­que ellas lo nie­gan, pro­du­cién­do­se en con­se­cuen­cia una fuer­te ten­sión familiar.

Si bien has­ta ese momen­to Rasou­lof demues­tra una vez más su talen­to al ser­vi­cio de una rigu­ro­sa pues­ta escé­ni­ca que crea un cli­ma de con­vin­cen­te sus­pen­so, la con­ti­nua­ción de su rela­to pare­ce­ría per­te­ne­cer a una pelí­cu­la com­ple­ta­men­te dis­tin­ta; así repen­ti­na­men­te el direc­tor adop­ta un tono dife­ren­te a su rela­to que ade­más de estar nutrir­lo de una inusi­ta­da y gra­tui­ta vio­len­cia, des­con­cier­ta por su fal­ta de lógi­ca. De todos modos, aun­que la últi­ma par­te del film des­ilu­sio­na, la crí­ti­ca social esbo­za­da en su pri­me­ra mitad y las exce­len­tes actua­cio­nes de los cua­tro pro­ta­go­nis­tas ame­ri­tan la visión de este dra­ma polí­ti­co. Cabe men­cio­nar que esta pelí­cu­la fue dis­tin­gui­da en Can­nes con el Pre­mio Espe­cial del Jurado.

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La Ópe­ra de Jea­ni­ne Tesori

GROUN­DED

Como segun­da ópe­ra de la actual tem­po­ra­da a ser trans­mi­ti­da en direc­to y en HD des­de el Metro­po­li­tan Ope­ra de New York (Met), el públi­co cana­dien­se ten­drá la opor­tu­ni­dad de apre­ciar Groun­ded, la crea­ción líri­ca de la lau­rea­da com­po­si­to­ra ame­ri­ca­na Jea­ni­ne Teso­ri que fue estre­na­da por la Öpe­ra Nacio­nal de Washing­ton en 2023.

El Elen­co.( Foto: Ken Howard/Met)

El libre­to que acom­pa­ña la músi­ca ha sido adap­ta­do por Geor­ge Brant a par­tir de su pro­pia obra de tea­tro, Groun­ded con­ce­bi­da en 2013. La his­to­ria se cen­tra en una pilo­to de dro­nes que que­da invo­lun­ta­ria­men­te emba­ra­za­da y aban­do­na el ser­vi­cio. Cuan­do vuel­ve a alis­tar­se la des­ti­nan a una cara­va­na en el desier­to de Neva­da, don­de diri­ge ata­ques de avio­nes no tri­pu­la­dos con­tra terro­ris­tas a miles de kiló­me­tros de dis­tan­cia. Poco a poco, su per­so­na­li­dad se va frac­tu­ran­do bajo el estrés del tra­ba­jo has­ta que ya no pue­de sepa­rar su vida pri­va­da como exce­len­te espo­sa y madre así como su vida pro­fe­sio­nal como per­fec­ta sol­da­do. En for­ma sub­ya­cen­te, el tema tra­sun­ta los con­flic­tos éti­cos que emer­gen de la moder­na tec­no­lo­gía mili­tar y los pro­ble­mas psi­co­ló­gi­cos y emo­cio­na­les que pue­de aca­rrear su empleo.

Emily D’Angelo. (Foto: Ken Howard/Met)

Esta pro­duc­ción es diri­gi­da por Michael Mayer e inter­pre­ta­da cen­tral­men­te por la mez­zo soprano cana­dien­se Emily D’Angelo, acom­pa­ña­da del tenor Ben Bliss ani­man­do el rol de un ran­che­ro de Wyo­ming. Com­ple­tan el elen­co Ellie Dehn, Kyle Miller y Greer Grims­ley. La orques­ta del Met es diri­gi­da por el maes­tro Yan­nick Nézet-Séguin.

La esce­no­gra­fía es de Mimi Lien, el ves­tua­rio de Tom Broec­ker, la ilu­mi­na­ción de Kevin Adams y la coreo­gra­fía de David Neu­mann.

Groun­ded será trans­mi­ti­da con sub­tí­tu­los en inglés el 19 de octu­bre en las salas de Cine­plex y vuel­ta a difun­dir el 9 y 11 de noviem­bre de 2024.

El Apren­diz y su Instructor

THE APPREN­TI­CE. Cana­dá-Dina­mar­ca-Irlan­da, 2024. Un film de Ali Abba­si. 120 minutos.

Pre­ce­di­do por dos remar­ca­bles fil­mes como lo fue­ron Bor­der (2018) y Holy Spi­der (2022), el afa­ma­do direc­tor ira­ní nacio­na­li­za­do danés Ali Abba­si retor­na con The Appren­ti­ce enfo­can­do los pri­me­ros años de ges­tión empre­sa­rial del ex pre­si­den­te Donald Trump. Sin ofre­cer gran­des sor­pre­sas ni mucho más a quie­nes se han inte­rio­ri­za­do en su vida, lo dis­tin­ti­vo de la pelí­cu­la es la for­ma que adop­ta su narra­ción y la ilus­tra­ción de un perío­do espe­cial que atra­ve­só New York.

Jeremy Strong y Sebas­tian Stan

La his­to­ria basa­da en el guión del perio­dis­ta Gabriel Sher­man comien­za en 1973 cuan­do Trump (Sebas­tian Stan) de 27 años e hijo de un acau­da­la­do empre­sa­rio con­ser­va­dor de Queens, tra­ta de abrir­se paso en el mun­do inmo­bi­lia­rio de Manhat­tan. Para ello, des­pués de cier­tos inten­tos rea­li­za­dos, logra que el influ­yen­te y amo­ral abo­ga­do Roy Cohn (Jeremy Strong), quien fue el ase­sor del sena­dor Joseph McCarthy en las audien­cias del anti­co­mu­nis­mo de los años 50, lo tome bajo su tute­la. Es allí que se ini­cia la rela­ción del devo­to apren­diz con el mons­truo­so ins­truc­tor apren­dien­do de él tres reglas fun­da­men­ta­les para triun­far, a saber: ata­car, negar todo y siem­pre asu­mir la vic­to­ria aun­que los hechos demues­tren lo con­tra­rio. Gra­cias a Cohn, Trump comien­za su derro­te­ro empre­sa­rial en el mar­co de una ciu­dad depri­mi­da eco­nó­mi­ca­men­te; con­se­cuen­te­men­te logra cons­truir el lujo­so hotel Hyatt en reem­pla­zo del prác­ti­ca­men­te des­ven­ci­ja­do inmue­ble de la Esta­ción Cen­tral. Habien­do sido menos­ca­ba­do por su padre Fred (Mar­tin Dono­van) que no creía en él, Donald le demues­tra su capa­ci­dad de empren­der y rea­li­zar­se como exi­to­so empresario.

En la esfe­ra sen­ti­men­tal el film ilus­tra los esfuer­zos de Trump para con­quis­tar a la bella y popu­lar mode­lo Iva­na Zel­nic­ko­va (Maria Baka­lo­va), que final­men­te lo logra­rá pro­po­nién­do­le matri­mo­nio. En tal sen­ti­do nue­va­men­te se apre­cia la fuer­te influen­cia de Cohn hacia Trump cuan­do le alec­cio­na acer­ca de los arre­glos finan­cie­ros que debe­rá tener en cuen­ta con quien será su futu­ra esposa.

A medi­da que pasan los años el nom­bre “Trump” cons­ti­tu­ye una refe­ren­cia impor­tan­te en el nego­cio inmo­bi­lia­rio, en gran par­te res­pal­da­do por la gigan­tes­ca Torre Trump inau­gu­ra­da en 1983. Curio­sa­men­te, el empo­de­ra­mien­to de Donald suce­de al mis­mo tiem­po que se pro­du­ce la caí­da en des­gra­cia de Cohn que es víc­ti­ma del Sida en los años 80; en tal sen­ti­do es sor­pren­den­te cómo Trump sin con­mi­se­ra­ción algu­na lo va dejan­do aban­do­na­do, olvi­dan­do lo que su mali­cio­so pro­fe­sor con­tri­bu­yó en el éxi­to de su carre­ra profesional.

Sin entrar a deta­llar las sub­tra­mas refe­ren­tes a aspec­tos fami­lia­res de Trump, Abba­si ofre­ce un rela­to que sin duda no habrá de con­ci­tar una opi­nión uná­ni­me dada la fuer­te pola­ri­za­ción exis­ten­te en torno a su pro­ta­go­nis­ta. Sin caer en la ten­ta­do­ra cari­ca­tu­ra, el rea­li­za­dor evi­ta huma­ni­zar a Trump, así, si en par­te él apren­dió la lec­ción de Cohn en saber men­tir y caer en manio­bras bor­dean­do la corrup­ción, el film no duda en expo­ner su com­por­ta­mien­to inescrupuloso.

La inter­pre­ta­ción de Strong es memo­ra­ble mos­tran­do la per­so­na­li­dad del detes­ta­ble y mons­truo­so abo­ga­do capaz de mane­jar a su anto­jo a su dis­cí­pu­lo; asi­mis­mo no menos admi­ra­ble es la com­po­si­ción de Stan quien mos­tran­do la per­so­na­li­dad vani­do­sa y mani­pu­la­do­ra del ex pre­si­den­te, apli­ca con asom­bro­sa natu­ra­li­dad sus ges­tos, movi­mien­tos, la ento­na­ción de su voz al hablar y el empleo de sus tics.

En los fac­to­res téc­ni­cos, es des­ta­ca­ble el dise­ño de pro­duc­ción de Alek­san­dra Marin­ko­vich repro­du­cien­do feha­cien­te­men­te la ciu­dad neo­yor­ki­na de las déca­das del 70 y 80.

En suma, dejan­do de lado cual­quier con­tro­ver­sia que pue­da sur­gir en torno de Trump, el film de Abba­si está bien rea­li­za­do y aun­que uno desea­ría mayor pro­fun­di­dad logra con­ci­tar la aten­ción, sobre todo por la enco­mia­ble actua­ción sus dos pro­ta­go­nis­tas. Jor­ge Gutman

Con­mo­ve­dor Documental

BLINK. Esta­dos Uni­dos, 2024. Un docu­men­tal de Daniel Roher y Edmund Sten­son. 84 minutos

Un muy buen docu­men­tal de los rea­li­za­do­res Daniel Roher y Edmund Sten­son es lo que se apre­cia en Blink.

Para los padres de una fami­lia bien cons­ti­tui­da lo más impor­tan­te cons­ti­tu­ye el bien­es­tar de sus hijos y cuan­do algu­na enfer­me­dad les afec­ta, eso gene­ra una gran preo­cu­pa­ción. Algo seme­jan­te acon­te­ce con el matri­mo­nio de Sébas­tien Pelle­tier y su mujer Édith que habi­tan en Mon­treal con sus cua­tro hijos, Mia de 11 años, Léo de 9 años, Colin de 6 años y Lau­rent de 4 años; con excep­ción de Léo, los res­tan­tes niños han sido diag­nos­ti­ca­dos con reti­no­sis pig­men­ta­ria; ésta es una enfer­me­dad gené­ti­ca incu­ra­ble don­de las per­so­nas afec­ta­das pier­den la visión gra­dual­men­te, aun­que no nece­sa­ria­men­te que­dan com­ple­ta­men­te ciegos.

La fami­lia Pelletier

Tenien­do en con­si­de­ra­ción esa situa­ción, Sébas­tien y Édith deci­den efec­tuar un via­je con sus hijos para que cuan­do lle­guen even­tual­men­te a per­der la vis­ta les que­de gra­ba­do en su memo­ria algu­nas de las mara­vi­llas que el mun­do les ha ofrecido.

Ese via­je los lle­va­rá a dife­ren­tes sitios de Áfri­ca, Asia y Suda­mé­ri­ca. Así se los ve en Nami­bia gozan­do de un safa­ri, en Indo­ne­sia prac­ti­can­do surf, en Tur­quía sabo­rean­do los hela­dos cre­mo­sos, así como cabal­gan­do en Mon­go­lia; obser­van­do la pues­ta de sol en el Par­que Nacio­nal del Desier­to Blan­co de Egip­to como asi­mis­mo con­tem­plar el ama­ne­cer en las mon­ta­ñas del Hima­la­ya en oca­sión de su esta­día en Nepal. Eso no impi­de haber expe­ri­men­ta­do algu­nos momen­tos de inquie­tud cuan­do estan­do en Ecua­dor efec­túan un paseo en funi­cu­lar y el mis­mo se que­da atas­ca­do por una horas en las altu­ras debi­do a un pro­ble­ma téc­ni­co que final­men­te que­dó resuelto.

Esta sin­gu­lar epo­pe­ya per­mi­te apre­ciar la diná­mi­ca esta­ble­ci­da entre el matri­mo­nio y sus hijos en don­de la fami­lia irra­dia en todo momen­to el enor­me pla­cer de dis­fru­tar con­jun­ta­men­te. Aun­que la enfer­me­dad como telón de fon­do jamás lle­ga a ensom­bre­cer los áni­mos, hay un momen­to pro­fun­da­men­te emo­ti­vo cuan­do el peque­ño Lau­rent desea que su madre le expli­que lo que sig­ni­fi­ca que­dar cie­go; tal como la mujer con­fie­sa a la cáma­ra que la fil­ma, esa pre­gun­ta repre­sen­tó para ella como si fue­se un dar­do atra­ve­san­do su cuerpo.

El via­je cul­mi­na en el Ama­zo­nas don­de los visi­tan­tes tran­si­tan por una aldea; allí se rela­cio­nan con una fami­lia del pue­blo indí­ge­na Achuar don­de son cáli­da­men­te aco­gi­dos. Esa visi­ta cons­ti­tu­ye para los Pelle­tier una expe­rien­cia alta­men­te valio­sa al lle­gar a impo­ner­se de la enri­que­ce­do­ra cul­tu­ra autóctona.

Si bien la belle­za visual del film es un fac­tor impor­tan­te en la valo­ri­za­ción del docu­men­tal, lo que aquí cuen­ta es su con­te­ni­do. En ese aspec­to los cineas­tas — que han sido los auto­res del exce­len­te docu­men­tal Navalny (2022) — habien­do segui­do duran­te un año el tra­yec­to de los seis via­je­ros, han cap­ta­do con nota­ble auten­ti­ci­dad la resi­lien­cia de estos padres y las emo­cio­nes alber­ga­das jun­to a sus hijos. Cier­ta­men­te, este via­je cons­ti­tu­ye un pre­cio­so lega­do de este matri­mo­nio para sus que­ri­dos hijos, quie­nes cuan­do alcan­cen la edad adul­ta recor­da­rán el inmen­so amor que les ha sido brin­da­do con esta remar­ca­ble tra­ve­sía turística.

En esen­cia, la audien­cia asis­te a un con­mo­ve­dor docu­men­to agri­dul­ce de la vida real, que es reco­men­da­ble sin reser­va algu­na. Jor­ge Gutman