LE PROCÈS DU CHIEN. Francia-Suiza, 2024. Un film de: Laetitia Dosch. 80 minutos
Un caso legal en el que se refleja la relación que los humanos mantienen con los animales es lo que la actriz Laetitia Dosch como novel directora encara en Le procès du chien en el que asimismo asume el rol protagónico. El film está basado en un acontecimiento real en el que una persona de Francia fue llevada a juicio por los ataques que su perro infirió a terceros.

Laetitia Dosch
En este relato de ficción guionizado por Dosch y Anne-Sophie Bailly se sale al encuentro de Avril Lucciani (Dosch) una abogada suiza que si bien es una eficiente profesional no obstante ha visto perder varios juicios al defender causas difíciles de ganar. Eso no obsta para que acepte tomar a su cargo la defensa de Cosmos (Kodi), un perro agresivo que pertenece a Dariuch Michovski (François Damiens), un individuo marginal que quiere entrañablemente a su mascota porque para él su compañía constituye una positiva terapia.
Este caso constituye un gran desafío para Avril por cuanto Cosmos hirió seriamente la cara de Lorene (Anabela Moreira), una mujer portuguesa empleada de limpieza, además de haber mordido a otras dos mujeres. Aquí no solamente pende la vida del canino sino que además Dariuch es considerado responsable por su tenencia y por lo tanto no exento de culpa.
La premisa planteada es de sumo interés en donde Avril considera que el perro no debe ser considerado como un objeto inanimado tal como lo es en Suiza sino que por el contrario es un ente autónomo y como tal debe ser juzgado al igual que un ser humano. Por la parte contraria, la severa abogada de Lorena (Anne Dorval) mostrando al juez y al público asistente el rosto cicatrizado de la víctima, alega que el animal es un peligro público y por lo tanto debe ser sacrificado.
A medida que transcurren las sesiones del juicio donde siempre está presente Cosmos, comienzan a surgir observaciones, como las relativas al género donde las víctimas atacadas por los perros supuestamente son siempre mujeres. Al propio tiempo dado que Cosmos es el primer animal en ser juzgado por un delito cometido, el caso adquiere pública notoriedad, lo que motiva a que Avril quede extenuada.
Aunque Dosch demuestra su capacidad de realizadora, su ópera prima que transita entre la comedia realista y la sátira no logra cubrir las expectativas despertadas en su planteo inicial. Eso es debido fundamentalmente al guión que no llega a profundizar suficientemente en el principal personaje y además porque se dispersa en ciertas situaciones absurdas y algunas secuencias innecesarias, como la extraña relación que Avril mantiene con Joachim (Tom Fiszelson), su vecino de 12 años.
Sin dejar una impresión resonante, este film cuenta con un buen elenco en el que especialmente gravita la presencia de Dosch quien como la letrada idealista exaltando la dimensión humana que debe existir con el canino, trata de evitar una sentencia negativa que le impida seguir con vida. Mención especial merece Kodi, quien animando al perro juzgado ofrece una admirable actuación, que mucho recuerda a Uggie, el sabueso que conquistó el cariño del público en L’Artiste (2011). Jorge Gutman