VINGT DIEUX / HOLY COW. Francia, 2024. Un film de Louise Courvoisier. 91 minutos
La debutante realizadora Louise Courvoisier causa una muy buena impresión en Vingt Dieux narrando las vicisitudes de un adolescente que se encuentra con el enorme dilema acerca de cómo encarar su vida frente a un imprevisto suceso.

Clément Faveau
El guión de la novel cineasta compartido con Theo Abadie presenta a Totone (Clément Faveau) un muchacho de 18 años que habita en la región rural de Jura, ubicada al sudeste de Francia. A dicha edad, su vida transcurre despreocupadamente, saliendo con sus amigos de infancia Jean-Yves (Mathis Bernard) y Francis (Dimitri Baudry), soliendo concurrir a fiestas, disfrutando de tragos alcohólicos y tratando de abordar algunas chicas con quienes intimar. Viviendo con su padre que es dueño de una pequeña manufactura de quesos y Claire (Luna Garret), su hermanita de 7 años , su complacida existencia se descompagina cuando su progenitor muere accidentalmente; en consecuencia queda a la deriva sin recursos pecuniarios y por añadidura es responsable de cuidar de Claire.
Para proveerse de un ingreso Totone se ve obligado a vender las instalaciones agrícolas de su padre; con todo hay una oportunidad que se le presenta cuando en la zona se organiza una competencia con un premio de 30.000 euros para quien elabore el mejor queso regional. Es así que con la colaboración de sus amigos y el apoyo moral de Claire comenzará la etapa de preparación de dicho producto pero claro está que para ello Totone deberá proveerse de leche de buena calidad que precisamente la produce la joven granjera Marie-Lise (Maiwene Barthelemy) con quien mantiene un vínculo romántico.
La joven directora que creció en una granja de Jura, logra un buen retrato de la vida rural a la vez que permite conocer detalles no muy conocidos sobre la elaboración de buenos quesos. En todo caso, lo más trascendente del relato es el proceso de maduración experimentado por Totone frente a las vicisitudes atravesadas. El resultado es una sencilla comedia dramática que aunque predecible está convincentemente realizada, genuinamente actuada por intérpretes no profesionales y nutrida de un especial encanto permitiendo la fácil identificación con sus juveniles personajes. Jorge Gutman