Una Fami­lia de Refugiados

LES BAR­BA­RES. Fran­cia, 2024. Un film escri­to y diri­gi­do por Julie Delpy. 101 minutos

La exce­len­te actriz y remar­ca­ble direc­to­ra Julie Delpy, vuel­ve a delei­tar con una come­dia escri­ta, diri­gi­da y pro­ta­go­ni­za­da por ella abor­dan­do las vici­si­tu­des atra­ve­sa­das por una fami­lia de refugiados.

Julie Delpy

El film trans­cu­rre en Paim­pont, un peque­ño pue­blo rural encla­va­do en la región de la Bre­ta­ña fran­ce­sa. Orga­ni­za­do por Joë­lle (Delpy) la pro­gre­sis­ta maes­tra de la región, se aguar­da la lle­ga­da de un con­tin­gen­te de refu­gia­dos pro­ce­den­tes de Ucra­nia. Sin embar­go debi­do a que otras comu­ni­da­des cer­ca­nas ya han reci­bi­do a ucra­nia­nos, el alcal­de del pue­blo (Jean-Char­les Cli­chet) comu­ni­ca a sus veci­nos que los refu­gia­dos son sirios, a quie­nes se les dará la bien­ve­ni­da. Se tra­ta de la fami­lia Fayad que esca­pó de la cruel gue­rra que por lar­gos años azo­ta a Siria. En con­se­cuen­cia la apa­ci­ble y tran­qui­la vida de los aldea­nos de Paim­pont se ve alte­ra­da fren­te a esta sor­pre­sa, pro­vo­can­do la nega­ti­va reac­ción de algu­nos fer­vien­tes racistas.

La recién lle­ga­da fami­lia está inte­gra­da por el arqui­tec­to Mar­wan (Ziad Bakri), su dise­ña­do­ra grá­fi­ca espo­sa Lou­na (Dalia Naous), su her­ma­na doc­to­ra Alma (Rita Hayek), su padre Has­san (Helou Fares) y los dos niños del matri­mo­nio, Dina (Ninar) y Wael (Adam). Todos ellos vuel­can sus esfuer­zos para inte­grar­se al nue­vo medio, apren­dien­do el idio­ma, acep­tan­do tra­ba­jos de baja remu­ne­ra­ción y tra­tan­do de ser pacien­tes con los into­le­ran­tes del pue­blo. Enre ellos se halla Her­vé (Lau­rent Lafit­te) que es el plo­me­ro de la zona y desea evi­tar que los sirios per­ma­nez­can inde­fi­ni­da­men­te; la mis­ma idea pre­do­mi­na en Phi­lip­pe (Mathieu Demy), el alcohó­li­co mari­do de Julie (San­dri­ne Kiber­lain), la gran ami­ga de Joë­lle, quien sos­pe­cha de quien­quie­ra pue­da ser ára­be o musul­mán; simul­tá­nea­men­te hay quie­nes adop­tan una acti­tud con­tem­po­ri­za­do­ra demos­tran­do en últi­ma ins­tan­cia un sen­ti­mien­to soli­da­rio, como es el caso del gran­je­ro Yves (Albert Dellpy).

Dicho lo que pre­ce­de, la direc­to­ra logra una come­dia de situa­cio­nes risue­ñas com­bi­na­da con la serie­dad del tema sub­ya­cen­te, efec­tuan­do una vela­da crí­ti­ca de los pre­jui­cios, racis­mo y xeno­fo­bia impe­ran­tes en la ima­gi­na­ria pobla­ción des­crip­ta pero que cons­ti­tu­ye un espe­jo de lo que acon­te­ce en Fran­cia con refu­gia­dos musul­ma­nes. Con un inta­cha­ble elen­co, sagaz guión nutri­do de efec­ti­vos diá­lo­gos y una impe­ca­ble pues­ta escé­ni­ca, el ciné­fi­lo dis­fru­ta de un muy buen film. Jor­ge Gutman