Pro­cu­ran­do la Felicidad

MON GĀTEAU PRÉ­FÉ­RÉ Irán-Fran­cia-Sue­cia-Ale­ma­na, 2024. Un film diri­gi­do y escri­to por Mar­yam Moghad­dam y Beh­tash Sanaeeha. 97 minutos

En el oto­ño de la vida, la sole­dad es un sín­to­ma que pue­de mani­fes­tar­se cuan­do no exis­te un fami­liar que­ri­do alre­de­dor de uno. Este es uno de los temas que la direc­to­ra Mar­yam Moghad­dam y su mari­do Beh­tash Sanaeeha exi­to­sa­men­te abor­dan en Mon Gāteau Pré­fé­ré.

Lily Farhad­pour y Esmail Mehrabi

La acción que trans­cu­rre en Tehe­rán en la épo­ca actual pre­sen­ta a Mahin (Lily Farhad­pour), una ani­ma­da mujer sep­tua­ge­na­ria que ha per­ma­ne­ci­do viu­da duran­te 30 años, cuan­do su mari­do falle­ció en un acci­den­te. Vivien­do en una con­for­ta­ble casa que da a un patio exte­rior con jar­dín, ella sien­te la nece­si­dad de com­ba­tir la sole­dad que la ani­ma. Es así que en su dia­rio accio­nar, sue­le com­par­tir almuer­zos con ami­gas pen­sio­na­das (Sora­ya Orang, Homa Mot­tahe­din, Sima Esmaei­li)„ rie­ga su jar­dín, pasea por el par­que, ve tele­no­ve­las, y median­te Face­ti­me se comu­ni­ca con su úni­ca hija que vive en Euro­pa, aun­que a veces ella no tie­ne el tiem­po sufi­cien­te para man­te­ner una con­ver­sa­ción flui­da y abrup­ta­men­te cor­ta la llamada.

Desa­fian­do las con­ven­cio­nes socia­les con­ser­va­do­ras vigen­tes en Irán para una mujer, ella está dis­pues­ta a hacer valer sus dere­chos cuan­do en una oca­sión se enfren­ta al poli­cía de mora­li­dad (Meh­di Pile­va­ri) que inten­ta arres­tar a una joven por no haber cubier­to total­men­te su cabello.

La exis­ten­cia coti­dia­na de Mahin adquie­re ines­pe­ra­do impul­so cuan­do asis­tien­do a un café cap­ta su aten­ción al obser­var a Fara­marz (Esmail Meh­ra­bi), un taxis­ta de su mis­ma edad de quien ella supo­ne que la sole­dad igual­men­te le embar­ga. Es así que pron­ta­men­te con­si­gue que al día siguien­te él le trans­por­te en su vehícu­lo has­ta su hogar. Duran­te el via­je, una con­ver­sa­ción tie­ne lugar entre ambos gene­ran­do de este modo que Mahin per­sua­da a su con­duc­tor para que visi­te su casa. Des­pués de tomar las pre­cau­cio­nes para no des­per­tar sos­pe­cha en su veci­na (Efat Raso­li­nezhad), ella lo hace pasar a su resi­den­cia. De allí en más gra­dual­me­ne se pro­du­ce una pro­fun­da cone­xión don­de ambos dan a cono­cer deta­lles de su inti­mi­dad, sabien­do así que él ha esta­do casa­do y pron­ta­men­te divor­cia­do sin que haya exis­ti­do la posi­bi­li­dad de reanu­dar su vida sentimental.

Con encan­to, ter­nu­ra y extre­ma sen­si­bi­li­dad, los cineas­tas van ilus­tran­do los aspec­tos que emer­gen en esa vela­da; es así que median­te copas de vino, sabo­rean­do un rico pos­tre, efec­tuan­do unos pasos de bai­le y ento­nan­do can­cio­nes ira­níes, el resul­ta­do es que para Fara­marz ése ha sido el día más feliz de su vida, en tan­to que para ella nue­va­men­te alum­bra el amor con el mis­mo brío que aso­mó en su juven­tud. ¿Per­mi­ti­rá el des­tino que la feli­ci­dad de estas dos almas geme­las pue­da perdurar?

Con una pues­ta escé­ni­ca inta­cha­ble y un exce­len­te guión des­cri­bien­do a sus dos pro­ta­go­nis­tas, el film está impreg­na­do de autén­ti­ca emo­ción; cla­ro está que el remar­ca­ble resul­ta­do obte­ni­do es debi­do a la exce­len­te inter­pre­ta­ción de Farhad­pour y Meh­ra­bi quien ani­ma­dos de un can­dor inigua­la­ble otor­gan a sus per­so­na­jes abso­lu­ta auten­ti­ci­dad don­de uno se olvi­da que están actuan­do al brin­dar la idea que se tra­ta de dos reales personajes.

Por sus inne­ga­bles méri­tos, el film que tuvo su estreno mun­dial en el Fes­ti­val de Ber­lín de 2024, obtu­vo el pre­mio de la crí­ti­ca como asi­mis­mo el del jura­do ecuménico.
Jor­ge Gutman