LE CHIEN NOIRE / BLACK DOG. China, 2024. Un film de Guan Hu. 106 minutos
Provisto de excelentes antecedentes por haber obtenido el premio mayor en la sección competitiva Un Certain Regard del Festival de Cannes de 2024, Black Dog es a todas luces un drama meritorio que reafirma el talento del director chino Guan Hu después de una fructífera carrera desplegada en previos largometrajes.
No obstante que la amistad entre el ser humano y su mascota ha sido tratada por el cine en varias oportunidades, la historia adquiere visos especiales al entroncarse con los profundos cambios atravesados por China.

Eddie Peng y el Perro Negro
La acción se desarrolla en 2008 en un pueblo ubicado en el noroeste del gigantesco país, próximo al desierto de Gobi donde Lang (Eddie Peng), un ex astro del rock y avezado motociclista acaba de salir de la prisión en estado de libertad condicional después de haber purgado una pena de 28 años por haber cometido un asesinato. Es así que regresa a su aldea natal que adquiere un viso fantasmagórico dado el estado de ruinas y de demolición en que se halla; eso es debido ´porque en nombre del progreso, las autoridades tienen como propósito modernizar la región y con ese fin reubicar a sus pobladores hacia otras zonas del país.
Para este solitario individuo el retorno no es nada fácil en la medida que sus vecinos lo miran con aprehensión, además debe superar con la mafia local viejos asuntos pendientes y para añadir una mayor preocupación tiene que lidiar con su padre adicto al alcohol y gravemente enfermo.
En ese marco donde el relato adquiere un tono de western, Lang es destinado a tener que atrapar y enjaular a los perros callejeros que bajan de las montañas y que obstaculizan los planes de reconstrucción. En ese contexto se encuentra un agresivo y rabioso perro negro al que Lang debe enfrentar; es así que vuelca sus esfuerzos por domarlo; si bien al principio el animal termina mordiéndolo aunque realmente no está afectado de rabia, gradualmente se establece un lazo de profundo afecto entre ambas partes y ciertamente destilan ternura las escenas en que el perro es transportado en un asiento lateral adosado a la motocicleta de su amo.
Atisbado de cierta melancolía, el relato se entremezcla con la presencia de un circo ambulante donde el solitario Lang resulta atraído por una de las integrantes del grupo, como así también un zoológico a punto de cerrar.
El guión del realizador compartido con Rui Ge y Bing Wu está configurado poco tiempo antes de las olimpiadas a realizarse en Beijing en donde el poderoso país trata de ofrecer una nueva visión al mundo que ciertamente involucra su inserción a un nuevo sistema económico.
Resulta remarcable cómo el director permite que en su mayor parte las imágenes transmitan el contenido del relato en tanto que en su mayor parte Lang permanece callado. Con una impecable narración sazonada con algunas escenas de solapado humor, Guan Hu convincentemente transmite la necesidad y solidaridad del protagonista con su mascota así como a su vez ofrece una muy buena visión de los importantes cambios socioeconómicos que China comienza a experimentar en los albores del presente siglo.
Provisto de una sutil emoción y sin recurrir a la barata cursilería, el film se destaca por su notable contenido humano y sin duda que el cinéfilo selectivo sabrá apreciarlo.
Jorge Gutman