Las Viven­cias de una Niña

DON’T LET’S GO TO THE DOGS TONIGHT. Sudá­fri­ca, 2024. Un film escri­to y diri­gi­do por.: Embeth Davidtz. 98minutos

La actriz Embeth Davidtz efec­túa su pri­me­ra incur­sión como direc­to­ra enfo­can­do la caí­da del colo­nia­lis­mo en Rho­de­sia. Ade­más de diri­gir y ser auto­ra del guión que está basa­do en la nove­la homó­ni­ma de Ale­xan­dra Fuller, es a su vez una de las actri­ces pro­ta­gó­ni­cas de Don’t let’s go to the dogs tonight.

Davidtz que aun­que naci­da en Esta­dos Uni­dos a los pocos años se des­pla­zó con su fami­lia a Sudá­fri­ca está embe­bi­da de los nue­vos vien­tos que comen­za­ron a soplar en ese país y asi­mis­mo en Rho­de­sia cuan­do en 1980, Robert Lumum­ba es ele­gi­do como pri­mer minis­tro del país con el nue­vo nom­bre de Zim­ba­bue y ofi­cial­men­te Ingla­te­rra reco­no­ce su independencia.

Lexi Ven­ter

La acción pre­ci­sa­men­te trans­cu­rre en 1980 en don­de el rela­to pre­sen­ta a Bobo (Lexi Ven­ter), una niña de 8 años que es hija de Tim (Rob van Vuu­ren) y Nico­la (Davidtz), unos gran­je­ros blan­cos de Rho­de­sia. A tra­vés de su pers­pec­ti­va, trans­mi­ti­da en par­te median­te su voz en off, se va per­ci­bien­do la ambi­va­len­cia que expe­ri­men­ta hacia el racis­mo incul­ca­do por sus padres.

Su vida dis­ta de ser tran­qui­la dado que alec­cio­na­da por sus pro­ge­ni­to­res, no se des­car­ta la posi­bi­li­dad de que cual­quier per­so­na afri­ca­na pue­da ser terro­ris­ta; es así que tan­to Tim como Nico­la siem­pre están por­tan­do un arma con­si­go, en tan­to que Bobo teme diri­gir­se al baño sola en medio de la noche por si alguien pudie­ra atacarla.

La rela­ción de la niña con sus padres resul­ta difí­cil. Por un lado Tim está en su mayor par­te ausen­te en giras rea­li­za­das como mili­tar, en tan­to que Nico­la adic­ta al alcohol dis­ta de tener bue­na comu­ni­ca­ción con ella por­que lo que más le intere­sa es pro­te­ger su tie­rra y evi­tar que nadie se apro­pie de la mis­ma; por su par­te su her­ma­na Vanes­sa (Ani­na Reed) tam­po­co la tole­ra demasiado.

La dis­trac­ción para Bob es tran­si­tar con su moto­ne­ta por la zona como asi­mis­mo encon­trar solaz cuan­do se encuen­tra con Sarah (Zikho­na Bali), la emplea­da afri­ca­na de sus padres, aun­que su mari­do Jacob (Fuma­ni Shi­lu­ba­na) des­con­fía un tan­to de la niña. Es así que el cari­ño que Sarah demues­tra a Bob, hace que ella se invo­lu­cre con otras niñas de color y que las con­si­de­re tal como son y no como futu­ros sir­vien­tes de los blan­cos. A todo ello Bob obser­va las indig­ni­da­des a que está suje­ta la pobla­ción negra y gra­dual­men­te su per­cep­ción va cam­bian­do, al gra­vi­tar el amor que sien­te por Sarah cap­tan­do la noble­za y huma­ni­dad que emer­ge de esta noble mujer.

Curio­sa­men­te, resul­ta un tan­to difí­cil con­gra­ciar­se con Bob, don­de su acti­tud no muy feme­ni­na, con su cara per­ma­nen­te­men­te sucia y su cabe­llo des­vaí­do, a ello se agre­ga su afi­ción por el ciga­rri­llo a pesar de su edad; sin embar­go la excep­cio­nal inter­pre­ta­ción de la joven Ven­ter es admi­ra­ble y es en la emo­ti­va y poé­ti­ca esce­na final don­de rati­fi­ca su talen­to. Simi­la­res elo­gios mere­cen la genui­na actua­ción de Davidtz como la afe­rra­da mujer no dis­pues­ta a acep­tar la reali­dad de lo que está acon­te­cien­do, así como la de Bali trans­mi­tien­do la cali­dez y ter­nu­ra de su personaje.

Aun­que el rit­mo impre­so por la novel cineas­ta resul­ta poco flui­do en su comien­zo, pos­te­rior­men­te adquie­re dina­mis­mo, per­mi­tien­do que su rela­to intere­se en su acer­ta­da des­crip­ción del racis­mo pre­va­le­cien­te don­de la mino­ría blan­ca comien­za a sen­tir­se afec­ta­da en el pro­ce­so de des­co­lo­ni­za­ción de Zim­ba­bue. Jor­ge Gutman