Rup­tu­ra Conyugal

THE ROSES. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Jay Roach. 106 minutos

La desin­te­gra­ción de un matri­mo­nio bien ave­ni­do es lo que el rea­li­za­dor Jay Roach con­si­de­ra en The Roses. Su con­te­ni­do ha sido guio­ni­za­do por Tony McNa­ma­ra basa­do en la nove­la The War of the Roses de Warren Adler que ya fue con­si­de­ra­do en el film homó­ni­mo de 1989 de Danny DeVi­to con Michael Dou­glas y Kath­leen Turner.

El rela­to pre­sen­ta al arqui­tec­to Theo Rose (Bene­dict Cum­ber­batch) y a su ama­da y exce­len­te coci­ne­ra Ivy (Oli­via Col­man) quie­nes han vivi­do feli­ces por espa­cio de una déca­da jun­to con sus dos hijos Hat­tie (Hala Fin­ley) y Roy (Wells Rap­pa­port). Aspi­ran­do a nue­vos hori­zon­tes, ambos deja­ron su resi­den­cia en Ingla­te­rra para des­pla­zar­se a Men­do­cino, Cali­for­nia. Mien­tras que la carre­ra de Theo adquie­re vue­lo, ella se ocu­pa del hogar y cui­da­do de los chi­cos. Con todo, con­si­de­ran­do las dotes culi­na­rias de su espo­sa y dado su éxi­to pro­fe­sio­nal que le redi­túa muy bue­nos ingre­sos él le com­pra un res­tau­ran­te don­de natu­ral­men­te Ivy será la chef.

La situa­ción se alte­ra cuan­do a cau­sa de una des­afor­tu­na­da tor­men­ta se des­tru­ye por com­ple­to un impre­sio­nan­te museo que Theo dise­ñó. Eso pro­vo­ca su caí­da en des­gra­cia con la con­se­cuen­cia de que­dar des­em­plea­do; pero en todo caso revir­tien­do los roles tra­di­cio­na­les, él se ocu­pa aho­ra del hogar y sus hijos mien­tras que Ivy es la que pro­vee los ingre­sos finan­cie­ros, sobre todo tenien­do en cuen­ta que el res­tau­ran­te a su car­go ha cobra­do enor­me pres­ti­gio por las exce­len­tes crí­ti­cas recibidas.

Si en prin­ci­pio los cam­bian­tes roles del matri­mo­nio fun­cio­nan, a medi­da que el éxi­to de Ivy supera amplia­men­te las expec­ta­ti­vas aguar­da­das, los egos de la pare­ja comien­zan a agrie­tar su esta­bi­li­dad; ese aspec­to está muy bien tra­ta­do por el rea­li­za­dor. Sin embar­go, el film satis­fa­ce media­na­men­te debi­do a que el tra­ta­mien­to impre­so por Roach resul­ta errá­ti­co, eso se evi­den­cia más cuan­do adop­ta el tono de his­té­ri­ca far­sa que no ope­ra en favor del mismo.

Cier­ta­men­te las remar­ca­bles actua­cio­nes de Col­man y Cum­ber­batch con­tri­bu­yen a resal­tar esta come­dia negra, aun­que a medi­da que el rela­to avan­za sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes tien­den a resul­tar des­agra­da­bles; en todo caso eso poco impor­ta por­que ambos talen­to­sos intér­pre­tes con­vin­cen­te­men­te trans­mi­ten sus con­flic­ti­vos sen­ti­mien­tos demos­tran­do cómo el amor y la des­truc­ción gene­ra­da por el odio pue­den lle­gar a coexis­tir en el colap­so con­yu­gal. En roles de apo­yo se luce Alli­son Jan­ney como la abo­ga­da de divor­cio de Ivy, en tan­to que Andy Sam­berg y Kate McKin­non se desem­pe­ñan con correc­ción ani­man­do a un matri­mo­nio ami­go de los Rose que igual­men­te no están exen­tos de pro­ble­mas similares.

Dicho lo que pre­ce­de, sin ser dema­sia­do exi­gen­te el film de Roach se deja ver a pesar de que en par­te se resien­te por las obje­cio­nes men­cio­na­das. Jor­ge Gutman