Crónica de Jorge Gutman
A Useful Ghost. (Tailandia-Francia-Singapur),
Los fantasmas considerados como almas errantes, o bien el espíritu de una persona muerta que subsisten en algunos seres vivos de manera perceptible, es lo que el realizador tailandés Ratchapoom Boonbunchachoke aborda en A Useful Ghost. Combinando la comedia con la fantasía y con cierta crítica social, su aceptación dependerá del esfuerzo realizado por el espectador para dejar a un lado la lógica racional y subordinarse a la naturaleza surrealista de su temática.

A Useful Ghost
Valiéndose de su propio guión, el realizador ambienta su relato en Bangkok, en donde Ladyboy (Wisarut Homhuan) comprueba que la aspiradora que acaba de adquirir descarga el polvo recogido produciendo polución ambiental. Alterado por la situación llama al técnico Krong (Wanlop Rungkumjad) quien al revisar el aparato observa que alberga a un fantasma, de los muchos que pululan por la ciudad; de inmediato él le relata a Ladyboy una historia vinculada con esos espectros.
La empresa manufacturera de las aspiradores es manejada por Suma (Apasiri Nitibhon) cuyo hijo March (Wisarut Himmarat) ha perdido a su grávida esposa Nat (Davika Hoorne) debido a la polución; con todo se solaza a través de la comunicación que mantiene con su fantasma que se encuentra dentro de otra aspiradora. Aunque la familia de March no quiere saber nada de fantasmas, rechazando la reencarnación espectral de Nat, prontamente Suma descubre que esa fantasmagórica presencia es capaz de revivir a su empresa que se encuentra en decadencia. La situación se vuelve más compleja cuando el Dr. Paul (Gandhi Wasuvitchayagit), un importante ministro de gobierno, solicita la ayuda de Nat para liberarlo de sus propios fantasmas.
Si bien lo descripto resulta decididamente absurdo, el cineasta trata de insuflar a esta historia cierto contenido social al asimilar la desigualdad que en tal aspecto existe entre las aspiradoras fantasmas confrontadas con los vivientes seres humanos que las emplean. De todos modos, la fantasiosa situación planteada puede hoy día no ser tan descabellada si se tiene en cuenta que a través del teléfono móvil o bien mediante otros medios, la inteligencia artificial es capaz de conectar al género humano con situaciones que hasta hace poco tiempo atrás parecían sin sentido alguno.
En la ópera prima de Boonbunchachoke es importante destacar su ingeniosidad en el humor socarrón introducido a esta fábula supernatural que asimismo refleja elementos distintivos de la cultura tailandesa. Con un ritmo impreso que a veces se torna irregular, la película resalta visualmente a través de la magnífica fotografía de Pasit Tandaechanurat y el remarcable diseño de producción de Rasiguet Sookkarn.
Mama (Israel-Polonia-Italia)
En su primer largometraje de ficción la directora israelí Or Sinai brinda un interesante estudio caracterológico de una mujer que transita entre dos países.

Mama
En un guión que le pertenece Sinai presenta a Mila (Evgenia Dodina), quien emigró de Polonia para llegar a Israel en procura de mejores ingresos que puedan solventar a su familia. Es así que en las primeras escenas se la ve trabajando como empleada doméstica en el hogar de Gideon (Meir Swisa) y Yaffa (Chelli Goldenberg), un matrimonio de muy buen nivel económico. A ocultas de sus patrones, ella encuentra placer en la relación íntima y a la vez tierna mantenida con Duby (Martin Ogbu), un jardinero más joven que ella trabajando en el mismo lugar.
La vida de Mila cambia cuando en una limpieza que realiza llega a accidentar su brazo y en consecuencia, Yaffa, quien siempre la trata de modo amable y cordial, le sugiere tomar dos semanas de vacaciones para que pueda retornar a Polonia y reencontrarse con los suyos. Siguiendo ese consejo, Mila retorna a su tierra natal siendo muy bien recibida por su marido Antoni (Arkadiusz Jakubik) y su joven hija Kasia (Katarzyna Lubik).
De inmediato Mila se impone de dos hechos que le habían sido ocultados. Así se entera que su hija está embarazada con la intención de casarse muy pronto con su novio Jurek (Kacper Zalewski) y abandonar sus estudios universitarios. Asimismo descubre que otra mujer (Dominika Bednarczyk) ha vivido con su esposo y que a su vez actuó como madre reemplazante de Kasia.
La realizadora expone muy bien el comportamiento de desilusión de Mila, teniendo en cuenta que desde Israel ella ha estado trabajando para mantener económicamente a Antoni y a Kasia, además de financiarle su educación; no menos importante es el sueño de esta mujer de ver construida una nueva casa para reemplazar a la actual que se halla deteriorada.
Lo destacable de este relato muy bien ambientado es su calificado elenco en donde resalta la óptima caracterización de Dodina en el rol protagónico; ella transmite muy bien el sentimiento de Mila que en su propósito de reclamar el control de su familia como proveedora financiera de la misma siente que lo ha perdido, aunque comprende que no todo se logra con dinero.
En líneas generales se asiste a un honesto y bien construido melodrama que no obstante su previsibilidad se aprecia por la autenticidad que la realizadora logra de sus bien descriptos personajes.
Left-handed Girl (Taiwán-Francia-Estados Unidos-Gran Bretaña).
Un film reflejando las vicisitudes de tres mujeres en la dinámica capital de Taiwán es lo que ofrece la directora Shi-ching Tsou en Left-handed Girl, quien retorna dos décadas después de haber hecho su primera incursión en Take Out (2004) junto con Sean Baker. Esa satisfactoria colaboración con el director de Anora que obtuvo la Palma de Oro de Cannes (2024), ahora vuelve a manifestarse dado que ambos escribieron el guión de esta acertada tragicomedia.

Left-handed Girl
Filmado con un iPhone la cámara de Tsou adopta un ritmo febril captando a Taipeí través de diferentes ángulos. Allí regresan Shu-fen (Janel Tsai), una mujer monoparental quien junto con su hija adolescente I‑Ann (Shih-yuan M) y la pequeña I‑Jing (Nina Ye) de cinco años, después de haber vivido en una zona campestre. Residiendo en un apiñado departamento, cada una de ellas trata de ajustarse a las circunstancias de habitar en la caótica ciudad. Así para sobrevivir la madre consigue alquilar un puesto de comida en un mercado nocturno, mientras que I‑Ann, no pudiendo afrontar el costo de la universidad a pesar de ser una inteligente estudiante logra un empleo en un centro de belleza; es allí donde queda embarazada como consecuencia de la relación mantenida con su jefe; por su parte la adorable y pícara I‑Jing comienza su educación formal en la escuela primaria y durante su tiempo libre deambula por el mercado.
No obstante la acumulación de deudas contraídas por Shu-fen, que en parte trata de ayudarla Johnny (Brando Huang), el dueño de un puesto vecino que está interesado por ella, lo cierto es que sus padres para nada se preocupan y es allí que resulta interesante observar cómo el factor genérico influye en el relato; eso se manifiesta cuando su madre (Xin-Yan Chao) opta por favorecer a su hijo mayor legándole su departamento de Taipeí, dejando a Shu-fen al igual que a sus nietas desprovistas en la herencia.
Mezclando armoniosamente momentos tristes con otros alegres, la directora obtiene un film encantador gracias en buena parte a la excelente química existente entre las actrices que interpretan a la madre y sus hijas; con todo en cierta forma el alma del relato en gran medida cautiva por la admirable interpretación de la encantadora niña Nina Ye quien es zurda, tal como el título del film lo anticipa; así cuando su viejo abuelo (Akio Chen) le menciona que la izquierda es la mano del diablo y que debe saber manejarse con la derecha, ella espontáneamente le responde que no tiene problema alguno de lograr lo que se propone tal como lo ha seguido haciendo hasta el presente.
Con este melodrama sobriamente realizado la cineasta ratifica su talento ofreciendo una buena pintura de la cultura taiwanesa como asimismo permite que la audiencia se identifique con las vicisitudes experimentadas por el trío protagónico.