Una Boda Inusual

MILLE SECRETS MILLE DAN­GERS. Cana­dá, 2025. Un film de Phi­lip­pe Falar­deau. 119 minutos

En su noveno film como rea­li­za­dor Phi­lip­pe Falar­deau ofre­ce en Mille Screts Mille Dan­gers una his­to­ria basa­da en la auto­bio­grá­fi­ca nove­la homó­ni­ma del escri­tor Alain Farah publi­ca­da en 2021.

Neil Elias y Rose-Marie Perreault

En la adap­ta­ción rea­li­za­da por el cineas­ta en cola­bo­ra­ción con Farah el rela­to que trans­cu­rre en Mon­treal enfo­ca las vici­si­tu­des que atra­vie­sa Alain (Neil Elias) de 28 años de edad en la jor­na­da de su casa­mien­to. Si bien se sue­le decir que el día que una per­so­na con­trae matri­mo­nio es el más bello de su vida, eso dis­ta de acon­te­cer con Alain, quien poco antes de la cele­bra­ción de la boda con su novia Vir­gi­nie (Rose-Marie Perreault), expe­ri­men­ta ata­ques de extre­ma ansie­dad ante el serio temor de no poder res­pon­der a las expec­ta­ti­vas que de él se aguar­da. A todo ello se agre­ga su males­tar esto­ma­cal ori­gi­na­do por la enfer­me­dad de Crohn que lo fuer­za a con­su­mir per­ma­nen­te­men­te medi­ca­men­tos que de modo alguno solu­cio­nan el problema.

De mane­ra nada con­ven­cio­nal, el rela­to que no está estruc­tu­ra­do lineal­men­te se des­pla­za en casi su pri­me­ra mitad a tra­vés del tiem­po median­te los recuer­dos frag­men­ta­rios que pasan por la memo­ria de Alain con acon­te­ci­mien­tos vivi­dos en su infan­cia y par­ti­cu­lar­men­te en sus años ado­les­cen­tes. Es así que entre otros aspec­tos se asis­te al des­en­can­to pro­du­ci­do por un ami­go que lo lle­ga a trai­cio­nar, su pri­me­ra atrac­ción sen­ti­men­tal, la ten­sa rela­ción vivi­da con sus divor­cia­dos padres inmi­gran­tes, Elías (Geor­ges Khab­baz) pro­ce­den­te de Egip­to y Yolan­de (Hiam Abou Che­didd) del Líbano, como asi­mis­mo al víncu­lo que man­tie­ne con su pri­mo Édouard (Has­san Mah­bou­ba) que si bien por una par­te es enma­ra­ña­do al pro­pio tiem­po es en cier­ta for­ma el que tes­ti­mo­nia sus des­ve­los y pesares.

Pasan­do a la boda en sí mis­ma, tan­to la cere­mo­nia reli­gio­sa como la recep­ción pos­te­rior adquie­ren un tono alo­ca­do gene­ran­do algu­nas situa­cio­nes deci­di­da­men­te cómi­cas aun­que de nin­gún modo cari­ca­tu­res­cas. Tenien­do en cuen­ta la den­si­dad del libro de Farah, la pues­ta escé­ni­ca de Falar­deau cum­ple su obje­ti­vo en res­pe­tar la esen­cia de su con­te­ni­do. Es así que resul­ta meri­to­rio que el rea­li­za­dor haya logra­do trans­mi­tir el asfi­xian­te cli­ma que envuel­ve al pro­ta­go­nis­ta y el modo en que sus irre­suel­tos trau­mas vivi­dos en el pasa­do reper­cu­ten en el pre­sen­te ante las pre­sio­nes a las que está suje­to. A su vez, igual­men­te loa­ble es la ilus­tra­ción del film en refle­jar el com­por­ta­mien­to y acti­tu­des cul­tu­ra­les de la diás­po­ra liba­ne­sa de Quebec.

Falar­deau ha con­vo­ca­do un equi­po acto­ral de nota­ble nivel comen­zan­do por Elias quien con com­ple­ta con­vic­ción trans­mi­te la angus­tia y sufri­mien­to de su per­so­na­je al no poder evi­tar la pre­sión cul­tu­ral que lo embar­ga; a pesar de que este anti­hé­roe no resul­ta muy sim­pá­ti­co, con todo logra que la audien­cia empa­ti­ce con su per­so­na. En otros roles de impor­tan­cia, Mah­bou­ba se luce como el ami­go de lar­ga data de Alain, Khab­baz des­ti­la ter­nu­ra en el dis­cur­so que pro­nun­cia a en la cena de la boda, Che­did trans­mi­te brío como la vis­to­sa Yolan­de, en tan­to que Perreault con­ven­ce como la novia de nota­ble madu­rez que ser­vi­rá como sos­tén de su pro­me­ti­do. En el elen­co tam­bién par­ti­ci­pan Rose-Anne Déry como la mejor ami­ga de Vir­gi­nie, Nata­lie Tan­nous ani­man­do a la ner­vio­sa pri­ma sol­te­ra, Paul Ahma­ra­ni como el pecu­liar den­tis­ta de Alain y Mike Clay como el disc joc­key de la fiesta.

En con­clu­sión, sin ser excep­cio­nal el cineas­ta logra una hones­ta come­dia dra­má­ti­ca en don­de se vale de una inusual boda para efec­tuar un buen estu­dio carac­te­ro­ló­gi­co del per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co. Jor­ge Gutman