Un Remar­ca­ble Deportista

THE SMASHING MACHI­NE. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Benny Saf­die. 123 minutos

Un sóli­do film depor­ti­vo es lo que se apre­cia en The Smashing Machi­ne, don­de por pri­me­ra vez el rea­li­za­dor Benny Saf­die se ubi­ca detrás de la cáma­ra sin su her­mano Josh per­mi­tién­do­le obte­ner el pre­mio al mejor direc­tor en el Fes­ti­val de Vene­cia de este año. El film guio­ni­za­do por el cineas­ta está basa­do en Mark Kerr, un renom­bra­do atle­ta ame­ri­cano y artis­ta de las artes mar­cia­les mix­tas que ha sido uno de los pio­ne­ros de la lucha libre y pro­mi­nen­te repre­sen­tan­te del UFC (Ulti­ma­te Figh­ting Championship).

Dway­ne Johnson

La pelí­cu­la pre­sen­ta a Kerr (Dway­ne John­son), un bri­llan­te lucha­dor en sus años uni­ver­si­ta­rios que en 1997 logra una gran vic­to­ria en el cam­peo­na­to mun­dial Vale Tudo rea­li­za­do en Sao Pau­lo y que has­ta enton­ces siem­pre resul­tó invic­to en los tor­neos rea­li­za­dos; sin embar­go como inte­gran­te del UFC su desem­pe­ño no resul­ta mone­ta­ria­men­te lucra­ti­vo y es así que via­ja con fre­cuen­cia a Japón, don­de los triun­fos logra­dos le otor­gan un sen­ti­do de inven­ci­bi­li­dad. No obs­tan­te, ante un match en el que no resul­ta vic­to­rio­so ale­gan­do que su opo­nen­te recu­rrió a gol­pes no per­mi­ti­dos, comien­za una caí­da pro­fe­sio­nal en don­de recu­rre al uso de opiáceos.

Lo que alien­ta al rela­to es la acer­ta­da mane­ra en que Saf­die des­cri­be a Kerr, un ser para el cual el ring se con­vier­te en una maqui­na tri­tu­ra­do­ra para derro­tar a su opo­nen­te pero que fue­ra del cua­dri­lá­te­ro es una per­so­na afable.

Aun­que los even­tos depor­ti­vos ocu­pan par­te del rela­to, el dra­ma adquie­re gra­vi­ta­ción inti­mis­ta cen­tra­do en la rela­ción que el atle­ta man­tie­ne con su pare­ja Dawn (Emily Blunt). Es así que no obs­tan­te el amor que ella sien­te por su novio y que es recí­pro­co por par­te de él, hay cier­tos aspec­tos bana­les y otros de mayor índo­le que moti­van a que cada uno lle­gue a explo­tar. De algún modo, tal como se pue­de obser­var Dawn es la abne­ga­da com­pa­ñe­ra y sos­tén emo­cio­nal de Kerr pero a la vez su talón de Aqui­les. Al pro­pio tiem­po, el guión resal­ta la amis­tad fra­ter­nal man­te­ni­da con Mark Cole­man (Ryan Bader), su rival lucha­dor y en oca­sio­nes su entrenador.

La actua­ción de John­son es a todas luces magis­tral don­de ade­más de que físi­ca­men­te adquie­re la apa­rien­cia del real Kerr, en gran par­te favo­re­ci­do por el maqui­lla­je pros­té­ti­co a que ha sido obje­to, se invo­lu­cra en cuer­po y alma en la per­so­na­li­dad del lucha­dor y que des­ti­lan­do con­si­de­ra­ble huma­ni­dad per­mi­te la ple­na empa­tía del espec­ta­dor. Elo­gio simi­lar mere­ce Blunt quien con la con­mi­se­ra­ción y arro­gan­cia de su per­so­na­je cons­ti­tu­ye una vital pre­sen­cia para su compañero.

Si algu­na obje­ción mere­ce el film es la ban­da sono­ra que resul­ta abru­ma­do­ra, sal­vo una secuen­cia en don­de Mark se halla con el lucha­dor en artes mar­cia­les mix­tas Bas Rut­ten (per­so­ni­fi­can­do a sí mis­mo) y se escu­cha la ver­sión musi­cal de “My Way” can­ta­da por el inol­vi­da­ble Elvis Presley.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do, ade­más del remar­ca­ble nivel de actua­ción de John­son este rea­lis­ta film de impe­ca­ble narra­ción, se valo­ri­za por la remar­ca­ble pues­ta escé­ni­ca de Saf­die, con espe­cial énfa­sis en las esce­nas de com­ba­te que refle­jan nota­ble auten­ti­ci­dad. Jor­ge Gutman