Com­ple­jo Dra­ma Social

STE­VE. Irlan­da-Gran Bre­ta­ña, 2025. Un film de Tim Mie­lants. 92 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

Des­pués del exi­to­so film Small Things Like The­se (2024), el direc­tor bel­ga Tim Mie­lants y el exce­len­te actor irlan­dés Cillian Murphy vuel­ven a aunar sus esfuer­zos en Ste­ve, un estruen­do­so dra­ma basa­do en la nove­la Shy de Max Por­ter publi­ca­da en 2023.

Cillian Murphy

El guión que ha sido adap­ta­do por su autor ambien­ta el rela­to en Ingla­te­rra en 1996 duran­te una úni­ca jor­na­da que trans­cu­rre en Stan­ton Wood, un esta­ble­ci­mien­to edu­ca­cio­nal que como inter­na­do alber­ga a ado­les­cen­tes cuya extre­ma rebel­día los tor­na peli­gro­sos. Es allí que se desem­pe­ña Ste­ve (Murphy), un indi­vi­duo de media­na edad que ha sido el fun­da­dor del cole­gio y el prin­ci­pal docen­te quien enfren­ta el desa­fío de lograr que sus alum­nos pue­dan ser rein­te­gra­dos social­men­te; es así que entre los mis­mos debe lidiar con el ins­ti­ga­dor Jamie (Luke Ayres), el ines­ta­ble Riley (Joshua J. Par­ker) y con la anó­ma­la con­duc­ta de Tyro­ne (Tut Nyout); con todo el espe­cial inte­rés de Ste­ve radi­ca en el víncu­lo man­te­ni­do con Shy (Jay Lycur­go), un mucha­cho que apu­ña­ló a su padras­tro y está trau­ma­ti­za­do por la acti­tud de su madre que no quie­re saber nada de él por su vio­len­to comportamiento.

La temá­ti­ca es cier­ta­men­te impor­tan­te en la medi­da que deja entre­ver cómo la fal­ta de sufi­cien­tes recur­sos finan­cie­ros y el inmi­nen­te cie­rre del cole­gio ame­na­za inte­rrum­pir la noble labor de rege­ne­rar a estos chi­cos. Sin embar­go, el tra­ta­mien­to dis­pen­sa­do por el rea­li­za­dor resul­ta poco sutil para que uno pue­da lograr una autén­ti­ca con­mi­se­ra­ción con estos jóve­nes, cuyas per­ma­nen­tes peleas, riñas, alter­ca­dos y des­truc­cio­nes que rea­li­zan resul­tan dema­sia­do exte­nuan­tes de tole­rar. A todo ello, todo lo que allí suce­de es fil­ma­do por un equi­po de cama­ró­gra­fos, cuyo inte­rés resi­de en que los pro­ta­go­nis­tas del rela­to trans­mi­tan sus esta­dos emo­cio­na­les ema­na­dos de la expe­rien­cia que atra­vie­san; sin embar­go, este recur­so inter­ca­la­do en el rela­to dis­trae cla­ra­men­te de su foco central.

Otro aspec­to impor­tan­te que ate­núa el inte­rés del film es la ende­ble des­crip­ción de sus dos per­so­na­jes pro­ta­gó­ni­cos; por una par­te pue­de com­pren­der­se la frus­tra­ción de Ste­ve que quie­re mucho a sus alum­nos y que no pue­de con­tra­rres­tar su impo­ten­cia por no lograr lo que se pro­po­ne, pero al pro­pio tiem­po pare­ce­ría que alber­ga algún otro pro­ble­ma de su pasa­do y que como ali­cien­te recu­rre al con­su­mo de alcohol y a los opioi­des. No menos cla­ro, es el rol de Shy cuya per­so­na­li­dad resul­ta enig­má­ti­ca, aun­que cabe des­ta­car que en roles meno­res adquie­ren rele­van­cia la direc­to­ra de la ins­ti­tu­ción (Tra­cey Ull­man), la tera­peu­ta esco­lar (Emily Watson) y la incor­po­ra­ción de una nue­va docen­te (Sim­bi Ajikawo).

Si bien el rea­li­za­dor con la cola­bo­ra­ción foto­grá­fi­ca de Robrecht Hey­vaert recu­rre a los movi­mien­tos de cáma­ra para refle­jar el cli­ma caó­ti­co en que se desa­rro­lla la acción, su uso exce­si­vo resul­ta fati­go­so. En cuan­to al nivel de actua­ción, Murphy una vez más demues­tra su gran talen­to de con­su­ma­do intér­pre­te trans­mi­tien­do la cri­sis exis­ten­cial de Ste­ve por res­ca­tar a la escue­la, así como Lycur­go superan­do la limi­ta­ción del guión rea­li­za un enco­mia­ble tra­ba­jo deno­tan­do la ambi­va­len­cia de los impul­sos auto­des­truc­ti­vos con la depre­sión que alber­ga su personaje.

En esen­cia, este com­ple­jo dra­ma social está imbui­do de nobles inten­cio­nes pero lejos de ser dese­cha­ble no logra atra­par al espec­ta­dor como debie­ra; de todos modos lo más atrac­ti­vo del film resi­de en el infa­li­ble nivel de su elen­co. Jor­ge Gutman