El Beso de la Mujer Araña

KISS OF THE SPI­DER WOMAN. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Bill Condon.128 minutos

La céle­bre nove­la El Beso de la Mujer Ara­ña del escri­tor argen­tino Manuel Puig que fue publi­ca­da en 1976 ha sido tras­la­da­do al cine en 1985 en un remar­ca­ble film rea­li­za­do por Héc­tor Baben­co y entre las varias dis­tin­cio­nes obte­ni­das se encuen­tra el pre­mio Oscar a William Hurt como mejor actor del año. Pos­te­rior­men­te, en 1993 el film se con­vier­te en una exi­to­sa come­dia musi­cal de Broad­way apo­ya­do en el libro de Terren­ce McNally, músi­ca de John Kan­der y letra de Fredd Ebb. Es aho­ra que el afa­ma­do escri­tor y cineas­ta Bill Con­don adap­tó ese espec­tácu­lo musi­cal en Kiss of the Spi­der Woman.

Tona­tiuh y Die­go Luna

La his­to­ria ori­gi­nal sigue sien­do la mis­ma. Argen­ti­na sufre a prin­ci­pios de 1983 el tre­men­do fla­ge­lo de una san­grien­ta dic­ta­du­ra mili­tar ini­cia­da en 1976 don­de ade­más de 30.000 des­apa­re­ci­dos, hay innu­me­ra­bles pri­sio­ne­ros polí­ti­cos. Es así que en el rela­to se sale al encuen­tro de Valen­tín Arre­gui (Die­go Luna), cuyo acti­vis­mo revo­lu­cio­na­rio lo con­du­jo a ser encar­ce­la­do; es en su cel­da don­de lle­ga Luis Moli­na (Tona­tiuh), un pelu­que­ro homo­se­xual que ha sido arres­ta­do por haber corrom­pi­do a un menor y a quien el guar­dia de la pri­sión (Bruno Bichir) le enco­mien­da que tra­te de extraer infor­ma­ción del izquier­dis­ta Valen­tín. En esa pri­sión car­ce­la­ria de inmun­do nivel, la for­za­da con­vi­ven­cia de estos dos seres de per­so­na­li­dad com­ple­ta­men­te dife­ren­tes no es obs­tácu­lo para que gra­dual­men­te lle­guen a for­jar un víncu­lo amis­to­so; es allí don­de Moli­na, un apa­sio­na­do del cine y admi­ra­dor de su ado­ra­da estre­lla de cine Ingrid Luna inten­ta atraer la aten­ción de su com­pa­ñe­ro que no es muy adic­to al cine, con­tán­do­le la pelí­cu­la “El Beso de la Mujer Ara­ña”. En con­se­cuen­cia la ima­gi­na­ción de Moli­na gene­ra un show musi­cal don­de en la his­to­ria de fic­ción su ado­ra­da Luna (Jen­ni­fer López) inter­pre­ta a Auro­ra en tan­to que él ani­ma a su cortejante.

Los núme­ros musi­ca­les del espec­tácu­lo con­tras­tan con la vio­len­cia impe­ran­te que Moli­na sufre en la cár­cel y que Valen­tín tra­ta de con­for­tar y sanar sus heri­das gene­ran­do de este modo un víncu­lo que trans­cien­de la amis­tad para ceder lugar a algo más ínti­mo. Sin embar­go, el equi­li­brio entre la reali­dad y la fan­ta­sía de Valen­tín pro­du­ce un serio disen­so en la medi­da que el con­te­ni­do musi­cal eli­mi­na el impac­to emo­cio­nal del dra­ma cen­tral car­ce­la­rio, aspec­to que en el film de Baben­co adquie­re rele­van­te profundidad.

Den­tro del mar­co estric­ta­men­te de come­dia musi­cal, las esce­nas musi­ca­les nutri­das de una doce­na de can­cio­nes no dejan mar­ca­da hue­lla, aun­que cabe des­ta­car la lumi­no­sa pre­sen­cia de Jen­ni­fer López can­tan­do y bai­lan­do con nota­ble vita­li­dad así como resal­ta la carac­te­ri­za­ción logra­da en los roles que asu­me (Luna, Auro­ra, Mujer Ara­ña). Sin embar­go, la ausen­cia de cohe­ren­cia narra­ti­va entre la reali­dad y la fan­ta­sía cons­ti­tu­ye la prin­ci­pal obje­ción a la adap­ta­ción rea­li­za­da por Con­don, gene­ran­do un resul­ta­do dispar.

A su favor, esta ambi­cio­sa pelí­cu­la del rea­li­za­dor que cuen­ta con una ele­gan­te pues­ta escé­ni­ca se bene­fi­cia de las sóli­das inter­pre­ta­cio­nes de su elen­co cen­tral. Ade­más de López, Luna tra­sun­ta nota­ble auten­ti­ci­dad como el pri­sio­ne­ro polí­ti­co y Tona­tiuh cons­ti­tu­ye una muy gra­ta reve­la­ción al impac­tar gra­ta­men­te en su pri­mer rol pro­ta­gó­ni­co por la acer­ta­da mane­ra en que trans­mi­te la gran huma­ni­dad que emer­ge de su per­so­na­je. Jor­ge Gutman

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