Con­fu­so Rela­to Dramático

AFTER THE HUNT. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Luca Gua­dag­nino. 138 minutos

Un film del rea­li­za­dor Luca Gua­dag­nino siem­pre con­ci­ta inte­rés y es así que creó expec­ta­ti­vas su recien­te opus After The Hunt, tenien­do en cuen­ta que su temá­ti­ca se vin­cu­la con el #metoo. Sin embar­go el resul­ta­do no es satis­fac­to­rio debi­do a que la his­to­ria de la novel guio­nis­ta Nora Garett está nutri­da de enig­mas irresueltos.

Ayo Ede­bi­ri y Julia Roberts en AFTER THE HUNT

El rela­to trans­cu­rre en 2019 y ambien­ta­do en el mun­do aca­dé­mi­co de la Uni­ver­si­dad de Yale. Allí se desem­pe­ña Alma Imhoff (Julia Roberts) quien como pro­fe­so­ra de filo­so­fía aspi­ra obte­ner la titu­la­ri­dad de la cáte­dra en bre­ve pla­zo. Casa­da con el psi­co­ana­lis­ta Fre­de­rich Men­dels­sohn (Michael Stuhl­barg), en prin­ci­pio su vida trans­cu­rre apa­ci­ble­men­te y en la pri­me­ra esce­na se ve al matri­mo­nio reci­bien­do en su casa a cole­gas y ami­gos, inclu­yen­do a Hank Gib­son (Andrew Gar­field), pro­fe­sor de la uni­ver­si­dad e ínti­mo ami­go de Alma, como asi­mis­mo a Mag­gie (Ayo Ede­bi­ri), una estu­dian­te de doc­to­ra­do, les­bia­na y more­na per­te­ne­cien­te a una adi­ne­ra­da fami­lia que efec­tuó impor­tan­tes dona­cio­nes a la ins­ti­tu­ción. El pun­to de infle­xión del rela­to se pro­du­ce cuan­do Hank acom­pa­ña a Mag­gie a su hogar y al día siguien­te ella le cuen­ta a Alma que ha sido sexual­men­te abu­sa­da por él.

A par­tir de allí la cons­ter­na­da Alma no sabe cla­ra­men­te qué acti­tud adop­tar fren­te a un con­flic­to de intere­ses. Por una par­te tra­ta de apa­ci­guar a su alum­na pero por la otra se resis­te a creer que Hank con quien man­tie­ne secre­ta­men­te un víncu­lo amo­ro­so haya sido capaz de come­ter esa ofen­si­va acción, sobre todo por­que Hank ade­más de mani­fes­tar su ino­cen­cia, furio­sa­men­te con­si­de­ra que la chi­ca mien­te y que su inten­ción es ven­gar­se de él por que des­cu­brió que ella había pla­gia­do su tesis; a pesar de ello este acu­sa­do docen­te es des­pe­di­do del establecimiento.

No obs­tan­te de ser una apa­sio­na­da femi­nis­ta, Alma tra­ta de con­ven­cer a Mag­gie de no pre­sen­tar la denun­cia para evi­tar un escán­da­lo y espe­cial­men­te por­que en par­te teme que al estar invo­lu­cra­da en el pro­ble­ma, pue­da afec­tar su desig­na­ción de pro­fe­so­ra titular.

De allí en más, el film evi­ta escla­re­cer si Mag­gie fal­tó a la ver­dad o si Hank es o no cul­pa­ble. En cam­bio de mane­ra poco cla­ra refle­ja las con­se­cuen­cias que el inci­den­te comen­ta­do inci­de en la vida de Alma en rela­ción con su espo­so, alum­nos, direc­ción esco­lar y espe­cial­men­te su ten­sa vin­cu­la­ción con Mag­gie a quien le repro­cha de inmis­cuir­se en su vida privada.

El serio pro­ble­ma del film resi­de en que sus per­so­na­jes no están lo sufi­cien­te­men­te pre­ci­sa­dos para que se pue­da com­pren­der sus com­por­ta­mien­tos ade­más de incluir una sub­tra­ma vin­cu­la­da con pro­ble­mas esto­ma­ca­les de Alma que de mane­ra algu­na se vin­cu­la con el pro­ble­ma cen­tral de inde­ci­sión que afec­ta a su per­so­na­je; por otra par­te poco se entien­de que por una par­te man­ten­ga una rela­ción matri­mo­nial que apa­ren­te­men­te es nor­mal dado la afa­bi­li­dad y apo­yo que reci­be de su espo­so y por la otra le sea infiel con Hank. Más des­con­cer­tan­te resul­ta la reso­lu­ción de esta his­to­ria que tie­ne lugar cin­co años des­pués, en la que des­di­ce todo lo que se había vis­to anteriormente.

En últi­ma ins­tan­cia que­da la duda de cuál ha sido la moti­va­ción de Gua­dag­nino en el desa­rro­llo de este con­fu­so dra­ma. Así uno se pre­gun­ta si real­men­te el film per­si­gue una crí­ti­ca a los efec­tos cola­te­ra­les que pue­de gene­rar el movi­mien­to me too, o bien hacia la cul­tu­ra de la anu­la­ción al no exis­tir prue­ba algu­na que deter­mi­ne la cul­pa­bi­li­dad del acusado.

Si bien la pues­ta escé­ni­ca del rea­li­za­dor es acep­ta­ble­men­te correc­ta y el elen­co lide­ra­do por Roberts es con­vin­cen­te, esta pre­ten­di­da fábu­la moral pue­de ser obje­to de deba­te pero su ende­ble eje­cu­ción, que en par­te asu­me un tono cari­ca­tu­res­co, dis­ta de con­ven­cer. Jor­ge Gutman