THE MASTERMIND. Estados Unidos, 2025. Un film escrito y dirigido por Kelly Reichardt. 110 minutos
A través de su destacada filmografía, Kelly Reichardt ha demostrado su innegable talento de realizadora y guionista y es así que tras su notable penúltimo film Showing Up (2022) vuelve a ratificarlo en The Mastermind. Se trata de una melancólica comedia dramática que tiene las características de haber sido filmada en los años 70, donde realmente se desarrolla, imbuida de una frescura actual que llega a ser notablemente gratificante.

Josh O’Connor
Su acción transcurre en la época citada en Massachusetts donde vive el desempleado carpintero JB (Josh O’Connor), junto con su esposa Terry (Alana Haim) y sus dos hijos menores (Sterling y Jasper Thompson). Al comienzo del relato se lo ve a JB quien junto con su familia visita el museo de arte de Framingham observando atentamente algunas pinturas abstractas del renombrado pintor americano Arthur Dove; prontamente se sabe que a ocultas de su mujer él se propone realizar un atraco de cuatro de esos cuadros con la ayuda de sus compinches Guy (Eli Gelb) y Larry (Cole Doman), así como Ronnie (Javion Allen) como el conductor de un auto robado.
La primera parte del relato se nutre de los preparativos para perpetrar el robo, que es facilitado dado que en el piso donde están las mencionadas obras, los guardias de seguridad no prestan la atención debida para observar las maniobras de los ladrones. Si bien el delito se acomete, las consecuencias del mismo distan de resultar de acuerdo a lo planeado.
Prontamente al descubrirse el robo de los cuadros la autoridad policial sospecha de JB; sin embargo, alegando no saber nada del asunto y teniendo en cuenta que él es el hijo de un muy respetable juez local (Bill Camp), logra salir airoso del problema. Con todo, cuando hay claras evidencias que él ha sido la mente maestra del robo, JB comienza a huir de su hogar, hecho que repercute negativamente en su vida familiar. De allí en más se asiste al vía crucis de una fuga en el que JB trata de ocultarse, en principio donde su madre (Hope Davis), posteriormente en el hogar de dos buenos amigos (John Magaro y Gaby Hoffman), para proseguir su desenfrenado escape a fin de evitar de ser capturado y condenado.
Con una impecable narración, Reichardt ilustra las vicisitudes del protagonista con los problemas que atraviesa el país americano, en lo concerniente con los conflictos políticos emergentes y en especial a la guerra de Vietnam; en tal sentido, la realizadora contó con la remarcable colaboración de la fotografía de Christopher Blauvelt captando las imágenes de los lugares en que transcurre la acción, el magnífico diseño de producción de Anthony Gasparro en la evocación de esa época así como con la atractiva banda sonora de la música de percusión de Rob Mazurek que se asocia armoniosamente durante las escenas del atraco.
A los factores mencionados, el film se enriquece con su magnífico elenco, encabezado por O’Connor, quien maravillosamente compone el modus vivendi de un típico perdedor y novato ladronzuelo quien con sus silencios transmite su frustración de haber querido brindar a su familia un bienestar económico con el robo de cuadros, aunque obviamente sin lograrlo.
A todas luces Reichardt logra un film estupendamente narrado que si bien de apariencia pequeña, sus positivos valores ciertamente lo engrandecen resultando altamente disfrutable. Jorge Gutman