BLUE MOON. Estados Unidos-Irlanda, 2025. Un film de Richard Linklater. 100 minutos
Un notable film melancólico es lo que brinda el versátil realizador Richard Linklater al efectuar un estudio caracterológico de Lorenz Hart quien durante 27 años en las décadas del 20 y 30 del siglo pasado fue el letrista de las canciones del compositor Richard Rodgers, juntamente concibieron 26 comedias musicales que deleitaron a la audiencia.

Ethan Hawke
El realizador se vale del certero guión de Robert Kaplow para reseñar qué es lo que acontece con Hart (Ethan Hawke) la noche del 31 de marzo de 1943 con motivo del estreno en Broadway del célebre musical Oklahoma! que constituyó el primer gran triunfo logrado por el binomio Rodger y Hammerstein II.
Con posterioridad dell breve comienzo en que el público asistente aplaude vivamente al finalizar la representación del musical, uno de los asistentes es Hart quien después de la función se dirige al neoyorkino restaurant Sardi, donde suelen acudir los artistas del elenco después del estreno de una obra de Broadway. Es en ese local donde mediante copa tras copa de bebida alcohólica Hart entabla conversaciones con el barman Eddie (Bobby Cannavale) así como con un soldado (John Moran) que como pianista ejecuta algunas melodías del repertorio de Hart. De manera elocuente y casi monologando Hart manifiesta no estar entusiasmado por el espectáculo al que considera demasiado popular e imbuido de un forzado patriotismo. Asimismo hace alusión a Elizabeth (Margaret Qualley) una vivaz estudiante de Yale de la cual él evidentemente se encuentra atraído. Pero en el fondo, este hombre deja entrever un profundo sentimiento de pena por haber sido desplazado como letrista de Rodgers debido a su grave adicción alcohólica.
El interés del relato se intensifica cuando el elenco arriba a Sardi donde Rodgers (Andrew Scott) y su novel letrista Hammerstein II (Simon Delaney) son objeto de cálidos elogios por los invitados ante la patética mirada de Hart; es allí que el relegado letrista aborda a Rodgers en donde prácticamente implorando le solicita seguir participando en nuevos proyectos, a los que su interlocutor le responde que podría existir la posibilidad de revivir con ciertas modificaciones algún exitoso espectáculo del pasado. Ya un poco más calmado, Hart experimenta un enorme placer con la llegada de su idealizada Elizabeth.
Linklater ha logrado vencer el gran desafío de haber desarrollado esta agridulce historia en tiempo real que acontece en un solo escenario, como podría tratarse de una obra teatral. Aunque se trata de una ficción acerca de un verdadero acontecimiento, la película destila máxima autenticidad agraciada por la estupenda caracterización de Hawke, es asombroso observar su personificación de un atribulado individuo imbuido de altibajos emocionales que trata desesperadamente de retornar a las glorias del pasado, aunque su desafortunada adicción al alcohol que no puede superar constituye el serio obstáculo para poder lograrlo.
Capturando la nostalgia que destila el entrañable relato es sumamente agradable escuchar como música de fondo algunos temas de Hart incluyendo entre otro a Manhattan, The Lady is a Tramp, Where or When y obviamente Blue Moon que intitula al film.
En los créditos finales se lee que Lorenz en realidad contribuyó con 5 nuevas canciones para la reposición del espectáculo musical de 1927 “A Connecticut Yankee” antes de haber sido paralizado por su embriaguez en un día de lluvia acontecido en la Octava Avenida de Manhattan, donde murió cuatro días después en noviembre de 1943 a los 48 años de edad. Jorge Gutman