NOUVELLE VAGUE. Francia, 2025. Un film de Richard Linklater. 105 minutos
Habiendo sido aplaudida en el Festival de Cannes de este año y posteriormente en el TIFF, ahora se estrena Nouvelle Vague del talentoso realizador estadounidense Richard Linklater que constituye su primera incursión realizada en idioma francés. Después de notables trabajos registrados en su filmografía, como el recientemente juzgado Blue Moon, esta remarcable película ratifica su gran versatilidad en la recreación del rodaje de À bout de soufflé, la indiscutible obra maestra del mítico cineasta Jean-Luc Godard realizada en 1960.

Una escena del film
La prestigiosa revista francesa Cahiers du Cinéma ha sido la cuna donde han emergido renombrados críticos de cine que al poco tiempo irrumpieron en calidad de directores dotados de un espíritu renovador y que por tal motivo fueron considerados los exponentes de la Nouvelle Vague (nueva ola). Es así que apropiadamente Linklater, antes de considerar el foco central del relato, en una soberbia recreación ambiental muestra al renombrado director italiano Roberto Rossellini visitando las oficinas de Cahiers du Cinéma donde realiza una exposición a los críticos allí presentes sobre los fundamentos de la cinematografía.
De inmediato, la acción transcurre algunos años después donde ya habían hecho sus primeras armas los realizadores Claude Chabrol, Eric Rohmer, Jacques Rivette, entre otros, en tanto que Francois Truffaut se aprestaba a estrenar en el Festival de Cannes de 1959 su estupenda ópera prima Los 400 Golpes. Es así que tratando de emular a sus colegas de la revista y deseoso de concretar su primer largometraje, Jean-Luc Godard (Guillaume Marbeck) logra convencer al productor Georges de Beauregard (Bruno Dreyfurst) para su financiamiento. El paso siguiente es el de seleccionar a los protagonistas del film y es así que contrata al joven boxeador Jean-Paul Belmondo (Aubry Duillin) y la actriz americana Jean Seberg (Zoey Deutch) para asumir los roles protagónicos, teniendo como colaborador especial al director de fotografía Raoul Coutard (Matthieu Penchinat).
De allí en más se asiste a las diferentes vicisitudes que motiva el proceso de filmación incluyendo lo que acontece detrás de la escena en donde se generan algunos roces y desencuentros motivados por la manera particular que adopta Godard en el rodaje, añadiendo asimismo algunos rasgos excéntricos de su personalidad. Así el equipo de filmación está sujeto a los caprichos de Godard en la medida que el guión del film depende de su inspiración y cuando la misma está ausente, el novel director suspende momentáneamente el rodaje y manda a su casa a cada uno de los miembros del equipo; eso produce la ira de Beauregard amenazando cancelar la filmación como asimismo la gran frustración de Seberg que hubiera preferido filmar con Chabrol o Truffaut. Con todo la sangre no llega al río y es así que después de 20 días concluye el rodaje con la consabida alegría de todo el equipo.
El guión de Holly Gent y Vince Palmo es lo suficientemente ilustrativo mostrando la habilidad de Coutard en resaltar el alma de las calles de París como escenario central de À bout de soufflé y eso a su vez se refleja en la estupenda fotografía en blanco y negro que David Chambille logra en Nouvelle Vague captando magníficamente a la capital de Francia de aquella época.
Fresca, lúcida y estimulante son algunos de los adjetivos que merece lo que Linklater sin concesión alguna logró con esta película que contó con un excelente elenco de artistas franceses y un cuerpo técnico de producción de remarcable nivel. Demostrando al igual que Godard su pasión por el cine, el cineasta efectúa un merecido tributo a los pioneros de la Nueva Ola que revolucionaron al cine francés. Jorge Gutman