BUGONIA. Irlanda-Gran Bretaña-Canadá-Corea del Sur, 2025. Un film de Yorgos Lanthimos. 118 minutos
El director Yorgos Lanthimos retorna al cine ofreciendo una pieza decididamente absurda con algunos toques satíricos cuyo guión compartido con Will Tracy ha sido inspirado en el film surcoreano Save the Green Planet (2003), a través de la distintiva visión del realizador.

Emma Stone
El relato ambientado en el corazón de una zona rural americana comienza cuando el apasionado apicultor Teddy (Jesse Plemons) junto con su primo Don (Aidan Delbis) contemplan como sus abejas que son vitales para el bienestar saludable de la vibrante comunidad en que viven, van siendo diezmadas por la acción irresponsable de empresas que contaminan el medio ambiente.
En un completo estado de paranoia Teddy está convencido que el enemigo se encuentra en Michelle (Emma Stone), la directora de una gran corporación farmacéutica que utiliza deplorables dispositivos químicos; además él cree que ella es una extraterrestre que obedeciendo órdenes provenientes del planeta Andrómeda tiene como propósito la destrucción del planeta Tierra. Es así que para solucionar el grave problema imperante, Teddy persuade a su pasivo primo para raptar a Michelle y hacerle confesar sus intenciones. Después de haber sido secuestrada, la mujer es alojada en el sótano de la vivienda rural de sus raptores donde como primera medida su cabellera es rapada por Don para evitar que se comunique con su planeta y posteriormente en el interrogatorio que se le hace, ella niega en principio ser una alienígena lo que motiva la furia de Teddy. A todo ello, el estrés de este individuo se intensifica debido a que su madre (Alicia Silverstone) se encuentra en estado de coma, al haber sido sometida a ensayos farmacológicos realizados por la empresa de Michelle.
Si bien la premisa inicial de esta historia capta interés, la misma queda desvirtuada a mitad de camino. Sin anticipar lo que sobreviene posteriormente, el relato imbuido de cierto toque fantástico adquiere un clima de una inusitada y gratuita violencia además de resultar completamente irracional y desprovisto de emoción.
El estilo del misántropo director se hace evidente a través de su buena puesta escénica como el haber convocado a su breve y muy calificado elenco. Piemons trasciende animando al patético individuo inmerso en teorías conspiratorias, así como igualmente Stone, en su cuarta colaboración con el realizador, se destaca caracterizando a la forzada víctima de esta historia; el desempeño de Delbis es convincente, dada la naturaleza pasiva de su personaje, en tanto que en un rol de apoyo correctamente participa Stavros Halkias como el policía local.
Sin ser un film desechable, por la forma en que está expuesto no llega a cautivar aunque de todos modos resulta importante la cautelosa observación de Lanthimos sobre las nefastas consecuencias que pueden acontecer si no se adoptan urgentes medidas de protección ambiental. Jorge Gutman