DRACULA. Rumania-Brasil-Austria-Luxemburgo, 2025. Un film escrito y dirigido por Radu Jude. 170 minutos
Ciertamente Radu Jude es merecidamente considerado uno de los más remarcables realizadores del cine rumano como asimismo del europeo, cuya filmografía ha sido distinguida en varias oportunidades, incluyendo el Oso de Plata al mejor guión recibido este año en el festival de Berlín por Kontinental 25. Sin embargo Dracula, su reciente trabajo, dista de satisfacer en su intento de revivir al mítico vampiro de Transilvania creado por el escritor irlandés Bram Stalker.

Adonis Tanta
El guión escrito por el realizador presenta a un joven director (Adonis Tanta), quien dirigiéndose al público manifiesta su deseo de realizar una nueva versión de Drácula que esté impregnada de sexo, desnudos, violencia sangre, persecuciones de autos y otros elementos que puedan configurar un suceso comercial; para ello contará con la ayuda de un programa de inteligencia artificial denominado “Dr AI Judex” que le proporcionará el material necesario.
En base a la premisa inicial, Jude ofrece un cóctel integrado por 14 episodios reproduciendo al famoso personaje. Entre algunos de ellos se aprecia a un elenco teatral representando un espectáculo de Dracula, un empresario capitalista explotando al proletariado extranjero, una clínica de rejuvenecimiento para gente adinerada, extractos del Nosferatu (1922) de F. W. Murnau así como la recreación de Bram Stoker’s Dracula (1992) de Francis Ford Coppola. Asimismo para referirse al contexto político actual el director efectúa someras referencias a Gaza, Ucrania y a Donald Trump, que obviamente nada tienen que ver con Dracula.
La mayor parte de estos segmentos sin precisa cohesión responde a ideas que procurando suministrar gracia, está nutrida de vulgares gags, diálogos soeces con algunas situaciones provocativas de indeseable gusto acerca del miembro genital masculino.
A través de casi tres horas de duración, con una incoherente narración y un ritmo desigual, el film resulta repetitivo y extenuante por lo que a la postre su visión termina frustrando. Jorge Gutman