27 NOCHES. Argentina, 2025. Un film de Daniel Hendler. 107 minutos. Disponible en la plataforma Netflix
Es notorio que la esperanza de vida se ha extendido en las últimas décadas y es así que no resulta extraño encontrar a algunas personas centenarias. Claro está que dicha prolongación en algunos casos se manifiesta con deterioros de la salud mental asociadas generalmente con la afección del Alzheimer. Sin embargo en 27 noches que se basa en una historia real, el cineasta y actor Daniel Hendler la transforma en una prodigiosa comedia dramática.

Daniel Hendler y Marilú Marini
La centenaria persona ha sido la dinámica profesora de letras, escritora y artista plástica Natalia Cohen quien falleció en 2022 a los 104 años; basada en ella la novelista Natalia Zito escribió en 2021 la novela homónima que a su vez fue adaptada para el cine por Mariano Llinas y guionizada por Hendler, Martín Mauregui y Agustina Liendo, aunque cambiando el nombre de los personajes.
En la ficción, la veterana actriz Marilú Marini anima a Martha Hoffman quien a los 83 años de edad goza de notable salud física y mental. Claro está que disponiendo de un considerable patrimonio y siendo una coleccionista de arte, como noble filántropa financia a instituciones culturales involucradas en dicha actividad. Sin embargo esta mujer habiendo sido manipulada por sus hijas Myriam (Carla Peterson) y Olga (Paula Grinszpan) para evitar que la fortuna se evapore, sobre todo con la desaparición de su hogar de un importante cuadro pictórico, mediante una acción judicial han logrado internarla en una clínica neuropsiquiátrica donde permaneció durante 27 noches.
Eso motiva para que el funcionario de la justicia encargado de la investigación designe al perito Leandro Casares (Hendler) para que entreviste a la anciana y pueda determinar si realmente tiene algún tipo de demencia o si por el contrario demuestra poseer un sano juicio. A partir de allí Casares llegando a la suntuosa casona de Martha comienza a entrevistarla y a lo largo de las mismas queda asombrado de la vivacidad de esa mujer, estableciéndose una relación que aunque al principio distante va solidificándose a medida que los encuentros se van sucediendo. Si bien, la dinámica del relato gira en torno de estos dos personajes, hay algunas subtramas en donde participa Julieta Zilberberg encarnando a Alejandra Conde, una empleada del tribunal de justicia que colabora con Casares.
No obstante que considerable parte del relato reviste la forma de una estructura teatral, el dinamismo que Hendler imprime al mismo permite que el espectador concentre su atención desde el principio hasta su conclusión. En gran medida eso se debe al fabuloso desempeño de Marini quien ratificando su condición de eximia actriz personifica con alma y vida a la avasallante y aguerrida octogenaria. A su lado el realizador en calidad de intérprete igualmente muestra su talento transmitiendo con suma naturalidad al sobrio y sosegado perito enfrentando a su inteligente interlocutora. En papeles menores, además de los artistas mencionados se distinguen Humberto Tortonese, Germán De Silva y Alejandra Flechner, entre otros.
A raíz del escándalo motivado por la reclusión de Natalia Cohen debido al falso dictamen de un neurólogo, en los créditos finales se lee que Argentina sancionó una nueva ley de salud mental que prohíbe la internación sin consentimiento y garantiza el contacto con seres queridos.
Con un magnífico elenco, un ingenioso guión nutrido de sabrosos diálogos y una encomiable dirección escénica, en su cuarta incursión detrás de la cámara Hendler ha logrado un elogiable film que merece ser visto sin reserva alguna. Jorge Gutman