La Niña Zurda

LEFT-HAN­DED GIRL. Tai­wán-Fran­cia-Esta­dos Uni­dos-Gran Bre­ta­ña, 2025. Un film de Shih-ching Tsou. 109 minutos.

Un film refle­jan­do en par­te el ambien­te cul­tu­ral de Tai­wán a tra­vés de una gene­ra­ción de 3 muje­res es lo que ofre­ce la direc­to­ra Shih-ching Tsou en Left-han­ded Girl, dos déca­das des­pués de haber hecho su pri­me­ra incur­sión como tal jun­to con Sean Baker en Take Out. Esa exi­to­sa cola­bo­ra­ción con el direc­tor de Ano­ra que obtu­vo la Pal­ma de Oro de Can­nes (2024), vuel­ve aho­ra a mani­fes­tar­se en la medi­da que la rea­li­za­do­ra escri­bió con él el guión de esta tragicomedia..

Shih-yuan Ma, Nina Ye y Janel Tsai

Fil­ma­do con un iPho­ne la cáma­ra de Tsou adop­ta un rit­mo febril cap­tan­do a Tai­peí. Allí regre­sa Shu-fen (Janel Tsai) una mujer mono­pa­ren­tal, con su hija ado­les­cen­te I‑Ann (Shih-yuan Ma) y la peque­ña I‑Jing (Nina Ye) de cin­co años, des­pués de haber vivi­do en una zona cam­pes­tre. Resi­dien­do en un api­ña­do depar­ta­men­to, cada una de ellas tra­ta de ajus­tar­se a las cir­cuns­tan­cias de vivir en la caó­ti­ca ciu­dad. Para sub­sis­tir a las nece­si­da­des la madre con­si­gue alqui­lar un pues­to de comi­da en un mer­ca­do noc­turno, mien­tras que I‑Ann, una inte­li­gen­te estu­dian­te que no pue­de afron­tar el cos­to de la uni­ver­si­dad, logra un empleo en un cen­tro de belle­za; es allí don­de que­da emba­ra­za­da como con­se­cuen­cia de la rela­ción man­te­ni­da con su jefe; por su par­te la ado­ra­ble y píca­ra I‑Jing comien­za su edu­ca­ción for­mal en la escue­la pri­ma­ria y duran­te su tiem­po libre deam­bu­la por el mercado.

No obs­tan­te la acu­mu­la­ción de deu­das con­traí­das por Shu-fen, que en par­te tra­ta de ayu­dar­la Johnny (Bran­do Huang), el due­ño de un pues­to vecino que está intere­sa­do por ella, lo cier­to es que sus padres para nada se preo­cu­pan y es allí que resul­ta intere­san­te obser­var cómo el fac­tor gené­ri­co influ­ye en el rela­to; eso se mani­fies­ta cuan­do su madre (Xin-Yan Chao) opta por favo­re­cer a su hijo mayor legán­do­le su depar­ta­men­to de Tai­peí, en tan­to que Shu-fen al igual que sus her­ma­nas que­dan com­ple­ta­men­te des­pro­vis­tas de la herencia.

Mez­clan­do armo­nio­sa­men­te momen­tos tris­tes con otros ale­gres, la direc­to­ra obtie­ne un film encan­ta­dor gra­cias en bue­na par­te a la exce­len­te quí­mi­ca exis­ten­te entre las actri­ces que inter­pre­tan a la madre y sus hijas; con todo en cier­ta for­ma el alma del rela­to en gran medi­da cau­ti­va por la admi­ra­ble inter­pre­ta­ción de la encan­ta­do­ra niña Nina Ye quien es zur­da, tal como el títu­lo del film lo anti­ci­pa así cuan­do su anciano abue­lo (Akio Chen) le men­cio­na que la izquier­da es la mano del dia­blo y que debe saber mane­jar­se con la dere­cha, ella espon­tá­nea­men­te le res­pon­de que no tie­ne pro­ble­ma alguno de lograr lo que se pro­po­ne tal como lo ha segui­do hacien­do has­ta ahora.

Con esta tra­gi­co­me­dia sobria­men­te rea­li­za­da la cineas­ta rati­fi­ca su talen­to ofre­cien­do una bue­na pin­tu­ra de la cul­tu­ra tai­wa­ne­sa como asi­mis­mo per­mi­te que la audien­cia se iden­ti­fi­que con las vici­si­tu­des expe­ri­men­ta­das por el trío pro­ta­gó­ni­coJor­ge Gutman