La Diná­mi­ca de una Fami­lia Filipina

MEET, GREET & BYE. Fili­pi­nas, 2025. Un film de Cathy Gar­cía-Sam­pa­na. 107 minutos

No es muy común apre­ciar fil­mes pro­ve­nien­tes de Fili­pi­nas, es por eso que el estreno en Cana­dá de Meet, Greet & Bye, des­pier­ta aten­ción, espe­cial­men­te por­que la direc­to­ra fili­pi­na Cathy Gar­cía-Sam­pa­na es apre­cia­da en su país, con­si­de­ran­do que su pelí­cu­la ante­rior Hello, Love Again (2019) ha sido un gran éxi­to popu­lar. En su recien­te tra­ba­jo la rea­li­za­do­ra demues­tra inte­rés en refle­jar la diná­mi­ca de una fami­lia tenien­do como tras­fon­do un acon­te­ci­mien­to dramático.

Una esce­na del film

La acción que trans­cu­rre en Mani­la pre­sen­ta a la matriar­ca Baby (Mari­cet Soriano) quien es la madre de tres hijos adul­tos, de los cua­les el mayor es Tupe (Pio­lo Pas­cual), Brad (Joshua Gar­cía) es el que le sigue, sien­do Leo (Juan Kar­los Laba­jo) el menor. Dado que Tupe resi­dien­do en Los Ánge­les a car­go de un res­tau­ran­te, ha esta­do ausen­te de la fami­lia, Brad asu­mió la con­di­ción de pro­te­ger y res­guar­dar a su madre y hermano.

El dra­ma se ori­gi­na cuan­do Baby es afec­ta­da por un cán­cer de pecho que esta­ba en remi­sión y que aho­ra resur­ge requi­rien­do un urgen­te tra­ta­mien­to; la noti­cia con­mue­ve a la fami­lia y amis­ta­des de la mujer. A todo ello Tupe regre­sa a Mani­la para la gra­dua­ción de su hija Gery (Belle Mariano), quien lo reci­be con cier­ta dis­tan­cia como asi­mis­mo es la fría recep­ción de su her­mano Brad quien lo resien­te por haber pre­fe­ri­do radi­car­se en Esta­dos Uni­dos. En cuan­to a la situa­ción de Baby ella recha­za la idea de some­ter­se a la qui­mio­te­ra­pia pre­fi­rien­do tra­tar­se con medi­ca­men­tos apropiados.

El gran deseo de esta mujer es el de pre­sen­ciar con sus ami­gas el con­cier­to que ofre­ce­rá el astro sur­co­reano Park Seo-Joon en su visi­ta a Fili­pi­nas; enton­ces Tupe le hace saber que si él le con­si­gue las entra­das para el espec­tácu­lo, ella ten­drá que acep­tar some­ter­se a la quimioterapia.

El rela­to adquie­re mayor impul­so cuan­do en su segun­da mitad que­dan esta­ble­ci­das las dife­ren­cias sus­tan­cia­les entre Brad y Tupe, don­de aquél cri­ti­ca al recién lle­ga­do haber­se apar­ta­do de la fami­lia y que su regre­so fun­da­men­tal­men­te se debe a con­se­guir ayu­da finan­cie­ra de la fami­lia dado que su res­tau­ran­te cali­for­niano atra­vie­sa una crí­ti­ca situa­ción. A su vez la ten­sión se incre­men­ta cuan­do el esta­do de Baby se empeo­ra y comien­za la sesión de qui­mio con el con­si­guien­te trau­ma vivi­do por ella por sus efec­tos secundarios.

Con un enfo­que melo­dra­má­ti­co esbo­za­do en el guión de la direc­to­ra com­par­ti­do con Jonathan Albano y Patric Valen­cia, el film tra­ta de resal­tar el valor de la fami­lia don­de no obs­tan­te las dife­ren­cias o que­re­llas que se sus­ci­tan en la diná­mi­ca esta­ble­ci­da, las mis­mas que­dan supe­ra­das por los pro­fun­dos lazos de amor y soli­da­ri­dad de sus integrantes.

Aun­que el rela­to ado­le­ce de cier­tos des­ni­ve­les en su pri­me­ra mitad, su homo­gé­neo elen­co logra ate­nuar ese incon­ve­nien­te; en tal sen­ti­do cabe des­ta­car las remar­ca­bles actua­cio­nes de Soriano, Gar­cía y Pas­cual. Con una pues­ta escé­ni­ca con­ven­cio­nal, Gar­cia Sam­pa­na ofre­ce un film que sin exhi­bi­cio­nis­mo visual sus­ci­ta legí­ti­ma emo­ción en su tra­mo final. Jor­ge Gutman