Den­so Dra­ma Familiar

VONT LES ÂMES. Cana­dá, 2025. Un film de Bri­git­te Pou­part. 120 minutos

En Où vont les âmes, la rea­li­za­do­ra Bri­git­te Pou­part abor­da un den­so dra­ma en don­de coexis­ten dos tópi­cos tabús como lo son el de la euta­na­sia y el del del abu­so sexual.

Una esce­na del film

En un guión que le per­te­ne­ce la rea­li­za­do­ra pre­sen­ta a Anna (Sara Mont­pe­tit), una joven de 18 años quien afec­ta­da des­de hace tiem­po por un cán­cer lin­fá­ti­co, en su mori­bun­do esta­do le res­tan 15 días de vida antes de some­ter­se a la muer­te asis­ti­da. Vivien­do con su madre Stépha­nie (Syl­vie Tes­tud) en la casa de la fami­lia que se halla veni­da a menos, ella desea reen­con­trar­se con sus her­ma­nas­tras Ève (Monia Cho­kri) y Éléo­no­re (Julian­ne Côté) a quie­nes no ha vis­to des­de hace 4 años; eso se debe a que ellas han sufri­do los emba­tes de su padre (voz de Jean Mar­chand), un famo­so pia­nis­ta que se encuen­tra en pri­sión por haber sido cul­pa­ble de vio­la­ción y que por eso lo denun­cia­ron, en tan­to que Anna cre­yó en su ino­cen­cia y tra­ta de reha­bi­li­tar­lo antes de morir.

Cier­ta­men­te ins­pi­ra­da en el dra­ma Las 3 Her­ma­nas de Anton Ché­jov, la cineas­ta ana­li­za con gran suti­le­za la inter­re­la­ción fra­ter­nal que se gene­ra entre las tres jóve­nes en el esfuer­zo de supe­rar las dife­ren­cias exis­ten­tes y lograr la recon­ci­lia­ción. A su vez Pou­part deli­ca­da­men­te tra­ta en la esce­na final el momen­to del adiós de Anna hacia sus seres que­ri­dos con la asis­ten­cia de una enfer­me­ra (Fabio­la Nyr­va Aladin).

Con una mag­ní­fi­ca pues­ta escé­ni­ca de con­vin­cen­te rea­lis­mo e imbui­da de un vue­lo poé­ti­co no for­za­do, Pou­part apor­ta remar­ca­ble soli­dez en el desa­rro­llo de la tra­ma entre­la­zan­do cohe­ren­te­men­te los dos temas pre­va­le­cien­tes. A todo ello cabe des­ta­car la exce­len­te com­po­si­ción que Mont­pe­tit, Cho­kri y Côté vuel­can en sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes trans­mi­tien­do con pro­fun­di­dad la psi­co­lo­gía de los mis­mos. En pape­les de apo­yo asi­mis­mo se lucen Tes­tud y la vete­ra­na Miche­li­ne Lan­ctôt como la madre de Ève y Éléo­no­re. En lo con­cer­nien­te a los rubros téc­ni­cos, es apre­cia­ble la foto­gra­fía de Gon­tran Char­tré cap­tan­do las emo­cio­nes que emer­gen de los personajes.

En suma, sin sen­sa­cio­na­lis­mo alguno Pou­part demues­tra su crea­ti­vi­dad a tra­vés de este ambi­cio­so film dota­do de nota­ble huma­ni­dad. Jor­ge Gutman