THE SECRET AGENT (O AGENTE SECRETO). Brasil, Francia, Alemania, Países Bajos, 2025. Un film escrito y dirigido por Kleber Mendonça Filho. 160 minutos
El renombrado realizador brasileño Kleber Mendonça Filho entrega en The Secret Agent un thriller político que alterna entre varios géneros.

Wagner Moura
El guión del cineasta ambienta su relato en 1977 en Brasil, en plena dictadura militar durante la semana de carnaval. En su comienzo se observa a Marcelo (Wagner Moura), un viudo profesor universitario y experto tecnológico de mediana edad, que ha huido de Sao Paulo para dirigirse a la ciudad de Recife con el propósito de reencontrarse con su hijo Fernando (Enzo Nunes) quien está cuidado por sus suegros, así como tratar de ubicar registros sobre la identidad de su madre.
Cuando manejando su coche efectúa una parada en la ruta para cargar gasolina observa que en la proximidad se halla el cadáver de un hombre cubierto con una sábana y que habiendo sido matado la noche anterior su cuerpo aún no ha sido recogido. Cuando un policía se le acerca para verificar su vehículo, después de hacerlo le solicita una “donación” (una coima encubierta), donde desde ya se evidencia el estado de corrupción vigente.
Al llegar a destino es bien recibido por una comunidad de refugiados políticos y por una anciana mujer (Tânia Maria) quien le procura una suma de dinero y un contacto con Elza (Maria Fernanda Candida) a fin de procurar pasaportes falsos para que él y su chico puedan abandonar el país.
A través de flashbacks el relato va esclareciendo aspectos vinculados con la esposa de Marcelo (Alice Carvalho), y de la animosidad que hacia él guarda Ghirotti (Luciano Chirolli), un representante federal de Sao Paolo que ha retirado financiamiento público del departamento de investigación de la universidad que estuvo a cargo de Marcelo. Es así que el inmoral funcionario se vale de dos asesinos a sueldo (Roney Villela y Gabriel Leone) para que ubiquen a Marcelo (cuyo verdadero nombre es Armando) en Recife y terminen con él.
El relato se nutre de escenas secundarias, que incluyen entre otras a sobrevivientes del Holocausto, una mujer desaparecida, un encuentro con un alemán exilado (Udo Kier), una pierna encontrada en el vientre de un tiburón, así como la sala del cine São Luiz regenteada por el suegro de Marcelo (Carlos Francisco), en la que el realizador ratifica su amor al séptimo arte.
La última parte del film se desarrolla en la pasada década en donde una joven investigadora universitaria (Laura Lufesi) valiéndose de casetes registrados se interioriza de lo experimentado en los años 70, conduciendo a un imprevisible y sensible desenlace.
La visión de esta película un tanto errática no siempre es sencilla de seguir debido en parte a los numerosos personajes secundarios de su trama como así también a los cambios de montaje que a veces resultan precipitados; en todo caso, a la postre queda comprobada la pericia del realizador en cohesionar adecuadamente las secuencias que no están expuestas cronológicamente.
Navegando en un relato que alterna comedia, drama, acción, misterio y espionaje de manera bien calibrada, con considerable mesura Kleber Mendonça Filho retrata una época teñida de tensión política y explosiva violencia en donde la euforia del festivo carnaval brasileño tiende a ocultar el trasfondo político del autoritario y opresivo régimen militar. Con todo, el film deja un mensaje esperanzador considerando el actual contexto social brasileño, considerablemente más libre.
Con una impecable filmación realizada en Panavisión, el realizador reunió a un calificado elenco liderado por la remarcable actuación de Moura en el rol protagónico. La notable fotografía de Evgenia Alexandrova brindando visual notoriedad y la música de Tomaz Alves Souza y Mateus Alves realzan los valores de esta película cuya presentación en Cannes merecidamente le valió a Mendonça Filho el premio al mejor director y a Moura al de mejor actor. Jorge Gutman