NO OTHER CHOICE. Corea del Sur, 2025. Un film de Park Chan-wook. 139 minutos
Después de su último logro artístico con Decision to Leave (2022) que le mereció en Cannes el premio al mejor director, Park Chan-wook retorna con No Other Choice, una negrísima comedia anticapitalista incapaz de dejar indiferente a quien la vea.
Su tema ya ha sido tratado en 2005 por Costa-Gavras en Le Couperet, quien a su vez se basó en la satírica novela de Donald Westlake de 1997. Aunque el contenido no difiere Park Chan-wook imprime su distintivo estilo, diferente al del realizador griego.

Lee Byung-hun
La historia comienza apaciblemente donde la música de fondo del Concierto para Piano N° 23 de Mozart se asocia a la felicidad reinante de Man-su (Lee Byung-hun), acompañado de su esposa Miri (Son Yej-in), de su hijo mayor Si-one (Kim Woo Seung) y la menor Ri-one (Choi So Yul); reunidos junto con sus dos amigables perros labrador en el jardín de su gran caserón, sin embargo, esa visión idílica no será duradera.
El conflicto dramático del relato acontece cuando la compañía papelera en la que se desempeña Man-su ocupando un puesto gerencial anuncia su intención de despedir a gran parte del personal, en el que él está incluido. Esto es debido a los efectos de la globalización económica que obliga a que la organización pueda disminuir sus costos y sea más competitiva en el mercado. Con todo, para alguien como Man-su de mediana edad que trabajó durante largo tiempo en la empresa no le resulta fácil conseguir otro empleo. Es así que con el paso del tiempo y siguiendo desempleado, los ahorros van disminuyendo, se suspenden las clases de danza y tenis de la pareja y otras actividades que permitían un nivel de vida confortable; a todo ello, Miri que ha conseguido un trabajo de higienista dental con un sueldo que no alcanza a cubrir las necesidades financieras del hogar, le hace ver que será necesario vender la mansión en que habitan al no poder afrontar las deudas hipotecarias.
No obstante el lúgubre panorama que Man-su enfrenta él no se da por vencido y la luz parece asomarle cuando se presenta como candidato a un puesto ofrecido en una empresa similar a la que fue despedido; claro está que para dicho cargo hay otros postulantes que guardan un perfil parecido al suyo. En consecuencia, este hombre, sin otra opción en vista, decide recurrir a una solución drástica que consiste en tener que eliminar físicamente a sus competidores.
Mezclando la sátira con un marcado suspenso, el realizador surcoreano ofrece una lúcida visión de los problemas de desempleo de la sociedad contemporánea, a través de una historia decididamente amoral; la única forma de atenuar su contenido repulsivo es no considerarlo como un relato completamente realista sino más bien como una fábula feroz donde es posible comparar a su diabólico antihéroe con las insensibles corporaciones que no dudan en aplicar medidas draconianas para lograr sus objetivos. De este modo, la moraleja de esta fantasía es la del “sálvese quien pueda” en la medida que el fin justifica los medios.
El film deja una agria sensación en donde poco vale la vida humana, la lealtad a una empresa ni la capacidad desempeñada por el trabajador; éste queda reducido a la condición de objeto o mero instrumento que puede ser desechado en el momento que sea necesario a fin de que el modelo económico pueda seguir funcionando.
Con una dirección bien ejecutada y un homogéneo elenco en el que trasciende la magnífica actuación de Lee Byung-hun, No Other Choice además de ser una película de notable calidad reviste especial interés al analizar uno de los problemas más complejos que enfrenta el mundo actual en la medida que la inteligencia artificial va absorbiendo una buena fracción del mercado laboral. Jorge Gutman