THE HOUSEMAID. Estados Unidos, 2025. Un film Paul Feig. 131 minutos
Basado en la novela de Freida McFadden The Housemaid publicada en 2022 el director Paul Feig valiéndose de la adaptación realizada por la guionista Rebecca Sonnenshine entrega con el mismo título un thriller insatisfactorio.

Sydney Sweeney
Con un comienzo promisorio se observa a Millie (Sydney Sweeney), una joven que se encuentra en libertad condicional después de haber estado en prisión debido a un turbio pasado, que necesita urgentemente un empleo para poder subsistir. La oportunidad se presenta cuando con su coche acude a una entrevista realizada por Nina Winchester (Amanda Seyfried) en su opulenta mansión de Long Island en New York. En ese encuentro la sonriente dueña le hace saber que como empleada doméstica deberá ocuparse de la limpieza de la suntuosa mansión, así como cocinar, atender a Andrew (Brandon Sklenar), su afable marido millonario, y a su joven hija Cece (Indiana Elle); asimismo Nina le muestra su pieza ubicada en el ático de la residencia. Es así que para la inocente Millie todo parece sonreírle al ser reclutada para dicho puesto y tener un alojamiento donde vivir..
El primer roce se produce cuando al día siguiente Millie está dispuesta a comenzar su tarea, se encuentra con que furiosamente Nina le incrimina acusándola de haberle sustraído una notas escritas por ella; es así que Andrew contemplando esa inaudita escena y mostrando su simpatía hacia la novel empleada trata de apaciguar a su esposa.
A partir de allí la historia adopta inesperados giros nutridos de situaciones completamente absurdas que obviamente aquí no se habrá de develar salvo anticipar que la audiencia se encuentra frente a un relato de horror presenciando feroces disputas, ataques con sangrientas heridas y sádica violencia.
La trama de manera alguna permite escudriñar la conducta de sus tres personajes protagónicos y en tal sentido ello es debido a que la falacia del guión jamás consigue desarrollar en términos dramáticos lo que se propone.
Dirigido sin sutileza con el ánimo de provocar un legítimo suspenso, Feig de ninguna manera logra su propósito dado que el malogrado libreto impide escudriñar la anómala conducta de su trío protagónico por lo que en consecuencia el relato carece de envergadura dramática. En cuanto a su elenco tanto Seyfried, como Sweeney y Sklenar se ajustan a lo que el ridículo argumento les demanda; es por ello que resulta difícil apreciar en su justa medida su nivel actoral al no comprender racionalmente el alocado comportamiento de los personajes que animan..
Dicho lo que antecede, The Housemaid es una prescindible y por lo tanto olvidable muestra de cine. Jorge Gutman